¿Lo mejor que le podía pasar a Obama?

Publico en La Vanguardia el análisis de la derrota Demócrata:

¿Lo mejor que le podía pasar a Obama?

Si hay algo que me gusta de Estados Unidos es su naturaleza optimista. Una tierra de oportunidad. Es precisamente la fuerza de la oportunidad lo que hace de esta debacle demócrata algo bueno para Obama. Puede serlo. Cierren los ojos y vuelvan a ese otoño de 2008 en que el cambió que defendía el entonces senador de Illinois triunfó a lo ancho del país. Cierren los ojos y pasen lista mentalmente. Piensen en aquellos que, por primera vez en su vida, acudieron a las urnas y dieron su apoyo al hoy presidente. Piensen en esos grupos de población atípicos que formaron esa gran masa de apoyos al cambio. Esa masa no votó en estas elecciones.

¿Por qué no lo hizo? La crisis, la política realizada por Obama, la comunicación que no ha sido tan efectiva como se esperaba, el tono elitista del presidente, la fuerza del Tea Party, la oposición conservadora que sólo podía crecer en un contexto así, la vuelta a la situación de facto anterior al tsunami demócrata de 2006… motivos que explican tantas realidades como votos presentes. Y ausentes. Porque esa ha sido la clave: la base electoral de Obama no ha repetido. Esencialmente, porque la naturaleza de las elecciones legislativa es muy distinta.

Otros presidentes como Reagan o Clinton en años recientes, pero también otros como Taft hace justo un siglo, vieron su presidencia marcada por los cambios en las cámaras. Algo deseado por los padres fundadores, que diseñaron un complejo sistema de checks & balances. Tanto Reagan como Clinton hicieron frente a la nueva situación con recetas distintas y pudieron ser reelegidos. A pesar de la pérdida de las cámaras. Ahí radica la clave: la receta que pueda tener Obama para sobrellevar un Congreso adverso y encarar su reelección.

Esa receta deberá pasar por la movilización de esa amalgama electoral. Para algunos, algo irrepetible. Una masa poco cohesionada, pero que en 2008 compartía la ilusión por el cambio. ¿Y si esa ilusión se torna en un voto de defensa por la amenaza del cambio que ha supuesto este revés? ¿Y si la victoria republicana es el favor más grande que puedan haberle hecho a su adversario?

Ese electorado tenía en mente un modelo y unos resultados de ese modelo que querían superar. Cambiar. Si la personificación del modelo caduco vuelve a escena, ¿no podría tener Obama la clave para volver a energizarlo en 2012?

Para ello, Obama va a necesitar confianza en su proyecto… y volver a tejer esa enorme red que consiguió en 2008. Aportar elementos para que pueda volver a darse –o ampliarse- ¿Qué pasaría si Palin fuese finalmente candidata del Partido Republicano a las elecciones presidenciales? En realidad, depende de sí mismo para hacerlo y de marcar al nuevo liderazgo republicano que va a ejercer su derecho al beneficio de la duda.

¿Y que pasa si Obama no hace de la necesidad, virtud? El presidente depende de sí mismo y solo él puede interpretar del mejor modo que pueda las cicatrices del resultado. La recuperación de la Cámara de Representantes, en manos demócratas desde 2006, da oxígeno y espacio a los del elefante. Leer bien el resultado y dar con los gestos y las acciones oportunas son el gran test al que se enfrenta Obama antes de las urnas. Y puede fallar.

Esa tierra de oportunidad marca esa bala en la recamara del presidente. Reagan y Clinton la usaron y dieron en la diana. Taft perdió la presidencia y su debacle empezó con esas elecciones de 1910. Cien años más tarde, la situación, la sociedad y la presidencia misma son muy distintas. En política es el único lugar en dónde los muertos vuelven.

Foto del Flickr de la Casa Blanca, Obama truca al nou líder republicà al Congrés per a felicitar-lo per la seva victòria.

Albert Medrán

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