El penalti más largo del mundo

Esto del cara a cara me ha recordado a la película “El penalti más largo del mundo”. Esa en la que Fernando Tejero acaba siendo el portero que debe parar un penalti de un partido determinante que acaba suspendiéndose. Al cabo de unos días el partido se celebra y entre un partido y otro se arma la de Dios es Cristo. Lo del cara a cara entre Mas y Montilla, algo parecido.

No hubo debate. Dicen los otros partidos del arco parlamentario que dicho debate atentaba contra la pluralidad. Dice la Junta que esos debates deben solicitarse con cinco días de antelación. Dice Montilla que él lleva pidiéndolos toda la campaña. Y dice el Grupo Godó que ellos ofrecían sus cadenas. Incluso la consellera Geli proponía hacerlo en Andorra. Sí, ese oasis electoral que es algo así como las aguas internacionales de la política catalana. Solo falta que los directores de pistas de esquí casen pactos post-electorales.

Esperpéntica espera. Terrible show. Dos días de campaña perdidos, dicen algunos. ¿Perdidos? ¿Sí? ¿Seguro? Dos días muy bien aprovechados por el PSC y CiU. Dos días de protagonismo absoluto de los grandes. Al final va a resultar que haber dicho sí al debate y organizarlo como Dios manda hubiese sido lo mejor para los pequeños. Se han quedado con menos aire que si se hubiese celebrado. Porque a estas alturas… ¿quién recuerda las buenas actuaciones de los terceros en discordia?

Estas horas pasaran a la historia como el ejemplo paradigmático que los debates son, sobretodo, el antes y el después. La teoría y la práctica del después, de los spin doctors “contaminando” la opinión pública, del poder del que ganó… la conocemos de sobra. La del antes es más rara. Y este caso, un rara avis. Un debate que no se celebró que tendrá tanto protagonismo (o incluso más) que los matamoros del siglo XXI y las voces contra los olvidadizos en eso de pagar impuestos.

De este penalti más largo del mundo, en versión catalana y con votos de por medio, me quedo con la llamada que tuve hace un rato con mi madre. Debate en el aire, menos de una hora y media para su virtual celebración. “¿De qué debate me hablas?”. Ahí tienen la clave. Mucho ruido y pocas nueces. Atentos a la abstención del domingo.

¿Cómo ganar el cara a cara?

Si la Junta Electoral Central no dice lo contrario, esta noche Catalunya presenciará el primer cara a cara entre los líderes de los dos partidos mayoritarios. Nunca se ha celebrado un debate similar desde que en 1980 se celebraran las primeras elecciones autonómicas. Si el debate tiene lugar, estaremos ante un hecho histórico.

¿Por qué hemos llegado a este punto? Como en 1993, cuando se dio el primer cara a cara entre Felipe González y José María Aznar, se dan las circunstancias para que los dos líderes se enfrenten en un debate a dos:

  • Llegamos al cara a cara porque Montilla lo quiere. No es habitual que quien ostenta el cargo ceda a debatir con quién lo quiere, pero la situación del PSC en las encuestas hace que Montilla solo pueda ganar en este debate.
  • Artur Mas es un buen orador. Aunque tiene más a perder que Montilla, tiene la seguridad que puede salir airosa de un cuerpo a cuerpo.
  • La más elemental: los dos quieren. Las negociaciones se rompieron ante la formula que proponía el PSC, pero Montilla puso a Mas en la tesitura de aceptar el cara a cara… pero si debaten es porque quieren hacerlo.

Ante el debate, son múltiples los aspectos que deben cuidar. Sin duda, el hecho de repetir ante las cámaras en 48 horas permitirá que ambos líderes tengan aún en la memoria los consejos de sus asesores para hacer un buen cara a cara. Pero por si les falla en el último momento, proponemos tres consejos para cada uno de los candidatos.

Tres consejos para Artur Mas:

  1. Cuidar el lenguaje no verbal: en el debate a seis fue más fácil ceder protagonismo a otros, pero en un cara a cara las cámaras captarán todos los detalles. Mas debe procurar no aparecer altivo, ni sobrado ni confiado.
  2. Ser más directo en las respuestas: Mas es un buen orador pero cuando le hacen una pregunta complicada da vueltas para argumentarlo. Lo vimos en la comida con bloggers. Pero en televisión las frases cortas y memorables valen su precio en oro. Debería ir por ese camino.
  3. Mostrar interés en todo momento: Mas no debe dejar que un detalle sea usado para mostrar una imagen de él como una persona despreocupada o irrespetuosa con el president. Debe luchar por ser cazado distraído.

El president Montilla, en cambio, debería atender a estos tres consejos:

  1. Más sonrisas: Montilla debería hacer un esfuerzo por comunicar con su cuerpo. Debe poner todo su ahínco en acompañar su mensaje con un lenguaje no verbal adecuado.
  2. Sorprender: las expectativas sobre su capacidad para ganar el cara a cara son bajas. Por ello, tiene campo para poder crecer y sorprender al votante. Mucho tiene que ver la gestión de las expectativas en estas horas previas.
  3. Dejar de lado las notas y ser más natural: Montilla gana mucho al natural. Cuando no tiene una cámara enfrente, se suelta y dice las cosas como las piensa. Si esta noche dejará las notas a un lado y se comunicara directamente con el espectador, tendría mucho ganado. Tras semanas de campaña, los mensajes están más que interiorizados. No le sería demasiado difícil.

Estos son los consejos para los candidatos. Aunque, si me lo permiten, añadiría uno para los dos: ir al debate con corbatas mejores a las que llevaron en el anterior debate. Puede parecer una frivolidad, pero el modo de vestir comunica mucho de nosotros. Ni la corbata de un rojo extraño del president ni el mantel de picnic de Mas estuvieron a la altura de lo que querían expresar. Y si este consejo no lo toman los candidatos, que algún miembro del equipo se plantee hacer lo que hizo la Abigail Bartlet…

Foto de Andreu Dalmau (EFE)