Y en Catalunya –presuntamente- también había chorizos

La corrupción se ha tornado un bumerang para el PSC. Quizás por aquello del “dime de que presumes y te diré de lo que careces”, cuando saltó la noticia de la detención del alcalde socialista de Santa Coloma de Gramenet, todos teníamos a Nicaragua en el punto de mira. Pero sin duda, el hecho que Lluís Prenafeta y Macià Alavedra, antiguos altos cargos de gobiernos de Jordi Pujol –el primero secretario del gobierno y el segundo consejero de varias carteras en varios ejecutivos de CiU- hayan sido también detenidos en la misma operación, ha cambiado mucho las tornas y la manera de responder de los dos partidos políticos.

Estamos en la recta final de la legislatura en Catalunya. Si no ocurre nada extraño, en el otoño de 2010 se convocarán elecciones autonómicas. Unos comicios sobre los que planean muchas dudas: ¿podrá revalidar la confianza el tripartito? ¿podrá formar gobierno CiU? A la luz de tales disyuntivas, se comprende las estrategias emprendidas por ambos partidos en las últimas semanas.

Y la principal línea ha sido la corrupción. El escándalo del caso Millet abrió otra brecha entre ambos partidos a propósito de las ayudas que el Palau de la Música había otorgado a la fundación de CiU, la Ramón Trias Fargas. El PSC apuntó a un posible escándalo de financiación ilegal y los nacionalistas lo negaron. Aunque el president Pujol dijo horas antes de la detención de Prenafeta, Alavedra y el alcalde socialista de Santa Coloma de Gramenet sobre esta cuestión que si “entramos todos ahí, nos haremos mucho daño”.

El hecho es que este contexto ha pesado mucho en las reacciones de los partidos.

Por su parte, el PSC necesita despejar toda tela de juicio sobre el caso. Por ello, la respuesta ha sido rápida y efectiva: si el juez toma medidas, se exigirá la dimisión y se suspenderá la militancia a los imputados. Y se empezará la búsqueda de un nuevo alcalde en Santa Coloma. Quizás porque en las últimas semanas pusieron en marcha el llamado ventilador para sembrar dudas en el principal partido de la oposición, la respuesta socialista ha sido tan rápida y firme.

CiU respondió horas más tarde en una rueda de prensa ofrecida por Felip Puig. Pese a que dejó claro que ni Alavedra ni Prenafeta forman parte de la dirección y que se tomarán decisiones sobre su militancia a la luz de lo que muestren los jueces. Puig usó la rueda de prensa para resarcirse de los ataques socialistas a cuenta de Millet y la Trias Fargas y pidió celeridad al poder judicial para esclarecer el asunto.

Sin duda, las cosas hubieran sido muy distintas si Lluís Prenafeta y Macià Alavedra no fueran dos de los imputados en el caso de corrupción que ayer el juez Garzón desveló. Las cosas serían muy distintas si el caso de corrupción que tenemos sobre la mesa sólo llevara un color político. Y sí, las cosas serían muy distintas si el PSC no hubiese enarbolado la bandera de la transparencia en las últimas semanas. Porque si todo eso no hubiese ocurrido las respuestas políticas tendrían un aspecto muy distinto.

Pero en realidad, mucho me temo que en esto sólo habrá una clara vencedora: la apatía. Apatía manifestada en términos de cansancio, desafección o abstención. La apatía que llevará a menos gente a las urnas y que, quién sabe, quizás tenga pocos efectos electorales.

Tal y como reflexionábamos hace unos meses a propósito de Camps, este tipo de escándalos de corrupción refuerzan varias conductas de los seguidores de los partidos políticos. Se ponen en marcha mecanismos de defensa y justificación que son dignos de mención. ¿Qué consecuencias prácticas puede tener este caso en una localidad como Santa Coloma de Gramenet, dónde el PSC casi siempre obtiene más del 50% de los votos? Seguramente, pocas. Aunque las elecciones autonómicas son siempre la cita en la que tienen menos apoyos.

Porcentaje de voto al PSC en los comicios del período 1995-2009

Resultó que Catalunya no era un oasis. Que aquí también llegaba la corrupción urbanística y los grandes escándalos de grandes señores de Barcelona. Resultó que no se podía mirar por encima del hombro a nadie y que nadie estaba libre de sospecha. Resultó que ese parásito que amenaza al sistema hace el mismo daño. Y ya veremos si, al igual que en otros lugares, al final la sociedad en su conjunto acabará bajando otra vez la cabeza, mirará hacia otro lado y el día que toque pedir responsabilidades en las urnas, optará por irse de fin de semana.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

4 thoughts on “Y en Catalunya –presuntamente- también había chorizos”

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  2. ¿Lo duda usted? Todavía recuerdo aquel memorable debate en el Parlament discutiendo, creo, sobre el derrumbe del Carmel en el que alguien, no se si Maragall, le dijo a Mas desde la tribuna: “Su problema se llama 3%”, aludiendo al 3% de comisión que presuntamente se llevaba CiU en su etapa de gobierno de cada obra pública que se hacía en Cataluña.

    El día que a los fiscales les de por levantar las alfombras en Cataluña y Andalucía, los del Gürtel van a parecer honradísimos ciudadanos. 30 años gobernando una comunidad, muchos de ellos sin oposición, han tenido que dar para mucha, mucha corrupción.

  3. Desde luego, no ir más allá en ese tema fue un error. Si había algo, debería haber salido a la luz. Pero siempre quedará esa sombra…

  4. Si es que al final nosotros como públicos nos olvidamos de muchas cosas que no deberíamos olvidarnos; en parte porque sufrimos de amnesia cívica y en parte porque los políticos saben comunicar. No es que nos manipulen pero juegan con nuestra amnesia y como el tiempo es clave en los procesos políticos a la hora de votar y con una buena campaña demagogia… todo se ha olvidado. Esperemos que las consecuencias de este tipo de casos se empiecen a ver: por un lado en la rama de la justicia y por otro en la rama política electoral.

    Un arbazo.

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