El escaño de Pajín

Ya sea por experiencia propia o por la de algún allegado, todos sabemos lo que es ser el marginado o marginada de la clase. Alguna vez no nos escogieron para el equipo de futbol del recreo o esa compañera tan molona de clase se deshizo en esfuerzos para evitar hacer el proyecto de ciencias contigo. Todos sabemos lo que es, todos sabemos lo que se siente.

Hago esta pequeña introducción para comprender el modo en que muchos ciudadanos podrán interpretar la amenaza del PSOE de vetar al PP en algunos cargos si no se resuelve de forma rápida y favorable el nombramiento de Leire Pajín como senadora por la Comunitat Valenciana.

Desde mayo el PP, que tiene mayoría en las Corts Valencianes y que de esos votos depende que Pajín pueda ser senadora autonómica, está vetando este nombramiento con retrasos por cuestión de forma. Hasta el momento, incluso los seguidores más fervorosos del partido de Rajoy podrían entender que se está cometiendo una injusticia, que se está usando el juego sucio en política.

¿Qué ocurrirá ahora? Si el PP hace caso omiso de este aviso y el PSOE pone en marcha su órdago, el discurso podría mutar de gran forma y el ciudadano de a pie pasaría de considerar a Pajín la niña que no sabe chutar un balón a calificarla como la abusona que deja a los otros en el banquillo.

Es muy cierto que el PP está tensando la cuerda al máximo en un asunto, el reparto de los cargos institucionales, que en 30 años no ha producido grandes problemas. Pero también es cierto que emocionalmente nos sentimos más próximos de los débiles que de los abusones. Hasta ahora el débil era el PSOE, pero con este cambio de estrategia pasa a ser el fuerte.

El fuerte, que además, está en el Gobierno del país, que acaba de pedir a la fiscalía que siga con lo de Camps… el fuerte que será percibido más amenazador por los valencianos que el hecho que pidan a Pajín que demuestre su compromiso con la Comunitat en una comparecencia en las Corts. Como si no hubiera diputados y senadores por la Comunitat que pasen olímpicamente de ella…

En política no prevalece la razón. Porque la razón muestra claramente la obstrucción que está realizando el PP. En política la emoción manda, y el mensaje emocional que acaba de enviar el PSOE no es el más adecuado. Tienen la oportunidad de oro de hacer de su discurso el más emocional de todos, tienen los regalos a Camps, a Barberà y a miembros del Consell, tienen la manipulación de Canal 9, tienen lo de Pajín, lo de la America’s Cup, Fabra… ¿con estos elementos el PSPV y el PSOE no podrían construir un auténtico mensaje emocional que desmorone el monopolio de lo que es valenciano que tiene el PP?

Y ya como apunte final: me encantaría ver hoy a algunos medios valorando eso de demostrar el “compromiso con Valencia” que pide el PP si en vez de la Comunitat lo pidiese el Parlament de Catalunya…

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

4 thoughts on “El escaño de Pajín”

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  2. Cómo, con tantos argumentos a favor, el PSPV no está siendo capaz de generar un discurso que le conduzca a unos resultados medianamente satisfactorios en las urnas. ¿Qué le pasa a la sociedad valenciana? ¿Qué le pasa al PSPV que en otro tiempo gobernó durante años? ¿Por qué el PSPV es incapaz de generar ilusión más allá de los incondicionales?
    No es fácil contestar a todo esto.
    El PSPV de Alarte abogaba (antes del último congreso) por un PSCV, consciente de que el acercamiento a Catalunya (la lengua, la bandera y la propia denominación de la Comunitat) en los ’80 fue el detonante de un valencianismo folclórico pero motivador y emotivo para muchos, del que luego se apropió el PP y que tomó como estandarte. Por eso ahora utilizan a Pajín, para seguir enarbolando la bandera.

    Aún así, ¿qué nos pasa? Por qué somos capaces de haber engendrado y mantenido a Zaplana y a Fabra con todas las “supuestas” irregularidades de sus gobiernos. Tengo que decir que me dejo a Camps porque sus correrías, al lado de las de los otros, no merecen el más pequeño de los comentarios. Qué sociedad es capaz de premiar con votos tanta corrupción, manipulación informativa y populismo barato.

    No conozco las respuestas, sólo asisto perplejo al espectáculo.

  3. Cuando de pequeño no me elegían en el equipo de fútbol, dicho equipo solía perder el partido… Y había quien decía preferir perder a que yo estuviera en su equipo: eso duraba lo que duraba el partido, claro…

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