Trini, un nuevo sabor… para la comunicación

Cuando Barack Obama visitó Battle Creek, en Michigan, durante la campaña presidencial de las elecciones de 2008, el senador estatal Mark Schauer le regaló una caja de cereales en la que aparecían él y Biden junto al famoso tigre Tony de Kellogg’s… compañía que está presente en la ciudad. Aunque no quedó muy claro si era un producto oficial de la compañía o no, lo cierto es que Obama agradeció el gesto y lo tomó con humor. Algo parecido le ha pasado a la ministra de Sanidad y precandidata en las primarias del PSM. Pero lo suyo no son los cereales, sino el zumo de frutas.

Ha sido en el marco de esta contienda en el que un diseñador ha visto en Trinidad Jiménez el nuevo sabor para Madrid. La similitud entre el nombre por el que es conocida, Trini, y una conocida marca de refrescos, ha llevado al profesional a crear una nueva imagen que coincide con el propio objetivo político de Jiménez y su candidatura: dar un nuevo sabor, un nuevo aire, al PSM y a la Comunidad de Madrid. La anécdota quedaría ahí si no fuera por el gesto que tuvo la ministra al recibir un delantal con esa imagen en un acto este fin de semana. Al igual que Obama, no dudó en agradecer el gesto y posar con él, con una franca sonrisa.

La imagen es de esas que hablan solas. En campaña un candidato puede hacer muchas cosas, pero las que salen del alma son las que valen. Y es que esa imagen es perfecta para ilustrar un gran artículo de Antoni Gutiérrez-Rubí: Los tristes no ganan elecciones (ni lideran, ni seducen, ni convencen).

Seguramente ese sea uno de los puntos que más fortaleza dan a la ministra: transmite simpatía y afabilidad. Algo que el ciudadano de a pie percibe. Por ello es una de las ministras mejor valoradas del ejecutivo de Zapatero. Y quizás por los nubarrones que le plantaron en la campaña municipal de 2003, Jiménez no consiguió hacerse valer ante su primo y rival, Alberto Ruiz-Gallardón.

No es baladí pararnos en aquella anécdota, la famosa chupa de cuero que la puso en el ojo del huracán. Polémica fotografía de campaña en que algunos vieron un exceso de erotismo. Otros, la identificación de valores políticos masculinos –agresividad, dureza-. Y entre uno y otro, una polémica desatada por El Mundo cuando el PSOE procedió a retirar los carteles de la chupa. Chupa que, tal y como desvela Juan Campmany en “El efecto ZP”, eligió la propia Trini.

Con delantal o con chupa, Trini tiene la suerte de transmitir elementos muy necesarios en la comunicación política del futuro que empieza a tejerse en el presente que nos está tocando vivir. Con la anécdota de la chupa de cuero dio en el clavo de lo qué ocurrió realmente: a una mujer candidata se le exigen cosas que a un hombre candidato ni se le plantean. Demostró que el liderazgo político en femenino es distinto y necesario en un mundo plagado de líderes testosterónicos. Por cierto, la base del liderazgo de Esperanza Aguirre, muy parecido al de la Dama de Hierro. Jiménez es abierta, afable y optimista. Sonrisa en boca. Una comunicación emocional y empática.

Pero en político no todo se basa en esas capacidades. Gómez, el secretario general del PSM y su enemigo en la lucha por la candidatura, es un hombre que ha trabajado duro los últimos tres años recorriendo las calles de la Comunidad para explicar el proyecto socialista y conocer los problemas de los ciudadanos. Algo de lo que, por cierto Jiménez también ha sido partícipe como miembro de la Ejecutiva. Pero Tomás Gómez es un hombre que sonríe poco y comunica menos. Quizás ahí esté parte de la explicación de las famosas encuestas que llevaron a Zapatero a apuntar a Trini como candidata a batirse en duelo con Aguirre.

La lección de todo ello es clara. Calle, proyecto y sonrisa. Pero sonrisa sincera; entendiendo que los que no son tristes, los que hacen de la alegría y el optimismo parte de su ADN político pueden llegar más lejos. Tanto como prestarse a hacer del diseño de un atrevido diseñador una curiosa anécdota. Un nuevo sabor para la comunicación.

Foto de Trinidad Jiménez en Flickr.

Albert Medrán

administrator

El blog de comunicación de Albert Medrán

7 thoughts on “Trini, un nuevo sabor… para la comunicación”

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Albert, gracias por la generosa mención… y felicidades por el post: rápido, oportuno, atento.
    Te enlazo algo sobre “zumos, frutas y política” que espero interese a tus lectores…
    No os perdáis el ppt y el exitoso y provocador “tomate” del carismático líder de los socialistas radicales holandeses Jan Marijnissen quien consiguió en 2006 un gran éxito electoral con una campaña llena de imaginación con el tomate como medio y como mensaje.
    http://www.gutierrez-rubi.es/2007/03/13/la-manzana-de-chirac/

  3. El artículo está bien desde el punto de vista del marketing político puro y duro pero habría que hacer mención a algunas circunstancias a mi parecer importante.

    La primera es que Trini ya ha sido candidata… la hemos visto en acción y hemos visto los errores de bulto en su estrategia de comunicación de la campaña de 2003, siendo una candidata que va de más a menos. Existe un análisis muy bueno de aquella campaña realizado por profesor José Rúas de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad de Vigo. Fue víctima de un efecto de priming que provocó que acabara engullida por los propios medios que utilizó en un primer momento para darse a conocer.

    Segundo, al hilo de lo de los candidatos tristes, hay que decir que Tomás no da ni con mucho el perfil de candidato triste o antipático, y más todavía con la tournée mediática que está realizando. Es un candidato que se ha pulido mucho en estos tres años y al que le faltaba ser más conocido por el ciudadano medio, algo ya superado por el efecto mediático de las primarias.

    Y tercero y más importante, no podemos caer en el error de pensar que al votante solo le importa la imagen y que lo único determinante hoy en día es ser más mediático que los demás. Yo por lo menos sigo creyendo en la importancia de los proyectos colectivos, de las ideas y de los principios en política. Y de eso, Trinidad no ha dicho una sola palabra, se ha negado a tener debates públicos con Tomás y fue uno de los grandes hándicaps en la campaña de 2003.

  4. Sí, si, si está muy bien. Pero es que esta campaña tiene como destinatarios los militantes del PSM, ya llegará el momento de las sonrisas. Y no es precisamente una sonrisa interna trasladar a la militancia que la victoria de un partido está en manos de esa sonrisa. Una sonrisa que se apoya además en el insulto que sus benefactores lanzan al contrincante llamándole “candidato de la derecha”, mientras ella baila sevillanas ante nutridos “baños de multitud” que no forman parte del censo electoral al que debe dirigir sus guiños. Cuando una socialista se presenta ante sus compañeros diciendo que lo hace porque “conmigo podemos ganar” es como decirle a esos compañeros “vuestro trabajo poco importa, porque la victoria del partido se va a basar en mi fuerza” y no en la del propio partido. Quien llega negando a las bases la capacidad de victoria, esconde el discurso de la derrota.

    Y ese el discurso que de ninguna de las maneras forma parte de la militancia del PSM. No ahora, sino hace ya muchos meses que no forma parte. La ilusión, las ganas de ganar, la sapienncia de que es posible, está justificada en que ahora, por fin, tenemos un sólido proyecto, en el que creemos porque formamos parte de él y nos sentimos todos, así, candidatos. Y esas cosas se logran sólo bajo un liderazgo fuerte, motivador y triunfador. Y como se ha logrado y el líder se llama Tomás Gómez, queremos que Tomás Gómez Sea nuestro candidato, porque sabemos que con Tomás Gómez todos somos candidatos.

  5. El único problema es que corre el riesgo de convertirse en la “friki” de estas elecciones, igual que le está pasando a Óscar López en Castilla y León…

    Fonseca

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *