El ataque a Berlusconi: algo más que gestos

Si no fuera por su carácter histriónico, sus excesos y el carácter casi autoritario de su modo de hacer política, Berlusconi seria el político italiano más grande de los últimos tiempos. Encarna como pocos una relación muy íntima con su electorado y ha sido capaz de cambiar completamente la sociología política de su país. Y el sistema de partidos, el sistema electoral… Por ello, el aberrante ataque que sufrió el pasado domingo en Milán cobra una dimensión muy relevante. Tanto por lo que políticamente podría ocurrir tras él, como por lo que ha comunicado a Italia y al mundo el impacto de un souvenir del Duomo milanés.

Ruesh y Kees, el psiquiatra y el fotógrafo que acuñaron el término de comunicación no verbal, hubiesen presenciado un espectáculo dantesco de ese tipo de comunicación. Porque Berlusconi siempre lo ha hecho: como buen italiano conoce el poder de un gesto, una expresión o un determinado vestuario. Instintivamente, Berlusconi buscó la mejor salida al shock que estaba viviendo. Su postura, su mirada y su expresión facial dan buena cuenta de ello.

A nivel postural, nadie podrá olvidar nunca la sensación de observar al hombre más poderoso de Italia llevado en volandas hasta su coche oficial. La imagen de abatimiento y derrota se contrapuso a su salida del coche buscando la mirada del agresor. Otra lección de fortaleza del hombre al que ni los jueces osan tocar. Durante el ataque observamos, de hecho, tres posturas clave: el abatimiento inicial, el plante posterior y una derrota final que producen una extraña mezcla de sensaciones en el receptor.

A esa mezcla contribuye el extraño juego de miradas del primer ministro. Rabia, desconcierto, indignación y orgullo se suceden en la secuencia de fotos que han llegado al mundo. Pero sin duda, la fotografía más potente es la de un Berlusconi mirando al infinito, como si no entendiera qué ha ocurrido. O quizás precisamente porque lo entendía, buscaba en el vacío respuestas que tardará en tener. Los ojos pueden proporcionar las señales más reveladoras y exactas de toda la comunicación humana porque son un punto focal del cuerpo y las pupilas trabajan de forma independiente. En iguales condiciones lumínicas, las pupilas de una persona se dilatan o se contraen según esta tiene una actitud positiva o negativa. Cuando alguien se entusiasma, sus pupilas pueden adquirir una dimensión cuatro veces mayor a lo normal. Si está triste, se contraen y aparecen los ojos vidriosos. La mirada es más que relevante en un juego de póker y cuando su fuerza se desasocia del mensaje verbal, el jugador tiene un problema. Berlusconi miró a los ojos de los italianos, y le devolvieron la mirada.

Sin embargo, a ese juego de miradas debemos añadirle el poder de las expresiones faciales, la prueba más fehaciente de lo que no puede censurarse. Tras el ataque en el Duomo no había modo de censurar, como tantas veces ha hecho Mediaset o Rai, lo que sentía el líder, porque su expresión es un acto primario, inconsciente. Y esas expresiones son las que recordaran muchos italianos.

¿Hasta qué punto Berlusconi sale reforzado tras este ataque? Además del dolor físico, ¿le dolerá tanto que le costará la presidencia del Consejo? ¿Es el toque que relajará su desafío a todos, contra todos y contra el propio Estado? Los seguidores del “Cavaliere” hoy le apoyan más que nunca. Incluso aquellos disidentes primerizos que empezaban a ver que el ataque institucional del primer ministro no era bueno para el país. La unión con un líder carismático es incluso mayor tras un incidente tan triste como este. Otra cosa es la retórica política enarbolada en las últimas horas, que dejamos para otra ocasión.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

6 thoughts on “El ataque a Berlusconi: algo más que gestos”

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  2. La verdad es que las imágenes impresionan más si le quitas el sonido, parecen más dramáticas aislando el sonido ambiente.
    Respecto al “impacto” político de este suceso, es cierto que en estos casos la “víctima” suele salir reforzada, pero en el caso de Berlusconni puede ser el punto de inflexión de su caida. Cuando se le pierde el respeto de esa manera al primer ministro de un país, dice mucho del grado de hartazgo y división del país.
    De todas maneras, no es lo mismo analizar este hecho desde la visión interna italiana (no deja de ser una agresión al primer ministro del país y las instituciones merecen un respeto) que desde la exterior en que nos quedamos con la caricatura de Berlusconni…

  3. ¿”Berlusconi miró a los ojos de los italianos, y le devolvieron la mirada.”???
    Te dire la verdad: el mundo entero se horroriza del golpe. Y el mismo mundo piensa “se lo merece”. Fascista, prepotente, mafioso, putero, xenofobo, vamos, debiera llamarse “Benito Berlusini”.
    Nadie le devuelve la mirada a un tirano cuando cae.

    gustavo

  4. Bueno Gustavo, tú debes ser uno de esos a los que no se le cae la palabra fascista de la boca. Deberías mirarte en un espejo. Hay que reconocer que este señor, cuya conducta privada es bastante despreciable, tiene a Italia con un 8% de paro si no recuerdo mal, y no digamos nada de lo que significa Italia a nivel industrial y como marca en todo el mundo, lo cual quiere decir que en materia económica al menos, no se trata de uno de esos trogloditas que todavía cree que la economía se gestiona practicando el intervencionismo económico a golpe de decreto. Aquí nos llevará unos años más darnos cuenta de eso.

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