El gesto contundente de Camps

Aunque no lo tengamos presente, el tacto tiene un papel importante en política. No somos conscientes, ya que no solemos tener la ocasión de charlar directamente con nuestros representantes, cara a cara, pudiendo estrecharle la mano o observar si el discurso de preocupación por la crisis lo acompaña con algún gesto de recogimiento y comprensión. Pese a ello, el lenguaje político está repleto de expresiones que nos evocan a este vital sentido.

Coincidimos en la necesidad de tener tacto en la dirección de la política exterior y la diplomacia. Mano izquierda en la lucha contra el crimen. Tender la mano al adversario político para los temas de Estado. Abrazar una medida que ayude a las familias a mejorar su bienestar… También el tacto se evoca al pedir, con tacto, medidas sobre algo concreto. Por ejemplo, un gesto contundente a Camps.

Aunque la causa contra el president de la Generalitat valenciana se archivó hace unos meses, el cerco a su entorno y al Partido Popular de esa comunidad no ha terminado. Con un gesto de fuerza, la dirección nacional del partido fijó el rumbo hacia la negación de todo lo ocurrido y la afirmación, casi desesperada, de una trama organizada por el Gobierno para perseguir a su partido en los tribunales. Ya sea por ello, o porque los cuerpos y fuerzas de seguridad y la Justicia hacen su trabajo, los nuevos informes aparecidos apuntan directamente al exculpado Ricardo Costa y al mismo Camps. Y los nubarrones de un Filesa en el PPCV amenazan lluvia. No lo digo yo, lo dice El Mundo, ni más ni menos.

Ante un aumento de la tensión en las últimas horas y con el debate sobre el estado de la región en marcha, desde Génova se ha pedido un gesto contundente. Una muestra inequívoca de que lo que se dice es falso, incluso la búsqueda de un nuevo modo de explicar las cosas pero… ¿cómo pueden explicarse mejor las cosas si las filtraciones son tan crudas? ¿Puede explicarse mejor un presunto caso de financiación ilegal?

El tacto es un sentido que nos da una cantidad de información muy rica y que podemos procesar de modo eficiente. La presión de las manos al tocarnos, una caricia… información en tiempo real del estado de ánimo de una persona. El gesto que pide Rajoy, ¿qué información nos debe dar?

Descendemos de unos primates que dedicaban el 15% de su tiempo a tocarse. Gracias a ello no podemos entender un mundo sin tacto. Quizás haya llegado el momento de que ese gesto contundente sea real y claro para los valencianos y valencianas, pero también para la política en general. Un gesto que promueva la producción de endorfinas, que nos encienda las áreas sensibles de la piel y que nos haga creer otra vez en la política. De un modo contundente debe encontrarse una salida a una cuestión que puede lastrar a Rajoy… aunque con una subida de impuestos, dirimir lo que ocurre con Orange Market seguramente pase a un segundo plano.

Que los speechwriter salgan del armario

Difícilmente podemos imaginar lo que William Safire debió sentir el 9 de agosto de 1974. No fue el encargado de escribir el discurso de dimisión del presidente Nixon, pero fue uno de los speechwriters más celebres de la presidencia del republicano, que contó con varios profesionales como Ray Price –el escritor de facto del discurso-. William Safire, personaje muy conocido en Estados Unidos, que contó con una columna en el New Tork Times murió este domingo.

Al conocer esta noticia, y pese a no tener la celebridad de Sorensen –la pluma de JFK-, las reacciones de duelo en la sociedad americana no se han hecho esperar. Pero, ¿pasaría algo similar aquí? En un país donde hablar en público es una práctica denostada y que atemoriza a casi todos, los escritores de discursos no alcanzarán la gloria

La pregunta de fondo es, ¿quién escribe los discursos a nuestros políticos? Generalmente, los miembros de sus gabinetes. Zapatero no tiene, al parecer, a un escritor asignado para ello –aunque según este artículo siempre apostilla a través del móvil el sentido de sus intervenciones. La pluma de Felipe González tiene voz propia ahora en el Parlamento Europeo, aunque durante muchos años restó en la sombra mientras daba forma y palabras a las ideas del presidente.

Quizás los speechwriters nunca se ganen la gloria en España. Quizás aún no hemos conocido del paso “a la vida civil” de ninguno de ellos al estilo de Safire, con una columna en un prestigioso diario durante más de 30 años. Y seguramente ese no deba ser el motivo que impulse a una nueva generación de escritores a hacer que lo que dicen nuestros políticos sea menos tosco para ser más musical.

Sí, necesitamos speechwriters para que no escuchemos en boca de un presidenciable que lo más grave de la subida de impuestos del Gobierno es que “subirá el precio de los chuches”. Que salgan del armario. En definitiva, necesitamos escritores que puedan inspirar a una generación entera como llegan al alma las palabras que Favreau pone en boca de Obama. Me ofrezco voluntario.

Flickr y las hijas de Zapatero: una lección para Moncloa

La crisis abierta por la difusión y publicación de la fotografía de las hijas del presidente Zapatero pone de manifiesto, entre otras cosas, la colisión de dos modos de entender la comunicación. No tanto por el hecho que Zapatero haya optado por proteger a sus hijas del foco de los medios y no lo hagan otros mandatarios, sino por el medio en que se ha dado este caso.

A diferencia de muchos comentarios que se han sucedido en los últimos días, este post no cubre los denigrantes insultos y vejaciones contra unas menores que se han propagado sin cesar. Tampoco es un comentario hipócrita sobre si una persona es mejor si va vestida de rosa y con lacitos. No va a ser una discusión sobre protocolo ni un alarde de patriotismo sobre la representación del Estado. Ni mucho menos un zafio comentario sobre si quién paga el viaje de la primera familia –bueno, la segunda, que primero viene la Familia Real-. El foco es el modo de entender la comunicación.

A excepción de la cuenta de Twitter @desdelamoncloa y alguna del Plan E, la presencia de Moncloa en la Red presenta grandes deficiencias. En comparación con el 10 de Downing Street, el Kremlin, la Casa Blanca o incluso el Vaticano, la comunicación del ejecutivo suspende en Internet.

Desconozco si tras la fotografía alguien del Gabinete del presidente, de la embajada o del Ministerio de Exteriores se preguntó si esa foto acabaría publicada en algún lugar, pero dentro de las opciones seguro que no estaba que apareciera en un lugar como Flickr. ¿Cómo contemplar un escenario así, si la Moncloa no está presente?

Me parece más interesante esta reflexión que no si el atuendo de dos adolescentes era el adecuado. Dar información, escuchar al ciudadano y participar de la conversación no es un lujo. Tampoco es una frivolidad ni, mucho menos, algo pasajero. Porque si esta es la concepción real de Moncloa, han sido tocados en la línea de flotación desde lo que desdeñan.

Creo que Moncloa debería plantearse muy seriamente hacia dónde quiere enfocar su presencia en la Red. ¿Es de recibo que no dispongan de un canal en YouTube para colgar los vídeos del presidente, las ruedas de prensa del Consejo de Ministros o el discurso de Zapatero en Naciones Unidas? ¿Por qué no están disponibles las fotografías de los actos de la presidencia para cualquier usuario que quiera usarlas en sus blogs?

Las crisis de las fotos ha dejado bien claro que en el contexto actual la decisión ya no es una opción: ya no vale con pensar si estamos o no estamos, es una necesidad. Para conocer las amenazas debe conocerse primero el terreno y el Flickr del Departamento de Estado ha dado una lección a más de uno.

Elecciones alemanas: Yes, Angela Can!

Angela Merkel ha conseguido en 4 años ser un referente para los conservadores europeos. Respetada y admirada más allá de sus fronteras, hoy despejará algunas incógnitas básicas para entender su futuro político. Si no hay sorpresas –y nada las presagia- la cancillera alemana repetirá en el cargo aunque seguramente lo hará con nuevos compañeros de viaje.

Tras las dificultades de la CDU y el SPD para formar gobierno por separado en 2005, se formo la gran coalición con estos dos partidos. Un movimiento político necesario para asegurar la gobernabilidad del país, pero tremendamente incómodo para los dos equipos. Así, como suele pasar en el mundo de las coaliciones, saber repartir los éxitos y fracasos no siempre es fácil.

Todo apunta a que esta gran coalición no será necesaria. Su rival, y hasta ahora vicecanciller federal, el socialdemócrata Frank Walter Steinmeier, no ha conseguido sobreponerse a la ola de apoyos que Merkel ha cosechado, tal y como indicaba Gutiérrez-Rubí esta semana en Público. Steinmeier no sólo organizó un gobierno en la sombra al propio gobierno en el que estaba, antes del verano, sino que ha tenido que hacer frente a la oposición de sectores tradicionalmente afines, como los sindicatos.

Ante este contexto, los liberales pueden ser el sustento de Merkel en la etapa que empezará el próximo lunes.

Merkel es la dirigente político más influyente del mundo, pese a tener un perfil comunicativo bajo y reservado y hacer gala de una timidez poco habitual en un mundo político tan centrado en los impactos mediáticos. Pese a ello, seguramente los alemanes y alemanas vean con buen ojos su resolución, determinación y eficiencia. Pese a que, tal y como corresponde con su ideología, eso signifique poner en duda las coberturas sociales de un país como Alemania.

Otra de las cuestiones interesantes de lo que ocurra hoy será observar la participación electoral en un contexto de crisis económica y con dos candidatos que no son, precisamente, un ejemplo de conexión con el electorado. Berlín vivió un momento histórico con el discurso de Obama que difícilmente podrían protagonizar Merkel o Steinmeier.

Europa observa atenta a lo que ocurra en Alemania, no es para menos.

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La campaña de Merkel

Elecciones en Portugal: Portugal no es una provincia española

Si en Alemania mañana decidirán si la derecha gobierna con los liberales o no, aunque seguramente siga gobernando la derecha, en Portugal la cuestión es muy diferente: el terreno de juego está a la izquierda.

La elecciones portuguesas –por cierto, las primeras en menos de un mes, ya que el 11 de octubre se celebrarán las municipales- tienen nombre y apellidos, los del actual primer ministro José Sócrates. Este socialista, europeísta y dotado para la comunicación, se presenta a una reelección que la mayoría de encuestas dan por hecha. Enarbolar la bandera del antiespañolismo no le ha servido de mucho a la candidata de los conservadores del Partido Socialdemócrata, Manuela Ferreira Leite.

De hecho, España ha sido un issue de la campaña electoral y parece que a Ferreira le falló la estrategia electoral: pese a que el temor de muchos portugueses de ver como la influencia española se multiplica en su país, son conscientes de la necesidad de tender puentes entre los dos países para su propio progreso económico. Y parece que negarse a la conexión de Lisboa y Madrid por AVE no sea una gran medida…

La crisis económica, como en Alemania y en cualquier cita electoral que se dé a partir ahora, ha copado parte de los mensajes y quién sea elegido tendrá el deber de llevar a cabo las políticas necesarias.

Son interesantes algunos pasos dados en Internet en esta campaña. Sócrates se ha inspirado enormemente en la campaña de Obama –incluso tiene su propia red social- y los colores y tipografía nos recuerdan al buque insignia del entonces senador de Illinois. Ferreira tiene una web más modesta, aunque al igual que su contrincante, están presentes –que no participando activamente, es diferente- en numerosos canales como Redes Sociales, UGCs, etc.

Con AVE o sin él, Portugal decide mañana su futuro.

La promesa de un iPhone 3 G S

Es curioso observar como Movistar está llevando a cabo una estrategia comercial muy parecida a la de muchos políticos en campaña: prometer algo que desea el electorado aunque no sepas muy bien cuándo y cómo podrás cumplir con ello. Y las claves comunes entre esta compañía y los vicios de la política son muy claras, el relato, la promesa y la espera. El resultado, pues ya se verá…

Como si de una campaña electoral se tratara, Movistar ha sabido trabajar un relato que la ha llevado a ser la compañía de telefonía móvil más novedosa, gracias a su acuerdo de distribución con Apple para el iPhone. Si durante 2008 vivimos una campaña de expectativa de casi 6 meses, copando miles de artículos en prensa y en la Red, este año ha sido el turno al nuevo modelo de este aparato tan adorable de los de Cupertino, el iPhone 3 G S. Innovación, modernidad, exclusividad, lujo… son los valores de ese relato que han enamorado a tantos.

Tras el relato vino la promesa: ven a Movistar o canjea tus puntos para conseguir el mejor teléfono del momento. Un teléfono que no es sólo para llamar y recibir llamadas, también es un modo de trabajar y divertirte allá donde estés. Y a ello se pusieron los comerciales de la compañía, a conseguir nuevos clientes o a canjear los puntos de los ya clientes en nuevos terminales que les aseguraran un consumo mensual fijo en datos, por ejemplo. Hasta aquí la promesa está bien: si te pasas a esto, tendrás esto. Pero, ¿qué ocurre cuando la promesa entra en dificultades?

Lo que ocurre es la llegada de un largo proceso de espera que pone en riesgo la reputación de la compañía. Movistar no tiene los iPhone que promete, su distribución falla y han conseguido crear una masa de clientes descontentos por la peregrinación tienda por tienda, viendo la cara de superioridad de los dependientes de esos puntos que piensan “mira, otro pringado que busca un iPhone”. La espera por un objeto tan deseado hace que los niveles de dopamina se disparen en nuestro cerebro en búsqueda de una recompensa que no llega. Cada visita a una tienda Movistar es una explosión del neurotransmisor que se torna en decepción al saber que, en la mayoría de las tiendas, no han visto un iPhone 3 G S desde que se pusieron a la venta.

Y aquí es donde entra el centro de la cuestión: se genera un auténtico movimiento entre clientes por un bien escaso. Las leyes de oferta y demanda funcionarán a la perfección, existirá deseo… pero también se abren las puertas de forma muy significativa a la decepción con la marca. Yo lo tengo muy claro, cuando me vuelvan a llamar para valorar sus servicios no van a aprobar…

Movistar ha seguido a pies juntillas lo que muchos ciudadanos sienten cuando su candidato se instala en el poder, la promesa fallida. La comunicación, ya sea de una reforma sanitaria o de un terminal táctil con música y conexión a Internet, es una gestión de expectativas y debemos tener mucho cuidado en no defraudar. En el fondo, tanto Movistar como cualquier partido político saben que son, hasta cierto punto, insubstituibles. Si quieres un iPhone, sólo lo puedes tener con ellos. Si eres liberal, no podrás votar a muchas otras opciones. Pero aunque compartan esta cualidad, cuando la relación es con un cliente y no con un votante, deberían tomarse más en serio qué prometen y cómo lo hacen.

Por el momento, seguiremos con explosiones continuas de dopamina, saboreando luego la decepción en el paladar, para volver a tontear con el neurotransmisor en la siguiente tienda azul. Eso sí, con la llamada semanal de un par o tres de euros para prorrogar un vale de canje que tardará semanas (sino meses) en hacerse efectivo.

Premios Bitácoras 2009

Muchos de vosotros, los que os pasáis por este blog para leer, participar y conversar, habéis estimado que merecía vuestro voto en los premios Bitácoras. Y por lo visto, habéis conseguido que figure en el TOP 10 de la primera clasificación parcial del mejor blog político. Y no salgo de mi asombro…

¡Muchas gracias por vuestros votos!

Yo voy a seguir votando, que aún tengo muchas categorías por decidir… Aunque hay tiempo hasta el 30 de octubre, mejor no dormirse en los laureles.

La política del miedo en 30 segundos

Uno de los estados emocionales que una estrategia política puede generar de forma consciente es el miedo, ya que las reacciones que genera son tremendamente poderosas a la hora de mover al electorado a la acción.

No podemos buscar racionalidad en ello, es una estrategia dirigida a las emociones y como tal, si funciona, no nos permitirá discernir entre la objetividad o no de los datos. Cuando algo se analiza desde la emoción, difícilmente podremos apelar a esa capacidad de raciocinio que, en frío, se tornará una revelación.

La sensación de miedo nos predispone a buscar la solución más contundente a los problemas planteados en pro de nuestro propia supervivencia o de mantener nuestro status quo. Plantear disyuntivas bajo el prisma del miedo nos llevará a tomar decisiones que, en otras situaciones, consideraríamos drásticas.

No hay modo de expresar mejor esa intencionalidad de hacer del miedo una baza política que los spots electorales. Generar una emoción en menos de 30 segundos, como un ataque fulminante a nuestra amígdala que nos pondrá en tensión. Anuncios que harán uso de la música –in crescendo, gritos, alarmas, graves…-, el color –tonos oscuros, poca luz-, el movimiento de la imagen y la metáfora como gran expresión.

Estos son algunos ejemplos de los mejores anuncios de la política del miedo.

Daisy

Un clásico de la campaña electoral de Johnson en 1964. Sólo se emitió una vez, pero las cadenas de noticias se encargaron de repetirlo una y otra vez. En él, una niña inocente deshoja una margarita tras lo cual empieza una cuenta atrás que lleva a una explosión nuclear. La frase final del presidente es demoledora: “These are the stakes! To make a world in which all of God’s children can live, or to go into the dark. We must either love each other, or we must die.” La amenaza nuclear, pero sobretodo la amenaza extremista de un candidato republicano que se enorgullecía de ello… Tras la crisis de los mísiles de Cuba el contexto no estaba para andarse con chiquitas…

The Bear

Los últimos años de la Guerra Fría estuvieron marcados por la llamada “Guerra de las Galaxias”. En ella, el delirio norteamericano de un rearme soviético –completamente infundando para llevar a la URSS a la bancarrota- es el contexto para este anuncio de Reagan. Si hay un oso ahí fuera, ¿es mejor estar preparado para batirlo si ataca, o no? Sencillo, fácilmente comprensible, sin decir ni una palabra sobre política exterior o defensa. Una obra maestra.

Los lobos de Bush

Muy inspirado en el anuncio del oso, el presidente George W. Bush planteó así la cuestión de la seguridad nacional tras Irak y los ataques del 11S. Vivimos en un mundo de lobos y debemos estar preparados.

Las 3 de la mañana

Hillary, pese a no tener experiencia en ningún cargo político, atacó a Obama de este modo durante las primarias. Si suena el teléfono de la Casa Blanca a las 3 de la mañana, ¿quién prefieres que maneje la situación? El uso de una imagen familiar, una cama con niños, es el elemento que decanta la balanza.

El dóberman del PSOE

Aunque es más largo y quizás menos sofisticado que los americanos, es nuestro gran anuncio de la política del miedo. La campaña de las generales de 1996 llevó al PSOE a poner toda la carne en el asador para contrarrestar el desgaste político tras años de crisis económica, paro y corrupción. El mensaje era contraponer la visión de dos Españas, la positiva del PSOE y la negativa del PP. El anuncio causó un revuelo enorme en la España de 1996 y se llegó a acusar al PSOE de usar publicidad subliminal… aunque en realidad de subliminal no tiene nada…

PSOE-Prisa: el lenguaje de una guerra

Mucho se ha hablado en los últimos días de la crisis abierta entre el Grupo Prisa y el PSOE. Análisis para todos los gustos y colores que están dejando algunas imágenes curiosas, como observar a los tertulianos de García Campoy defendiendo lo mismo pese a estar a izquierda y a derecha. Pero poco se ha hablado de los conceptos que se están moviendo.

El lenguaje, como suele ocurrir en estos casos, es tremendamente bélico y masculino. Parece como si al artífice de los gobiernos paritarios haya que combatirle con un brote de testosterona política. O mediática, en este caso. Analicemos lo que han titulado los medios y la Red a propósito de este episodio que marcará de manera significativa las relaciones de ambas partes.

El País caracterizó a Zapatero como el Gran Timonel que tiene problemas para dirigir, que se enfrasca en estrategia que no tienen éxito y que improvisa como un militar que sólo ve lo que le alcanza la vista en el campo de batalla.

Se ha hablado de guerra abierta, algunos bloggers no han dudado en titular sus posts como “parte de guerra”. Y como tal guerra, las partes se han movilizado. Aunque, según indican algunos, todo empezó por el disparo de una de las partes como si del asesinato del archiduque Francisco Fernando se tratara…

La “escalation” del fragor de la guerra, como dirían los anglosajones, ha llevado a las partes al rearme: unos, ideológico y los otros de intensificación de los ataques, maniobrando para conseguir el objetivo. A degüello, si es preciso. Hasta acorralar al adversario.

Clausewitz estaría contento al ver como el léxico de la guerra está más en vigor que nunca. Y la guerra, como todas, dejará víctimas a su paso. Algunos esperarían que estas fueran políticas, pero la realidad financiera de Prisa es la que es y quizás esas víctimas sean trabajadores y trabajadoras que no son los que empuñan los titulares.

Pero el mismo Clausewitz se preguntaría que, si el mejor ataque es la defensa, porque una parte ha emprendido ese ataque sin resguardar sus posiciones. Porque como el prusiano indica, siempre es más fácil destruir que construir, como si en Prisa ya hubieran desistido de seguir construyendo. Complicado, sanguinario y bélico todo esto…

Cuando los políticos no tienen credibilidad en la Red

Alguien dijo alguna vez que Felipe González se teñía las patillas para parecer mayor a su edad y dar una imagen de credibilidad en los primeros años de democracia. Alguien dijo alguna vez, no hace mucho tiempo de ello, que los ministros deben ir con corbata para parecer creíbles. Pero siempre, es mejor serlo que parecerlo. También en Internet.

Cuando nos enfrentamos a la difícil tarea de organizar la presencia online de un político o de un partido político debemos atender a muchas cuestiones, desde diseñar un sitio web o un blog atractivo a que este funcione bien en buscadores, sea usable y accesible a aquellas personas con alguna discapacidad. Pero a veces se nos olvida que nuestra presencia debe ser, también, creíble.

Y para ser creíble no vale con poner el logotipo del partido, colgar una biografía personal del candidato o candidata y, como el que no quiere la cosa, pretender que el usuario crea ya de por sí que con la ventana abierta a la participación ya es suficiente. No, debemos sudar la camiseta.

Para sudar la camiseta, debemos tomarnos en serio nuestra presencia en la Red. Entender que si abrimos una ventana a la participación debemos hacerlo. Da igual que sea un perfil en Facebook, una cuenta en Twitter o un correo electrónico en tu web. La credibilidad te la ganarás participando, no sólo mostrando tu logo o colgando un par de vídeos que te recomendó hacer tu equipo de colaboradores.

Como sabéis, en muchas ocasiones abro este blog a la participación de voces de diferentes colores e ideas. Lo hice en las elecciones al Parlamento Europeo y recientemente con motivo de la Diada catalana… y no siempre es fácil conseguir contactar con quién querrías.

Por ejemplo, siempre he invitado a los partidos pequeños como UPyD o Ciutadans. En ambos casos usé una herramienta que tienen en sus sitios web: el correo electrónico. El equipo de comunicación del partido de Rosa Díez y el mismo Albert Rivera fueron los destinatarios de dos correos que nunca respondieron. Si no vas a responder a la consulta de los ciudadanos, ¿para qué pides que te contacten?

Alicia Sánchez-Camacho, la flamante candidata del PP catalán, hizo lo propio con su perfil en Facebook. Le envié un mensaje que nunca respondió. Y podríamos hablar también de las menciones y preguntas a Josep Antoni Duran i Lleida que siempre caen en saco roto….

Participar tiene su parte de compromiso y debe entenderse cuando uno da el paso. Que siempre es bienvenido, desde luego, pero no puede abusarse de la confianza del usuario. ¿De qué nos sirve inaugurar la mejor tienda en la 5ª Avenida si cerramos las puertas a cal y canto?