Pasqual Maragall y el nuevo Estatut

Pasqual Maragall y el nuevo Estatut

El 18 de junio de 2006, los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya estaban llamados a las urnas para ratificar en referéndum el nuevo Estatut. Suponía la culminación de un camino largo, tortuoso y crispado que había empezado con la demanda de los partidos progresistas catalanes por su reforma y terminaba con la expulsión de los consejeros de ERC del gobierno catalán por su voto contrario al texto.

Por el camino, ríos de tinta, un Estatut aprobado en el Parlament y otro muy cercenado aprobado por las Cortes Generales. Firmas contra el Estatut por parte del Partido Popular y un entorno mediático crítico con el proceso. Tensión entre los partidos catalanes y dentro de los partidos nacionales. Marcado por una promesa de un Zapatero candidato a la presidencia del Gobierno.

Ese día de junio de 2006, el 48,85% de los ciudadanos censados acudieron a las urnas y respaldaron mayoritariamente, con un 73,24% de los votos, el texto estatutario. Tras el escrutinio de los votos de los catalanes, el president de la Generalitat se dirigió al país:

Estimados conciudadanos,

Tenemos Estatut. Catalunya tiene el nuevo Estatut que deseábamos. La victoria del Sí ha sido rotunda. Inapelable. Y por tanto, Catalunya está de enhorabuena.

Quiero, de entrada, dar las gracias al pueblo de Catalunya. Catalunya ha hablado claro.

Ahora todos tenemos que estar a la altura de lo que hemos decidido. Y lo que Catalunya ha dicho. Los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya han escrito esta página de nuestra historia, expresándose en libertad.

La jornada electoral ha sido una nueva lección de civismo y de madurez democrática. Y creo que nos debemos felicitar todos.

Hemos ganado el reto que nos habíamos puesto nosotros mismos como país. Los votos negativos de derecha y de izquierda no pasan de una quinta parte de los votantes. El país ha ganado, todo el mundo ha ganado. Los que han votado una cosa y los que han votado otra. En poco tiempo se comenzará a percibir hasta qué punto era importante que Catalunya dispusiera de un nuevo instrumento de gobierno.

El futuro, de Catalunya, no había sido nunca tan esperanzador como lo es ahora, ni el destino del país tan prometedor como lo puede ser en adelante.

Como Presidente de todos, me corresponde también reconocer la legítima contribución democrática de aquellos que no han votado sí, de aquellos que querían más. De la misma manera que quiero reconocer la legitimidad democrática también de aquellos que han coincidido con esta opción negativa desde el otro extremo. Los unos y otros les invito a integrarse en el consenso y alejarse de la práctica irritada de la política que nunca debería producirse en nuestra sociedad.

Hoy es un día para celebrar lo que nos une a todos. Lo que nos une como ciudadanos y ciudadanas de Catalunya. Aunque como demócratas, nos hubiera gustado una participación más alta, esta ha sido muy notable, prácticamente el 50%.

Visto ahora, son difícilmente comprensibles objeciones judiciales a las que hemos tenido que hacer frente para fomentar la participación desde el Gobierno. Pero la participación es muy destacable. Se corresponde prácticamente a la votación del Estatut de Sau si tenemos en cuenta que se celebró en día laborable.

¿Ahora qué hace falta? Ahora falta determinación para encarar nuestro futuro colectivo. Con el nuevo Estatut en las manos, creo ciertamente que podemos afirmar que en Catalunya se ha acabado el victimismo, que no puede haber. Lo que seamos a partir de ahora, lo que hagamos a partir de ahora, dependerá de nosotros mismos, más que nunca.

Ahora ya está en nuestras manos el mejor Estatut que hemos tenido en siglos. Que hemos tenido nunca. De ahora en adelante nos esperan todas las oportunidades que, como país, nos hemos ganado y que como ciudadanos acabamos de refrendar.

Catalunya ha hablado. Catalunya ha dicho SÍ. Ahora todos tenemos que estar a la altura de lo que hemos decidido.

El futuro, de Catalunya, no había sido nunca tan esperanzador como lo es ahora, ni el destino del país tan prometedor como lo puede ser en adelante.

Al resto de España quiero decirle que con con la victoria rotunda del Sí en el referéndum, Catalunya va a iniciar una nueva etapa de apoyo autogobierno, que será larga y positiva.

Será también una etapa en la que Catalunya se sentirá más cómoda y mejor comprendida por la España plural que avanza.

Cuando recibí el honor y la responsabilidad de presidir la Generalitat de Catalunya hablé de determinación. Aquel día prometí y pedí paciencia, tenacidad y determinación a raudales. Y durante los dos últimos años, cuando las dificultades podrían habernos hecho desfallecer, siempre he tenido presente ese compromiso personal.

El objetivo de dar a nuestro pueblo una esperanza de futuro exigía justamente perseverar y mantener el compromiso contraído como Presidente de la Generalitat de Catalunya, es decir: mejorar el Estatuto y hacerlo más allá de intereses partidarios, bien legítimos , es cierto, porque la política está hecha de legitimidades compartidas y a veces, incluso, contrapuestas. Pero hay causas nobles, el Estatut es una, que exigen de todos altura de miras y ambición de país.

Mi determinación por una Catalunya posible, la Catalunya del progreso y del Sí exigente es muy viva, y ésta determinación es lo que me impulsa a dar pleno apoyo a un proyecto que sigo pensando que es el proyecto más digno que un país puede imaginar .

Catalunya ha hablado. Catalunya ha dicho SÍ. Ahora todos tenemos que estar a la altura de lo que hemos decidido.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

2 thoughts on “Pasqual Maragall y el nuevo Estatut”

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  2. Y eso que lo que los ponentes gubernamentales proponian era bastante mas que un recorte menor a lo aprobado por el pueblo de Catalunya. Si el TC le hiciera caso seria inaceptable. Que se ha hecho mal desde los politicos a la sociedad civil para encontrarnos en una encrucijada en la que se pueden quebrar sin remedio las relaciones entre Catalunya y Espana?

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