El sofrito político

El secreto está en el sofrito. Me lo repetía cada sábado mi abuela cuando la cebolla, cortada bien fina, irrumpía en el mar de aceita ardiendo de la sartén. El sofrito es la base, insistía ella. Si haces bien este paso, la salsa solo puede salir buena. Menuda lección me dio mi abuela. Sigo intentando aplicarla siempre que puedo.

De hecho, los sofritos en política son la base del plato principal. Si quemamos la cebolla electoral, el plato nos quedará amargo. Si no acertamos en la sal, nos quedará sin alma. Te preguntarás, ¿qué tienen que ver los sofritos con la política? Mucho más de lo que crees.

Como en una buena salsa marinera, la base importa. En política, el sofrito no se hace con aceite. Ni cebolla. El sofrito de una campaña electoral son los datos, el histórico electoral. Los resultados que, como los que nos han dado las elecciones del pasado domingo, nos dan una radiografía del presente y deben usarse para proyectar la futura campaña electoral.

Tenemos el detalle de lo que han votado las mesas electorales. Casi calle por calle. Podemos ver sus cambios. El histórico elección tras elección. Nuestro sofrito político lo hacemos con estos (y otros datos). La bilbioteca.

Por eso, tras las victorias y las derrotas, tras las celebraciones y las decisiones drásticas, ahora es el momento de analizar bien lo que nos dicen esos datos. Calibrar la magnitud de lo ocurrido y observar cómo se puede plantear la acción política durante los próximos cuatro años para conseguir nuestros objetivos.

La base de las elecciones de 2014 está en ese sofrito. Por eso es importante tener a un buen equipo de cocineros que ni se pasen en la sal ni quemen la cebolla. Como decía mi abuela, el secreto está en el sofrito.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

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