Presidente por su cara bonita

Aunque en nuestra familia aún nos extrañamos, mi hermana es tremendamente presumida y puede tardar horas en peinarse, maquillarse, vestirse… Digo que nos extrañamos porque durante toda su infancia fue una defensora a ultranza del cabello bien corto, la ropa deportiva y el fútbol. Hoy, los tacones y los vestidos copan su armario. Quizás no haya leído ningún estudio, pero conoce a la perfección la importancia de causar una buena primera impresión.

Mi hermana trata diariamente con muchas personas. Sabe que su sonrisa o el modo de mirar a un nuevo cliente son tan claves como el producto que tiene entre manos. Aunque no haya leído nada que lo corrobore, lo sabe. Y no va desencaminada: la escuela de Palo Alto cifró en su mítico 80% la contribución de aspectos no verbales en la formación de un mensaje. Y en ese 80%, la cara tiene mucho que ver.

La cara es el espejo del alma. Sólo con ver la expresión de alguien podemos intuir que algo le pasa (indisposición o algún estado emocional como la ira, la rabia o la sorpresa). La información que nos aporta es valiosa y tiene un papel más relevante del que creemos en la toma de decisiones.

¿Influye el rostro de los candidatos a nivel político? ¿Podemos llegar a predecir la victoria de un candidato por su cara? Varias teorías apuntan a ello. Según Mark van Vugt, los electores tienden a buscar en el rostro de una persona mayor su candidato en las elecciones en periodos de estabilidad. En cambio, los candidatos con un rostro joven, sus rasgos y sus características faciales, tienden a aglutinar más apoyos en épocas de cambio. Quizás esa sea una de las explicaciones para el resultado de las elecciones presidenciales norteamericanas de 2008. Pero también sería la base para explicar el ascenso meteórico del entonces líder de la oposición en España, Rodríguez Zapatero. O de Cameron en el Reino Unido hoy.

Lo que apunta Van Vugt tiene mucho que ver con las atribuciones del propio liderazgo que muestran las características personales (y por tanto, las faciales) de los candidatos. En la misma línea va un interesante estudio de la Universidad de Princeton. Según éste, existe una fuerte correlación entre estos elementos y los resultados electorales. Los investigadores de esta prestigiosa universidad llevaron a cabo un estudio con los ganadores y perdedores a las elecciones a la Cámara de Representantes y Senado de los Estados Unidos durante las elecciones de 2000, 2002 y 2004. Se mostraron sólo fotografías, por pareja de ganador y perdedor, de circunscripciones desconocidas para los sujetos del estudio. Se les pedía que puntuaran a cada candidato según la competencia, credibilidad, honestidad, etc. que les profería cada imagen. Sólo visualizando una foto –no conocían el nombre, partido o resultado de cada uno de ellos- los resultados mostraron que podían predecir en un 70% de los casos los resultados reales de las diferentes contiendas. La cara es, sin duda, el gran aparador de los signos visuales.

No es sólo una cuestión de belleza –algo realmente subjetivo-, sino de lo que transmite el rostro de un político. De los atributos que es capaz de generar. O lo que es lo mismo, no vale con hacer un casting para buscar al político más guapo. Pero tengamos en cuenta que, a nivel general, no sólo valen los argumentos en un cara a cara. Nunca mejor dicho.

Enlaces interesantes

The New Yorker publica un interesante artículo interactivo sobre las fotos que hizo Platon en la última Asamblea General de Naciones Unidas. Estas fotos del poder, además de alucinantes, se acompañan de comentarios del fotógrafo. Los rostros del poder en un clic.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

5 thoughts on “Presidente por su cara bonita”

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Interesante visión e interesantes estudios Albert! Los resultados que arroja la investigación de van Vugt creo que es hilar muy fino y buscar 1000 pies al gato. Una vez conocí a una persona que me contó que estaba intentando determinar la correlación del color del pelo con los resultados electorales!

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