El teleprompter de Esperanza Aguirre

“El teleprompter ha hecho que la televisión gane en precisión, pero que pierda en emoción”

Con estas palabras resumía uno de los grandes cambios en el mundo de la televisión el veterano periodista Joaquín Arozamena. La verdad es que aunque durante mi infancia el espejo mágico se usara muy poco, sólo tengo consciencia de haber visto siempre un informativo con el/la periodista mirándome directamente a mí. Y quizás porque todos estamos ya muy acostumbrados a las rutinas del medio rey, conviene alertar a nuestros líderes políticos de la necesidad de aparecer en ellos como se merece el lugar.

En España no es habitual el uso de teleprompters en actos o discursos y, mucho menos, en sede parlamentaria. Ayer se desató la polémica en Twitter entre varios parlamentarios madrileños y algunos usuarios sobre el uso de esta herramienta de la presidenta madrileña Esperanza Aguirre en su discurso del estado de la región. Pero pese a las críticas, creo que Aguirre ha sido bien aconsejada.

Es evidente que la audiencia de su discurso (un martes a mediodía) está a años luz de un discurso del estado de la Unión en el país del Tío Sam, pero no por ello está menos justificado el uso del prompter para aparecer siempre mirando a cámara y no mirando a los papeles. Algo a lo que el espectador ya no está acostumbrado.

Orlando Jorge Mera reflexionaba hace un año en su blog sobre los recursos que los políticos tienen para dirigirse a una audiencia, ya sea grande o pequeña. Citaba el caso del presidente Reagan, que usaba unas tarjetas con todos los datos de una intervención y le servían para memorizar su discurso. Las llamadas “cue cards” dejaron paso al teleprompter y a su versión más extendida en Estados Unidos, el llamado “presidential glass”.

Creo en las ventajas de esta máquina para ser más efectivos en un discurso y así lo aconsejaría a cualquier político:
1. Permite aparecer más natural en la cámara, sin forzar gestos o movimientos bruscos al levantar la mirada.
2. Entregaremos el mensaje verbal que queríamos enviar, sin fisuras, errores o lapsus.
3. Podremos concentrarnos en mejorar otros aspectos de la comunicación no verbal, como el tono, la voz, el gesto, la sonrisa…

Aunque para atreverse con el teleprompter hay que ensayar antes. Aparecer natural no es fácil y hacer una buena interpretación de un discurso requiere esfuerzo y dedicación. Para ser un Obama, debemos trabajar.

Por cierto, a Obama también se le criticó mucho una cierta adicción al aparato durante su campaña presidencial. Sus adversarios le atacaban señalando que más allá del prometer, no había nada. No sólo se equivocaban, sino que con sus críticas ponían de relieve sus habilidades comunicativas con y sin el espejo.

En realidad creo que el debate de ayer en Twitter es fruto de un gran desconocimiento de las virtudes del teleprompter en política. ¿Es mejor o peor política Aguirre por usarlo? ¿Es mejor o peor político Zapatero por no usarlo? Los dos pueden ser buenos o malos, lo importante es el discurso y las ideas que haya en él. Y si además de ser buenos discursos los puedes interpretar de un modo mejor, todos nos veremos beneficiados por una comunicación más efectiva. Que no se use en España no significa que sea malo, al contrario, me gustaría ver en la política y fuera de ella más uso de una herramienta como esta.

Sobre su precio –entiendo que mucha gente pueda preguntarse si Aguirre lo compró, lo alquiló o lo cogió prestado- haciendo unas consultas en la Red podemos ver webs en que por 3.000 dólares podemos tener uno de los que usa Obama. O alquilar uno por unos 110€ durante un día. Y para los más atrevidos, montarte tu propio prompter con un portátil e Internet para una presentación en la universidad, en el trabajo o, porque no, en política con esta sencilla aplicación.

Debemos perderle el miedo al teleprompter, sin duda, aunque no olvidemos que lo importante es la base, la sustancia. El discurso de Aguirre no fue mejor por esto, pero seguramente se vio mejor gracias a esto.

Albert Medrán

administrator

El blog de comunicación de Albert Medrán

16 thoughts on “El teleprompter de Esperanza Aguirre”

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Como ayer hiciste el anuncio, estaba hoy ya acechando, cual buitre leonado ;)

    Por mi parte el Teleprompter puede tener sus usos, pero en un debate no. Es esencial que el político, y en general cualquier orador, tenga las ideas claras de lo que va a decir en la cabeza, habiendo ensayado previamente su discurso, sobre todo respecto a los temas a tratar y cómo enlazarlos.

    Esperanza Aguirre, a pesar de ser políticamente lo contrario de lo que yo pienso, siempre me ha parecido una excelente oradora. Sabe gestionar bien los tiempos de los discursos, enlaza bastante bien los temas unos con otros y el uso del teleprompter ayer le deja en bastante mal lugar a mis ojos. Sí, la expresión no verbal es muy importante, pero un poco de improvisación…

    Y no me gusta el teleprompter porque significa que, aparte de cualquier otra crítica que se haga a los políticos (que no escuchan, que no atienden a los problemas reales de la sociedad, blahblahblah) si ahora unimos la falta de improvisación, pues apaga y vámonos.

    Ya puedes darme caña ;)

  3. Pingback: meneame.net
  4. @mediotic gracias por tu comment, tras la campaña de expectación lo esperaba jejeje

    sólo una cosa: el uso del prompter que hizo ayer la presidenta se limitó, según tengo entendido, al discurso inicial del debate, dónde no hay réplicas ni nada por el estilo. Un momento en el que todos, todos, todos los políticos leen, ya sean notas o teleprompter como hizo ella. Es decir, entre tener a ZP leyendo en el atril o a Esperanza leyendo en el prompter, me quedo con lo segundo.

    Sobre la improvisación… ya sabes lo que opinio yo de ella :P

  5. La verdad es que choca el tema del teleprompter precisamente por la inexpresividad que genera (sólo hay que ver a Matías Prats con las noticias sobre desfiles de ropa interior, que parece que está contando la última desgracia ocurrida). Y Esperanza Aguirre prepara muy bien sus discursos y los sabe hilar muy bien, cosa que Zapatero, a veces, no hace tan bien, pero no tan mal como Rajoy (su discurso el sábado en Segovia era, sencillamente, infumable).

    De todas maneras, sea como sea, el uso de determinadas herramientas en el mundo de la política tiene un doble filo. Seguro que con esto se abre la veda y empezamos a verlo hasta la saciedad. Como los pagüerpoints, que han hecho tanto daño ;)

    Y sobre la improvisación, estamos de acuerdo, ya lo sabes, pero para un debate, hay que tener un poco de cintura, que te pueden salir por peteneras (hablando de impuestos creo que en el Senado han sacado ya el transfuguismo, dos temas tan sumamente relacionados el uno con el otro) que igual dentro del argumentario no se ha contemplado tal salida de pata de banco ;)

  6. Para un debate entero no, pero para el primer discurso sí!

    Una pregunta al aire, ¿creeis que Obama, Clinton, Bush… son inexpresivos? Yo creo que justo el contrario, para usar bien un prompter hay que saber comunicar muy bien con todo…

  7. Bueno, yo no lo critiqué exactamente. Simplemente lo conté y sí es verdad que me sorprendió.

    La verdad es que no tengo opinión formada. Cuando más agusto estoy en el parlamento es cuando me olvido de los papeles (y no sé si tiene tanto que ver con el teleprompter.

    Sobre lo que sí quise ironizar ayer es sobre de era el aparatito y cómo lo había gestionado el parlamento, sobre lo que todavía no han contestado
    Un saludo

  8. Lo sé Reyes, lo sé! Pero vaya, es interesante el debate y las cuestiones que apuntas sobre logística (y por ende, de dónde viene el dinero) no son menores…

  9. Creo que no hay diferencia en que un espectador diga “lo está leyendo”, adivinando en los ojos el movimiento de lectura, que corroborando que el orador baja repetidamente la vista para consultar las notas… Para los que están muy familiarizados con el aparato y su función, no hay gran valor añadido en el discurso, pero hay muchos otros que no perciben ese efecto de lectura (aun conociendo la existencia del aparato).
    Es para estos casos cuando es muy útil una herramienta que puede generar confianza en el receptor del mensaje porque el orador (parece que) te mira a los ojos. Y la confianza, en política, son votos.
    Nos puede gustar más o menos, pero son votos.

  10. Pingback: Reyes Montiel
  11. Fa cosa d’un mes vaig assistir a un acte de Montilla on hi havia telepròmpter. És a dir, que la cosa ja ha irromput. Volia fer la oportuna foto però no hi vaig pensar més!

  12. Perfecto Luis, lo has definido perfecto.

    Engaña a los que no se fijan, en realidad no te mira a los ojos, no mira a cámara totalmente y muchas veces no entienden el sentido de las frases largas y no saben darle la entonación necesaria.

    En la televisión se está haciendo un abuso enorme del prompter.

    En política convierte, en cierta manera, al político en marioneta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *