Fetos y pulseras contra Zapatero: el nuevo merchandising político

Nadie se libra de haber tenido alguna vez entre sus manos un objeto de merchandising político. Desde unos dulces caramelos con el logotipo del partido de turno en el envoltorio a globos o bolígrafos. Las chapas volvieron con fuerza desde mediados de esta década y con el reciclaje de carteles de vinilo, llegaron las bolsas con la cara de Chacón. No, nadie se libra de haber tenido algo de esto entre sus manos.

Pero una cosa es tener algo que te regalan cuando los partidos se echan a conquistar la calle en campaña y otra cosa es rascarse el bolsillo para conseguir un producto relacionado con la política. Si los partidos nos regalan algo, estamos dispuestos hasta ir a la playa con una gorra de “Felipe 82” o una bufanda de “Aznar 96”… pero si tenemos que pagar, la cosa cambia.

Quizás por ello, cuando visitamos ciudades como Washington DC nos sorprendemos al ver la cantidad de productos de merchandising en tiendas de souvenirs, hoteles, aeropuertos, etc. Cualquier producto relacionado con la política está a la venta. Su precio puede incluso variar según la condición de favorito de uno u otro candidato. La política se vive de otra manera, sin duda, y el hecho que los candidatos lo usen como forma de financiación alimenta a una extensa industria.

Por ello, que en España se haga oposición a Zapatero con este tipo de productos de pago no deja de tener un punto de sorpresa. Primero fueron los Bebé-Aído, unas reproducciones en plástico de un feto de 12 semanas que podía comprarse por Internet. Por 20€, los usuarios pueden comprar cuatro fetos para protestar por los cambios legislativos introducidos respecto a la interrupción voluntaria del embarazo.

Gracias a estos muñecos, el grupo de profesionales de la medicina, la enfermería, la psicología, la economía y el derecho que está en contra de las medidas tomadas con Beatriz Molina a la cabeza, ha conseguido su espacio en los medios para hacer llegar su mensaje. Del mismo modo, han hecho llegar el muñeco a la ministra de Igualdad, al Ministerio de Justicia, a Moncloa, al Palacio de Miravent…

Pero la oposición no se queda ahí. En la Red se comercializa una pulsera que emula el boom que tuvo la Lifestrong, aquel brazalete amarillo que Nike y Lance Armstrong pusieron a la venta para conseguir fondos para la lucha contra el cáncer. En esta ocasión, el trozo de plástico es de color rojo y es un símbolo para eximir de responsabilidades a los que no votaron a Zapatero. “Yo no voté a ZP” puede comprarse por 2 euros a la empresa de eventos Impak Comunicación.

En ambos casos no queda claro quién está realmente detrás de las dos propuestas ni dónde terminan los fondos recaudados. De hecho, al no ser de titularidad política se escapa del control fiscal -en la óptica de si se está financiando a algún partido-. Pero no queda duda que son dos acciones visibles para mostrar la oposición al Gobierno y, por tanto, hacer política de un modo distinto. Parece que llegamos a ese punto en que nos empezamos a atrever, no ya con la compra, sino en idear productos vendibles con un carácter intrínsecamente político.

El día que murieron los federalistas

El día que murieron los federalistas, Brasil marcaba un gol tras otro. En día en que los federalistas se quedaron sin aire en España, un president pisó los talones a una vicepresidenta y quién perdió el recurso se rió de ellos. El día que los federalistas dejaron de existir, el protagonista fue el vaso: unos lo veían medio lleno. Otros medio vacío.

Ese día, cuando Brasil anotaba por primera vez, el Molt Honorable se mostraba indignado y enfurecido por la decisión del Tribunal Constitucional. Acataba la sentencia, pero llamaba a los catalanes a mostrar su enfado. Cuando Brasil marcaba su segundo tanto, la mayoría de los ciudadanos ya ni se acordaban del día en que el Constitucional dijo que la voz de los catalanes no tiene cabida en la Constitución.

Con el tercer tanto de los cariocas, la disputa por el vaso seguía. En Madrid se hablaba del apoyo del Constitucional al Estatut. En Barcelona, del recorte al texto refrendado por el pueblo catalán. En Madrid, el PSOE se mostraba satisfecho. En Barcelona, el máximo dirigente del PSC llamaba a la movilización y a la respuesta unitaria.

Antes del final del encuentro, unos defendieron la legitimidad y el buen hacer de un tribunal que sólo tardó cuatro años en dictar sentencia. Otros, no dudaron en afirmar que el máximo garante constitucional se rendía a los intereses políticos.

Al sonar el silbato que ponía fin al partido, unos ya habían posado y otros aún estaban por salir. Unos mostraron su enfado con el rostro. Otros, respiraron aliviados. Otros, los que llevaron el texto al Tribunal sonreían pese a haber recibido, presuntamente, un varapalo.

Y la realidad era que a esa hora ya no quedaban federalistas en España. Tampoco importaba. Brasil avanzaba en la clasificación del mundial. En menos de 24 horas la selección de ese país sin federalistas salta al campo a jugarse el paso a la siguiente fase. Y una sociedad cada vez más harta por las trifulcas infantiles que empezaron cuando Brasil jugaba su partido. Cansada por esa política que no engancha como un gol en el mundial.

Todo eso pasó el día que murieron los federalistas, los soñadores que creían que España y Catalunya podían ir de la mano. El día que el coro de un gol ahogó la voz del poeta: ¿Dónde estás España, dónde que no te veo? ¿No oyes mi voz atronadora? ¿No comprendes esta lengua que entre peligros te habla? ¿A tus hijos no sabes ya entender? ¡Adiós, España!

Tú puedes curarte, maricón

Duran i Lleida es un hombre exquisito. Inteligente, educado, cortés y responsable. Cultiva su imagen y conoce a la perfección qué comunica cuando no dice nada. Sabe que es el hijo que todas las madres pensionistas querrían tener. Viste bien. De hecho, es uno de los políticos que mejor viste. Algo que gusta mucho al elector: esperamos ver en nuestros políticos pulcritud. Tanto en el vestido como en las formas. Y el líder de Unió las cuida. Aunque parece que en algunos temas, el portavoz de CiU en el Congreso las pierde. Como si no hubiese entendido nada.

Las pierde en Twitter cada vez que participa. Cuando di una clase en el máster del ICPS-UAB clasifiqué a Duran i Lleida como esos políticos que aún no han entendido nada. Sólo así puede entenderse como el político mejor valorado de España considera que la Red es un espacio secundario, sin importancia. Sólo así puede entenderse su manera de usar Twitter –sin menciones, sin palabras, enlaces, en batería…-. Sólo así puede entenderse que se atreva con su ataque homófobo en un post y no ante un micrófono.

Porque por mucho que Duran i Lleida sea un hombre exquisito, guarde las formas y sea admirado y respetado, lo de su post no deja de ser sorprendente. No se entiende como un animal político, forjado en mil batallas, baje a la arena de la Red para quitarse la careta. Alguien que conoce de sobras el valor de abstenerse en una votación clave, de ofrecer apoyo al Gobierno o de mantenerse en la ambigüedad cuando se requiere no comete errores de principiante así como así.

Lo de Duran suena a mucho a eso de “yo no soy racista, pero”. “Yo no soy homófobo, pero creo que si alguien se quiere curar, debe poder curarse”. Alguien que defiende, aunque sea por la puerta de atrás, que la homosexualidad sea una enfermedad muestra su auténtica postura sobre el tema. Ni moderada ni medida.

Y ahí precisamente radica el problema. Los líderes políticos deben liderar. Son modelos de conducta, y cuando alguien tan exquisito como Duran i Lleida asume que lo que hacían los psiquiatras de Barcelona es normal, pide que alguien pueda curarse de la homosexualidad o defiende que no es necesario profundizar en la igualdad de derechos, su efecto no es positivo. En estos momentos de la historia en que la lucha por la igualdad ha conseguido tanto, opiniones como estas están fuera de onda. Como sus tweets. Porque no ha entendido nada.

La responsabilidad política se mide en los momentos en que una abstención salva a un país. Pero también cuando una opinión no arma de argumentos falaces al odio. Duran ni se retracta ni corrige. Sigue creyendo en eso, que los maricas se curan como quien se cura un resfriado. Lo dicho. No ha entendido nada.

Entrevista a Nadal

“Desmiento cada día la ampulosidad de mi doble de Polònia con mensajes ajustados de 140 caracteres”

No tiene pelos en la lengua. Es directo, claro y conciso. Franco. E incluso, puede llegar a parecer que intenta educar a los casi 500 seguidores que tiene ya en Twitter. Así es Joaquim Nadal, el conseller de Política Territorial y Obras Públicas del gobierno de la Generalitat de Catalunya. O al menos, eso comunica su participación en esta gran conversación de 140 caracteres. Quería saber más. De él y de la decisión que le empujó a hacer de Twitter una manera de comunicarse. Y este post es el resultado de la entrevista con el consejero que, no podía ser de otra manera, hicimos a través de la plataforma de microblogging.

Nadal comenzó su aventura hace ya un mes. Pero en realidad llegaba después de una reflexión larga. Tal y como afirma el consejero, la idea le venía de parte del campeón Lance ArmstrongHace algún tiempo me convenció y no le hice caso“. Confiesa que veía Twitter desde la barrera, con “un punto de pasividad y desconocimiento“.

En realidad, Nadal no es una persona ajena a las herramientas 2.0 y a la fuerza comunicativa de Internet. Mantiene desde hace tiempo un blog-archivo y el Departamento que encabeza ha iniciado también desde hace algunos meses una presencia activa en la Red. Pero ha sido la facilidad de uso de Twitter uno de los factores decisivos para bajar a la arena “alguien me dijo” es sólo un click “y como usas el móvil lo harás muy bien“.

Del primer hola, a las aportaciones sobre la tarea diaria. Licitaciones, visitas a obras, informaciones sobre el avance de proyectos. Datos. Información para el ciudadano. Y este es uno de los otros atributos que valora el consejero de la herramienta “me permite sintetizar y es muy ágil para garantizar inmediatez“. Lo aplica a su trabajo aunque “trato de mantener un tono personal y que no domine el trabajo“.

Así, los seguidores de Joaquim Nadal descubrimos una gran facilidad para jugar con las palabras y extraer todo el jugo posible. Tweets con humor inteligente, apreciaciones poéticas y sensibles. Y alguna confesión con el Celler de Can Roca como protagonista.

La “pasividad y desconocimiento” se ha convertido a lo largo del último mes en una conversación creciente con otros usuarios. Si la agenda lo permite, el consejero responde a las menciones. E incluso, inicia él preguntas y debates. Quizás una de las cosas que más ha sorprendido de Nadal ha sido su capacidad de síntesis. Él no es consciente del todo, pero observa que “Me doy cuenta de que hay interacción y la gente me sigue con un punto de sorpresa y encuriosiment. Desmiento cada día la ampulosidad de mi doble de Polònia con mensajes ajustados de 140 caracteres

El conseller cree que Twitter es un espacio de oportunidad para “multiplicar en red mensajes hechos de claridad, simplicidad, espontaneidad y oportunidad“. Quizá por eso cree que es bueno que una política participe en Twitter. Seguramente, los que creen que estar en Twitter pierden el tiempo “no lo conocen y no pueden ni intuir la fuerza que tendrá en el futuro. Y no saben la capacidad de comunicar que ya ha tenido“.

Nadal ha recibido consejos sobre el uso de esta herramienta antes de aterrizar. Aunque confiesa que “la verdad es que muy pocos“. Aunque corrige “o tal vez sólo uno: hazlo. Haz un cambio de esquema en la información del Departamento, supera las notas de prensa

Con el temor de “caer en la pequeñez de la querella política o ser mal interpretado y entrar en una espiral de replys“, el consejero toma cada día más experiencia y poco a poco, crece su lista seguidores y seguidos -aunque todavía sigue a pocos usuarios, 70 de los 500 que le siguen-.

Nadal es el único usuario activo de Twitter del Gobierno de la Generalitat que se atreve con los 140 caracteres. De hecho, Catalunya ve como buena parte de su clase política no duda en hacer de Twitter una vía de comunicación efectiva con los usuarios. Desde el Presidente del Parlamento, Ernest Benach a decenas de diputados y diputadas del Parlament de Catalunya, pasando por alcaldes y concejales de muchos pueblos y ciudades e incluso consejerías del Gobierno de la Generalitat, que ya tienen una guía para esta participación. Parece un cambio imparable que ahora llega, también, los Consejos de Gobierno del Palau de la Generalitat.

La Reina, nueva DirCom de Zarzuela

La realeza se ha dado cita este fin de semana en Estocolmo para asistir a la boda de la última princesa heredera del mundo que aún estaba soltera. Las casas reales han enviado a sus representantes y han disfrutado de los fastos dedicados a la heredera del trono sueco. Y no, ni el menú ni las mesas del convite fueron obra y gracia de Ikea. La Casa de Su Majestad envió, además de a los Príncipes de Asturias y las Infantas a la nueva DirCom de Zarzuela: la Reina.

El Rey no asistió. Generalmente no asiste a los enlaces de príncipes herederos –tal y como hace su prima, la Reina de Inglaterra- pero en este caso concreto, aún pesa la operación a la que fue sometido. Tras su paso por el quirófano y un postoperatorio en Barcelona, el Jefe del Estado volvió hace ya varias semanas al Palacio de la Zarzuela y ya se ha ido incorporando, poco a poco, a su trabajo.

Pese a ese incorporación, el Rey aún está alejado de ciertos actos públicos, como la boda de la heredera sueca. De hecho, varios miembros de la Familia Real han representado al monarca durante este tiempo. Por ejemplo, la Infanta Elena ha asistido en su nombre a la Feria de San Isidro y el Príncipe Felipe fue el anfitrión de la reciente cumbre celebrada en Madrid.

Aunque si una figura destacó en su momento fue el de la Reina. De hecho, meses después de la bomba informativa que supuso su intervención, una cosa queda clara: la Reina Sofía es la auténtica DirCom de la Casa Real.

El papel que jugó en las horas posteriores a la operación del Rey fue determinante para dar credibilidad a lo que decían los médicos. No es que los doctores que tuvieron la vida del Rey en sus manos no sepan hacer bien su trabajo, es que en este país tan dado a las conspiraciones, las opciones rocambolescas y las remotas posibilidades ante lo más probable, la comunicación aséptica de los profesionales no calma al corrillo ni evita el chascarrillo.

Por ello, cuando la Reina rompió el protocolo para acercarse a la prensa y dar tranquilidad sobre el estado de su marido, los que parecían preocupados por la salud del monarca o por una supuesta manipulación a gran escala, respiraron tranquilos. Si la Reina era capaz de hacer aquello, seguro que lo hacía por algo.

Así, los tiempos de los medios y el runrún cambió a partir de ese momento. Tras ello, ayudó mucho que los hijos del Rey fueran llegando escalonadamente al Clínic y no en poco tiempo o de forma precipitada. Cierto es que dos de sus hijos llegaban de vuelos internacionales, pero su tranquilidad sólo reforzaba esa idea que, en el fondo, la intervención no revestía de mayor trascendencia.

Cuando el Rey abandonó el hospital y durante sus breves declaraciones a la prensa, no dudó en sacar pecho por la sanidad pública del país. Algo que los sectores que más admiran al monarca han visto con buenos ojos y han comentado de forma abundante. Otra cosa es la sensación que ha dejado en otros, que son muchos y que lo pasan mal en estos momentos, al ver en las declaraciones del Rey un punto de frivolidad. Podría ser considerado, quizás para algunos como un error.

Pero los humanos, erramos. Tanto, como que aunque la Reina sea la auténtica DirCom de la Casa Real, sus declaraciones no siempre ha ayudado a la institución que representa. Lo que le dijo a la periodista Pilar Urbano a cuenta del matrimonio entre personas del mismo sexo o los problemillas con el Photoshop han sido quebraderos de cabeza para los responsables de comunicación de Zarzuela. Pero ese sábado, la Reina lo bordó. Como dice el Rey, su esposa es una profesional. En algo que se nos escapa al conjunto de los ciudadanos que no sabemos de los entresijos de Palacio, pero ese sábado demostró tener una gran inteligencia emocional para calmar a 44 millones de súbditos.

CiU: por iPad, Mas e iPhone

Llegar los primeros es importante. Llegar enteros, más. Y la verdad, parece que en CiU van a llegar los primeros y bien enteros a las elecciones del próximo otoño. Al menos, a nivel online. El camino hacia el Palau de la Generalitat puede ser aún algo –algo, sólo algo- tortuoso aunque si atendemos a las encuestas, el camino puede ser en este caso, bastante llano. Pero eso no es motivo para bajar la guardia. Y menos en el mundo de las Redes.

Aunque sigan sin gustarme sus anuncios en la radio –y en Spotify- y no me gustara el aire naif del pistoletazo de salida de su campaña, a nivel online están haciendo los deberes y cumplen con nota. Cativistes es ya una herramienta engrasada y los activistas de CiU se conocen y se organizan bajo el paraguas del partido. Ya han demostrado su eficacia en momentos puntuales y a medida que avance la campaña, seguramente se verá aún más.

Pero sus esfuerzos no se quedan ahí, que no es poco, sino que avanzan hacia nuevas herramientas y espacios. CiU ha sido el primer partido político español en contar con una aplicación en iPhone e iPad que permite al usuario seguir la actualidad de la formación, leer las noticias, tener acceso a fotos y vídeos y, si eres de Cativistes, poder actuar desde tu móvil. Un avance significativo que acerca la campaña y da instrumentos para el seguimiento. En las primeras semanas, más de 200 personas se la descargaron.

Apostar por estos soportes es estratégico. Cada vez navegamos más por dispositivos móviles y tener acceso al elector desde ahí es un elemento a tener en cuenta, más cuando sabemos que quién lo descarga es un votante convencido y motivado que puede arrastrar más votos. Es esa capacidad de acción la que resulta especialmente atractiva.

Otro de los elementos que permiten interacción y sentirse parte del proceso es la iniciativa presentada por la formación para preguntar a Artur Mas. “Artur Mas respon” se basa en Google Moderator y busca que los usuarios hagan llegar su duda al candidato de CiU. La iniciativa tuvo más de 6.000 “me gusta” en Facebook y se materializó con la respuesta de Mas a las tres preguntas más votadas en la última DOC Sessions –un formato muy novedoso del que hablaremos en otro post-.

Poder formular las dudas desde tu ordenador o tu teléfono a quién pretende gobernar Catalunya es otra manera de buscar esa participación con el ciudadano. Es evidente que se acercaran a ello los votantes ya convenidos, y que el propio sistema de votos evitará una pregunta incómoda, pero no deja de tener valor la capacidad de traspasar el umbral tradicional con sólo un clic.

Al final, la duda será saber hasta qué punto todos estos esfuerzos serán más o menos decisivos para el resultado de CiU. Pero lo que nadie podrá negar es el esfuerzo por plantear novedades con esfuerzo y tomándolo en serio. Estaremos muy atentos a su desarrollo.

El discurso de Charles de Gaulle el 18 de junio de 1940

El 18 de junio de 1940, el joven y recién ascendido a general, Charles de Gaulle, se dirigió a Francia desde su exilio en Londres. Había llegado un día antes y gracias a la intervención de Churchill, primer ministro británico, pudo decir al pueblo francés que Francia no estaba aún derrotada, pese al armisticio del gobierno colaboracionista de Pétain. Las palabras que cambiaron la historia tomaron cuerpo en un breve pero intenso discurso:

Los líderes que, desde hace muchos años, están a la cabeza de los ejércitos franceses, han formado un gobierno. Este gobierno alegando la derrota de nuestros ejércitos, se ha puesto en contacto con el enemigo para el cese de las hostilidades.

Es cierto que hemos sido y seguimos estando sumergidos por la fuerza mecánica terrestre y aérea al enemigo. Infinitamente más que su número, son los carros, los aviones y la táctica de los alemanes, los que nos hacen retroceder. Son los carros, los aviones y la táctica de los alemanes, los que han sorprendido a nuestros líderes hasta el punto de llevarle a donde ahora se encuentran.

Pero ¿se ha dicho la última palabra? ¿Debe perderse la esperanza? ¿Es definitiva la derrota? ¡No!

Creedme a mí que os hablo con conocimiento de causa y os digo que nada está perdido para Francia. Los mismos medios que nos han vencido pueden traer un día la victoria.

¡Porque Francia no está sola! ¡No está sola! ¡No está sola! Tiene un vasto imperio tras ella. Puede formar un bloque con el Imperio británico que domina los mares y continua la lucha. Puede, como Inglaterra, utilizar ilimitadamente la inmensa industria de Estados Unidos.

Esta guerra no está limitada al desdichado territorio de nuestro país. Esta guerra no ha quedado decidida por la batalla de Francia. Esta guerra es una guerra mundial. Todas las faltas, todos los retrasos, todos los padecimientos no impiden que existan, en el universo, todos los medios para aplastar un día a nuestros enemigos. Fulminados hoy por la fuerza mecánica, podemos vencer en el futuro por una fuerza mecánica superior: va en ello el destino del mundo.

Yo, general De Gaulle, actualmente en Londres, invito a los oficiales y soldados franceses que se encuentren o pasen a encontrase en territorio británico, con sus armas o sin ellas, invito a los ingenieros y a los obreros especialistas de las industrias de armamento que se encuentren o pasen a encontrarse en territorio británico, a poner se en contacto conmigo. Ocurra lo que ocurra la llama de la resistencia francesa no debe apagarse y no se apagará.

Ni Zapatero es Roosevelt ni Sarkozy, De Gaulle. No obstante, en el Elíseo han sabido encontrar en la conmemoración del 70º aniversario del famoso discurso del general De Gaulle una oportunidad para hacer frente a la crisis económica… al menos a nivel discursivo.

Si el “Appel du 18 juin” del presidente fue un momento cumbre en la política francesa, si ese discurso dio entidad al que posteriormente sería presidente de la República y dio cuerpo al propio relato de Francia; no es inteligente prescindir de lo que, 70 años más tarde, puede aportar el General –su discurso- al ánimo general del país.

Ante ello, la pregunta parece clara: ¿a quién puede desempolvar Zapatero? ¿A qué líder podemos remitirnos? ¿A qué punto de resistencia y unidad puede referirse el Gobierno? Ahí nuestra historia nos vuelve a poner en nuestro sitio. Aunque sea una exageración y no represente a lo que opinan realmente los españoles, no es extraño escuchar en airadas conversaciones eso de “esto con Franco no pasaba”. O “todos los políticos son unos chorizos, necesitamos un dictador”. Calentones del momento, sin duda. Pero ahí están.

Y la historia nos devuelve a nuestro lugar por la ausencia de esas figuras que encarnen la lucha democrática. Corrijo, no es ausencia: porque las tenemos. Es olvido, indiferencia. Que recordemos antes las frases lapidarias de Roosevelt –sólo debemos tener miedo del propio miedo-, Kennedy –no preguntes lo que tu país puede hacer por ti: pregúntate qué puedes hacer tú por tu país– o al propio De Gaulle –la llama de la resistencia francesa no debe apagarse y no se apagará-.

Los grandes líderes trascienden a su tiempo. Siguen inspirando a generaciones futuras. El discurso inaugural de Obama era un reconocimiento a Lincoln, Roosevelt, Kennedy y Clinton. ¿A quién reconocía Aznar? ¿A quién lo hacía Zapatero? No lo harán de Companys, que tiene en una de sus citas más famosas el canto a la resistencia que esta crisis exige: “Volveremos a luchar, volveremos a sufrir y volveremos a vencer”.

Zapatero se quedó sin palabras

Los banqueros han huido de sus altos puestos en el templo de nuestra civilización. Ahora podemos restaurar ese templo con las verdades que conocíamos antes de la crisis.

La medida de la restauración está en la medida en que aplicamos los valores sociales más nobles que el simple beneficio monetario.

La felicidad no radica en la mera posesión de dinero, se encuentra en la alegría del logro, en la emoción del esfuerzo creativo.

La recuperación pide, sin embargo, no solo cambios en la ética. Esta nación pide acción, y la pide ahora.

Nuestra tarea principal es poner a la gente a trabajar. Esto no es un problema insoluble si lo enfrentamos con sabiduría y valentía.

La recuperación puede acompañarse, en parte, mediante la contratación directa por el propio gobierno, el tratamiento de esto como si fuera una emergencia de guerra, pero al mismo tiempo, a través de este empleo, el cumplimiento de proyectos muy necesarios para estimular y reorganizar el uso de nuestros recursos.

Puede acompañarse con la actuación sin demora de todos los gobiernos; el nacional, los autonómicos y los locales. La exigencia que recortemos sus costes considerablemente.

Puede acompañarse con la unidad de acción en las medidas de recuperación, a menudo dispersas, antieconómicas y desiguales.

Hay muchas maneras en las que se puede ayudar, pero nunca se puede terminar con la crisis sólo hablando de ello.

Debemos actuar, y actuar con rapidez.

Zapatero no ha anunciado la reforma laboral con palabras parecidas a estas. Tampoco lo hizo cuando anunció las medidas: sus palabras fueron frías. Su discurso pareció el de un médico que anuncia un funesto diagnóstico. Guardando las distancias, como si la cosa no fuera con él.

Esas palabras son del discurso de investidura de Franklin D. Roosevelt, cuando debía enfrentar la durísima crisis económica tras el crack del 29, adaptadas –muy adaptadas, permítanme el juego- y recortadas. Pero muestran la importancia de un líder de elegir bien las palabras.

George Lakoff, que asiste al encuentro internacional de ACOP que empieza hoy en Bilbao, afirmaba ayer en un acto de la Fundación Ideas que “el relato, la narrativa, tiene enlaces directos con la emoción. La emoción se construye con ella”. Y ese es el punto clave. Porque sin entender el poder de las palabras, del discurso y del relato en una situación política, económica y comunicacionalmente difícil como esta, no se puede plantear un escenario de mejora.

Porque la realidad es, ¿para quién habla Zapatero? ¿Lo hace para los ciudadanos? ¿Para sus votantes? ¿Sólo para los mercados financieros? Esa es la pregunta clave, a nivel de comunicación. Con toda la incertidumbre que rodea la situación económica actual es necesario que los líderes hablen claro. Por eso, ¿para quién habla Zapatero?

Esa respuesta, no la tengo. Lo que es, si cabe, más preocupante. Si el lenguaje, las palabras, activan circuitos y emociones en nuestro cerebro –que conducen al voto, pero también nos pueden conducir a la quiebra del sistema-, elegirlas debe ser una prioridad. Tanto como saber a quién y para qué les hablamos.

No es de extrañar que el propio Zapatero aceptara ayer en el Congreso que su propio Gobierno es el que menos ha ayudado a la credibilidad del país. ¿Recuerdan cuando, deliberadamente se optaba por no decir la palabra crisis?

Las palabras no cambian la realidad. Pero si la percepción de lo que ocurre. Sí afectan a la confianza en el líder, en la recuperación y en el país. Y esa batalla, Zapatero la ha perdido. No ha sido consciente de lo que despierta el lenguaje. Lo que generan las palabras. Y se quedó sin ellas.

La política chocolate

Si la política pudiera comerse, debería ser de chocolate. Y no es cuestión de imaginarse el ejercicio del poder como si de la fábrica de Charlie se tratará: la política debería ser de chocolate porque necesitamos algo que nos guste, nos excite y que nos salve de la depresión. Especialmente en un momento como este.

Las propiedades del chocolate (del cacao, vaya) son muy conocidas. De hecho, sus beneficios han sido descubiertos en numerosos estudios y nutricionistas, expertos y médicos de todo el mundo conocen lo que un poco de chocolate puede aportarnos.

Sabemos que es un antioxidante más que probado: dos cucharadas de cacao tienen una dosis de antioxidantes más grande que el encontrado en otros alimentos como el te verde o el vino. De hecho, el punto clave, es que el cacao tiene como su antioxidante principal los flavonoides que ayudan a aumentar el riego sanguíneo hacia el cerebro. Así que si queremos ayudar a comunicar nuestra opción política, ¿por qué no hacerlo con chocolate que nos ayude a pensar? Negro, por supuesto.

La política, de ser un alimento, debería ser chocolate. No sólo porque gusta a grandes y pequeños, por el placer que nos produce comerlo o por ser un alimento prohibido para los que se ponen a dieta. La política debería ser chocolate porque…

… es afrodisíaco. El cacao mejora el estado de ánimo gracias a la serotonina, que produce placer en el cerebro. Por eso se suele decir que la segregación de esta sustancia en la ingesta del chocolate lo hace afrodisíaco y placentero. La política debería producir eso también y la buena comunicación política debería ayudar a ello. Construir una sociedad mejor, ayudar a los ciudadanos, etc. debería ser una fuente de serotonina. Tanto para el político que vota una ley como para el ciudadano que introduce la papeleta en la urna.

… es antidepresivo. El chocolate tiene varias sustancias que producen sustancias en el cerebro que son un potente antidepresivo, como la serotonina –que ya hemos visto sus efectos- o la dopamina. Neurotransmisores que tienen mucha implicación en los estados de ánimo. La política debería actuar en el mismo sentido, más en un momento de crisis y desafección como el actual. Curarnos esta depresión e ilusionarnos. Para ello, necesitamos líderes que nos produzcan estas sustancias con la ilusión y la esperanza, y una buena comunicación política que ponga en valor esas cualidades.

… protege. Los antioxidantes del cacao y otros nutrientes y propiedades protegen nuestra salud. Pese a haber sido condenado por dentistas y nutricionistas durante épocas, sus beneficios son cada vez más conocidos. Más o menos como la política. Pese a ser denostada, criticada y considerada un mal para nuestra sociedad, la verdad es que el ejercicio de la política y la democracia nos protegen. Son la vía para resolver pacíficamente los conflictos y por ello la comunicación debe poner en valor ese servicio a la sociedad.

La política debería saber a chocolate. Deberíamos sentir placer en cada una de las intervenciones de nuestros líderes. Nos debería ayudar a reponernos del bache y a proteger nuestro sistema democrático como si fuera nuestro sistema inmunológico. Sí, la política debería ser chocolate. Pero seguro que, a día de hoy, os recuerda a otro alimento. ¿A cuál?

Foto de eisenrah

Más que unas elecciones

El Barça es más que un Club. Algunos lectores merengues lo pondrán quizás en duda, pero es más que un Club. Quizás por ello, las elecciones a la presidencia del Club que se celebraran este domingo son algo más que unas elecciones a un club deportivo.

Algo más que unas elecciones. Más parecidas a la política pero con menos buenas formas que en la política. Debe ser el efecto del cuerpo a cuerpo de los deportistas que defienden la camiseta en el terreno de juego.

Pero ¿qué han dado de sí estas semanas de campaña? ¿Qué quedará de estos cuatro candidatos?

Sandro Rosell, el cambio tranquilo

Sandro Rosell lleva años preparando esta campaña. Y se nota. Quizás por ello, la campaña no se presenta como uno sino como un equipo. El lema “Tots som el Barça” es el ejemplo del objetivo: unir al Barcelonismo tras unos años deportivamente excelentes e institucionalmente turbulentos. Por ello, en la cartelería el centro es el Club y no el candidato.

Otro de los detalles importantes: su número de socio. El modo de decir a los socios y socias que él es uno más y que su presidencia quiere ser un primus inter pares. Coherente con el discurso realizado y las propuestas presentadas, como el Barça 2.0 que quiere democratizar el Club.

Con un tono positivo y propositivo ha hecho frente a los ataques de sus contrincantes. Se han sembrado dudas, pero su serenidad y su coherencia en el mensaje han sido sus grandes aliados. Además de un gran equipo engrasado.

Jaume Ferrer, la obsesión por el crédito

Jaume Ferrer es el único candidato que ha estado con Laporta a lo largo de su mandato, y aunque recientemente fue objeto del espionaje por parte de su propia junta, ha sido un firme defensor de la gestión de la junta saliente. En ese sentido, ha hecho de la continuidad su obsesión.

Es casi el único mensaje de campaña –acertado, sin duda, es el principal valor- pero en eso ha quedado: el único. Y en un marco de elevada competición en las proposiciones, no deja de ser paradigmático.

Su lema, “Per seguir guanyant” es la materialización de esa obsesión. Y el punto simpático, sus vídeos. Aunque otros que parecían proceder de su entorno, con cortes descontextualizados, dejaban la simpatía de lado.

Marc Ingla, un lobo con piel de cordero

Marc Ingla ha intentado poner en valor su equipo. No el equipo, su equipo. Un tándem atractivo formado por otros miembros de la junta de Laporta como Godall o Soriano, pero centrado en Ingla. Menos conocido que otros candidatos, pero que su imagen afable le hizo ganar enteros.

El problema llegó en la campaña. Y especialmente en los debates. La supuesta candidez se tornó en una pose violenta, especialmente contra Rosell, que restó apoyos –al menos de la opinión pública y publicada… el resultado, el domingo-.

Ha corrido el riesgo de dejar esa impresión en el electorado blaugrana. Por ello la intentó solucionar a lo largo de los debates, pero la pregunta es ¿le habrá costado eso desconectar del culé?

Agustí Benedito, le llaman Obama pero se parece a Clegg

Fue la sorpresa de las elecciones al conseguir las firmas y entrar en la lucha final. Y eso le ha conferido todo lo bueno de ser el outsider. Y lo ha sabido aprovechar.

En los últimos días se ha extendido la idea de que Benedito es diferente. Hasta el punto que hay quien no ha dudado en llamarlo el Obama culé. Pero según las encuestas, también parece que puede terminar emulando a Clegg y no al presidente americano.

A Clegg porque como el viceprimer ministro británico, sorprendió en los debates. Y lo aprovechó. Pero los resultados reales le devolvieron a la realidad. La respuesta el domingo.

La respuesta, el domingo.