¡Por las barbas del Rey!

Parece que es noticia que Su Majestad el Rey se haya dejado barba. Aunque tiene pinta de ser la típica barba que se deja uno durante las vacaciones, y que junto al bronceado, son las más vivas señales exteriores de haber pasado unos días de descanso al volver a la ciudad. De hecho, hoy en muchas oficinas del país aparecerá un compañero luciendo una estupenda barba que será su recompensa post-vacacional.

Más allá de la noticia, para algunos frívola y para otros una gran noticia (en nada os cuento el por qué), vamos a dar un paso más: no es fácil decidirse. ¿Me dejo la barba? ¿Qué tipo? Preguntas de obligada respuesta porque nuestro aspecto, ya sabéis, dice mucho más de nosotros de lo que creemos.

Si atendemos a lo que nos cuenta la escuela de comunicación de Palo Alto, las palabras son sólo el 20% de un mensaje, el resto es nuestro cuerpo, nuestro rostro, nuestra postura, la entonación, la voz, los gestos… O sea, que la decisión de optar por una barba (sea cual sea, siempre bien cuidada) es, en gran medida, trascendental.

Algunos de nosotros nos la dejamos para aparentar más años –más experiencia-, otros para tapar alguna cicatriz facial –la Casa de Su Majestad ha negado que ese sea el motivo- y otros, porque quieren formar parte de algún grupo social o por exigencias culturales –hippies, algunas ramas del judaísmo, etc.-. Pero no olvidemos que en ciertos momentos históricos y en algunas culturas, la barba era una muestra de virilidad, poder, fuerza; justamente la imagen que los monarcas siempre han querido transmitir a sus súbditos.

Como es natural, dejarse crecer el vello facial tiene implicaciones, y más si eres el Jefe del Estado. No porque le influya en su cargo, sino por el eco social de cualquier cambio en una institución que debe transmitir siempre estabilidad –aunque sea a costa del look personal-, aunque no es la primera vez que Juan Carlos I la luce. También lo hizo el príncipe, la lució en el pasado y en esta ocasión, ha seguido a su padre en la elección de una de final de verano.

El tipo de implicaciones que conlleva optar por ella son varias. Por ejemplo, hará casi un año que me dejo barba, de estas llamas de “dos días” de forma regular. En Barcelona, es más habitual este tipo de look que, por ejemplo en Madrid. Incluso en el mundo de los negocios y la política. Al llegar a Madrid tuve mis dudas, pero quizás el hecho que el Rey opte por ella nos dé algún tipo de tregua… he aquí la buena noticia.

En todo caso, las especulaciones sobre su decisión son muchas y variadas, algo habitual en lo que tiene que ver con la Casa Real. Pero quizás no hay nada más que el deseo de un hombre de perpetuar en su rostro, por unos días más, la sensación de unas vacaciones en familia y cerca del mar. Porque en el fondo, no deja de ser ni grave ni nimio que el Rey luzca una barba. Otras personalidades del Estado, desde presidentes de partidos políticos, a diputados, senadores, alcaldes y cargos autonómicos la lucen. Desde Rajoy a Benach, pasando por Nacho Uriarte.

Pero, por las barbas del Rey, ¿qué opináis vosotros?

Albert Medrán

administrator

El blog de comunicación de Albert Medrán

3 thoughts on “¡Por las barbas del Rey!”

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  2. Con la barba parece un pordiosero XD

    Por cierto, ¿cómo iría la conversación en sí? “Majestad, voy a explicarte cómo sacaremos tu culo del trono” XDDDD

    Un saludo,
    Deprisa

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