Zapatero perderá el debate sobre los 110 km/h

Viernes. Rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Alfredo Pérez-Rubalcaba anuncia la decisión del Gobierno de reducir la velocidad máxima permitida en autopistas y autovías a 110 km/h. Siempre me preguntaré porqué los viernes. Y siempre creeré que lanzar tantas bombas informativas en un día busca que no se hable de todas. Pero de esta se ha hablado y se hablará.

No soy un experto en la materia. Seguramente tengan razón tanto ellos como el Gobierno y la reducción suponga un ahorro para la balanza comercial del país. Pero soy conductor. Formo parte de esa clase media que hace perder o ganar elecciones. Las percepciones de cómo se ha planteado el debate y de cómo seguirá en los próximos meses, con una poderosa trinchera digital terrestre, nos lleva a un escenario virtual de derrota para Zapatero… y Rubalcaba. El presidente y el vicepresidente que querían una España más lenta. ¿Por qué Zapatero perderá este debate?

1. Razón contra emoción

Me gusta conducir. Mucho. Puedo hacerlo poco y, como a muchos, me gusta la velocidad. Sentir esa comunión con la máquina a través de las manos y los pies. No sé si por ir algo más despacio, ese solo gesto, mejorará la economía del país. Lo único que sé, es que iré más lento. Y puedo comprender lo que leo y me cuentan expertos. Pero sigo sintiendo un punto de tensión interna entre el deseo de correr más y la necesidad de correr menos por un gran tema. Es una tensión entre razón y emoción y la segunda tiene muchos números de ganar, como en la mayoría de los casos.

2. Un debate muy básico

Es un debate básico. No básico de necesario, sino en el sentido de ser un debate casi pueril. Catalunya es el ejemplo de ello: cuando CiU propuso terminar con la limitación de velocidad en el entorno de Barcelona, muchos lo celebraron y los apoyaron. Las consecuencias de ello y la ejecución de esa promesa electoral ha llevado a varios quebraderos de cabeza al gobierno de Mas. La experiencia catalana nos muestra como, en muchos casos, el debate se sitúa en extremos en los que los partidarios de la reducción tienden a perder.

3. ¿Recaudatorio?

El argumento de ver en la medida un afán recaudatorio ya corre como la pólvora. Y no se podrá parar. Siguiendo la terminología que suelo aplicar en una categoría de este blog, es una palabra que funciona. Este caso no es la excepción. Si esta medida supone un aumento de multas por exceso de velocidad, la culpa no será de la medida. Será de los ciudadanos que, conscientes de la disminución de la velocidad máxima, sigan pisando el acelerador. Una medida no es recaudatoria si el ciudadano cumple con la norma. Y ahí entra la responsabilidad individual de cada uno. Pero es una palabra que funciona porque pone nombre y apellidos a la imagen del Estado papá malo, limitador y perseguidor. Contra eso, poco podrá hacer Zapatero.

4. El Gobierno de la prohibición

No han faltado los argumentos de la oposición y los opinadores sobre la naturaleza prohibicionista del Gobierno. No se cumplen ni dos meses de la entrada en vigor de la prohibición de fumar en espacios públicos cerrados y llega la medida de la reducción de velocidad. Reducción es la palabra del Gobierno. Prohibición la de la oposición. Y ahí la etiqueta pesa. A nadie le gusta que le prohíban cosas. Lo hemos vivido desde nuestra infancia. Así, el ejecutivo de Zapatero se gana día a día una imagen ancorada en la capacidad de prohibir ante otras opciones más liberales. Les pasará factura.

5. Un beneficio intangible

Quizás esta sea la clave más relevante: el beneficio de la medida es intangible. Por mucho que los ciudadanos la apliquen, no verán el resultado. No lo notarán. Ante esa situación, se abona el campo para que todas las percepciones anteriores se conviertan en una oposición a la medida del Gobierno. No poder tocar, notar, observar los efectos de los esfuerzos que nos piden tiene sus consecuencias. Y si el desencadenante de la medida es algo que pasa muy lejos, en un país del que el gran público sabe muy poco, el desconcierto y la incomprensión están servidos.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

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