Billetes en primera, eurodiputados y política 2.0

“Algunos luchamos por tener los pies en suelo.” Lo decía ayer en su Twitter Raül Romeva, uno de los cuatro eurodiputados españoles (Oriol Junqueras, de ERC, Ramon Tremosa, de CiU, Rosa Estarás del PP y él, de ICV) que apoyaron la enmienda para evitar que el presupuesto comunitario de 2012 contemple los vuelos en primera clase de los parlamentarios europeos. No era una excepción. Lo escribía ahí porque es lo que hace siempre: ser transparente.

Pero no todos son como él. Ni piensan igual. De hecho, la mayoría de los eurodiputados, con los representantes de PP, PSOE y UPyD a la cabeza, consideraron que esa enmienda no debía ser aprobada. Lo hicieron pensando, seguramente, que nadie se daría cuenta de ello. Bruselas –o Estrasburgo, en este caso- está muy lejos. Parece que en las lógicas de los partidos aún no se concibe que la ciudadanía se ejerce activamente en la Red.

Una ciudadanía activa que se manifestó en tuits y comentarios al respecto. De hecho, no pasó mucho tiempo desde el tuit de Romeva hasta que el Twitter oficial del PSOE diera explicaciones de porqué sus eurodiputados, a excepción de Maria Badia, habían votado en contra de la enmienda. La presión en la Red les obligó: el hashtag #eurodiputadoscaraduras llegó a ser tema del momento. La transparencia es eso: rendir cuentas y dar explicaciones. ¿Habrían rectificado PSOE y UPyD sin la presión de la Red?

Eso es política 2.0. Para eso sirve Internet. No es solo una recolección de usuarios. Ni la lucha por ver qué candidato tiene más iconos en la home de su página web. Si la tiene. No. Eso no es política 2.0. Política 2.0 es participar, conversar, debatir. Es preguntar a los representantes y que los representados tengan una respuesta. Es rendir cuenta públicamente por lo hecho y por lo votado.

Política 2.0 es lo que hace Romeva. Un eurodiputado que considera que la atención a sus seguidores en la Red tiene el mismo rango que una reunión en su despacho. Romeva lo reserva. Entiende que debe explicar lo que hace en su cargo, lo que vota, por qué lo vota. Justificar su sueldo. O como decía ayer, tener los pies en el suelo. Un eurodiputado que se niega a creer que Bruselas o Estrasburgo están lejos. Que se niega a hacer del Parlamento Europeo un cementerio de elefantes. Un político que entiende que la política también se hace en la Red. Con los pies en el suelo.