Los discursos institucionales no son siempre aburridos

Las fiestas navideñas, además de los regalos, la familia y los turrones, tienen en su conjunto de tradiciones los discursos que dirigen los líderes políticos e institucionales a los ciudadanos. Una tradición más que, aunque parezca extraño, a veces incluso provoca ríos de opinión.

Este tipo de discursos son un arma de doble filo: son una oportunidad única para enviar mensajes a la ciudadanía, pero aparecen en un momento poco dado a la recepción de los mismos y en que la tradición y lo previsible son enemigos muy duros para conseguir captar la atención. Por ello, introducir novedades o generar expectativa es algo necesario para conseguir esa preciada atención.

El Rey lo tiene, quizás, más fácil que otros personajes públicos. Casi la totalidad de las cadenas de televisión ofrecen a sus espectadores la alocución del Jefe del Estado: es imposible escapar de ella… pero lucha con una dura contraprogramación familiar de una cena que empieza. En todo caso, este año el discurso se planteaba de manera distinta, tanto a nivel político como de escenario.

El retraso en la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut catalán, las consultas independentistas en Catalunya, la crisis económica, etc. modelaron el discurso del monarca. Unidad, unidad y unidad fue el mensaje de fondo. Y hablando de fondo, Moncloa encargó a una de las empresas de la esfera Mediapro que introdujera cambios en el escenario habitual desde el que Su Majestad dirigía el discurso. Así, vimos un espacio más moderno, más neutro y menos palaciego. Eso sí, con una curiosa fotografía de un joven Príncipe Felipe vistiendo de uniforme. ¿Qué nos quería decir Zarzuela con ese detalle? ¿Posicionamiento del heredero?

Aunque en Euskadi el teaser al discurso no vino ni de palacio ni de Moncloa: la televisión pública vasca dió por primera vez en la historia el discurso del monarca; con lo que la cadena batió récords de audiencia esa noche.

Montilla rompió la maldición con un discurso sorpresivo. Decidió empezar la campaña electoral de las próximas elecciones catalanas durante el discurso institucional de fin de año. Debo reconocerlo, hice el movimiento sistemático que he hecho ante otros discursos institucionales del President: cambiar de canal. Pero mientras me secaba las manos tras la cena, el discurso captó mi atención. Sin duda, estamos ante uno de los discursos mejor estructurados y con más mensaje del Molt Honorable. Electoralista, sin duda, pero un buen discurso. Aunque se discuta la lengua original del mismo o la elección de las palabras.

El efecto del president fue incluso superior al mero hecho de captar la atención: durante días se ha venido hablando del discurso y consiguió marcar la agenda con su alocución. Los de la Plaça Sant Jaume sabían lo que hacían y todos han ido a remolque del president. Y lo más importante, ha lanzado un mensaje clave: Montilla, morirá matando. Si muere.

El que ha muerto, radiofónicamente, ha sido el locutor de una radio británica Tim Binns, que calificó de aburrido el discurso de la Reina Isabel II y cortó la emisión para poner una canción de Wham!. “De Reina a otra reina”, como dijo Binns, fue el detonante para las protestas de los oientes de la cadena de Birmingham que han supuesto su cese fulminante. “En dos palabras, bo-ring”, fue el veredicto de Binns. Que de hecho, es el veredicto de muchos ciudadanos ante los maqueteados discursos institucionales. Siempre nos quedará el juego de descifrar el significado de las fotos o ver como dan el pistoletazo de salida a las elecciones, así, sin avisar.

Albert Medrán

administrator

El blog de comunicación de Albert Medrán

3 thoughts on “Los discursos institucionales no son siempre aburridos”

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Aunque ni me va ni me viene, realmente el discurso del Rey no batió records de audiencia en el País Vasco. Mira lo que decía El Correo, un periódico poco sospechoso:
    “El triunfo del discurso del Rey en ETB-2, que alzó al canal autonómico a la cima de las cuotas de audiencia la pasada Nochebuena -obtuvo el mejor registro de todas las televisiones de España, por encima de TVE-, quedó empañado ayer por la comparativa del año pasado. El PNV reveló que la segunda edición del ‘Teleberri’, que en 2008 ocupó la franja horaria en la que en esta ocasión se emitió el mensaje de Don Juan Carlos (las 21.00 horas), registró un share de 35,5%, frente al 24,4% que obtuvo el discurso real, difundido de manera íntegra por primera vez en la historia del ente público.
    La televisión vasca, que el sábado no facilitó dicho dato, confirmó ayer a EL CORREO la diferencia, cuanto menos significativa, entre ambas audiencias, si bien rebajó el share del pasado año hasta el 33% -frente al 35,5% que aseguraba el PNV-. Este porcentaje sitúa el mensaje del Rey al menos nueve puntos por debajo del ‘Teleberri’ de Nochebuena de 2008. Entonces, alcanzó la cifra de 133.000 espectadores de media, 30.000 más que los logrados este año por el Monarca. “

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *