Turismo político: asesinatos políticos en Estocolmo

El consejo de Juan Rivera no podía llegar en mejor momento. “¿Vas a Estocolmo? Léete la saga Millenium. Te encantará.” Y siguiendo la propuesta del director de comunicación financiera de LLORENTE & CUENCA me planté en la capital sueca buscando conspiradores y asesinatos por doquier. Y cafeterías Java, como las que salen en el libro. Pero servidor peca de buscar siempre la parte política en sus viajes y, como no podía ser de otra forma, la parte de turismo política cobra vida en este post. En este caso… asesinatos.

En la historia de Suecia ha habido tres asesinatos significativos. Sucesos de esos que quedan en la memoria y a los que el turista puede acceder con facilidad. De hecho, la ciudad se lo recuerda sin cesar. Olof Palme, Anna Lindh y el rey Gustavo III son los protagonistas de esta singular ruta.

Empecemos con el primero. La casualidad quiso que mi hotel se situará en la misma calle en la que en 1986 fue asesinado el Primer Ministro sueco Olof Palme. Como si mi viaje por la capital del país de ABBA e Ikea debiera tener relación, desde el primer momento, con los sucesos más tristes de la reciente historia sueca.

Olof Palme fue Primer Ministro de 1969 a 1976 y volvió a acceder al cargo en 1982. Cuatro años más tarde, el 28 de febrero de 1986, moría asesinado en la calle que hoy lleva su nombre a modo de homenaje. Justo en el centro de Estocolmo. Fue en la calle Sveavägen. Palme y su mujer volvían de ver una película en el céntrico cine Grand, sin guardaespaldas. Sobre las 11 de la noche, un hombre disparó al Primer Ministro e hirió a su esposa. Huyó por Tunnelgatan y nunca más se supo de él.

A los pocos meses, un hombre fue detenido y juzgado, pero el Supremo levantó esa condena. Hasta hoy, no se ha encontrado al autor del asesinato y a lo largo de los últimos 24 años se han alimentado varias teorías conspirativas: desde los servicios secretos británicos o americanos, a los surafricanos y chilenos. Pasando por el cuñado de Franco, Fernando Polo. Este misterioso asesinato, que conmocionó a Suecia y al mundo, prescribirá el próximo año.

Se puede recorrer el trayecto que hicieron el Primer Ministro y su esposa desde la parada de metro de Gamla Stan hasta Rådmansgatan, de la línea verde. Desde ésta última, puede llegarse al cine y de allí llegar al lugar dónde fue abatido, que hoy tiene una placa conmemorativa.

La historia política sueca siguió su negro relato años más tarde en unos conocidos grandes almacenes que son de visita obligada en Estocolmo. NK, las siglas de Nordiska Kompaniet o la Compañía Nórdica; están situados en el centro de la ciudad. No demasiado lejos de la escena del crimen de Palme. En 2003, la ministra de Asuntos Exteriores Anna Lindh fue brutalmente apuñalada por Mijailo Mijailović, un joven sueco de ascendencia serbia. La ministra, especialmente activa en movimientos sociales, fue ministra de Medio Ambiente y lideró cambios importantes en esta materia a nivel comunitario.

El asesinato en los grandes almacenes NK se produjo el 10 de septiembre de 2003, durante la campaña del referéndum sobre la adopción del euro en Suecia. Ella hacía campaña por el sí. Esa campaña se suspendió tras su muerte, horas más tarde del fatal suceso y tras una larga intervención quirúrgica.

La última parada de esta macabra ruta histórica nos lleva al Palacio Real y a la Ópera… y a los últimos años del siglo XVIII. El convulso siglo XVIII del cambio del absolutismo por las luces y la libertad. Y el protagonista, Gustavo III. Un rey absolutista que concentró el poder y quiso devolver a Suecia su papel de potencia en la zona. Tras la guerra con Rusia a finales de siglo y ante la escasez de las finanzas, convocó al Parlamento… y en ese contexto se urdió la trama para cambiar el régimen. A costa de la vida del monarca.

Y la ruta ahí se centra en el Palacio Real, aunque el asesinato no se produjo ahí. Pero es importante porque el palacio real en uso con más habitaciones del mundo abre sus puertas a los visitantes. Podremos ver los aposentos reales y la huella que han dejado los ocupantes del trono sueco. Pero sobretodo, esa imagen de potencia que Gustavo III quería reclamar. Sobre ese tema, es muy aconsejable visitar el Vasamuseet, el museo con el barco Vasa que se hundió a los 15 minutos de iniciar el viaje en el siglo XVII… por el ímpetu de potencia del país. Muy recomendable.

En todo caso, volvamos a Gustavo III y a esa conspiración en ciernes. Una conspiración fraguada por hombres como Carl Fredrik Pechlin y Jacob Johan Anckarström y que tuvo lugar la noche del 29 de marzo de 1792 en la Ópera de Estocolmo durante un baile de máscaras. En ese momento, cinco hombres de negro y enmascarados rodearon al rey y Anckarström le disparó por la espalda. Días más tarde el rey moría.

¿Les suena a algo esta historia? En efecto, la ópera de Giuseppe Verdi “Un ballo in maschera”está inspirada en este suceso. Así que no es una mala idea cargar la obra en tu iPod o iPhone y pasear por Gamla Stan escuchándola. Y disfrutando de la parte más noble y más monárquica de la capital sueca.

Estocolmo tiene mil rincones más por descubrir. Pero quizás esta ruta no sea la más habitual… pero pueda despertar la curiosidad justa para que merezca la pena empaparse un poco de historia. Sin tanto suspense como Millenium. Sin Lisbeth Salander ni Mikael Blomkvist.

Más fotos de Estocolmo en mi álbum de Flickr.

Albert Medrán

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