Cuando la política se lleva en los genes

Manuel Bustos y Paco Bustos son hermanos. A su vez, son alcalde y concejal en Sabadell. Josep Lluís Carod Rovira es el vicepresidente de la Generalitat y su hermano Apel·les es el delegado de la Generalitat en Francia. Pasqual Maragall fue presidente de la Generalitat mientras su hermano Ernest, hoy conseller de educación, era el secretario del gobierno. Lech y Jaroslaw Kaczyński fueron al mismo tiempo presidente y primer ministro de Polonia. Hermanos gemelos. ¿Sólo es nepotismo o venimos marcados genéticamente para tener los mismos valores políticos que nuestros hermanos?

La respuesta a esta pregunta es compleja, con un hermano podemos compartir muchas cosas pero no estamos predestinados a compartir también la visión política del mundo. Eso sí, el hecho de compartir el mismo entorno familiar, escolar y social son determinantes en el proceso de socialización política. Así lo muestran numerosa literatura y así se constata en la experiencia: más o menos se comparten ciertos valores políticos en el seno de nuestras famílias. Desde la familia de Leire Pajín a la de los Oreja. Pasando por auténticas dinastias políticas como los Kennedy, los Bush o los Clinton.

No obstante, ¿qué ocurre con los gemelos? En el primer parágrafo citábamos el caso de los hermanos Kaczyński, que con férreo control y con su visión conservadora de la vida y la política, se hicieron famosos más allá de sus fronteras. Según han revelado recientes estudios de genética, se ha demostrado que hay actitudes políticas que se heredan genéticamente y que en el caso de los gemelos, el 32% de estas actitudes se pueden atribuir a la herencia. El dato puede ser sorprendente ya que parte de la visión tradicional de la ciencia política se refería al contexto en qué uno crece y se forma, no tanto al propio funcionamiento de nuestro cerebro ante según qué cosas.

En el fondo de esta concepción está la de entender que nuestras emociones juegan un papel más destacado en política de lo que creemos. Así, los niveles genéticos de oxitocina o dopamina, que son muy importantes para entender nuestras decisiones y reacciones, serían determinantes para entender porque los Kaczyński no sólo comparten partido, sino que también comparten ambiciones.

Si bien los valores comparten, pues, una explicación algo más profunda de lo esperado, ¿el nepotismo también seguiría el mismo patrón? ¿Son nuestros genes los que nos llevan a elegir a un hermano antes que a otra persona para un cargo? A falta de estudios sobre ello, seguramente algún tipo de influencia habrá. Quizás no en la genética, sino en la gestión de ciertos componentes de la inteligencia emocional, aspectos clave como la empatía o la confianza de alguien próximo para un cargo de especial importancia. Leyendo la biografía de Pasqual Maragall podemos entender su relación con Ernest, por ejemplo.

No obstante, no se tomen esto como dogma. Seguramente Leire Pajín hubiese deseado no compartir genes con su madre esta semana tras lo ocurrido en Benidorm. Y los primos Trinidad Jiménez y Alberto Ruiz-Gallardón comparten poco más que el hecho de haber sido rivales en unas elecciones por la alcaldía de Madrid. Los genes son importantes, aunque no estamos ante una ciencia exacta…

Albert Medrán

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