Herederos de Maragall

Barcelona puede presentar una gran candidatura para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022. Lo hicimos en 1992 y podemos volver a hacerlo. La pregunta es si políticamente es sostenible apuntalar el futuro político personal de los ediles a base de candidaturas olímpicas. O sea, basar en el sueño olímpico parte de la propia credibilidad y misión política.

Gallardón no lo necesitaba. Pero entendió que el proyecto olímpico de Madrid, tanto en 2012 como en 2016, merecía el máximo de su implicación. Algunas voces apuntaban a que en realidad esa era su plataforma para alcanzar la presidencia de España, pero la realidad es que tras las dos decepciones, Gallardón sigue en su sitio. Y seguramente seguirá cuatro años más.

Hereu, en cambio, busca desesperadamente entrar en el partido. Precisamente es esa sensación –que ha transmitido a lo largo de los años, pese a haber sido refrendado en las urnas- la que le urge a presentar la candidatura olímpica de Barcelona-Pirineos. Y eso es algo que, en este tipo de cosas, no puede permitirse.

El alcalde afirmaba ayer que “esta ciudad se crece cuando tiene sueños”, y no le falta razón. Otra reflexión a parte que dejo para los amigos geógrafos es si una ciudad debe construirse a golpe de evento. Pero en todo caso el alcalde da en el clavo. Optar por los Juegos es un sueño. Un movimiento mágico que une a todos –bueno, siempre habrá algún NIMBY por ahí-. Por ello, es contraproducente que quede en el poso de la taza esa idea de que esto es una maniobra electoral a la desesperada para salvarse de lo que muchas encuestas muestran: un probable desalojo de los socialistas del gobierno de Barcelona.

Sin embargo, en quién más pienso hoy es en el president Maragall. Como si los alcaldes de Barcelona y Madrid quisieran ser sus herederos. Como si vieran reflejadas en él sus esperanzas. Uno, llegar a la presidencia tras el paso por la alcaldía. El otro, armarse del carisma del que siempre ha carecido.

En todo caso, Hereu se apunta un buen tanto. Algo que le ha costado hacer a lo largo de los últimos años: sorprender. Y algo que le ha costado hacer en los últimos meses, conseguir que el líder de la oposición no se oponga. Esto no ha hecho más que empezar y ya veremos hasta donde llega este tren. Si sigue su curso tras la decisión del COE en 2013, y si tras esa parada, el camino hacia la nominación. La ciudad que se crece con los sueños tiene por delante un difícil camino: demostrar que realmente es un sueño de ciudad y no un error como el de otro heredero de Maragall al que se le atragantó el Fórum.

Albert Medrán

administrator

El blog de comunicación de Albert Medrán

3 thoughts on “Herederos de Maragall”

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Gallardón sigue en su sitio, sí. No se le veía antes de Copenhague y no se le ve después. Las olimpiadas era lo único que le importaba de Madrid.
    Mal vamos…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *