Muere el inventor del teleprompter

Muere el inventor del teleprompter

“Tonight, I can report to the American people and to the world, the United States has conducted an operation that killed Osama bin Laden”. El presidente Obama dirigió estas palabras mirando a los ojos de los telespectadores. Y lo hizo gracias a un invento que revolucionó el modo en que las personas que se ponían ante una cámara contaban las cosas a la audiencia. Presentadores, actores, cómicos y políticos dejaron de bajar la mirada cada vez que hablaban. El teleprompter llegó para quedarse.

Hubert Schlafly, el inventor de este aparato, murió hace unas semanas. El periódico El País le dedica un obituario muy interesante que muestra su evolución y su propagación a lo largo de las últimas décadas. El también llamado promter o autocue, lleva más de 60 años luchando por ganarse un lugar como aparato indispensable en la vida de aquellos que deben dirigirse al gran público desde la televisión.

¿Aliado o enemigo?

En Internet pueden encontrarse teleprompters por apenas 400 dólares. En todo caso, es una inversión asumible para aquellos políticos que quieran mejorar el modo en que se dirigen a grandes audiencias. Aunque su uso no está muy generalizado en España, políticos como Esperanza Aguirre, Iñigo Urkullu o José Montilla han usado el espejo mágico para mejorar su comunicación.

En este post reflexionábamos hace unos meses sobre las mejoras que supone el uso de prompters. Especialmente hablábamos de:

  1. Mejorar la naturalidad del orador y evitar distracciones o gestos bruscos al bajar la mirada; mejorando la atención del receptor.
  2. Tener opción a controlar y mejorar el mensaje verbal, ya que la concentración con el texto mejora al no tener que desviar la mirada.
  3. Invertir tiempo y esfuerzos en mejorar aspectos de la comunicación no verbal, ya que no debemos estar tan pendientes de no perder el hilo del texto apuntado en las notas.

Aunque estas ventajas las han puesto sistemáticamente en el Despacho Oval y en los mítines de miles de candidatos en todo el mundo, no siempre es todo de color de rosa. Problemas técnicos, un abuso del prometer o la incapacidad de adaptación de quién lo usa pueden dejar el prompter en un segundo plano.

Nada es igual

Para bien o para mal, nada es igual a los tiempos sin teleprompter. El obituario describe situaciones curiosas durante su expansión, desde los problemas con el aparato durante un discurso del presidente Eisenhower al uso (o abuso, según algunos). Situaciones que muestran el cambio en la forma de comunicar de los políticos y de dirigirse a los ciudadanos.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

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