Recorte de credibilidad

No, la causa del suicidio político de Zapatero no es la llamada de Obama. Al menos, no de esa. El recorte planteado no se concibe en una tarde –aunque ya sabemos que para el presidente, esto de la economía son dos tardes– y es fruto de una mayor planificación. Pero para la mayoría de los ciudadanos, la idea es esa. Zapatero se repliega a los postulados de la oposición y lo hace por la llamada del líder del mundo libre.

Esa es una situación que todos podemos comprender: todos hemos sido alumnos. Y todos hemos llegado a un examen sin la suficiente preparación. Sabemos lo que se siente cuando el maestro te llama la atención. Cuando no has hecho los deberes. Cuando acabas asumiendo que eso de “te lo advertí”, es una realidad. Y eso es lo que ha pasado esta mañana en el Congreso de los Diputados.

No soy economista y desconozco si el recorte del déficit a costa de niveles de protección social será o no efectivo. Su suicidio político viene por haber perdido la batalla de las percepciones. De esa percepción en particular de alumno díscolo. Pero no lo olvidemos, son otras las ideas sobre el presidente que nutren el rechazo a su gestión del 75% de los españoles. Como para pensarse si seguir o no.

Esas ideas se han ido alimentando a lo largo de los dos últimos años con palabras y hechos. Pero sobretodo, por no cumplir la palabra dada. Del “Zapatero no nos falles” a la subida de impuestos indirectos como el IVA. De prometer el pleno empleo y negar la crisis, al 20% de paro.

Pero sobretodo, esa idea de improvisación que todo lo cubre. E incluso de la holgazanería del ejemplo del alumno que citábamos anteriormente. ¿Por qué esas medidas hoy y no hace unos meses? ¿Por qué el recorte ahora y no cuando el mundo tomaba medidas? Esa es la gran pregunta que debe responder Zapatero. Y sus palabras no han dado respuestas a ello.

Hace un año, el PSOE hablaba de brotes verdes. Hace unas horas, Zapatero ha aceptado que la crisis siguió su curso y son el motivo de las medidas tomadas hoy. Unos brotes verdes parecidos a la sensación de euforia que se vivió tan sólo unas horas atrás en las filas socialistas a cuenta del empate en intención de voto. Quizás esos brotes vuelvan a enterrarse a cuenta del harakiri de Zapatero y de un Rajoy que, pese a no ofrecer salidas a la crisis, ha actuado como el maestro gruñón y, como Obama, le ha dicho “te lo advertí”.

Las medidas afectan a bases electorales del PSOE: funcionarios, pensionistas y soccer mums. Pero sobretodo, decepciona a su electorado por abrazar el programa de la oposición. Aunque algunos de sus seguidores vean en el gesto valentía y sentido de Estado.

La clave, como siempre, en los que se alejan de los fanatismos. En los del medio, los del centro. Los que deciden elecciones. Los que seguramente están hartos de Zapatero y de Rajoy, pero que, visto lo visto, quizás se planteen un cambio.

Aunque la política es el único lugar desde donde los muertos resucitan, no pinta un buen panorama para el presidente. El líder que, para muchos ha actuado tarde y mal. La persona que prometió no mentir y acabó cayendo en la trampa.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

9 thoughts on “Recorte de credibilidad”

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  2. “Quizás esos brotes vuelvan a enterrarse a cuenta del harakiri de Zapatero y de un Rajoy que, pese a no ofrecer salidas a la crisis, …”

    Pero vamos a ver, ¿aquí se piensa realmente lo que se está escribiendo o nos limitamos a repetir el argumentario de los partidos sin reflexión alguna?

    Lo que no puede ser es que se acuse a ZP de seguir los postulados de la oposición, si como repiten falsamente algunos, “la oposición no presenta propuestas bla bla bla…”

  3. Tal vez recortando en defensa o sacar las tropas de afganistan también nos ahorrábamos algo, ¿no? Por lo menos sería una medida que no afectaría a la mayoría de la población…

  4. Me gustaría puntualizar que si las brillantes medidas son éstas (congelar las pensiones, rebajar el sueldo a los funcionarios y subir los impuestos) creo que el Ministerio de Economía sobra.
    Son medidas que cualquiera podría tomar, ingresar más vía impuestos (¡qué brillante!) y gastar menos vía funcionarios y pensiones (¡premio Nobel!).
    Las verdaderas medidas se tomaran cuando se reforme un mercado laboral caduco, rancio y rígido… pero claro, aquí tienen que contar con el lastre sindical y no tiene bemoles para enfrentarse a los sindicatos (se han portado muy bien con 4 millones de parados)
    ¡Qué se puede esperar de quien ha aprendido Economía en un par de tardes!

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