Anchoas en una biblioteca presidencial

Las declaraciones de Rita Barberá han dado lugar a todo tipo de comentarios y han alimentado decenas de tertulias: ¿está aceptando que Camps recibió regalos al equipararlo con las anchoas que recibió Zapatero de manos del presidente de Cantabria? ¿O la comparación no llega a tanto?

En todo caso, la comparación es muy desafortunada, independientemente de lo que quisiera decir. En el debate ya se ha introducido el primer análisis: la aceptación tácita de una ilegalidad y la defensa del presidente de la Generalitat con un débil argumento. En todo caso, las anchoas cántabras, en tanto que regalo institucional, me dan pie a introducir una costumbre americana.

Al finalizar el mandato de un presidente, la Oficina de Bibliotecas Presidenciales (Office of Presidential Libraries), órgano de los Archivos Nacionales, recopila y sistematiza la documentación y los regalos que un presidente ha recibido para ser archivados y expuestos en las llamadas Presidential Libraries.

No son bibliotecas strictu senso, pero si un espacio donde toda la documentación asociada a un presidente es conservada y puede ser consultada. En la actualidad existen 13 bibliotecas (generalmente en los estados natales de los presidentes) repartidas por todo el país y George W. Bush tendrá la suya construida hacia 2013, con un presupuesto de 200 millones de dólares, en el campus de la Universidad Metodista de Dallas. En ella, por cierto, se contendrá también la pistola de Sadam Hussein, uno de los 40.000 regalos recibidos durante su mandato.

Unas anchoas cántabras no pueden compararse a la pistola de Hussein, como tampoco a unos trajes recibidos por un particular con intereses en la actividad del gobierno de la Generalitat Valenciana. Por mucho que Barberá pretenda hacer pasar ese regalo por institucional.

No sé qué ocurre cuando un cargo público recibe un regalo institucional –más allá de unas perecederas anchoas que bien merecerán ser catadas con un poco de pa amb tomàquet- pero lo que seguro que no conllevan son contrapartidas. Aunque tampoco merezcan un archivo al estilo americano.

No sé hasta qué punto convendría adoptar un sistema como el americano para un problema –el de los regalos institucionales- que nunca hemos tenido. Lo que sí es conveniente es conservar la memoria y la actividad de los presidentes, más tras el fallecimiento de Calvo Sotelo o la enfermedad de Suárez. En Catalunya nuestros expresidentes cuentan con sendos centros de estudios, que mantienen la actividad institucional de estos servidores públicos. Aunque, claro está, nosotros no tendríamos nunca un Air Force One dentro de uno de estos centros.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

4 thoughts on “Anchoas en una biblioteca presidencial”

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  2. No se si es lo mismo las anchoas de Revilla o los trajes de Camps. De lo que estoy seguro es que pagaría por unas anchoas cántabras, pero no me ponía un traje de Milano… ni regalado!!!

  3. DE GARZÓN…

    Rafael del Barco Carreras

    Otra astracanada, o enchufando su particular ventilador… un insulto a los que hemos sufrido la corrupción de DERECHA E IZQUIERDA… ¿cuantos le pagaron a él en Nueva York?.
    En este momento en que alegremente los de LA CAIXA anuncian querellas para septiembre con BILLONES DE LAS ANTIGUAS PESETAS perdidos por acreedores y ahorradores, INMOBILIARIA COLONIAL SA… que también se anuncia por fin el juicio por la corrupción de LA DELEGACIÓN DE HACIENDA DE BARCELONA con delitos de HACE VEINTE AÑOS… y corrupción… tras corrupción… con el SISTEMA FINANCIERO ESPAÑOL…podrido… y la JUSTICIA otro tanto…y jugando a los trajecitos…
    Ver http://www.lagrancorrupcion.com y http://www.lagrancorrupcion.blogspot.com

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