Rajoy se quita la careta en Halloween

Parece que a Mariano Rajoy le gusta ir al revés del mundo. El día que muchas calles de España se llenaban de personas disfrazadas imitando la tradición estadounidense de Halloween, Rajoy se quita la careta. Se despoja de la máscara y presenta su versión al parecer más sincera. ¿Será que le gusta ir al revés del mundo y por eso quiere reflejarse en el líder de los conservadores británicos?

Rajoy se sinceró en El País. Aunque quizás ese no sea el mejor espacio para reformular sus mensajes y hacer de su discurso una propuesta más conservadora, más tosca y más ideológica. Justo en el momento en que, según las encuestas, puede aumentar sus apoyos y no sólo entre sus votantes.

Quitarse la careta supone dar argumentos a un PSOE que, tras la crisis de gobierno, parece estar algo más fuerte. Eso es un error estratégico. Tanto como el excesivo marcaje que están haciendo al nuevo hombre fuerte del ejecutivo, Rubalcaba. La situación para el PP es óptima, pero estos excesos pueden salirle al partido tan caros como lo hecho por Aznar en la segunda parte de su mandato.

¿Por qué la entrevista en El País es un error? ¿Por qué el discurso no ayudará al PP? Porque se muestra más radical e ideológico en el momento en que debe ampliar sus apoyos y no sólo en la base, ya de por sí movilizada y con ganas de echar a Zapatero a patadas de Moncloa, sino también más allá de ese espacio. Es un error porque la brecha que muestran las encuestas sólo puede ganarse con votantes del centro e incluso de la izquierda. Así ganó Aznar en el 96.

Pero sobretodo es un error la argumentación usada. En primer lugar, Rajoy se mete en un jardín de proporciones bíblicas al ser tajante en la respuesta sobre el matrimonio homosexual. Si el Tribunal Constitucional avala este derecho, el PP estaría dispuesto a eliminarlo de un plumazo. De ese modo, da pie a que el argumento de ataque socialista sobre el PP como un partido contrario a los derechos, se corrobore y se acentúe. De hecho, mostrarse así de tajante ante un avance social que no ha supuesto una fractura social y que ha servido para visualizar una realidad social, es retrógrado y muestra lo peor de un partido que dice ser abanderado de la libertad.

Lo que sorprende es la voluntad de identificarse con David Cameron. En primer lugar, es un error porque Cameron no es Obama… en términos de conocimiento general. Como referente, es potente para aquellos que siguen la actualidad, pero no para la mayoría de ciudadanos que buscan liderazgos fuertes sustentados en su propia realidad. Cameron suena a lejano. Pero, por si fuera poco, ponerse al nivel de Cameron es aceptar como propio todo lo que está haciendo el primer ministro británico. ¿Debe el líder de la oposición fijar su programa en España en base a lo que ocurre en el Reino Unido? ¿No tiene programa propio?, podrían preguntarse algunos.

Rajoy se quita la careta. Aunque quizás podría haberlo hecho de un modo mejor. Dejar lo más polémico en manos de un medio que no se caracteriza por ser afín no es la mejor vía para asegurarse un buen trato. Y así ha sido. Los titulares de la entrevista han ido hacia estos dos temas, obviando cualquier atisbo de propuesta, cambio o mejora para la situación del país. Ha dejado la percepción sobre el programa del PP para ganar en manos de un potente filtro. Quizás por ello, los dirigentes populares no han tardado en matizar a su líder. Pero aún así parece clara la propuesta del Partido Popular: recortar derechos. Y no lo digo yo ni lo dirá el PSOE, IU o ERC. Lo ha dicho Rajoy.

Foto de Marisa Flórez en El País