¿Cómo se gana una huelga general? Comunicación y percepciones

Holgar. Soplar, respirar. Estar ocioso; no trabajar. La palabra huelga deriva de esa palabra y mañana tomará forma en el cese del trabajo de millones de españoles (para los sindicatos) y muchos menos miles para el Gobierno. Estar ocioso, no trabajar. ¿Realmente va a ser eso la huelga general que tendrá lugar mañana en España? Para nada. Bajo la forma del paro se esconde una energizante actividad… especialmente comunicativa.

Gobierno, oposición y sindicatos tienen mañana un duro y largo día por delante. Los primeros, deben desmovilizar a los trabajadores para que no secunden la huelga. Los segundos, aguardan que el paro sea un éxito para poder responsabilizar al gobierno de la situación. Y los últimos, convocantes del paro, esperan que la contestación a la política del ejecutivo sea un éxito. ¿Cómo lo harán?

La lucha por las percepciones

¿Cómo se gana una huelga general? Las huelgas se ganan si, con ellas, se consigue hacer algún cambio en lo que ha motivado el paro. Un ejemplo claro de ello es el llamado “giro social” que el gobierno de Felipe González acabó aplicando tras el masivo paro de 1988. Pero ese giro no suele ser inmediato. Zapatero no saldrá mañana en primer time a anunciar que da marcha atrás en sus reformas. Pero ese resultado se demora en el tiempo… y eso en una sociedad del tiempo real como la nuestra tiene un precio. Ese precio es la gestión de las percepciones durante la jornada de huelga.

El ejemplo paradigmático lo tenemos en la huelga general del 20 de junio de 2002. Esa jornada de huelga tuvo un escenario clave: los medios de comunicación y la opinión pública. A ello se dedicó el gobierno desde las primeras horas de la jornada, desacreditando a los huelguistas y afirmando que la incidencia era mínima. Sin ir más lejos, RTVE fue condenada por la Audiencia Nacional por manipular la información de esa jornada de huelga para favorecer al gobierno.

Los tres actores, apoyados en los medios, deben hacer lo posible para que la percepción general de los ciudadanos se aproxime a su objetivo. El gobierno minimizará la huelga, los sindicatos la amplificarán y la oposición responsabilizará al gobierno.

La imagen del día

Como cada jornada de huelga, las imágenes serán las que digan más de la situación. Aunque en esta ocasión, la primera huelga general 2.0, las conversaciones de la Red jugarán un papel importante. La importancia de esa imagen del día es la prueba que debe confirmar o refutar lo que nos dicen nuestros políticos y sindicatos… apoya o refuta la lucha por las percepciones.

Calles desiertas, medios de transporte colapsados, calles comerciales con persianas como protagonistas. Piquetes. Manifestaciones y concentraciones. Una de esas imágenes reinará y conquistará a los ciudadanos. Será la prueba del éxito o del fracaso del paro general.

Y habrá otro tipo de pruebas, otro tipo de imágenes. Serán las fotos de los usuarios en redes como Facebook o espacios como Twitter. Serán los comentarios, las vivencias personales de los que acudan a las manifestaciones o sorteen le gincana de llegar al trabajo con la incidencia de la huelga en los medios de transporte públicos y privados. Punto interesante éste último: la influencia de tu propia Red sobre tu experiencia personal. Aunque estés en el trabajo, si tu Red secunda la huelga tu visión sobre ella será muy diferente… Sin medios, ni sentencias ni ce ce o o de por medio.

Salir con ventaja

Esta es una huelga extraña. Zapatero ha intentado sortearla de mil maneras posibles, pero finalmente los sindicatos no han tenido más remedio que convocarla. Y ese es, en cierta forma, el pecado original del paro. Convocar una huelga a desgana no es el mejor modo para conseguir más apoyos.

Ahora bien, desde la convocatoria hasta el día de mañana los sindicatos han escenificado una escalada en intensidad muy notable y han conseguido crear un ambiente de expectación que seguramente ayude a la convocatoria del paro general.

Los vídeos de UGT con las “Mentiras de la crisis”, declaraciones más o menos afortunadas, movilización a pie de calle, etc. Esos son los mecanismos elegidos por los sindicatos para llegar a mañana con un entorno preparado para la huelga. Salen con ventaja.

Lo hacen porque la tesitura les ha sido especialmente favorable: el gobierno socialista no puede ser especialmente beligerante con los sindicatos. Su ministro de Trabajo está a punto de ser exministro y, por si fuera poco, el ejecutivo sabe que tampoco tiene mucho margen de maniobra en las políticas a aplicar. En el bando contrario, el Partido Popular tampoco puede ponerse a pies juntillas con los sindicatos. Sería un acto de triangulación espectacular, pero sus dirigentes no tienen credibilidad para hacerlo. Por lo que, entre gobierno y oposición, el protagonismo de la fase previa ha estado en los sindicatos. Sólo tienen que rematar el gol.

La huelga se juega en la opinión pública y los actores lo saben. Ellos no estarán en huelga. No tendrán un día ocioso: al contrario, saben lo que se juegan en las calles… y en las mentes de los ciudadanos. La comunicación mañana no hará huelga.

Belén Esteban presenta su candidatura a las elecciones

Belén Esteban ha anunciado su intención de presentarse a las próximas elecciones generales, cuando estas sean convocadas. Lo hará bajo un partido político cuya aprobación ya ha sido solicitada al Ministerio del Interior: “Partido de la Esteban”. En cuanto tengan el visto bueno de la administración, se iniciará la búsqueda de voluntarios para hacer llegar las propuestas de Belén Esteban de cara a esos comicios.

Pese a las fases aún iniciales del proyecto, la de San Blas ya ha presentado la imagen y el tono que reinará en su campaña de aquí a los comicios de 2012. La marca elegida es sencilla y cercana a la gente, “la Estebán”, con acento porque “queremos provocar. Poner el acento en lo que necesita este país y no tiene” y rematan con un contundente “La presidenta del pueblo”.

La decisión de la popular presentadora se ha acelerado a raíz de los curiosos datos que se dieron a conocer la semana pasada en un reportaje de la cadena en la que trabaja: según una encuesta de Sigma2 para Telecinco, Belén Esteban sería la tercera fuerza más votada en España si se presentara a las elecciones, superando a Izquierda Unida.

Esteban se mostró reticente a entrar en política, pero cree que debe aprovechar su apoyo para “cambiar este país”. En el mismo acto presentó algunos de los carteles que se usarán en varias ciudades de España en cuanto el partido reciba el visto bueno del Ministerio. Estos son algunos ejemplos:

Este post es un ejercicio de política ficción. Los carteles también. Belén Esteban no ha presentado nada ni ha anunciado su interés en concurrir a las elecciones. Pero ese dato es interesante. Ese fenómeno mediático, digno de analizar. Por ello, en un próximo post analizaremos por qué Sigma2 dio con ese dato y qué pasaría si Belén Esteban diera el paso a la política. Al más puro estilo “Sálvame”, lo desvelaremos más adelante.

Mujeres y hombres y viceversa

El peinado de Leire Pajín es un tema de Estado. O lo parece si tomamos el pulso, de forma completamente alejada de la estadística y sin un cálculo mínimamente serio, a las conversaciones que surgen en los más variopintos lugares. Ese es el tema de discusión: su aspecto físico. ¿Su gestión? Parece que eso no tiene cabida… Y eso, ¿por qué se da? ¿Es más relevante el aspecto de la senadora que el de otros políticos hombres? ¿Hay un trato machista en ello?

Antoni Gutiérrez-Rubí lo trató en uno de sus libros, “Políticas. Mujeres protagonistas de un poder diferenciado” y puso sobre la mesa una cuestión que no se escurre en la comunicación política: existe un trato diferenciado a hombres y mujeres en política. No sólo por la diferente manera de ejercer el poder, también por las diferencias que se dan: permanecen menos tiempo en la política que los hombres, ejercen el poder de una manera más emocional-… otro estilo.

Un estilo distinto de hacer política que se cobra el ataque de adversarios también de un modo distinto. Mientras que a los hombres se les cuestiona su liderazgo, su dureza o su inteligencia; con las mujeres la trivialidad de lo físico toma el protagonismo. Nunca vimos fotografías en El País de los zapatos de dos ministros hombres. Si lo vimos de los tacones de dos ministras de Zapatero.

Pero no es un problema español. Ni mucho menos. De la Europa civilizada nos llegan los ecos del machismo que se resiste a dar el paso a una nueva generación de políticas. El siglo XXI será un siglo en femenino y reaccionan con miedo. Sólo así puede entenderse el reportaje que publicó hace unos días el periódico alemán Frankfürter Allgemeine Zeitung en que el estilismo de las ministras del gobierno español era la noticia. Expresiones como “las muñequitas de ZP”, “de la Vogue” -en referencia a la vicepresidenta De la Vega- o “fashionistas socialistas”, se ponía el acento en los elementos físicos y no en la gestión, la valía o la madera para el puesto. El mismo artículo también tenía espacio para las féminas del PP, con comentarios sobre la propia Sáenz de Santamaría.

Y cómo tras la primera piedra llega la segunda, la vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía ha centrado el debate sobre las repercusiones a su declaraciones en una cuestión que no se nos había escapado. ¿La réplica francesa a los ataques de Reding eran sólo por la supuesta ingerencia de la comisión o al presidente francés le molestó que fuera una mujer quién le señalaba? O tal y cómo ha dicho la propia comisaria, cuando una mujer da un golpe en la mesa es una histérica. Cuando lo hace un hombre, un tipo duro.

Ese machismo imperante tiene un papel relevante en la comunicación política. Cuando una mujer llega a esa primera fila, debe decidir que etiqueta se cuelga. Con qué atributos se queda. Es interesante la evolución de Esperanza Aguirre, la ministra de Aznar que llegó a las casas de millones de españoles como una modosita inculta que tenía un idilio televisivo con Pablo Carbonell. Años más tarde dejaría atrás los clichés de rubia tonta por unos esencialmente masculinos: dureza, frialdad y ambición. A lo Margaret Thatcher.

Esa elección puede condicionar la propia estrategia política y, por ende, de comunicación. La prueba, Hillary Clinton. La campaña para el asalto a la presidencia comienza tras el mandato de su marido con su elección como senadora de Nueva York. Durante años no esconde su ambición de ser candidata a la presidencia y ese momento llega en las elecciones de 2008. ¿Y la cuestión femenina, dónde queda? Clinton jugó una carta desde el principio: el género no importa. “Lo que me importa es reconquistar la Casa Blanca para los demócratas”, decía al inicio de la carrera presidencial. Cuando llegó el huracán Obama y las primarias se hacían cada vez más cuesta arriba, se escoró hacia la cuestión del género. En aquel momento, que Estados Unidos contara con una mujer presidente era , según ella, el auténtico cambio.

Y esa elección es crucial, porque las mujeres candidatas, las mujeres políticas o las mujeres presidente no lo van a tener fácil. Ségolène Royal también intentó no hacer de su género el punto central de su campaña. Buscó ser una igual. Sin embargo, la famosa escena del debate presidencial fue aprovechada por Sarkozy -el mismo que se indignó con Reding- para poner esa cuestión sobre el tapete. Si en el momento de más tensión de ese debate Sarkozy hubiese tenido a un hombre, seguramente no hubiese esgrimido el argumento de “cálmese. Un presidente debe saber calmarse”. Al contrario, la testosterona hubiese aflorado en toda su inmensidad.

Si el siglo XXI es el siglo en femenino, la comunicación política deberá acompañar ese proceso. Y eso se notará no sólo en el tono de las campañas: también lo hará en el tratamiento de los propios mensajes y en un enfoque más próximo y emocional al elector. Si el poder se ejerce de forma distinta, también lo hace su manera de persuadir. Otra cosa será que el machismo imperante lo permita. Mujeres y hombres y viceversa.

Actuable quiere cambiar las cosas

Cuando hablas con algún profano de todo lo online -ya sea por voluntad propia, por miedo o por desconocimiento-, no tardará en salir a colación eso de que esto de Internet es un espacio frío. Virtual. Una diabólica alternativa al contacto humano, a los usos sociales convencionales. Un “me gusta” en Facebook nunca podrá compararse con una charla o un abrazo. Quizás tengan razón. Pero la verdad es que gracias a esta satánica herramienta, conozco hoy a uno de esos pocos  amigos que se cuentan con los dedos de las manos.

Gracias a su blog conocí a Francisco Polo. Lo leía desde mucho antes de llegar a Madrid y fue durante mis primeras semanas en la capital que me decidí a enviarle un correo a Francisco para conocerle. Desvirtualizarnos. De eso hace ya más de un año y medio. Y Francisco es Paco. Para que luego digan que Internet no es humano…

Ayer Paco presentó el proyecto que lidera y, arropado por su equipo y por una herramienta que llega pisando fuerte, fue hilvanando un relato de aspiración, de lucha… de cambio. Actuable es eso: una plataforma de activismo online que pone a disposición de usuarios y organizaciones los mecanismos para cambiar las cosas a través de peticiones.

Es una apuesta arriesgada. Pero esta sociedad avanza a base de ellas. De las contribuciones de particulares como Paco, Álvaro Ortiz, Fernando Blat y Manuel Silva; el equipo de Actuable. Emprendedores sociales que creen que la tecnología no es un fin en sí mismo: es el instrumento para actuar. Para hacer, para crear.

La página de Actuable ya está abierta y lista para contar con tu subscripción o la de tu organización. Preparada para recibir las primeras peticiones –algunos usuarios ya pudimos ir probando la herramienta durante la semana pasada y la experiencia fue muy positiva- y dar los primeros pasos en su camino. Actuable, además, tendrá servicios Premium para organizaciones no gubernamentales, que podrán sacar un mayor partido a la Red y a la gente (¿se me ha olvidado comentar que la Red no es fría, que hay millones de personas, que nos contactamos, nos conocemos?) para sus objetivos.

Mi amigo Paco, al que conozco desde hace poco más de un año y medio, es de las personas que lucha, se mueve por las causas. Ayer nos pidió que fuéramos la fuerza del viento del cambio: forma parte de él.

Las interferencias del hijo de Aznar

¿Qué le pasaba a Alonso Aznar cuando viajó a Melilla con su padre hace unas semanas? El hijo menor del presidente parecía enfadado. Ensimismado en sus pensamientos. Como quién está a disgusto en un lugar… parecía que ese era un castigo del presidencial progenitor al benjamín de la familia. ¿Lo era? Y lo más importante: ¿por qué estoy reflexionando sobre ello en este blog? Algo ha fallado en el proceso de comunicación. Este post es la prueba.

Lo de Aznar en Melilla fue ampliamente comentado y este artículo no va sobre si el Carter particular de la democracia española –por lo de ex presidente viajero dispuesto a mediar… aunque con un tono opuesto al del de Georgia- debería haber ido o no a Melilla. Pero sí del detalle que supuso observar al fondo de las imágenes de la visita de Aznar a su hijo de brazos cruzados y con el ceño fruncido. Una interferencia en comunicación de las que a menudo ocurren.

Aznar no ha sido el primero ni será el último. Atender a los detalles del fondo de nuestra photo-op es vital. No sólo por lo estético, sino por lo que comunica. Los humanos somos así: cuando tenemos ante nosotros una imagen, un marco, una situación, lo analizamos todo y nos quedamos con los detalles. Y esperamos coherencia. Si un líder se presenta como la energizante alternativa a otro, una serie de bostezos en las personas que aparecen tras ella nos envían un mensaje poco halagüeño. Como Alonso.

De hecho, George W. Bush no dudaba en recalcar el mensaje clave de sus comparecencias más importantes con paneles traseros que repetían una y otra vez ese mensaje. “Mejor sanidad”, “Misión cumplida”, “Asegurando el futuro”. Si quieres que esa sea la idea que el público retenga, explicítala. Aunque el socio de Aznar también sufrió los efectos de espontáneas reacciones de su retaguardia: durante la campaña de reelección un niño que asistía a un mitin del presidente no escatimaba en bostezos… y los medios no dudaron en sacar punta al lápiz.

Obama tampoco se escapa. Había perdido las primarias de New Hampshire pero su discurso fue electrizante. El público en pie, exultante, como si estuviera celebrando una victoria y no la derrota ante Hillary Clinton en el segundo asalto de la carrera por la nominación demócrata. “Yes, we can” dijo Obama. Y Will.i.am, cantante de The Black Eyed Peas, le dio forma en un vídeo que unía música y el que es, quizás, el discurso más famoso del presidente americano. Ya saben que fue un éxito. Pero, ¿repararon que no todas las personas del recinto parecían igual de energizadas?

El joven que está tras Obama, a nuestra izquierda, parece ausente durante todo el discurso. Como si eso no fuera con él. Y dirán ¿Y qué tiene que ver eso con el éxito del discurso? En este caso poco, los medios apenas recabaron en ello, pero cualquier espectador, al verlo, acaba escrutando con la mirada toda la escena y se da cuenta de ello. En ese momento aparece la interferencia en el mensaje. Los humanos somos así, así canalizamos los impactos y así procesamos toda la información. ¿En qué estaría pensando ese chico? No es casual que no aparezca en el video de la canción…

Frank Luntz comenta esta cuestión de todo aquel espectador que tiene ante sí cualquier imagen. Esa necesidad de ocupar un espacio y controlarlo cuando sea posible. Y la verdad, los partidos y los políticos lo hacen. Los asistentes de las filas situadas tras el atril suelen estar bien escogidas: personas que representen el mensaje del candidato. Aunque un bostezo se convierta en noticia.

¿Y qué pasa con las fotos? Pues más de lo mismo. Es habitual observar en la política angolsajona a políticos rodeados de carteles pidiendo el voto. Parece que la candidata Trini se ha aplicado el cuento… Evitar interferencias como ese ceño fruncido de Alonso Aznar.

… ¿Independencia?

Crece el independentismo en Catalunya. El Tribunal Constitucional puso punto y final a la agonía de su limbo con la sentencia que en junio supuso el motor de la movilización del 10 de julio. Catalunya, nación que quiere decidir. Catalunya, país de abstención y de pasiones. Dicotomía entre la España que cierra la constitución y la Catalunya que, para cada vez más gente, quiere ser independiente…

Y esa es la pregunta: …¿Independencia? Pregunta que planteamos a todos los partidos políticos con representación parlamentaria en el hemiciclo catalán y al partido de Laporta. No todos respondieron. ¿Independencia? ¿Es esa la meta? ¿Sí? ¿No? Ernest Benach, Quim Nadal, Lluís Recoder, Santi Rodríguez, Joan Herrera, Albert Batalla y Felip Puig nos dan su respuesta.

Federación, nación, autogobierno. Catalunya un solo pueblo, crisol de culturas, ciudadanía, proyecto nacional. Desde la centralidad un itinerario federal. Joaquim Nadal, Consejero de Política Territorial y Obras Públicas. PSC.

Claro que sí! Llegaremos por convicción, sentimiento o sentido práctico. La independencia es sinónimo de mejor calidad de vida y de futuro. Ernest Benach, Presidente del Parlament de Catalunya. ERC.

Votaría sí a la autodeterminación, pero el referendum debe hacerse cuando se gane bien. Entretanto, trabajar sin descanso. Albert Batalla, diputado en el Parlament de Catalunya de CiU, Alcalde de la Seu d’Urgell y cabeza de lista de CiU por Lleida.

Federalismo del derecho a decidir. Recuperar el Estatuto, reformar la Constitución, si no lo aceptan, consultar la gente incluyendo la vía federal. Joan Herrera cabeza de lista de ICV por la provincia de Barcelona y diputado en el Congreso de los Diputados.

Tenemos que decidir si en los próximos años apostamos por la independencia o por la decadencia. Este es el deber que nos proponemos como generación. Felip Puig, diputado en el Parlament de Catalunya de CiU y secretario general adjunto de Convergència Democràtica de Catalunya.

No. Estatuto, Constitución y un buen Gobierno son las herramientas que harán progresar Catalunya. Santi Rodríguez, diputado en el Parlamento de Catalunya por el PP.

Tras la sentencia del Constitucional se ha creado un abismo con España, las opciones están abiertas, mi prioridad nuestra libertad. Lluís Recoder, Alcalde de Sant Cugat, CiU.

Independencia de Catalunya, porque tenemos derecho y la mayoría la quiere; por las mismas razones que los españoles para ser independientes y no integrarse en Francia bajo regimen de autonomía como el que nos imponen a los catalanes. Se llama democracia. Alfons López Tena, dirigente de Solidaritat Catalana.

¡Vótame, GILIPOLLAS!

“Pobre imbécil” fue el modo en que el presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy, se dirigió a un asistente al Salón de la Agricultura, una de las citas más importantes del sector y que tradicionalmente es inaugurado por el jefe del Estado galo. Ese insulto ponía en evidencia las pasiones de Sarkozy. Uno de sus puntos fuertes que, a veces, se le vuelve en contra. Fue esa imagen de duro y directo la que le llevó a la presidencia, pero también es fuente de animadversiones. Pero lo de Sarkozy no es lo habitual. Los políticos no suelen insultar en vivo y en directo a sus votantes. Saben lo mucho que se juegan. Entonces, ¿por qué se atreven a hacerlo en el mundo online?

España se acababa de declarar campeona del mundo. Habían pasado pocos minutos y el líder de Ciutadans, Albert Rivera, interpeló directamente a un usuario catalán por su apoyo a la selección holandesa; como queriendo decir “jódete”. Y ha tenido más de una conversación insultante con otros usarios –nota para el lector: conmigo Rivera siempre ha tenido un trato muy correcto, que conste-. El PNV de Gasteiz también salió con una lindeza llamando “puto” e “hijo de puta” a un usuario y alertando que ese “puto usuario” quería torpedearlos. Y el PP de Madrid tampoco estuvo ajeno al enfrentamiento durante la huelga del metro de Madrid, acusando a un usuario de sinvergüenza. Ejemplos de cómo partidos y políticos se enfrentan a ciudadanos de a pie sin pensar en las consecuencias de ello. Aunque bueno, no es algo exclusivo de la política: en su día el Twitter oficial de Pepsi dedicó un #FF a los afectados del famoso fantongo para hacer ataque y burla directa de su competidor…

Vayamos al centro de la cuestión: ¿por qué en Internet los políticos no rinden cuentas de los insultos y en los medios tradicionales sí? Cuando Esperanza Aguirre llamó “hijoputa” a Ruiz-Gallardón –aunque la presidenta aseguró que el insulto iba dirigido a un ex consejero de Caja Madrid- lo hizo sin saber que su conversación estaba siendo recogida por un micrófono. Tampoco se dio cuenta Gordon Brown en las pasadas elecciones británicas cuando ofendió a una pensionista. Esa suele ser la tónica: cuando un insulto de los líderes llega a portada, suele serlo por un descuido, un calentón del momento. O al menos a esa tabla se acogen los afectados. En Internet, ni piden perdón.

Lo curioso del caso es que, en Internet, los insultos aparecen de forma concienzuda y tras pasar el filtro imprescindible de escribirlo con nuestras propias manos. Lo hemos pensado. No es un calentón. Será, quizás, ¿que seguimos creyendo que esto de Internet no llega a nadie? Pues seguramente será: mientras se invierten millones en estrategias online, la imagen y la credibilidad de un político puede desvanecerse en un segundo por un calentón que se deja por escrito.

Ahora los “pobres imbéciles”, como diría Sarkozy, son precisamente los que emiten el insulto, no los que los reciben. Usuarios que entienden mejor que sus interlocutores lo que supone participar de las conversaciones de la Red. En realidad, la cuestión no es si entienden o no el medio. La cuestión es el necesario respeto de nuestros políticos a los ciudadanos de a pie. Aunque sean pesados. O no piensen como nosotros. El insulto 2.0 les sale gratis… y no piden ni perdón. No entienden el medio… ni el servicio a la comunidad.

Turismo político: asesinatos políticos en Estocolmo

El consejo de Juan Rivera no podía llegar en mejor momento. “¿Vas a Estocolmo? Léete la saga Millenium. Te encantará.” Y siguiendo la propuesta del director de comunicación financiera de LLORENTE & CUENCA me planté en la capital sueca buscando conspiradores y asesinatos por doquier. Y cafeterías Java, como las que salen en el libro. Pero servidor peca de buscar siempre la parte política en sus viajes y, como no podía ser de otra forma, la parte de turismo política cobra vida en este post. En este caso… asesinatos.

En la historia de Suecia ha habido tres asesinatos significativos. Sucesos de esos que quedan en la memoria y a los que el turista puede acceder con facilidad. De hecho, la ciudad se lo recuerda sin cesar. Olof Palme, Anna Lindh y el rey Gustavo III son los protagonistas de esta singular ruta.

Empecemos con el primero. La casualidad quiso que mi hotel se situará en la misma calle en la que en 1986 fue asesinado el Primer Ministro sueco Olof Palme. Como si mi viaje por la capital del país de ABBA e Ikea debiera tener relación, desde el primer momento, con los sucesos más tristes de la reciente historia sueca.

Olof Palme fue Primer Ministro de 1969 a 1976 y volvió a acceder al cargo en 1982. Cuatro años más tarde, el 28 de febrero de 1986, moría asesinado en la calle que hoy lleva su nombre a modo de homenaje. Justo en el centro de Estocolmo. Fue en la calle Sveavägen. Palme y su mujer volvían de ver una película en el céntrico cine Grand, sin guardaespaldas. Sobre las 11 de la noche, un hombre disparó al Primer Ministro e hirió a su esposa. Huyó por Tunnelgatan y nunca más se supo de él.

A los pocos meses, un hombre fue detenido y juzgado, pero el Supremo levantó esa condena. Hasta hoy, no se ha encontrado al autor del asesinato y a lo largo de los últimos 24 años se han alimentado varias teorías conspirativas: desde los servicios secretos británicos o americanos, a los surafricanos y chilenos. Pasando por el cuñado de Franco, Fernando Polo. Este misterioso asesinato, que conmocionó a Suecia y al mundo, prescribirá el próximo año.

Se puede recorrer el trayecto que hicieron el Primer Ministro y su esposa desde la parada de metro de Gamla Stan hasta Rådmansgatan, de la línea verde. Desde ésta última, puede llegarse al cine y de allí llegar al lugar dónde fue abatido, que hoy tiene una placa conmemorativa.

La historia política sueca siguió su negro relato años más tarde en unos conocidos grandes almacenes que son de visita obligada en Estocolmo. NK, las siglas de Nordiska Kompaniet o la Compañía Nórdica; están situados en el centro de la ciudad. No demasiado lejos de la escena del crimen de Palme. En 2003, la ministra de Asuntos Exteriores Anna Lindh fue brutalmente apuñalada por Mijailo Mijailović, un joven sueco de ascendencia serbia. La ministra, especialmente activa en movimientos sociales, fue ministra de Medio Ambiente y lideró cambios importantes en esta materia a nivel comunitario.

El asesinato en los grandes almacenes NK se produjo el 10 de septiembre de 2003, durante la campaña del referéndum sobre la adopción del euro en Suecia. Ella hacía campaña por el sí. Esa campaña se suspendió tras su muerte, horas más tarde del fatal suceso y tras una larga intervención quirúrgica.

La última parada de esta macabra ruta histórica nos lleva al Palacio Real y a la Ópera… y a los últimos años del siglo XVIII. El convulso siglo XVIII del cambio del absolutismo por las luces y la libertad. Y el protagonista, Gustavo III. Un rey absolutista que concentró el poder y quiso devolver a Suecia su papel de potencia en la zona. Tras la guerra con Rusia a finales de siglo y ante la escasez de las finanzas, convocó al Parlamento… y en ese contexto se urdió la trama para cambiar el régimen. A costa de la vida del monarca.

Y la ruta ahí se centra en el Palacio Real, aunque el asesinato no se produjo ahí. Pero es importante porque el palacio real en uso con más habitaciones del mundo abre sus puertas a los visitantes. Podremos ver los aposentos reales y la huella que han dejado los ocupantes del trono sueco. Pero sobretodo, esa imagen de potencia que Gustavo III quería reclamar. Sobre ese tema, es muy aconsejable visitar el Vasamuseet, el museo con el barco Vasa que se hundió a los 15 minutos de iniciar el viaje en el siglo XVII… por el ímpetu de potencia del país. Muy recomendable.

En todo caso, volvamos a Gustavo III y a esa conspiración en ciernes. Una conspiración fraguada por hombres como Carl Fredrik Pechlin y Jacob Johan Anckarström y que tuvo lugar la noche del 29 de marzo de 1792 en la Ópera de Estocolmo durante un baile de máscaras. En ese momento, cinco hombres de negro y enmascarados rodearon al rey y Anckarström le disparó por la espalda. Días más tarde el rey moría.

¿Les suena a algo esta historia? En efecto, la ópera de Giuseppe Verdi “Un ballo in maschera”está inspirada en este suceso. Así que no es una mala idea cargar la obra en tu iPod o iPhone y pasear por Gamla Stan escuchándola. Y disfrutando de la parte más noble y más monárquica de la capital sueca.

Estocolmo tiene mil rincones más por descubrir. Pero quizás esta ruta no sea la más habitual… pero pueda despertar la curiosidad justa para que merezca la pena empaparse un poco de historia. Sin tanto suspense como Millenium. Sin Lisbeth Salander ni Mikael Blomkvist.

Más fotos de Estocolmo en mi álbum de Flickr.