Los partidos, parte del problema. No de la solución

Seguiremos, al menos cuatro años más, hablando de desafección y del descrédito de la política. Seguramente las cifras de participación en las próximas elecciones catalanas seguirán mostrando un pasotismo generalizado en la ciudadanía. De poco nos servirá que apelen a la ilusión por empezar, a los tiempos difíciles que necesiten gente seria o la sempiterna promesa de la fragmentación parlamentaria con personajes como Laporta, Nebrera o los que vengan. Hemos perdido una oportunidad crucial para cambiar todo esto.

La mil veces prometida Ley Electoral de Catalunya debía ser parte fundamental para un resurgimiento de la política. Estaba llamada a serlo. La sociedad no hace nada más que presionar para que las cosas cambien. Sí, el aumento de la desafección es una muestra clara de que algo no anda bien y es necesario hacer ajustes. Y los partidos, otra vez, no han estado a la altura.

Especialmente en Internet, se vive esta presión por los cambios. Por una relación más directa con nuestros representantes. Con una capacidad más viva de elección. Pero los partidos se resisten a quedarse sin pastel. A quedarse sin su lugar preeminente. Hablar de listas abiertas ya no es descabellado. Hablar de cambios profundos no es una excentricidad. Pero si una utopía, vista la negativa de los partidos a desmontar su propia gallina de los huevos de oro.

Muchos soñamos con que un cambio en la Ley Electoral llevará a un necesario cambio en los partidos. Muchos creemos que un cambio es necesario para llevar el valor del mérito a los partidos. Pero tendremos que esperar, al menos, cuatro años más.

Según Punset, la política “es un mercado en donde las barreras de entrada son prácticamente infranqueables –todavía más en Europa que en Estados Unidos– y donde la competencia y, por lo tanto, la innovación no son posibles. Los economistas hemos aprendido desde que nos enseñaron el abecedario de la economía que sin libertad de entrada en cualquier mercado no hay competencia; sin competencia no existen incentivos para innovar, y sin innovación no hay progreso.” Parece que los partidos se resisten a dejar que nuevos actores formen parte de ese entramado. Tienen miedo a levantar la barrera de entrada. Ponen freno a la innovación.

Mientras, seguiremos buscando culpables. Encargaremos más informes y estudiaremos más concienzudamente el por qué del pasotismo de los ciudadanos. Quizás deberían empezar por estudiar por su propio pasotismo ante algo tan esencial. Quizás.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

2 thoughts on “Los partidos, parte del problema. No de la solución”

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  2. Las barreras de entrada no son sólo prácticamente infranqueables para nuevas opciones, también para la propia innovación y el cambio dentro de los propios partidos

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