Himno a la Esperanza

Cuando digo himno a la Esperanza no me refiero a una de esas odas a la libertad tan decimonónicas, sino a la peculiar versión de la Marcha Real con la que la presidenta de la Comunidad de Madrid nos obsequió ayer.

Aguirre es una amante de dar comidilla para los burladeros, ya sean de la Comunidad, de la prensa o de la Red, y lo hace como pocas personas saben hacerlo en este país. De la presidenta (o lideresa, como algunos la llaman) podemos recordar varias photo-op’s curiosas: vestida de chulapa, ataviada con calcetines ensangrentados, una rebeca con las estrellas de la comunidad en plena tormenta política sobre la crisis de los espías… y ahora el himno.

La escena de ayer mata varios pájaros de un tiro:

  • Por un lado, envía un mensaje claro: no se avergüenza de cantar el himno. No se avergüenza porque no titubea en tararearlo y no se avergüenza porque a española no le gana nadie.
  • En segundo lugar, sigue pareciendo simpática, campechana y llana.
  • Y en tercer lugar, consigue ser la imagen del día, en un tono festivo y de notable jolgorio, el día que tres asesores de su gobierno han sido imputados por el caso de espionaje. Pero el completo día de Aguirre no terminó ahí: tuvo tiempo para llamar a Zapatero “sindicalista retrógrado piquetero”, asegurándose así más cobertura ante las noticias que no le gustaban.

Algunos podrían considerar que lo de Aguirre y el himno fue un descuido. Como al que le pillan desafinando el cumpleaños feliz en un vídeo familiar. O como el que se pone a bailar y cantar con más gallos que algún concursante de “Operación Triunfo” en el salón, mientras llega una visita inesperada. Pero no, créanme, Aguirre sabe lo que hace. No cómo el célebre error del himno que sonó en la Copa Davis de 2003.

Pero ya para rizar el rizo, y como reflexión final, ¿qué opinarán los más puritanos respecto al himno de este país con la interpretación de Aguirre? ¿Seguirá empeñado el COE en buscar una letra para la Marcha Real y terminar con esta repetición de sonidos guturales? ¿Pensarán en adoptar la letra con tintes retrógrados de Paulino Cubero, el parado manchego que ganó el concurso del COE? O ya la máxima, ¿Qué es peor para el himno, que lo silben o que lo descuartice la presidenta a ritmo de chunda chunda?

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

6 thoughts on “Himno a la Esperanza”

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  2. Esperanza es una máquina del populismo liberal!!! Es un hacha en comunicación política!! Que nadie se pierda su entrevista en el Vanity Fair de este mes. Se aprende tanto!!!

  3. Sí, esta buena señora sabe explotar como nadie su “cercania, espontaneidad y naturalidad”.
    Y como el pueblo, además de soberano, es mayormente imbécil…

    Muy buen post Albert.

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