El pasodoble de Esperanza Aguirre

El pasodoble de Esperanza Aguirre

Que San Isidro caiga siempre en campaña electoral es un accidente de esos que dan situaciones de foso de la orquesta, como diría Daniel Ureña. Para muestra, las noticias que ha llenado la jornada. La pradera de la ermita del santo es el lugar clave en el que los líderes políticos deben estar un día como ayer. Dejarse ver, dejarse tocar. Tomás Gómez y Esperanza Aguirre y los candidatos de IU lo hicieron, y pude acompañar a la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Con salida prevista en Chamberí, la comitiva de cuatro autobuses esperaba a la presidenta. Casi una quincena de chulapas –concejalas y futuras concejalas- ensayan una versión del pasodoble “Los nardos”. Será la banda sonora de la jornada. La letra ensalza a Aguirre y arremete contra Gómez y Zapatero.

“Váyase, de aquí señor Gómez, nadie le quiere ni ver, dijo que en Madrid haría lo que por España hizo ZP. Vote a Esperanza Aguirre si es que quiere mejorar. Si le da su confianza salir de la crisis no va costar na”. Al hilo de la canción, llega la presidenta cargada con dos bandejas de las tradicionales rosquillas. Las ofrece a la prensa antes del canutazo en el que es preguntada por los carteles que el PP de Madrid está usando, centrados en publicidad negativa hacia el PSM y que no firmaba el partido. En línea con el pasodoble. No cuenta nada nuevo: tras la resolución de la Junta Electoral, el partido los firmará.

Saluda a las chulapas y no puede escucharlas cantar. Llegamos tarde a la pradera. Hay tiempo para que la presidenta salude a su madre y suban juntas al autobús. La comitiva sale. Con retraso, pero sale. Madrid Río está a rebosar. Algún comentario de la gente de comunicación del partido hacia la obra se siente en el autobús, que apenas avanza.

La pradera está a rebosar. Son más de la una de la tarde y la comitiva aparca como puede. En nada, decenas de curiosos y medios de comunicación rodean la puerta del autobús. La presidenta sale entre vítores de “¡guapa!”, “¡presidenta!” y cánticos a favor del partido que Aguirre intenta acallar para poder atender a los medios. Una madre con sus dos hijos a cuesta le exige que pague el turno de oficio. No será la primera ni la última voz discordante durante la jornada.

El avance hacia la ermita es lento y pesado. Es un auténtico baño de masas. Aguirre se deja fotografiar, tocar, besar… La rodean voluntarios que reparten chapas, piruletas azules y fotografías. Todo funciona como un calculado engranaje, solo demorado por los seguidores que se acercan. La jefa de prensa sufre para poder ordenar el trabajo de los medios ante las protestas de señoras ataviadas de chulapa que exigen su momento con la presidenta.

En la ermita la comitiva recobra algo de fuerzas, sin la presión de la marea de curiosos. Aguirre rehúsa la invitación a ir a visitar al santo sin hacer la pertinente cola y solo toma agua de la fuente en la sacristía. Las chulapas la esperan en el patio y saluda a los medios desde la estancia. Vuelven, por enésima vez, a entonar el pasodoble.

“¿Y Esperanza Aguirre no ha venido este año?” pregunta una señora que avanza a duras penas con su bastón. No se ha dado cuenta está en frente de la melé en la que se encuentra la presidenta. Me despido del equipo de comunicación del PP de Madrid y sale la señora, orgullosa, a nuestro encuentro. “Ya la he saludado. Y le he hecho una foto con el móvil”. Sigue el pasodoble. Marcando el ritmo hacia las urnas.

Albert Medrán

administrator

El blog de comunicación de Albert Medrán

One thought on “El pasodoble de Esperanza Aguirre”

  1. Pingback: Bitacoras.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *