Al mal torero, hasta los cuernos le molestan

En comunicación, a veces la palabra es lo de menos. Un gesto de tu pareja puede ser más efectivo que un “hoy no, cariño”. Una mirada de tu jefe puede ser más reveladora que el mayor de los elogios. Y una foto puede decir más que mil declaraciones públicas. Incluso cuando hablamos de temas con tantas aristas como el Tribunal Constitucional y el recurso del Estatut.

Mucho se ha hablado de la sentencia y sus deliberaciones a lo largo de estos tres años largos que van camino de cuatro. Se ha hablado en la prensa, gracias a las interesadas filtraciones, pero poco en boca de sus protagonistas. Incluso en los momentos de mayor tensión –el editorial conjunto de la prensa catalana o la reacción a la no sentencia hace sólo unos días-, los miembros del Tribunal no han interferido con declaraciones que pudieran avivar el fuego.

Hasta esta semana. La presidenta del TC denunció las presiones intolerables a la institución y pidió respeto… aunque el mensaje de un cambio de actitud en el alto tribunal no viene de esas palabras. Viene de una foto.

Mientras en Catalunya se busca el modo de articular una posición unitaria y se hace lo posible e imposible para terminar con la anómala situación de tener a varios de sus miembros ocupando una silla que ya ha caducado, en Madrid el Tribunal endurece sus posiciones. Y para ello, las filtraciones y los avisos; las palabras de los rumores no son tan fuertes como la foto de los tres magistrados clave para esta sentencia y para la más que probable reinterpretación del sistema autonómico.

Una foto dice más que todo lo que se ha dicho hasta el momento. El nuevo ponente de la sentencia, el magistrado conservador Guillermo Jiménez, el progresista que votó en contra de la ponencia de Pérez Vera, Manuel Aragón y el magistrado Ramón Rodríguez Arribas; juntos en los toros. Puro en mano, viendo la corrida desde el callejón de la Real Maestranza de Sevilla. Juntos y revueltos en la Fiesta Nacional. Un mensaje más efectivo que las alertas de la presidenta.

Desde Sevilla –Juliana decía que será desde Andalucía desde dónde se frene otra vez el desarrollo del autogobierno-, presenciando lo que el Parlamento catalán quiere prohibir. Una foto que comunica más que mil discursos.

Cuando hay toros no hay toreros, y cuando hay toreros casi nunca hay toro. Y parece que el Tribunal quiere coger, al fin, el toro por los cuernos. Y parece que habrá estocada. Y de las buenas. Otra cosa será que el Estatut se comporte como un Miura e intente no dejarse doblegar fácilmente… aunque a los catalanes, ya nos han toreado bastante.

Ni rumanos. Ni negros. Ni moros. Ni vergüenza.

Baldessari, el artista conceptual que hasta hace unos días exponía en el Macba, afirmaba que no existe jerarquía entre el lenguaje y la imagen. Parece que el Partido Popular ha tomado buena nota de ello y ha entendido el poder de texto e imagen en un folleto que ha repartido por las calles de Badalona.

Las imágenes y el texto venían a decir eso del “yo no soy racista, pero”: “Yo no soy racista, pero no me gusta que haya rumanos en las calles de Badalona. Yo no soy xenófobo, pero los rumanos son todos unos ladrones. Yo no soy ni racista ni xenófobo, pero las calles de Badalona están sucias por culpa de los inmigrantes.” Esta parece ser la forma más efectiva de conseguir votos para el Partido Popular.

Podríamos creer que se trata de una estocada más del polémico García Albiol. Que es un caso extremo dentro del moderado partido conservador que siempre intenta dárselas de moderno en Catalunya. Que es algo ajeno a su líder, la siempre amable Alícia Sánchez Camacho. Pero cuando la candidata del partido a la presidencia de la Generalitat los reparte junto al radical, algo ocurre.

Sánchez Camacho está presentando una campaña que pretende llamar la atención. Recurriendo al arte, aunque no al conceptual de Baldessari sino a su efigie al estilo Warhol. Una cara amable de un partido que tiene una difícil papeleta: defender ser centralidad en Catalunya mientras recurre el Estatut al Constitucional y se niega a retirarlo.

Pero parece que la cara real no es ni artística ni amable. La cara real es la que criminaliza a rumanos como si de Berlusconi se tratara. La cara real del PP en Catalunya es la que mezcla inmigración con delincuencia. La que hace del racismo su baza para sumarse al carro de Plataforma per Catalunya.

Génova se ha desvinculado de esta acción y, mientras escribo este post, la dirección del partido en Catalunya no lo ha hecho. Supongo que si la candidata reparte ella misma los panfletos será por algo. Eso sí, el Twitter del partido en Catalunya respondió a mi pregunta sobre si apoyan a García Albiol y a las declaraciones que ha dado en varios medios en las últimas horas. La respuesta no puede ser más clara: “las imágenes del panfleto han sido usadas en otros medios”. Salir por la tangente para no condenar públicamente la deriva xenófoba del partido en Catalunya.

La inmigración será un tema central en la campaña catalana. El asunto de Vic lo mostró de forma clara. Tan clara como la forma de hablar de personajes como Anglada. Tan clara como la forma de decir no a rumanos, no a los inmigrantes, no a la delicuencia. Porque son lo mismo, ¿no?

Despreciable.

Actualización:

Según informa El Periódico, y tal y como enlaza el Twitter del PP de Catalunya, la candidata a la presidencia de la Generalitat pide perdón por lo ocurrido a los gitanos rumanos. ¿No era más fácil asegurarse de qué panfletos repartía? ¿Sabía que estaba alentando el racismo pero aún así decidió repartirlos? ¿Basta con una disculpa? ¿Seguirá García Albiol al frente del PP en Badalona? ¿Alguna de estas preguntas tendrá respuesta?

Los libros de comunicación imprescindibles

Hoy es un día revolucionario: los libros toman las calles y plantan sus barricadas en forma de paradita. La cultura toma las calles y, al menos en Catalunya, todo huele a rosas. Sant Jordi es uno de los días más bonitos del año, aunque con él también llegan esas típicas preguntas de “¿Qué libro regalo?” “¿Qué libro me compro?”…

Para dar algunas ideas, presentamos hoy una lista colaborativa de los libros imprescindibles en comunicación política y online. Políticos, asesores y consultores nos recomiendan sus particulares obras imprescindibles:

  • “Micropolítica” de Antoni Gutierrez-Rubi. “Convierte algo tan áspero como la comunicación pública en un ejercicio de defensa de la belleza. Comunicar en política tambien puede ser sencillo, breve y bello.” César Calderón, asesor de comunicación.
  • “Comunicación y poder” de Manuel Castells. “El profesor Castells, eminencia mundial y catedrático de sociología en la UOC, explora en este libro las nuevas relaciones entre el poder y la comunicación, poniendo atención a los cambios del nuevo entorno comunicativo surgido con Internet y los dispositivos móviles y analizando procesos políticos y movimientos sociales que han marcado el mundo contemporáneo. Un buen libro para entender el mundo-red en que vivimos.” Ernest Benach, president del Parlament de Catalunya.
  • “Comunicación y poder” de Manuel Castells. “Un único y sintético pero vital motivo es el que hace de este libro una lectura obligada para todos aquellos que vivan en, de o para la Red. Con las mismas palabras del autor … “si no conocemos las formas de poder en la sociedad red, no podremos neutralizar el ejercicio injusto de dicho poder; y si no sabemos exactamente quienes tienen el poder y dónde encontrarlos, no podremos desafiar su oculta pero decisiva dominación”” Guillem López-Bonafont, asesor de comunicación.
  • “El arte de la prudencia” de Baltasar Gracián. “Pese a su edad, un buen tratado por su enfoque práctico de plena vigencia sobre cómo triunfar en un mundo competitivo y hostil. Son trescientos aforismo comentados de normas, instrucciones y explicaciones de la conducta humana que todo candidato o político debiera tener presente en su acción política”. Ignacio Martín Granados, director del Gabinete de Alcaldía del Ayuntamiento de Segovia
  • “L’immagine del leader. Quanto conta per gli elettori?”, de Mauro Barisione.“¿Es necesario un candidato carismático y buen comunicador para ganar unas elecciones? ¿La imagen hace verdaderamente la diferencia? Este interesante libro recorre, a través de grandes políticos de ayer y de hoy, las cualidades personales y estrategias de comunicación que convierten una buena proyección de la imagen pública en la clave para una victoria en las urnas.” Yuri Morejón, asesor de comunicación.
  • “El sol, el genoma e internet. Las tres cosas que revolucionarán el siglo XXI: la energía solar, la ingeniería genética y la comunicación mundial.” de Freeman J. Dyson. “El libro plantea cuáles son los retos y oportunidades más importantes que tendremos como sociedad durante el actual siglo. Dyson trata el fenómeno de la comunicación global (el libro es del año 2000 y habla sólo de la World Wide Web y no de redes sociales) como fenómeno que alterará nuestra forma de relacionarnos, de trabajar y de crear, y lo hace con su estilo ameno y, alguna vez, desordenado. El libro también explica la importancia que él cree tendrán las energías renovables, el mapa del genoma humano, la exploración del espacio y la inteligencia artificial. Más que un libro es una recopilación de conferencias y artículos divulgados por Dyson a finales de los años 90 del siglo pasado, pero que siguen teniendo una vigencia propia de un hombre de su talento.” Ignasi Llorente, secretario de imagen y comunicación de ERC.
  • “El nuevo príncipe” de Dick Morris. “Campaña electoral permanente, formas de idealismo, nueva agenda política… Morris prueba de explicar cómo debe comportarse el nuevo príncipe de Maquiavelo, actualizado al siglo XXI”. Xavier Peytibí, asesor de comunicación.
  • “Señales honestas: el lenguaje que gobierna el mundo” de Alex Pentland. “La comunicación pasa por acercarse al individuo y mirarle a los ojos; en este libro el profesor Pentland vuelve a lo básico, a la persona, a las emociones y a lo que nos motiva a hacer las cosas… para acercanos a la inteligencia en red más genuina, a la ciencia de las redes.” Millán Berzosa, DirCom y Community Manager de Ideas4All.
  • “Lo real” de Belén Gopegui. “Trata de cómo la gestión de la información y de la comunicación genera poder. Y de qué peligroso puede ser éste y el camino que lleva hasta él.” Juan Pedro Molina Cañabate, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid.
  • “White House Ghosts” de Robert Schlesinger. “Ahora que aún tenemos en cartelera la interesantísima The Ghost Writer, última película de Roman Polanski, con Pierce Brosnan haciendo de ex primer ministro británico (muy Blair) y con Ewan McGregor haciendo de “negro”, recomiendo recuperar este libro publicado hace cosa de un año, que es un retrato muy atractivo del nacimiento, consolidación y explosión de la figura de los speechwriters (escritores de discursos) de la Casa Blanca. Habitantes del Ala Oeste antes incluso de que este existiera!”. Toni Aira, profesor de la UOC.
  • “The Art of Community. Building the New Age of Participation” de Jono Bacon. “El Community Manager de Ubuntu, la mayor distribución del sistema operativo Linux, nos ofrece las claves sobre como construir una comunidad éxitosa usando los ejemplos de una de las comunidades más grandes de la red: la de los desarrolladores, traductores, testeadores y demás participantes del proyecto Ubuntu. La verdad es que este libro nos ha encantado no sólo porque su enfoque es eminentemente práctico (y, por cierto, está muy bien escrito) sino porque los casos usados son bastante divertidos y realmente se aprende mucho sobre comunidades online gracias a él. Por cierto, para complementar la parte teórica de este tema nos ha gustado mucho Conectados de Nicholas A. Christakis, sociólogo y médico, y James H. Fowler, profesor de Ciencias Políticas, publicado por Taurus.” Alberto Vicente y Silvano Gozzer, editores de Anatomía de la Edición, uno de los blogs más influyentes en la edición española.
  • “Moon Shoots for Management” de Gary Hamel. “Mi propuesta viene en forma de artículo extenso. Lo escribió en 2008 uno de los profesores que ayudó a orientar el management del siglo XX, y que en éste habla de la Gestión 2.0 y sus implicaciones. No tiene desperdicio”. Adolfo Corujo, director senior de comunicación online en LLORENTE & CUENCA.
  • “Ser Digital” de Nicholas Negroponte. “A pesar de tener mas de 10 años (1995), continúa estando de plena actualidad. La evolución de la digitalización a través de los tiempos, la predicción del futuro y la transición de un mundo de átomos (material) hacia un mundo de bits (información), hacen de “Ser Digital” un libro esencial para cualquier persona interesada en la Web 2.0”. Cristina Cifuentes, vicepresidenta de la Asamblea de Madrid.
  • “Divertirse hasta morir ” de Neil Postman. “Un análisis imprescindible para entender la sociedad del entretenimiento y el lenguaje que debe utilizar la política en esta sociedad mediática.” Pau Canaleta, asesor de comunicación y director del CCAII.
  • “La herencia del olvido” de Reyes Mate. “No es un libro de comunicación … habla de la razón compasiva, de la razón comprensiva del sufrimiento … pero lo encuentro pertinente, mucho, para abordar los retos de la comunicación actual. Me hace pensar -y trabajo- en la idea de una comunicación que no sólo busque la relación o la seducción (el convencimiento), sino la comprensión del otro. Una comunicación basada no sólo en el diálogo, sino en la escucha comprensiva, en la escucha que nos hace poner en la piel de los demás, en la comunicación que comprende.” Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación.
  • “Los discursos del poder, palabras que cambiaron el curso der la historia” con introducción de Sabino Fernandez Campo. “No es un libro de o sobre comunicación política, es comunicación política en estado puro… y contrastada. Los mejores asesores son los clásicos.” Marc Rius, director general de Participación Ciudadana de la Generalitat de Catalunya.
  • “La política y el arte de actuar” de Arthur Miller. “¡Porque sigo creyendo en la política!” Jaume Collboni, jefe de campaña del PSC.
  • “Palabras que cambiaron el mundo. 50 discursos que han hecho historia”, de varios autores. “El prólogo del libro que recomiendo comienza con la siguiente frase: “Un gran discurso no sólo refleja la verdad de una época; también puede reflejar una gran mentira”. Y esa es la grandeza de este libro. En él no solamente se recogen los grandes discursos de la historia por todos conocidos sino también las palabras de líderes miserables, mentirosos y perversos. Un libro para comprobar que la retórica nada tiene que ver con los valores y por lo tanto conocer de la retórica su valor.” Francisco Polo, emprendedor social.
  • “1984” de George Orwell. “Un clásico. Pero de un extraordinario valor. La ciencia ficción se mezcla con la política. Con la teoría política y con la práctica también. Con el lenguaje, con la comunicación. El mundo que dibuja Orwell nos lleva a la reflexión sobre el valor de la libertad y la amenaza del miedo. Nos alerta de la importancia del lenguaje y del control del relato. Una pieza imprescindible en la mesa de toda persona preocupada por la comunicación.” Albert Medrán.

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Las mejores series de televisión

El género político no es, sin lugar a dudas, el más recurrido en el mundo de la ficción televisiva. Abogados, asesinos, forenses, médicos, incluso gente perdida en una isla; son los auténticos líderes en los guiones de las series que, ya sean producidas en la meca norteamericana o en suelo europeo, tienen más que fieles seguidores.

Pero sí, la política también genera buenos guiones. La tramitación de una ley puede dar para una trama que quite el sentido. Y unas elecciones pueden dejar a millones de espectadores con el cuerpo en tensión. De hecho, incluso podemos ver con otros ojos la política si lo hacemos a través de las series. Lo que no queda tan claro es si, en este caso, la televisión es lo bastante potente como para cambiar las pautas de los que ven este tipo de series.

Me explico. Soy fruto de la generación “Periodistas”. De los que al ver la serie de Telecino deseaban ser periodistas y la demanda en las facultades subió de forma inesperada. ¿Pasa lo mismo con los que ven series políticas? ¿Llenan las oficinas de los partidos para afiliarse? Creo que no.

En todo caso, para los que quieran ver algo más que policías y médicos en televisión, ¿qué os parece dar un repaso a las cinco mejores series de televisión políticas de todos los tiempos?

1. El Ala Oeste de la Casa Blanca.

Casi no necesita presentación, es un clásico entre la mayoría de lectores y lectoras de este blog y en más de una ocasión ha sido protagonista de algunos posts. Para los que se acercan de nuevo a esto de las series políticas, El Ala Oeste de la Casa Blanca o The West Wing es la mejor serie política de todos los tiempos. Como su nombre indica, la serie se sitúa en la mansión presidencial y muestra los pormenores de una administración demócrata.

El presidente Bartlett (Martin Sheen) dirige el país con su particular modo de ver y hacer. En la serie se observan los entresijos del mayor centro de poder con unos detalles nunca vistos y con una trama más que interesante. Su creador, Aaron Sorkin, recrea como pocos la realidad política americana y llega a hacer de la serie una delicia y una pieza didactica para entender la política del país. No se pierdan a CJ Cregg, la secretaria de prensa del presidente ni a los papeles de Josh Lyman y Leo McGarry.

La serie, que es la mayor ganadora de Emmys de la historia –empatada con Hill Street Blues- tiene siete temporada y puede comprarse entera en un cofre.

2. Sí, señor ministro.

Esta serie es la gran predecesora de El Ala Oeste, aunque no tiene nada que ver. Tal y como comenta Toni Aira en el prólogo del libro homónimo que acaba de traducir al catalán, los ochenta fueron los años de las series británicas y ésta es la muestra que política, ironía y humor son perfectamente compatibles.

Sí, señor ministro nos muestra el día a día del ministro de asuntos administrativos del gobierno de Su Majestad, James Hacker. Una rutina ciertamente especial: debe luchar cada día con Sir Humphrey Appleby, el secretario permanente del Ministerio que hará todo lo posible para que nada cambie. La serie muestra como pocas la tensión entre el poder político y la administración pública. La lucha entre gobernantes y funcionarios. Por algo esta serie protagonizó algunas clases de la carrera…

La serie cuenta con 38 episodios y una secuela televisiva, “Sí, primer ministro”. Puede comprarse en sitios como Fnac y está traducida al castellano, al catalán y al euskara. La serie de la BBC era la favorita de la primera ministra Thatcher. Para completar el pack, el libro homónimo de los creadores de la serie, Jonathan Lynn y Antony Jay es una excelente elección. Ha sido traducido al catalán por Aira y contiene los mejores argumentos de la serie, disponible para quien quiera tener las lecciones de Appleby bien palpables.
3. 24h.

A diferencia de las anteriores la trama no es estrictamente política, pero las aventuras de Jack Bauer, un agente federal de la unidad contraterrorista, tienen mucho que ver con la política americana. De hecho, existe en la serie el rol del presidente del país que, mucho antes del efecto Obama, estaba protagonizado por un actor afroamericano. La propia trama de Bauer en la lucha contra los terroristas se mezcla en demasiadas ocasiones con el juego de poder y con la propia Casa Blanca.

También está disponible en packs.

4. Commander in Chief.

Esta es la historia de una mujer presidente de Estados Unidos y fue el gran fiasco de la cadena ABC para intentar quitarle algo de protagonismo a la presidencia televisiva de Bartlet. Lo más atractivo de la serie es la situación: un presidente republicano que eligió a una mujer independiente como compañera de ticket muere. De repente, una administración republicana se encuentra con una mujer al frente que no comparte al 100% sus visiones.

Aunque la serie peca de lugares comunes y el primer capítulo está bastante mal realizado, muestra situaciones realmente morbosas, como encontrarse con un Primer Caballero que no quiere ser Primera Dama, un Congreso que no tiene un aliado en la Casa Blanca o una presidenta que no tiene partido para presentarse a la reelección. Tema interesante pero mal ejecutado y la calidad interpretativa de algunos actores es bastante dudosa. Como la de los decorados. Por cierto, para los mitómanos de los 90, el actor que daba vida a Zack Morris en “Salvados por la campana” es un apuesto consultor político en la serie.

No puede comprarse en tiendas Ciro comenta que sí puede comprarse en tiendas y también por Internet.

5. Moncloa, ¿Dígame?

La España de la mayoría absoluta de Aznar empezó con una apuesta televisiva que duró dos telediarios. Aunque ahora parezca mentira, Telecinco era en ese momento uno de los azotes al gobierno popular desde programas de éxito como Caiga Quien Caiga o esta serie.

El show, que tuvo sólo 13 capítulos, fue obra de El Terrat y la versión oficial es que cayó de la parrilla por la poca audiencia, aunque era más plausible que lo hiciera por presiones gubernamentales.

Esta fue la primera y única serie política en España y mostraba el día a día del departamento de prensa de Moncloa. Anna Maria Barbany, Manuel Manquiña y Javier Veiga estaban espléndidos interpretando a los protagonistas y dando vida a un guión divertido y esperpéntico.

La serie no puede encontrarse.

¿Pondrías alguna otra serie en el Top5?

Cosas a tener en cuenta cuando se copia a Obama

Años y años de publicidad nos han dejado con grandes eslóganes en nuestra memoria. Aunque en este post me quiero quedar especialmente con uno muy propio de nuestra cultura publicitaria: busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo. Me quedo con este porque parece que ha sido lo que ha imperado en la decisión de la consejería de educación del gobierno de Esperanza Aguirre al lanzar su nueva campaña de matriculación en los colegios bilingües.

Así, ni cortos ni perezosos, en la Comunidad de Madrid han apostado por buscar, comparar y comprar aquellos buenos ejemplos de marketing en el sector público. Y en ello, el referente es Obama. El presidente norteamericano hizo de su “Yes we can” su grito de guerra. Su eslogan memorable. Resumió en tres palabras el espíritu de su campaña y consiguió con él movilizar a su electorado.

Quizás esa sea la lectura de la consejería: promover las escuelas bilingües a través del espíritu Obama. Pero han olvidado algo esencial. El copy-paste no funciona siempre en política. Laporta ya lo ha intentado presentando una web que se inspira de forma notable en la del presidente, pero que, como la campaña de la Comunidad, no llegan a la altura de la original.

Pero, ¿qué lecciones podemos establecer de la copia a Obama?

  1. Ser coherente. La campaña no es coherente, especialmente por las críticas que han aparecido por el mal uso del inglés. Pero también por la constatación que recurre a la identificación con un líder que no cae especialmente bien a la derecha madrileña. O con el que poco comparte el PP madrileño y la administración que gobierna.
  2. Ser original. Las copias no gustan, y menos si no están bien hechas. Apuntar a los niños al colegio a ritmo de Obama no parece ser la mejor manera de convencer a los madrileños de las virtudes de la educación bilingüe.
  3. Vigilar el gasto. Gastarse 1,8 millones en una campaña que casi copia el eslogan –cambiar el can por el want-, con errores gramaticales, editar un vídeo que recuerda demasiado al de los artistas que apoyaron… es un exceso.
  4. Dejar de lado la frivolidad. En el fondo, desempolvar a Obama para promocionar las matriculaciones no deja de ser una gran frivolidad. Lo próximo podría ser fijarse en la campaña de los laboristas en Reino Unido…
  5. Perder credibilidad por la anécdota. La educación bilingüe, en pleno siglo XXI, es una apuesta por el aprendizaje en una lengua tan básica como el inglés. Es, seguramente, una de las grandes apuestas del gobierno de Aguirre. Dejar que los elementos positivos de ello se los lleve una campaña mal ejecutada, no parece la mejor relación coste-beneficio.

La respuesta a todo ello nos viene de otro gran eslogan de la publicidad: rechace imitaciones.

Los juicios paralelos del cine: Blair y Garzón

La causa contra el juez Baltasar Garzón está generando una tormenta política considerable que, de hecho, pone de manifiesto la importancia del juicio paralelo que se registra en la calle. En los medios. En la Red. Mientras que en la sala del Supremo se le encausa por supuestos casos de prevaricación, el debate en la calle es otro: se le juzga por haber intentado juzgar a los responsables de la represión fascista en España.

La causa real, la que está en los tribunales, podrá terminar con Garzón saliendo de la judicatura por la puerta de atrás y con una condena bajo el brazo. Pero la condena de la calle es más dura: la democracia española revive sus fantasmas y observa cuán coja fue su transición. El juez que puede investigar las dictaduras chilenas o argentinas, no puede hacer lo propio con la de su país.

El caso pone de manifiesto esa debilidad de la democracia española y aviva un debate que nunca ha cesado y nunca cesará: la doble vara en lo referente a lo acaecido tras el golpe de 1936. Así, lo que la justicia no ha podido –o no ha querido- investigar y juzgar, lo ha hecho otro. Ya sea el cine, la música, la literatura, el teatro. O la televisión. Debemos quedarnos con la revisión histórica del cine, con películas como Las 13 rosas o Libertarias ante la ausencia de una condena a atrocidades y crímenes contra la humanidad.

En ese campo la izquierda sí ha sabido ganar su particular batalla. Pero aunque las consciencias de las nuevas generaciones retengan esos crímenes, esa falta de libertad, en España las calles dedicadas a generales golpistas, al dictador o a otras personalidades del régimen, se encuentran por doquier. Al igual que los miles de cuerpos que yacen en fosas, en cunetas o bajo autopistas. ¿De qué sirve ese juicio paralelo si no hay justicia?

Esa misma tendencia la vemos alrededor de la figura del ex primer ministro británico Tony Blair. El laborista, que se fue acosado por la Guerra de Irak y su incondicional apoyo a una guerra ilegal auspiciada por los Estados Unidos, está viendo como su figura es juzgada en el cine. El séptimo arte acusa lo que no pueden hacer los tribunales internacionales.

En el último año, hemos visto como dos títulos han alzado el dedo acusador. In the loop, un film que gusta por su trato diferente de este arte, muestra los entresijos de la comunicación y de la estrategia de los apoyos en una situación que recuerda demasiado a la Guerra de Irak. Recurrir al humor e incluso al absurdo, es la particular manera de Armando Iannucci de denunciar la locura de la guerra.

Más dura es The Ghost Writer de Polanski, traducida como El escritor en España, que relata las vicisitudes del biógrafo de un ex primer ministro que recuerda demasiado a Blair y que protagoniza Pierce Brosnan.

La oposición a Blair parece querer ganar el juicio a la figura del primer ministro laborista más exitoso de todos los tiempos. Un brillante político que consiguió lo inimaginable: ganar tres elecciones seguidas en el Reino Unido. Pero sobretodo, parece como si el cine no quisiera dejar sin contestar la implicación del premier en la invasión iraquí.

¿Debe llegar el cine dónde no llega la justicia? ¿Debe llegar la política dónde no llegan las togas?

El primer debate electoral en Reino Unido

Por primera vez en la historia del Reino Unido, los líderes de los principales partidos se enfrentaron a un debate electoral televisado. Nunca antes se había celebrado, ya fuera por la negativa de alguno de los candidatos o por el poder de la tradición y la constatación que en un sistema parlamentario con circunscripciones tan pequeñas, donde los candidatos luchan uno a uno, un debate así no tenía mucho sentido.

En todo caso, Brown (primer ministro del partido Laborista), David Cameron (líder de los Conservadores) y Nick Clegg (líder de los liberal demócratas) se enfrentaron a un vigoroso debate durante 90 minutos. Corrupción, sanidad, política exterior… temas propuestos por ciudadanos e infinidad de detalles que mercen ser analizados. Por el momento, os dejo con el vídeo del debate.

Jackie Kennedy está de moda

Una conocida marca de coches francesa ha removido en el baúl de los recuerdos y ha echado mano de figuras del pasado para su publicidad. Una de ellas es la mítica Marilyn Monroe. Parece que está de moda volver la vista atrás –dice la canción que es bueno a veces- y los 60 vuelven a estar en el punto de mira. De hecho, la misma campaña reclama la figura de Lennon justo cuando el Vaticano ha perdonado oficialmente al cuarteto de Liverpool.

En todo caso, si hay una figura que encarna ese espíritu de los sesenta como pocos es el de John Fitzgerald Kennedy. De hecho, la estirpe Kennedy en general. Ha sido una de las consecuencias lógicas de la elección de Obama como presidente de Estados Unidos, ya que no han sido pocos los que a lo largo de los últimos tres años han comparado en infinidad de ocasiones a los Kennedy con los Obama.

Así, casi por la puerta de atrás, los Kennedy vuelven a estar en boca de todos. Aunque esta vez el protagonismo es para la viuda más famosa de la historia americana: Jackie Kennedy. Hace unos días se estrenaba en España la serie relacionada con la figura de la Primera Dama realizada por HBO. “Grey Gardens” muestra la vida de las parientes pobres de Jackie, Edith Ewing Bouvier Beale y su hija Edith Bouvier Beale, que pasaron de tenerlo todo a las penurias económicas y sociales. También en Alicante encontramos una mención a Jackie, con la obra de teatro que hoy alberga el Aula CAM titulada “Todas quieren ser Jackie Kennedy”, que relata el efecto de la primera dama en la sociedad española de los 60.

La última novedad, no obstante, viene del cine. Rachel Weisz dará vida a la viuda de Kennedy en una película que mostrará los días posteriores al asesinato de JFK. Todo ello cuando se conoce que las siete entrevistas que concedió Jackie tras la muerte del presidente, serán publicadas por la editorial Hyperion, un libro que contará con todo el morbo y el halo de misterio típico en los Kennedy como su mejor herramienta de promoción.

Mientras se construyen los nuevos mitos del siglo XXI, los del siglo pasado siguen atrayendo y vendiendo. Ya sea coches o entradas de cine, palomitas y refrescos.

“Yo destapé la trama Gürtel”

¿Convirtió Esperanza Aguirre a Paco Clavel en Rouco Varela? ¿La presidenta salvó a Rajoy en el accidente de helicóptero? ¿Puso ella de moda los calcetines blancos? ¿Parió a Chuck Norris? Esa ha sido la reacción en la Red a las declaraciones de Aguirre sobre su supuesto papel en destapar la trama de Gürtel. El hashtag #AguirreFacts ha desatado la locura y miles de usuarios han creado curiosas frases siguiendo el modelo de la presidenta.

Hemos reído a carcajadas con esos comentarios. Algunos realmente ingeniosos, otros más incisivos. Pero ha llegado a tal punto que incluso el Twitter de la presidenta ha reproducido algunos de ellos. La política necesita humor y Aguirre muestra su disposición a reírse de sí misma. Pero no todos los ciudadanos son usuarios de Twitter y el caso Gürtel no es, precisamente, para tomárselo a risa.

Más allá de las anécdotas, la realidad es que los antiguos diputados del Partido Popular, hoy en el grupo mixto, en la Asamblea de Madrid, no han renunciado a sus actas de diputados. La realidad es que Bárcenas sigue ostentando el cargo de senador. Y lo que muestran los sumarios del caso es la estrecha relación de la Comunidad de Madrid con la trama de corrupción.

Parece que nos sigue interesando más la anécdota que la lucha contra la corrupción. La ironía de los #AguirreFacts muestra la intención de incidir en una triste realidad y denunciarla, aunque parece que Aguirre le ha dado un envoltorio bien distinto. Y los retweets, divertidos y asombrosos, de la propia Aguirre son una anécdota. Si la presidenta dice tener tanta responsabilidad en el esclarecimiento del caso, debería hacer algo más que dar titulares.

Las hemerotecas están llenas de declaraciones y hechos. De lo que realmente ha pasado de un año a esta parte, cuando Gürtel empezó a golpear al PP. También al PP de Madrid y también al Gobierno de Esperanza Aguirre. No estamos para bromas, por muy divertidas que sean. Corremos el riesgo de aumentar aún más la desafección y el desencanto. Los políticos responsables luchan contra ello, no lo alimentan. No lo retweetean. No, esto no es política 2.0.