El zoom, Iniesta y un cara a cara. Crónica de un debate

Fue en el último minuto, como Iniesta en Stanford Bridge. En los últimos suspiros del debate. Ahí se jugó todo y se decidió el resultado. Un último minuto –por favor, no me lo tomen al pie de la letra- de infarto que empezó con la tensión por ver si Montilla era capaz de despertar de una vez por todas tras un debate gris. El president se puso el sombrero sureño y retó a su contrincante. Ni blancas ni al alba, dejó la elección de los detalles del duelo en manos de Artur Mas.

Siguió ese minuto final de infarto. Ese minuto de más de sesenta segundos. Mas habló a los catalanes y el realizador de TV3 empezó un lento zoom que nos acercaba a su mirada. Parecía hablar directo a todos. No necesitaba el zoom durante su última intervención en el debate electoral para ganar. Pero no le vino mal. ¿Trato de favor? Quizás, pero el dramatismo del momento será recordado durante años. Y justo ahí, Mas eligió armas, lugar y hora. Aceptó el reto y se sacó otro as de la manga. Debatir ahí, en ese momento. El presentador estaba atónito. Como lo estaban los espectadores en sus casas.

Esa es la escena clave del debate. Ganar el post-debate desde él. La pobre presencia de Montilla se ve eclipsada por su reto. La gran actuación de Mas, la antesala de un cara a cara que se producirá mañana. Dicen hoy algunos que los debates ni se ganan ni se pierden. Mas lo ganó ayer no hay duda de ello. Pero Montilla marcó un gol valioso para el partido de vuelta. De esos en campo contrario.

Más adelante volveremos al cara a cara. Sigamos con el debate coral a seis en que todos hicieron muchas cosas que quizás no deberían haber estado en su actuación, pero ahí quedarán. Albert Rivera empezó bien, sabiendo que podía ser el Nick Clegg de la política catalana. Pero no entendió la etiqueta de la fiesta. Agresivo y desmesurado, interrumpió por doquier. En un debate así, perder las formas no es lo más adecuado. Tendrá suerte de una sociedad tan hastiada de políticos que incluso verán con gracia que uno falte al respeto a otro.

Sánchez-Camacho hizo bien en traerse un objeto al debate. Nunca olvidaremos como un carnet del PSC pudo servir para hilvanar una respuesta –torpe, por otro lado- a la cuestión lingüística. Ni el mismo Pedro J. podría haber imaginado una historia mejor que la del militante socialista que se da de baja del partido porque su hija le dice que deben hablar en catalán porque el castellano está prohibido. Un objeto que no ha logrado eclipsar debilidades en su discurso. En el terreno económico le ganó Mas. En el lingüístico, Rivera. Joan Herrera lo resumió gráficamente en su respuesta a Sánchez-Camacho: “¿Por qué me hablas en castellano si siempre lo haces en catalán?”.

Herrera dirigió el mensaje a una bolsa de votos muy determinada. Se notó en las argumentaciones y en los ataques que dirigió. Tuvo sus debates paralelos con Mas y Sánchez-Camacho y fue a alternando el ataque y el apoyo a un Montilla desaparecido. Joan Puigcercós dio la primera estocada a Artur Mas a cuenta del ofrecimiento de un pacto para ir juntos a por el concierto… y el compromiso que si eso fallaba, Mas apoyaría un referéndum de independencia. Mas titubeó. No fue el único pacto ofrecido a Mas.

Mas dio un paso más para poder ser el nuevo Molt Honorable. El partido de ida fue rotundo. Montilla marcó ese tanto importante y mañana en la vuelta veremos si todo forma parte de una estrategia o si el resultado puede ser aún peor para el president. Cuestión de expectativas que alejaran o acercaran a uno u otro a Palau como ese zoom al candidato de CiU, en el último minuto.

Microentrevistas de campaña: Alícia Sánchez-Camacho

La independencia es el peor negocio que podría hacer Catalunya

¿Realmente piensa lo que dice? ¿Realmente el uso de la inmigración en campaña está en el ADN de la propuesta del Partido Popular de Catalunya? Aunque esta pregunta no estaba incluida en el cuestionario remitido a todos los candidatos, poder tener respuestas directas de Alícia Sánchez-Camacho era necesario.

Sánchez-Camacho es la única candidata de los partidos con representación parlamentaria a la presidencia de la Generalitat. Senadora, diputada, madre soltera. De Blanes y con Rajoy. No ha dudado en hacer de estas elecciones una prueba de fuego para lo que le espera al presidente de su partido de aquí a 2012.

Con las polémicas sobre la inmigración, el videojuego en el que se mataban a inmigrantes y a independentistas, etc. como telón de fondo, Alícia responde. Si fuera presidenta de la Generalitat…

¿Cuál será la primera medida que pondrá en marcha para acabar con la crisis?

Reducir la administración y facilitar la recuperación económica a los ciudadanos y las empresas con menos burocracia y menos impuestos.

¿Qué solución propone para acabar con el paro?

Más inversión en educación y menos burocracia y rigidez por las empresas. Reformar el Servicio de Ocupación de Catalunya

Multará a las personas que no rotulan sus negocios en catalán?

Rotundamente no. Todo el mundo debe tener libertad para rotular como quiera. Y el consumidor que sea quien elija.

…¿Independencia?

Nunca. El peor negocio que podría hacer Catalunya. Necesitamos en el resto de España tanto como el resto de España en Cataluña.

Utilizará internet para comunicarse directamente con los ciudadanos durante su mandato?

Sí, ya lo hago ahora. Creo que es una herramienta de comunicación muy directa que hay que potenciar y una manera de acercar políticos y ciudadanía.