Las 20 mejores películas políticas

A mí me gusta el cine político. Creo que no os descubro un mundo, pero es evidente que disfruto con una buena película de este género, ya sea ficción o recreación de la realidad. De hecho, prefiero las primeras. La razón es muy sencilla: cuando un guionista o un director plasma la realidad política en un film de ficción política, nos da mucha información del modo en qué escenificamos la política, el poder y la comunicación política en el día a día.

Hace unos días vi en el Twitter de Caja Mediterráneo que estaban organizando en el Aula CAM de Alicante el “Ciclo Color Obama”, con proyecciones de varias películas políticas y charlas con personajes tan interesantes como Enric González o John Carlin. Por un lado, sentí una profunda envidia por no asistir al ciclo… y por el otro, la necesidad de compartir con vosotros mis veinte películas políticas favoritas (sin ningún orden en particular).

  1. El Presidente y Miss Wade: creación de Aaron Sorkin que es el embrión de The West Wing. Un presidente demócrata viudo se enamora de una activista ecologista en el ecuador del mandato. Turbulencias políticas en Washington y un fiel reflejo de la presidencia americana. Y ver al presidente Bartlett ser jefe de gabinete no tiene precio.
  2. In the loop: las vicisitudes del aparato de comunicación del gobierno británico. Un ministro bocazas y unos aliados norteamericanos deseosos de buscar el mejor adjetivo para una guerra en Irak. Ironía fina. Divertida y sorprendente.
  3. Dr. Strangelove or: How I learned to stop worrying and love the bomb: un clásico del cine y una visión un tanto característica de la Guerra Fría. Una película tan imprescindible, que hasta se muestra en la Universidad… ¡mítico teléfono rojo!
  4. JFK: la recreación de Oliver Stone del asesinato del presidente Kennedy y el juicio tras el magnicidio. Kevin Costner se sale en este clásico de los noventa.
  5. La vida de los otros: el principio del fin del régimen comunista en la Alemania del Este se refleja en esta película. Los creadores y los artistas, la libertad y la fidelidad al partido: la tensión que te mantiene alerta y sorprendido en toda la película. La Stasi en estado puro.
  6. Ciudadano Kane: suele aparecer en los rankings. No ya los de películas políticas, sino en el de mejores películas de la historia. Welles nos muestra a un hombre poderoso. Con todo lo que eso conlleva.
  7. Todos los hombres del presidente: la historia de la investigación que llevó a Nixon a dimitir, con cuatro Oscar a sus espaldas.
  8. Nixon: Oliver Stone siguió reflejando las biografías de los presidentes americanos con este film dedicado al primer y único presidente dimisionario de Estados Unidos. Anthony Hopkins se sale.
  9. Primary Colors: John Travolta y la historia de unas elecciones primarias. El voto hasta el último minuto. Inspirado en el matrimonio Clinton, con esa mezcla de política y faldas.
  10. Kamchatka: la dictadura argentina y una infancia que se trunca, desvanece, desaparece. La ansiedad del escondite, de huir. De empezar de nuevo por un mundo que ya no existe.
  11. 28 semanas después: secuela de “28 días después”. Un virus ha devastado el Reino Unido y empieza la repoblación del centro de Londres bajo mandato de la OTAN. Decisiones difíciles. El ser humano, la organización de la sociedad en estado puro.
  12. Invictus: ya tuvo su protagonismo en este blog en su momento. El libro de John Carlin llevado al cine, el relato del esfuerzo de Nelson Mandela por hacer del rugby el instrumento para unificar un país.
  13. Wag the dog: cartel de lujo, con Dustin Hoffman, Robert de Niro y Anne Heche. Una película rápida, muy rápida. Pero buena. Muy buena.
  14. L’Auberge Espagnol: uno de los programas de la Unión Europea –de la Comisión, para ser exactos- más exitosos, el Erasmus, tiene su película. Europeos en Barcelona comparten experiencias, orgasmus, preocupaciones… y una manera de entender Europa que compartimos todos los Erasmus.
  15. Good bye Lenin: ¿y si despertaras de un coma y tu país hubiese cambiado de régimen? Divertida, sensible e interesante película.
  16. The Queen: impresionante Helen Mirren y excelente narración de la semana que cambió el reinado de Isabel II. Interesante papel para Blair en la película, con recreaciones de momentos clave de la política británica del fin de siglo.
  17. Aprile: Nanni Moretti cuenta pedazos de su vida que coinciden con el ascenso de la izquierda al poder en los 90 tras décadas de democracia cristiana.
  18. La pelota vasca: el documental de Julio Medem no dejó a nadie indiferente. Trató un tema tabú y dio voz a un variopinto espectro político e ideológico. Una realización magnífica y una visión de Euskadi imperdible.
  19. Salvador: la historia de Salvador Puig Antich, uno de los últimos ejecutados del franquismo, llevada a la gran pantalla.
  20. La Ola: ¿y si un experimento para explicar qué es el fascismo deriva en una ola fanática peligrosa?

¿Y las vuestras? ¿Qué películas políticas marcaríais como imprescindibles?

El Gobierno tiene mucha cara

Parole, parole, parole… en el debate parlamentario de esta mañana, en el que gracias a la abstención de CiU evita que el decreto del Gobierno se tramite como Proyecto de Ley –complicando la adopción del tijeretazo-, se han usado muchas palabras. Muchas. Frases, titulares. De reproche de unos y de otros. Pero ¿los votantes nos quedamos con eso?

Pasemos de las palabras a los números. Según la escuela de comunicación de Palo Alto (California), el 80% de un mensaje depende de nuestro cuerpo y nuestra voz. ¿El 20% restante? Las palabras. Sí, parole, parole, parole. Es más, algunos especialistas creen que la contribución de esas palabras al mensaje es incluso inferior: un 7%. Aunque también hay quien cree que la influencia de nuestra pose es del 55%. Pero en ambos casos, número arriba o número abajo, es más importante el cómo que el qué. O quizás, que el cómo acaba siendo el qué.

El País nos ofrece una imagen que es, en sí misma, un caso práctico de lo visto. La fotografía de la bancada del Gobierno es más importante que el qué (el sí a las medidas por un voto) porque escenifica la situación política del país de una manera fidedigna. Supera al discurso. Supera a lo defendido en la tribuna de oradores.

Si el lenguaje no verbal tiene la capacidad de evocar reacciones emocionales, deberíamos preguntarnos qué evoca esta foto. Sin duda, un ejercicio interesante. Porque observamos cansancio, agotamiento, se ven superados… en definitiva, genera emociones de inseguridad. Si el que toma las decisiones se muestra así, ¿cómo deben estar las personas que peor lo pasan en esta crisis? Ese tipo de juicios son los que genera la fotografía.

Este perfecto caso de estudio nos sirve para repasar los elementos que juegan un papel esencial en este proceso comunicativo: postura, expresión facial, gestos y mirada:

  • Postura: los ministros aparecen hundidos en sus escaños, muestra de la inseguridad y el miedo que les produce la situación. Esas posturas comunican ese temor. Justo lo contrario de lo que se quiere comunicar a los mercados y al conjunto de la ciudadanía. Sólo el presidente está erguido, aunque su semblante es un poema. Mantener una postura de acuerdo al mensaje que un líder comunica es esencial para asegurar una correcta interpretación del mismo. El mensaje del Gobierno colisiona con lo que se desprende de sus posturas.
  • Expresión facial: lo acabamos de comentar, la cara de Zapatero es un poema. Semblante serio, de circunstancias… potentes transmisores de información. Defender las medidas para fortalecer la economía con un gesto fruncido o apagado transmite lo contrario de lo que se pretende construir. Según señala Sebastià Serrano “el escenario más atractivo de los diferentes paisajes corporales dibujados por las emociones es el paisaje facial, de las caras”. El del Gobierno tiene poco atractivo.
  • Gestos: Salgado y Chaves se tocan el mentón, representación de la preocupación. Moratinos se sostiene la frente con la mano… gestos que en la mayoría de ocasiones son producidos por el cuerpo de forma inconsciente y, de ese modo, exterioriza las emociones. Difíciles de controlar, ahí radica el poder de la imagen y la autenticidad del momento.
  • Mirada: Moratinos la esconde. Zapatero y Caamaño tienen su mirada perdida en un horizonte complicado. Chaves parece mirar con miedo, como si no quisiera ver lo que está pasando. Los ojos pueden proporcionar las señales más reveladoras y exactas de toda la comunicación humana porque son un punto focal del cuerpo y las pupilas trabajan de forma independiente. Zapatero estuvo a punto de pedirnos en 2004 que le miráramos a los ojos “Mírame a los ojos y dime que eres de derechas”, en un prototipo de cartel electoral. Hoy era él el que no quería mirar a los ojos a los españoles.

Este Gobierno tiene mucha cara. Tanta, que la información que desprende es más reveladora que sus medidas o sus discursos. O, al menos, eso es lo que perciben la mayoría de ciudadanos. Por algo, antes del desbarajuste, el 75% de los ciudadanos no confiaba en su presidente. Veremos que dice el próximo barómetro del CIS…

No les pagamos para esto

Podemos diseñar estrategias de comunicación eficientes. Dar con mensajes. Explicar bien las cosas. O podemos hacer justo lo contrario y convertir el hemiciclo en un ruedo y dejar que los ciudadanos sigan creyendo que la política no sirve para nada.

No. No les pagamos para esto.

La reina visita el Parlamento

Recupero hoy un post publicado en el blog en noviembre de 2007, cuando la Reina inició el primer curso político de Gordon Brown. Hoy la soberana ha hecho lo propio con el discurso de gobierno de David Cameron y, por si os habéis quedado con dudas, algunos secretos de la ceremonia vivida hoy en Westminster:

Si esta mañana tenías la suerte de pasear por la ciudad de Londres, quizás de golpe te has encontrado en medio de una procesión de soldados de gala, escoltas reales y carrozas imperiales que salía de Bukingham Palace e iba en dirección al Parlamento de Westminster . Tranquilo, no estabas soñando ni era el desfile de buenas noches de Eurodisney. Se trata del desplazamiento de la Reina hacia el Parlamento para abrir el curso político.

El Reino Unido, amante de tradiciones políticas ancestrales donde todo tiene un porqué y cada elemento de la política nacional forma parte de un complejo engranaje forjado con el paso del tiempo y el respeto a la tradición. La ceremonia de hoy, plagada de simbolismo, supone el inicio del curso político en el Reino Unido mediante la lectura del discurso que el gobierno le prepara.

La ceremonia se lleva a cabo en la House of Lords, donde asisten también los miembros de los Comunes para seguir la lectura del discurso de la reina donde desgranará las líneas políticas que seguirá su gobierno.

La reina viaja desde Buckingham en la carroza irlandesa a galope de cuatro caballos y con la escolta del Household Cavalry. La reina es precedida por el transporte de la Corona, custodiada en la Torre de Londres, usualmente con la carroza de la Reina Alejandra. Antes de que la reina llegue al Parlamento, los guardas de la reina inspeccionan los bajos del palacio para evitar que haya explosivos, como cuando Guy Fawkes intentó un complot contra el rey el 4 de noviembre de 1605.

Cuando la reina llega a palacio, se pone la Corona y la capa, y va siempre vestida de blanco. La procesión sigue por la galería real hasta llegar a la Cámara de los Lores. Allí les esperan los Lores, vestidos de gala, y los comunes, vestidos de calle.

La reina se sentará en el trono, el Duque de Edimburgo a su izquierda y, en caso de que asista el Príncipe de Gales, se sentará a la derecha de la soberana como heredero de la corona.

Cuando la comitiva real esté en su sitio, siempre bajo un silencio sepulcral, el Lord Chancellor avanza y pone el discurso al alcance de la reina. El Lord nunca dará la espalda a la Reina y extraerá el texto de una bolsa de seda que ha estado esperando a ser leído, bajo una atenta custodia. Pero antes de ser leído, los Comunes deben aceptar que quieren escuchar lo que se leerá. El ritual se completa con el recuerdo del derecho de los Comunes de excluir a quien quieran del Parlamento, excepto los mensajeros del soberano. Entonces, este mensajero (el Lord Great Chamberlain) irá hacia los Comunes, y llamará a la puerta tres veces. El guardián de la Cámara mirará por la reja para identificarlo y sólo entonces la puerta se abrirá.

Entonces se sentirán las palabras ‘Mr. Speaker, The Queen commands this Honourable House to attend Her Majesty immediately in the House of Peers’.

No todos los diputados asisten al discurso: de hecho no cabrían todos. Así que hay una representación de 250 miembros que escucharán la alocución. Cuando esta termine, el curso político se dará por iniciado. Cuando la reina acabe el discurso, se volverá a guardar el discurso, y cuando la soberana se levante todos los presentes en la sala harán lo mismo. La Reina se irá, sin aplausos, y volverá a palacio.

Hoy la reina ha abierto el primer curso político desde que Gordon Brown es primer ministro. El primer discurso del gobierno que encabeza el escocés, se ha hablado de terrorismo, sanidad y educación, y supongo la intención de Brown de recuperar la iniciativa política.

Puedes encontrar más información de la ceremonia en la página web de la monarquía británica, del Parlamento y del 10 de Downing Street. Por cierto, tres webs que son ejemplo de la importancia que se da a Internet en las islas británicas. Sólo un detalle, la web de la Reina se puede consultar en inglés, galés y escocés. La página de la Casa Real española, no se encuentra en ninguna lengua cooficial, y es mucho menos completa y presenta un diseño peor que el de la prima Elizabeth.

En notoriedad online, el Ibex 35 no está en crisis

En los últimos meses, muchas veces me han preguntado sobre la diferencia entre nuestro país y el extranjero en términos como la notoriedad online. ¿Están los políticos españoles mejor o peor que los extranjeros en la Red? Con las elecciones británicas, el tema volvió a surgir. Y estamos en un momento clave: a las puertas de unas elecciones en Catalunya donde todo parece apuntar que en espacios como las redes sociales se moverán no pocos votos. Y en un año, será el turno de los ayuntamientos y la mayoría de comunidades autónomas de España.

Y la respuesta siempre es complicada. Desde que empecé con estos temas en un ya lejano 2007, hemos ido viendo como lo excepcional se convertía en normal. Pero la duda sigue ahí. Por ello, poner a otro sector tan relevante en la Red como las empresas es más que oportuno para poder saber qué está ocurriendo en Internet.

De hecho, ayer el suplemento Mercados de El Mundo se hacía eco del Barómetro de Notoriedad Online Top 85 que hemos elaborado en LLORENTE & CUENCA y daba cuenta de la reducción de la brecha entre las empresas españolas y sus competidoras extranjeras durante los últimos 18 meses; en concreto, en un 18%. Y eso es una buena noticia. Pero más lo es que han llegado a incrementar su notoriedad online en un 9%. Precisamente cuando se habla de crisis, algo crece en el Ibex 35.

No obstante, las empresas españolas (en este caso, analizamos las compañías del Ibex 35 y las del Medium y Small Cap, 85 empresas en total) siguen teniendo menos notoriedad online que sus competidoras. Hay espacio para mejorar pero, tal y como ocurre en la política, las perspectivas son buenas.

Sobre todo porque otro de los resultados más significativos del Barómetro muestra como los espacios más sociales de la Red, crecen. La notoriedad de las empresas en las redes sociales, YouTube, Twitter… aumenta desde el primer Barómetro de LL&C en 2008. Por ejemplo, Twitter sube un 15%. ¿Y qué significa esto? Que parece que las empresas españolas se han puesto las pilas en espacios participativos que se desarrollan más rápido. Los retos son mayores, sin duda, pero parece que en 18 meses muchas cosas han cambiado en la Red.

Pero si hay algo remarcable en los resultados del informe es constatar que existe un gran espacio para la oportunidad. Por ejemplo, las empresas de menor capitalización tienen mayores diferencias respecto al Ibex 35. Ahí la brecha es mayor y su notoriedad se resiente, pero la posibilidad de hacer de estos espacios participativos un lugar para conversar y convencer es esencial. Y a juzgar por los resultados, estos espacios son ya relevantes para la notoriedad online de varios sectores de empresas.

En resumen, la notoriedad de las empresas españolas crece. Especialmente en el Ibex 35. La brecha con sus competidoras extranjeras se reduce y las empresas más pequeñas –y muchas del propio Ibex 35- tienen una carta de oro a jugar en esta partida: cuidar y mimar su presencia y sus relaciones en la Red.

¿Serán estos resultados todo un anticipo de lo que ocurre en nuestra política? ¿Está ahí la clave para dar respuesta a la pregunta tantas veces planteada? Creo que los tiros apuntan hacia una realidad que no se nos escapa: la clave está en la Red.

Chistes para ganar una guerra

A principios de la década de los ochenta, la Guerra Fría estaba a punto de llegar a su fin. Muchos piensan que fue el colapso de la economía soviética o la insostenible carrera armamentística a la que se vio empujada la Unión Soviética por iniciativas como la Guerra de las Galaxias. Lo piensan y tienen razón. Pero desde el mundo de la comunicación, se dio una estocada mortal. Un golpe que vino en forma de chiste.

Seguramente, para estrategas como Clausewitz no entraría en su abanico de posibilidades la opción de ganar una guerra a través del humor. Si la mejor defensa, para Clausewitz, es la propia defensa, el humor más que defensivo puede ser una afilada herramienta. Como se suele decir, la mejor defensa, el ataque.

Ronald Reagan se aplicó la lección. Mientras ordenaba aumentar el gasto militar y acercaba posiciones con los aires de reforma de la Perestroika de Gorbachov, no dudaba en usar chistes sobre las condiciones de vida al este del Telón de Acero. Con ironía y sarcasmo desarmaba al que, años atrás, generaba miedo en una generación entera de norteamericanos que temían terminar sus días bajo una mesa de colegio mientras esperaban la explosión de la bomba nuclear.

El humor es una potente herramienta de comunicación. Pero debemos saber cuando usarlo. Para ello, Reagan supo tomarle el pulso al momento histórico que estaba viviendo. O sea, no es lo mismo recurrir al sarcasmo cuando se cree estar en superioridad con el enemigo y entendiendo que la opinión pública puede entender el recurso al humor, a hacerlo en momentos más débiles. Por ejemplo, con los #AguirreFacts o si ahora, con la que está cayendo, a Rajoy le diera por contar chistes del tipo “Un español, un griego y un alemán se van de cañas. ¿Quién paga?”

Los últimos años del comunismo recibieron del bando opuesto la burla y la carcajada. Los chistes de su comandante en jefe se hicieron famosos y su enorme carisma generó una idea imbatible en la mente de los americanos: el enemigo ya no era tal. Los años posteriores a la caída del Muro hicieron lo suyo para ello pero, ¿cuanta responsabilidad tienen los chistes de Reagan en hacer que el miedo se disolviera como un azucarillo en un café?

YouTube: cinco años de videopolítica

Han pasado sólo cinco años. Sólo cinco. Ese es el tiempo desde el lanzamiento de YouTube hasta el día de hoy en que difícilmente podemos entender Internet sin el mayor archivo de vídeos de la historia. Sin este espacio global de vídeos que ha hecho del nuestro un mundo más pequeño. En YouTube lo han expresado de esta forma con el vídeo conmemorativo:

YouTube ha hecho más pequeño el mundo de la política. Ha aproximado a políticos y ciudadanos, para bien y para mal. En cinco años hemos visto como este espacio podía servir para introducir temas en la agenda política, como en las preguntas que llegaron a los candidatos a las elecciones presidenciales de 2008 en Estados Unidos.

Dirigentes de hoy que ayer abrieron las puertas de su casa para darse a conocer, como David Cameron, que desde hace sólo unos años, ha establecido contacto con los británicos a través de sus vídeos.

Mas y Rajoy no han dudado en subirse al carro a esa tendencia.

Las cámaras digitales y la posibilidad de acceso a todos nos han convertido en autores en potencia, aunque los creadores sean sólo una parte muy pequeña de todos los usuarios en YouTube. Así, nos llegaron las imágenes de un Aznar enfadado cuando es sorprendido en un avión.

YouTube ha sido el aliado de la viralidad y del fin del control de muchos equipos de comunicación de gafes, como “el coñazo del desfile” de Rajoy o las supuestas copas de más de Sarkozy tras una reunión con una delegación rusa en una cumbre. O el president Montilla firmando un libro de honor con una chuleta. Incluso ha servido para dar a conocer la tarea de los diputados que vienen en pack en una lista y valorar su idoneidad para el cargo, como el caso de la diputada aragonesa más famosa en la Red.

El vídeo del “Yes, we can!” de Obama batió todos los récords y pulverizó el poder de los circuitos comerciales convencionales en televisión. Y la campaña americana fue, en esencia, una campaña de vídeos.

La burla a Mayor Oreja a través de una serie en YouTube fue un éxito, aunque no consiguió batirle en las elecciones europeas del pasado año. Y el efecto del “Confidencial.cat” de CiU en las elecciones de 2006 se amplificó en la Red cuando esto casi iba en pañales.

Gracias a YouTube, los vídeos de los mítines llegan a cualquier usuario. Si el mitin muere, YouTube le da bocanadas de aire.

Cinco años que, en definitiva, han servido para dar más visibilidad a la política, hacerla más próxima y, por qué no, más transparente.

Robert Kennedy: Una oración por Martin Luther King

El hermano del presidente Kennedy anunció a sus seguidores la muerte de Martin Luther King con un impresionante discurso de unión en uno de los momentos más turbulentos de la historia de Estados Unidos:

I have bad news for you, for all of our fellow citizens, and people who love peace all over the world, and that is that Martin Luther King was shot and killed tonight.

Martin Luther King dedicated his life to love and to justice for his fellow human beings, and he died because of that effort.

In this difficult day, in this difficult time for the United States, it is perhaps well to ask what kind of a nation we are and what direction we want to move in. For those of you who are black–considering the evidence there evidently is that there were white people who were responsible–you can be filled with bitterness, with hatred, and a desire for revenge. We can move in that direction as a country, in great polarization–black people amongst black, white people amongst white, filled with hatred toward one another.

Or we can make an effort, as Martin Luther King did, to understand and to comprehend, and to replace that violence, that stain of bloodshed that has spread across our land, with an effort to understand with compassion and love.

For those of you who are black and are tempted to be filled with hatred and distrust at the injustice of such an act, against all white people, I can only say that I feel in my own heart the same kind of feeling. I had a member of my family killed, but he was killed by a white man. But we have to make an effort in the United States, we have to make an effort to understand, to go beyond these rather difficult times.

My favorite poet was Aeschylus. He wrote: “In our sleep, pain which cannot forget falls drop by drop upon the heart until, in our own despair, against our will, comes wisdom through the awful grace of God.”

What we need in the United States is not division; what we need in the United States is not hatred; what we need in the United States is not violence or lawlessness; but love and wisdom, and compassion toward one another, and a feeling of justice toward those who still suffer within our country, whether they be white or they be black.

So I shall ask you tonight to return home, to say a prayer for the family of Martin Luther King, that’s true, but more importantly to say a prayer for our own country, which all of us love–a prayer for understanding and that compassion of which I spoke.

We can do well in this country. We will have difficult times; we’ve had difficult times in the past; we will have difficult times in the future. It is not the end of violence; it is not the end of lawlessness; it is not the end of disorder.

But the vast majority of white people and the vast majority of black people in this country want to live together, want to improve the quality of our life, and want justice for all human beings who abide in our land.

Let us dedicate ourselves to what the Greeks wrote so many years ago: to tame the savageness of man and make gentle the life of this world.

Let us dedicate ourselves to that, and say a prayer for our country and for our people.

El peligro para la convivencia es el Papa

Miles de años de sociedades teocraticas dejan huella. El papel de la Iglesia, con su gran implicación social, se nota pese a que la razón y la ilustración acabaran imponiéndose en muchas sociedades occidentales. Aunque el nuestro sea, formalmente, un estado sin confesión oficial, la relación con la religión es muy estrecha. Desde los días festivos a la posibilidad de dar parte de nuestros impuestos a ciertas confesiones, como la católica; a otros puntos de contacto más sutiles.

No es de extrañar que algunos de los grandes líderes y oradores políticos de la España contemporánea provengan o bien de la Iglesia o de entornos muy próximos, como el ex líder del PNV Xabier Arzalluz. Algunos, más que hacer política, sermonean. E incluso los partidos más ateos, hacen actos electorales sólo para su parroquia. Y en todos, se sirven extremaunciones políticas, se dan la paz cuando conviene y si es menester, la excomunión. Pero eso sí, siempre para la parroquia. Incluso con ovejas descarriadas.

Lo que ocurre es que a veces, a los partidos, la parroquia se les muere. Cuando los cuadros no se regeneran o los mensajes no evolucionan, al final los votantes menguan por el propio ciclo vital. Por ello, la política suele cambiar. Aunque no lo parezca, pero cambia. El PSOE de Zapatero no es el de González. El PP no es la AP de Fraga. IU no tiene nada que ver con el PCE de Carrillo y, lógicamente, la Esquerra de Puigcercós se aleja de la de Macià. Por no hablar de una CiU que, lejos de Pujol, está a las puertas de la Generalitat.

Gracias a esos cambios, acorde a los tiempos y a la sociedad que les rodea, siguen teniendo una parroquia. Volátil y exigente, pero viva. Tan viva, que no aceptará una sociedad teocrática en Irán, pero tampoco en Nigeria, Índia y, ni mucho menos, en Europa, en España.

Quizás por ello, han decidido abandonar la parroquia de la misa de domingo. Aquella que tiene como Jefe a una persona que si llevara turbante sería considerada un radical. Al sucesor de Pedro, tras intentar esconder casos de abuso sexual a menores y que no duda en cerrar los ojos ante el problema del sida en África o a afirmar, sin rubor alguno, que el matrimonio entre personas del mismo sexo es una insidia y un peligro para la convivencia y el bien común.

La parroquia en Fátima ha respondido con éxtasis a las palabras del sumo Pontífice. Pero con más contundencia hablan las estadísticas que indican que el 60% de los católicos españoles no acuden nunca a misa. Algo así como si el 60% de los afiliados al PSOE decidieran no ir a votar el día de las elecciones. Y en eso están, viendo como la parroquia mengua, la fe decae y los seminarios se vacían. Pero no. Eso no hay consultor de comunicación que lo arregle ni mensaje que se precie. Cuando el odio se antepone al amor que se predica, las Iglesias se vacían. Cuando el pastor parece la oveja descarriada, las ovejas se van a otra parte.

Recorte de credibilidad

No, la causa del suicidio político de Zapatero no es la llamada de Obama. Al menos, no de esa. El recorte planteado no se concibe en una tarde –aunque ya sabemos que para el presidente, esto de la economía son dos tardes– y es fruto de una mayor planificación. Pero para la mayoría de los ciudadanos, la idea es esa. Zapatero se repliega a los postulados de la oposición y lo hace por la llamada del líder del mundo libre.

Esa es una situación que todos podemos comprender: todos hemos sido alumnos. Y todos hemos llegado a un examen sin la suficiente preparación. Sabemos lo que se siente cuando el maestro te llama la atención. Cuando no has hecho los deberes. Cuando acabas asumiendo que eso de “te lo advertí”, es una realidad. Y eso es lo que ha pasado esta mañana en el Congreso de los Diputados.

No soy economista y desconozco si el recorte del déficit a costa de niveles de protección social será o no efectivo. Su suicidio político viene por haber perdido la batalla de las percepciones. De esa percepción en particular de alumno díscolo. Pero no lo olvidemos, son otras las ideas sobre el presidente que nutren el rechazo a su gestión del 75% de los españoles. Como para pensarse si seguir o no.

Esas ideas se han ido alimentando a lo largo de los dos últimos años con palabras y hechos. Pero sobretodo, por no cumplir la palabra dada. Del “Zapatero no nos falles” a la subida de impuestos indirectos como el IVA. De prometer el pleno empleo y negar la crisis, al 20% de paro.

Pero sobretodo, esa idea de improvisación que todo lo cubre. E incluso de la holgazanería del ejemplo del alumno que citábamos anteriormente. ¿Por qué esas medidas hoy y no hace unos meses? ¿Por qué el recorte ahora y no cuando el mundo tomaba medidas? Esa es la gran pregunta que debe responder Zapatero. Y sus palabras no han dado respuestas a ello.

Hace un año, el PSOE hablaba de brotes verdes. Hace unas horas, Zapatero ha aceptado que la crisis siguió su curso y son el motivo de las medidas tomadas hoy. Unos brotes verdes parecidos a la sensación de euforia que se vivió tan sólo unas horas atrás en las filas socialistas a cuenta del empate en intención de voto. Quizás esos brotes vuelvan a enterrarse a cuenta del harakiri de Zapatero y de un Rajoy que, pese a no ofrecer salidas a la crisis, ha actuado como el maestro gruñón y, como Obama, le ha dicho “te lo advertí”.

Las medidas afectan a bases electorales del PSOE: funcionarios, pensionistas y soccer mums. Pero sobretodo, decepciona a su electorado por abrazar el programa de la oposición. Aunque algunos de sus seguidores vean en el gesto valentía y sentido de Estado.

La clave, como siempre, en los que se alejan de los fanatismos. En los del medio, los del centro. Los que deciden elecciones. Los que seguramente están hartos de Zapatero y de Rajoy, pero que, visto lo visto, quizás se planteen un cambio.

Aunque la política es el único lugar desde donde los muertos resucitan, no pinta un buen panorama para el presidente. El líder que, para muchos ha actuado tarde y mal. La persona que prometió no mentir y acabó cayendo en la trampa.