Publicidad política en los cines

En 2009, el Observatorio Audiovisual Europeo anunciaba que la asistencia a salas de cine en España había caído un 7,6% y era la cuarta consecutiva. La realidad es que el sector no pasa uno de sus mejores momentos. Cuesta llenar las salas de cine, especialmente por los efectos de la crisis económica. Pese a ello, insertar publicidad electoral en las salas no deja de ser una opción por la que han apostado algunos partidos políticos.

Quizás ese sea el principal punto débil de este formato publicitario. El número potencial de personas a las que puede llegar el mensaje es mucho menor a las inserciones en prensa o a los propios spots en televisión. Aunque estos últimos solo pueden emitirse en las televisiones públicas y durante la campaña.

Aunque ese sea el principal escollo, y es una barrera importante, encontramos ejemplos interesantes de partidos que han decidido optar por los puntos fuertes de la publicidad en el cine. La principal ventaja es la imposibilidad de los espectadores por obviar el anuncio: no pueden avanzar la visión ni cambiar de canal. Las personas que estén en la sala lo verán sí o sí. Por lo tanto, la exposición está asegurada.

Además, sigue siendo novedoso encontrarse con un vídeo político en el cine. Aunque en el fondo, se corre el riesgo de ser invasivo y mezclar política con una actividad concebida como ocio. Y pagada a precios bastante elevados.

La familia Spera

En abril de 2006, Italia celebró las elecciones que llevaron a Prodi al poder y desbancaron a Berlusconi. Durante una larga precampaña, L’Ulivo –la coalición que lideraba Prodi- insertó anuncios en los cines italianos mostrando la vida diaria, los sueños y las dificultades de la familia Spera. La familia Spera no puede ir a cenar fuera por culpa de la difícil situación económica de muchas familias en 2006. Una familia que sufre la manipulación informativa del gobierno Berlusconi o que tiene miedo de los ataques a la constitución.

La familia Spera era la muestra de cómo combinar los issues de campaña en una serie de spots que tenían unidad, coherencia y, lo más importante para cuando se concebían para ser proyectados en salas de cine, un punto de estética cinematográfica, narración y entretenimiento. Si los espectadores verán el anuncio, impactar para ser recordados.

PSC y PSPV, en las salas

En enero de 2010, el PSC anunció una campaña para explicar la gestión del gobierno del president Montilla y situar el entorno en el que se disputarían las elecciones: una crisis generalizada que pedía una buena gestión. Para ello, optaron por una serie de acciones bajo el lema de “Temps difícils. Gent seriosa.” (tiempos difíciles. Gente seria).

Uno de los materiales fue un vídeo en el que aparecía una larga secuencia de imágenes negativas, a un ritmo frenético, y que terminaba con el lema de la campaña. Con el movimiento y la naturaleza de las imágenes se buscaba generar en el espectador preocupación por lo que ocurre y la parte final, mostrar la solución a los problemas.

Más reciente es la decisión del PSPV. Durante este mes, 255 salas de cine de la Comunidad Valenciana mostrarán el vídeo que ha grabado el partido de cara a las elecciones autonómicas del próximo mes de mayo. En el vídeo encontramos al candidato del partido, Jorge Alarte, dirigiéndose a los espectadores. En el afirma que quizás no le conocen porque no sale en Canal 9 y remata que para la que Comunidad cambie, depende del espectador.

Seguramente, tanto Alarte como el PSC consiguieron más repercusión por las noticias en medios y por la difusión en Youtube que por las proyecciones en cine, ejemplo de un modo antiguo de concebir la inserción publicitaria. Pero, como se suele decir, lo importante es que hablen de uno. Apaguen sus teléfonos móviles y disfruten de la película.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán