La dopamina de la financiación

La financiación ha llegado. Con casi un año de retraso, pero ha llegado. Con el incumplimiento de los plazos que establece el Estatut, pero ha llegado. Después de un fin de semana en que todo el mundo daba por hecho el que hoy ha escenificado la vicepresidenta Salgado y, sorprendentemente, Joan Puigcercós; la financiación ha llegado.

Empieza ahora el juego de las diferentes lecturas. El vaso medio lleno o medio vacío. El mantenimiento del expolio fiscal o la falta de solidaridad entre las comunidades autónomas. En todo caso, tendremos claros quiénes son los padres: Solbes, Salgado y Castells, porque a diferencia de otros acuerdos, este no es uno que levante especial alegría entre algunos partidos del gobierno catalán, como Esquerra.

Y es evidente que tampoco la oposición, CiU y PP, quisiera reclamar ningún tipo de protagonismo de este nuevo modelo: los primeros porque consideran que incumple el Estatuto (aunque algunos afirmen que el nuevo acuerdo es 19 veces mejor que el que alcanzó en su día con el PP al gobierno) y lo ven insuficiente. Los segundos, alegando a la falta de solidaridad entre regiones y, a medida que avancen los días, tal vez empecemos a sentir la cancioncilla de la rotura de la patria.

En todo caso, a falta de ver imágenes donde corra el cava, lo que si se ha desatado este fin de semana es la dopamina, un neurotransmisor que nos hace disfrutar de la sensación de bienestar, de placer, y que da un buen empujón a nuestra motivación. La dopamina se activa especialmente cuando conseguimos una meta, algo que esperábamos con mucho interés. Cuando esto sucede, el cerebro la libera en grandes cantidades.

Hoy, parte de la clase política y los ciudadanos de Catalunya -y de otras partes del Estado también- seguro que han sentido esa dosis extra de dopamina por el acuerdo conseguido. Porque aunque siempre podría ser mejor, es la cifra más alta jamás conseguida.

Seguramente, el cóctel químico habrá sido acompañado de oxitocina, que nos induce al bienestar, a la calma, a la felicidad. Pero cuidado, los líderes que lo hayan sentido deberán ponerse en alerta en nada: aunque Jimenez Losantos haya dejado la COPE, digerir este acuerdo no será fácil para gran parte de la opinión pública. Tampoco lo será en Esquerra, que aunque haya dado el sí al nuevo modelo, es consciente de la oposición interna a esta meta.

Parece que el gobierno tripartito resiste una vez más los rumores de su desmembramiento. Aunque nos deja hechos clave que darán sentido a los próximos meses de la vida política catalana: la comedia de Ridao llega al final de su primer capítulo, aunque aventuro unos cuantos más. Y seguramente, estos no llevaran ni la oxitocina ni la dopamina de la financiación.

Albert Medrán

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