Lo que le espera a Rajoy

Lo que le espera a Rajoy

No soy muy amante de las etiquetas, la verdad. El 1.0 contra el 2.0. O esa fiebre por añadir lo segundo a cualquier cosa. Como si ya con la etiqueta fuera mejor. Creo que lo hemos sufrido. Las llamadas campañas políticas 2.0 no nos han dejado, en la mayor parte de los casos, unos mejores políticos. ¿Y los que vienen?

En horas, nos fijaremos en detalles importantes. ¿Qué futuro tendrá el Twitter de campaña de Mariano Rajoy? ¿Y el Facebook? ¿Y la transición de los canales oficiales de la Administración? Son, todas ellas, preguntas interesantes. Muestras de los nuevos tiempos. Pero lo importante es el fondo. Lo que queda tras el guión clásico y perfecto de la investidura que acabamos de ver.

“La pregunta que debemos responder es qué papel vamos a tener los ciudadanos

Hace unas semanas pasé unas horas muy interesantes con varios alumnos de máster del IE. Me acerqué a reflexionar con ellos en una clase de su curso sobre las diferencias de la web 1.0 y la web 2.0 en la política. Otra vez las etiquetas. Fue un ejercicio estupendo. Porque en el fondo, por mucho que nos fijemos en las aplicaciones, en lo que se puede –y no se puede hacer con la web o con los canales- lo que importa es el motivo. El objetivo. El por qué.

Esa es la clave. Más allá de si Rajoy mantendrá su Twitter o su Facebook, la pregunta que debemos responder es qué papel vamos a tener los ciudadanos. Lo comentaba Francisco Polo en El País cuando hablaba de los “tecnoelectores”. Y no se cansa de repetirlo Antoni Gutiérrez-Rubí en obras tan importantes como “La política vigilada”. Lo revolucionario, a lo que no quiero poner etiquetas, es esa voluntad de no quedarnos de brazos cruzados de elección en elección.

La Política sigue replegada en su lenguaje, en sus corrillos.”

“Lo llaman política 2.0 y no lo es”, titulaba hace unos meses en este artículo. Y ahí vamos a tener mucho que ver en los próximos años. Me encanta citar el concepto de conversación del célebre Cluetrain Manifesto. Me gusta porque aún no hemos llegado a esa conversación. Estamos en ello. Dependemos mucho de la voluntad de algunos notables casos. Pero la Política sigue replegada en su lenguaje, en sus corrillos.

Lo que le espera a Rajoy es algo más que recortes en las cuentas. Le espera una valoración más que diezmada de lo que es la política por parte de los ciudadanos. Le espera desconfianza en la democracia. No es tarea fácil.

No soy amante de las etiquetas. Por ello, no me atrevo a pedir una legislatura en clave 2.0. Pero sí me atrevo a pedirle al nuevo presidente y los nuevos diputados y senadores que aprovechen una nueva oportunidad –otra más… u otra menos, según se mire- para entender la política como algo que trasciende a los pasillos enmoquetados. Sería revolucionario. De verdad.

 

Foto de Uly Martin en El País.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

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