Turismo político: Washington D.C.

¿Pensando en visitar Washington DC? ¿Vas a estar unos días en NYC y no tienes claro si vale la pena acercarse? Si me preguntas a mi la respuesta va a ser muy obvia: no lo dejes pasar. Porque Washington es una ciudad que merece ser visitada, aunque sólo sea para decir que has estado delante de la Casa Blanca.

Precisamente la residencia del presidente es, quizás, el lugar más emblemático. No te voy a dar muchos detalles del edificio (para ello tienes muchos recursos en la Red) pero sólo te comentaré que no vas a ver el Despacho Oval desde las verjas ya que se encuentra en el Ala Oeste, el lugar donde trabajan los asesores senior del presidente. También te diré que es más pequeña de lo que parece y que tiene un agradable parque en su parte posterior, el parque de Laffayette, que será lo primero que veas si vienes por la 16.

El tema de visitarla… infórmate bien. Los ciudadanos americanos deben contactar con su senador, pero creo que nosotros podemos gestionarlo a través de la embajada. Con tiempo, claro está.

Desde la Casa Blanca debes ir a uno de los lugares más mágicos de la ciudad: desde la fachada principal, baja hasta el monumento a George Washington, el enorme obelisco rodeado de bandera americanas. Desde allí verás uno de los lugares más simbólicos: girando un poco sobre ti verás la Casa Blanca, el Capitolio y el Lincoln Memorial; el primer presidente los observa, los vigila…

Estás en el Mall: el regio paseo que te llevará al Capitolio o a la zona de los Memorial. No puedes perderte detalle de ese paseo. Si vas hacia el Capitolio, veras su imponente silueta y podrás pedir los tickets gratuitos para visitarlo por dentro. La visita no es espectacular, pero podrás estar en la Rotunda donde se velan a los próceres de la patria y donde Reagan dio el discurso de investidura de su segundo mandato. También puedes hacer como yo, jurar el cargo de presidente al estilo Obama. Puedes comprar un ejemplar de la constitución en los Archivos Nacionales… ideas que te doy.

Cerca del Capitolio tienes museos gratuitos que te dejaran sin habla, entre ellos la National Gallery y los Smithsonian, en especial el del Aire y el Espacio. También tienes el de historia americana y el de los nativos americanos. Ojo a su fachada.

Y justo al otro lado del Mall, los Memorial. El de la Segunda Guerra Mundial, el de la Guerra de Corea, el de la Guerra del Vietnam… pero para mi, el mejor, sin duda, el de Lincoln. Es como entrar en una iglesia laica: el silencio y el respeto envuelve tu ser. Me conmovió la presencia del presidente tantas veces citado. Y desde allí, la vista del lago y pisar el lugar desde el que Martin Luther King se dirigió al mundo con su sueño.

Voy terminando con los lugares políticos, si en Washington es posible. No puedes dejar pasar la visita al cementerio nacional de Arlington, el lugar donde están enterrados los hermanos Kennedy y soldados y veteranos de guerra. La tumba de JFK impresiona, aunque a mi me pareció preciosa la de Bobby Kennedy. Interesante ver el cambio de guardia con vistas a la ciudad. Desde allí podréis apreciar también el Pentágono.

Y aplícate esta norma: en Washington podrás ver todo lo que quieras ver. Si te molan los lobbies o los think tanks, veras las sedes de decenas. Si te molan las organizaciones internacionales, ahí te esperan la OEA y el Banco Mundial. También tendrás las oficinas del FBI, el Pentágono, el Departamento de Estado (que tuve el honor de visitar)… pero también el Watergate, el hospital al que llevaron a Reagan tras el atentado, la Blair House, los edificios del ejecutivo americano, el hotel de la prensa, el Hay Adams. Mil lugares que algo tienen que ver con la política.

Y como no, sus tiendas. Tiendas de souvenirs políticos, Political Americana en la 14 con Pennsylvania Avenue es muy recomendable, cerca del Club Nacional de Prensa. En el aeropuerto y en los hoteles también encontrarás merchandising político, así como en puestos ambulantes cerca de la Casa Blanca y de la Galeria Corcoran.

Pero Washington también tiene otros espacios. Los Archivos Nacionales son un ejemplo: gente haciendo cola para ver el primer ejemplar de la constitución. Creo que eso no podría pasar aquí… También tiene el punto de saber que cuando veas dos helicópteros pasar volando bajo cerca de la Casa Blanca, es el presidente de los Estados Unidos quien te sobrevuela en el Marine One yendo hacia la base de Andrews. O de golpe ver el tráfico cortado y observar como pasa una caravana con un par de limusinas: puede ser el presidente o el vicepresidente. Estas cosas en DC pasan.

No todo es política. Restaurantes, tiendas y marcha en Georgetown, el mejor barrio de la ciudad. Un lugar en el que no me importaría vivir. Pasea por la M y verás lo más delicioso de Washington, casitas de ladrillo, pequeñas y perfectas. Creo que Kerry vive por ahí. Y sobretodo, diviértete (hasta que cierren, bien temprano) en sus locales. También hay algunos bares interesantes en la zona de Dupont Circle.

Para restaurantes, vuelvo un poco a la política. Cerca de la Reserva Federal y la Casa Blanca está el Old Ebbitt Grill: muy recomendables las ostras, la crema de cangrejo y, como no, los sándwiches y hamburguesas. Digo que es un lugar político porque no es extraño ver a congresistas, senadores y staff de la Casa Blanca dejándose querer por medios y lobbistas.

A partir de aquí, vive la ciudad como más te plazca. Con visitas o paseos. Con compras o conciertos. Con cenas o con comidas. Pero te sorprenderá, estoy convencido. ¿Te pasó lo mismo cuando lo visitaste?

Dejo para otro día la lista de lugares que salen en West Wing… y aquí os dejo un enlace a fotos de mi Flickr.

La comunicación no es coerción

Echar una bronca es contraproducente. Ya lo comentaba Borja Vilaseca en un artículo homónimo en El País. El liderazgo actual no puede construirse en base a la bronca, pues mina la credibilidad del que da la reprimenda y, seguramente, no consiga su objetivo. Pero, ¿qué pasa cuando una bronca se emite por televisión?

Quizás esta pregunta rondaba la cabeza del director de comunicación del Ministerio de Trabajo, Manel Fran i Trenchs, antes de dirigirse así a un periodista:

Si echar una bronca es contraproducente, hacerlo ante una cámara, más. Y que el vídeo esté en YouTube, más todavía. Sobre lo que hemos visto podremos discutir muchas cosas: que el periodista no hiciera las preguntas por el cauce pactado (si es que hay tal pacto), que Fran debería haberse callado y elevar la queja al medio que este periodista representa… podríamos seguir, pero de poco nos serviría ahora.

Lo importante es aprender la lección: nunca protagonices una bronca así con una cámara delante. Nunca. No ya por el daño que le vas a hacer a la institución a la que representas, no ya porque dañas la credibilidad de tu ministro, sino por ti.

La norma de oro del Director de Comunicación es el respeto. Hacia tus colaboradores, hacia los medios, hoy en día, hacia los usuarios de Internet… saltársela tiene efectos muy negativos.

Casi siempre el papel de un Director de Comunicación se queda en la sombra. Teje, trabaja, se esfuerza para conseguir los objetivos de comunicación. Que te pillen con algo así no es bueno, porque en realidad deberíamos tener muy interiorizado que la bronca no es buena. Nunca.

Donaire deja el Parlament

No podía ser de otra manera: hemos sabido que José Antonio Donaire deja el Parlament a través de su Twitter. Esta mañana lo anunciaba -aunque el pasado viernes ya comentó que esa sería su última votación- y seguidamente muchos usuarios se hacían eco, mostrando la tristeza porque perdemos a uno de los referentes del uso de Internet en la política catalana.

Seguramente muchos de nosotros echaremos de menos sus comentarios en las sesiones de control al Gobierno en el Parlament de Catalunya, el debate con la oposición desde el respeto (él y Carles Puigdemont han sido de los primeros políticos en demostrar que en la Red los antagonismos ideológicos no son tan estancos como nos hacen creer) y, como no, cuando nos preguntaba nuestra opinión y dirijía preguntas al presidente de la Generalitat que, en alguna ocasión, habían nacido de la Red.

En una época de indefinición, de miedo generalizado y al mismo tiempo incredulidad hacia el medio, Donaire, como pocos políticos, no ha tenido miedo para usar las herramientas de las que disponemos para mejorar la comunicación de la política y la relación con la política.

Desde este blog, el agradecimiento de un ciudadano por su labor y el agradecimiento de un blogger por su compromiso (que esperamos no decaiga) con el medio.

Himno a la Esperanza

Cuando digo himno a la Esperanza no me refiero a una de esas odas a la libertad tan decimonónicas, sino a la peculiar versión de la Marcha Real con la que la presidenta de la Comunidad de Madrid nos obsequió ayer.

Aguirre es una amante de dar comidilla para los burladeros, ya sean de la Comunidad, de la prensa o de la Red, y lo hace como pocas personas saben hacerlo en este país. De la presidenta (o lideresa, como algunos la llaman) podemos recordar varias photo-op’s curiosas: vestida de chulapa, ataviada con calcetines ensangrentados, una rebeca con las estrellas de la comunidad en plena tormenta política sobre la crisis de los espías… y ahora el himno.

La escena de ayer mata varios pájaros de un tiro:

  • Por un lado, envía un mensaje claro: no se avergüenza de cantar el himno. No se avergüenza porque no titubea en tararearlo y no se avergüenza porque a española no le gana nadie.
  • En segundo lugar, sigue pareciendo simpática, campechana y llana.
  • Y en tercer lugar, consigue ser la imagen del día, en un tono festivo y de notable jolgorio, el día que tres asesores de su gobierno han sido imputados por el caso de espionaje. Pero el completo día de Aguirre no terminó ahí: tuvo tiempo para llamar a Zapatero “sindicalista retrógrado piquetero”, asegurándose así más cobertura ante las noticias que no le gustaban.

Algunos podrían considerar que lo de Aguirre y el himno fue un descuido. Como al que le pillan desafinando el cumpleaños feliz en un vídeo familiar. O como el que se pone a bailar y cantar con más gallos que algún concursante de “Operación Triunfo” en el salón, mientras llega una visita inesperada. Pero no, créanme, Aguirre sabe lo que hace. No cómo el célebre error del himno que sonó en la Copa Davis de 2003.

Pero ya para rizar el rizo, y como reflexión final, ¿qué opinarán los más puritanos respecto al himno de este país con la interpretación de Aguirre? ¿Seguirá empeñado el COE en buscar una letra para la Marcha Real y terminar con esta repetición de sonidos guturales? ¿Pensarán en adoptar la letra con tintes retrógrados de Paulino Cubero, el parado manchego que ganó el concurso del COE? O ya la máxima, ¿Qué es peor para el himno, que lo silben o que lo descuartice la presidenta a ritmo de chunda chunda?

Rajoy y la pornografía de “La Noria”

La política es, básicamente emoción. Y lo es porque el ser humano es básicamente emocional. Por mucho que Platón creyera en el papel preeminente de la razón sobre la emoción, siglos de desarrollo nos han mostrado como las emociones no sólo guían nuestro comportamiento, sino que juegan un papel esencial para comprender el mundo.

Quizás por ello, cuando en las últimas semanas hemos sido testigos de hechos escalofriantes como las violaciones múltiples por parte de menores, nuestro ser más emocional ha sido empático con las víctimas y ha sentido el mismo dolor, la misma rabia y el mismo asco hacia esos hechos. Las mismas emociones que sentimos cada vez que la opinión pública se conmueve por hechos que sorprenden por la violencia y el dolor que han causado.

El filósofo británico David Hume lo tenía muy claro: la razón es esclava de la emoción y no al revés. Quizás por ello, Mariano Rajoy anunció esta semana que si es presidente endurecerá la Ley del Menor. Según el líder conservador, la ley actual protege al delincuente y no a la víctima.

Rajoy ha salido a la palestra tras el ruido mediático iniciado por los opinadores de este país. Tertulianos y columnistas que se han aliado más con Hume que con Platón: sus análisis también han sido más emocionales que racionales. ¿Bajar más la edad penal? ¿Cuál será la siguiente propuesta, penar a los menores con 10 u 8 años?

El esperpento lo rozó este fin de semana el programa de televisión “La Noria”, un show que roza la pornografía. El debate se centró en unos términos abusivos, usando la imagen de las víctimas (como el testimonio desgarrador de la madre de la menor abusada en Baena) y alarmando a la opinión pública sobre la actual legislación. El fruto de un debate y de un programa demagógico fue el resultado de la encuesta de los espectadores: el 93% de ellos se posicionó favorablemente por un cambio legislativo.

No se puede legislar al albor de las emociones. Se debe comunicar de forma emocional, pero no se pueden cambiar las leyes o las posiciones sobre determinados temas a golpe de polémica, desgracia o escándalo.

Es la respuesta lógica de los políticos que viven de lo que dicen las encuestas. La respuesta lógica a tanta demagogia sobre tantos temas en quienes tienen la responsabilidad de informar. Pero no puede ser ese el modo.

Cuando emoción y razón colisionan, gana la emoción. Por ello, nuestros líderes deben tener las cualidades necesarias para centrar el debate en los términos que sean más beneficiosos para la sociedad. ¿Dónde está el papel de la educación en los argumentos de Rajoy? ¿Dónde aparece la responsabilidad de los padres en el debate público generado? ¿Porque nadie comenta que, en el cerebro humano, una de las últimas partes a madurarse es precisamente la que regula la conciencia de la responsabilidad de los actos?

No se puede salir en televisión y afirmar que los menores de 14 años delinquen porque saben que no les va a pasar nada y quedarse tan ancho. ¿Están seguros que alguien menor de 14 años se conoce de pe a pa el código penal? ¿Se puede alentar esta creencia desde la política? A mi juicio, no.

Obama lo dijo en su discurso de aceptación de la nominación: el gobierno no puede apagar el televisor que ven nuestros hijos. Los hechos nunca son blancos o negros, y los que crean opinión en este país tienden a crear polos que no ayudan en nada.

Sí, somos seres emocionales. Y seguramente Rajoy se haya aproximado a muchas personas que creen que sí, la Ley del Menor debe endurecerse. Pero lo creen en base a un gran dolor y a una gran empatía, a una gran conexión emocional, no a un profundo convencimiento sobre la viabilidad de esa medida. Rajoy, como líder de la oposición debería aprovechar su posición para hacer pedagogía y educar a la ciudadanía. Quizás Rajoy debería leer algo más de Platón y dejar, en temas como estos, a Hume para otras cosas.

El papel comunicativo de la desalinizadora del Prat

Hace poco más de un año le dábamos vueltas a la comunicación del Gobierno de la Generalitat tras el episodio de sequía vivido durante esos meses. La desalinizadora del Prat estaba en camino y se barajaban opciones que finalmente, gracias a la intermediación de la Moreneta, quedaron en el cajón.

El lunes se inauguró la planta del Prat y Catalunya cuenta con una nueva infraestructura llamada a jugar un papel importante en el abastecimiento de un elemento tan esencial como el agua. Pero además, esta planta estaba llamada a jugar su rol en la escenografía política catalana.

Hace unos meses veíamos como el tripartito catalán celebraba el ecuador de la legislatura con una visita conjunta de los líderes de los tres partidos que lo forman, el president Montilla, el vicepresidente Carod y el conseller de Interior Joan Saura; a la planta. En aquel momento, Pau Canaleta acertó en su análisis de que la imagen de los tres líderes bajo sendos cascos no era el mejor modo de presentar a un gobierno que ha mostrado un bajo perfil comunicativo.

Sin embargo, la foto de la inauguración del lunes es la que se puede ver sobre estas líneas. El president Montilla, la ministra Espinosa y el conseller Baltasar beben agua obtenida por los procesos de la planta. Una foto que me recuerda a esta…

¡Gibraltar español!

Hubo un tiempo en el que quise ser diplomático. Supongo que me pasó como a muchos estudiantes de derecho y ciencias políticas. Y como a muchos de ellos, se me pasó el deseo y me concentré en el mundo de la comunicación, pero siempre le he dado a este episodio vital una importancia notoria.

Recuerdo especialmente una optativa de 3º de Ciencias Políticas, Política Exterior Española, en qué nos organizamos en varios grupos que debían negociar el contencioso de Gibraltar. A mi grupo le tocó representar al ministro Moratinos, otros fueron representantes del Reino Unido (Jack Straw, por aquel entonces), representantes gibraltareños, Unión Europea…

De esa simulación me fascinó una de las cosas por las que me dedico a la comunicación: la necesidad de dar con el mensaje adecuado en el momento adecuado para no entorpecer la negociación.

La simulación fue bien y con grandes éxitos para mi grupo. Por mucho que mi amiga Laura, que representaba al ministro británico, lo niegue. Conseguimos la cosoberanía del Peñón bajo un régimen de autonomía de Gibraltar, el uso conjunto de la base militar bajo mando de la OTAN, resolvimos el contencioso del aeropuerto, las líneas telefónicas… cosas que no se podrían conseguir en la vida real. Pero es que a diferencia de la vida real, el profesor nos exigía un acuerdo.

La visita de Moratinos a Gibraltar ha sido histórica. Y la Red también se ha hecho eco de ella: en las últimas horas la opinión sobre la visita se ha movido, sobre todo, en Twitter. Los medios, por su parte, han dado más su opinión que información. Para muestra, la portada de El Mundo.

Sobre la foto en portada, que podéis ver en este post, me sorprende la elección del diario de Pedro Jota: el ministro de exteriores británico aparece cortado y sorprende el poco cuidado de los responsables –desconozco si gibraltareños o británicos- en la elección del fondo de la foto. Más allá de los políticos, los turistas comparten protagonismo en la mencionada imagen.

Como al final no me decanté por mi frustrada carrera de miembro del cuerpo diplomático, no puedo analizar el fondo, el por qué, las causas, las consecuencias, etc. de esta visita. Lo único que sé es que, si hay debate electoral en 2012, no me extrañaría que esta foto se blandiera.

Más:

El País

ABC

Libertad Digital

Guerra Eterna

¿La Moncloa en Twitter? 5 consejos

La Secretaría de Estado de Comunicación del Gobierno de España ha dado el salto a la conversación con la apertura de una cuenta en Twitter. @desdelamoncloa inició ayer su actividad en el mundo de microblogging y en menos de 24 horas ya superaba los 1.500 seguidores.

Los retos de esta cuenta de Twitter son, forzosamente, elevados. En primer lugar, por las expectativas generadas: durante el día de ayer, su lanzamiento fue noticia. Y los usuarios correspondieron lanzándose a seguirlo, pese a que la cuenta sólo sigue a 60 ciudadanos y ciudadanas.

Por ello, les propongo 5 aspectos a tener en cuenta para no caer en los 5 errores del político en Twitter:

  • Seguir a todos cuantos te siguen: este es un ámbito donde las cuentas de los gobiernos suelen fallar. La cuenta del gobierno británico sigue justo a la mitad de los que le siguen (1.000.000 de seguidores y siguen a 500.000), y la de la Casa Blanca presenta una anomalía brutal: siguen a 68, les siguen 700.000.
  • Buscar el tono adecuado: los usuarios de @desdelamoncloa no serán sólo periodistas, así que deberán buscar el modo de informar sobre cosas que nos puedan interesar a todos.
  • To serve and protect: este canal es un elemento más de la estrategia de comunicación del gobierno. Debe ser un espacio para ofrecer datos, contrarrestar ataques e identificar oportunidades. No hay intermediarios, tienen la oportunidad de comunicar lo que quieran comunicar. Sin olvidar que debe servir al ciudadano…
  • Enlace, por favor: con esta herramienta, no podremos oír más aquello de “es que nadie llega a la información”. Ahora tienen la oportunidad de seleccionar, filtrar y enlazar a aquellas informaciones y recursos que pueden ser interesantes para la ciudadanía. Aprovéchenlo.

Estaremos muy atentos a las evoluciones de esta nueva ventana…

Más:

El Espacio del Dircom

Carles Puigdemont

Ana Aldea

Rosa JC

El País

E-Xaps

Elegir la luna como una nueva frontera

El modulo lunar Eagle se separó del Columbia e inició su aproximación al suelo lunar. A medida que se acercaban, los astronautas observaron con pavor que su velocidad era mayor de la esperada: pasaron 4 segundos antes de lo previsto por las marcas de alunizaje.

Entonces, los controles empezaron a sonar y el señal de alarma se encendió en el modulo y en Houston. Pasaron a controlarlo directamente, cambiando de programa de navegación. Armstrong puso el sistema semi-automático de navegación.

El combustible de aterrizaje casi se agota. En Houston, las uñas brillaban por su ausencia. Un largo alunizaje que terminó con la voz de Aldrin. “Houston, Tranquility Base here. The Eagle has landed”.

Poco faltaba para el primer paseo lunar. Para la famosa frase de Armstrong “un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la Humanidad”. Pero ese viaje lunar, que hoy podemos seguir en un Twitter conmemorativo, empezó mucho antes.

Fue el resultado del sueño de generaciones y generaciones de conquistar el espacio. De poner los pies en la luna y alcanzar las estrellas. Pero sobretodo, fue el resultado de las condiciones que los líderes deben tener: una buena visión de futuro. Y el presidente Kennedy la tuvo.

Debemos pedir a nuestros líderes que nos hagan soñar con las estrellas. Con conquistar lo desconocido. Necesitamos líderes que tengan una visión que no se agote en los 4 años de su mandato. Y Kennedy supo mirar más allá de su abrupto fin de servicio a su país.

Así, JFK – quien, por cierto, es el protagonista de la última campaña publicitaria de los relojes Omega, en conmemoración de esta efeméride- puso en la luna una nueva frontera. Hizo de esa vieja idea de alcanzarla una prioridad, a sabiendas que serían necesarios varios años para el primer paseo lunar de Armstrong. Así, un 12 de septiembre de 1962, 7 años antes del día que hoy festejamos, en Houston, Texas, el presidente explicó en un brillante discurso por qué elegir la luna.

Y JFK la eligió no porque fuera fácil llegar a ella, sino por su dificultad. Porque en superar las dificultades estriba el éxito, no sólo el político, sino el de una sociedad entera. Porque en la superación de los retos, está la unidad y la base del futuro y del desarrollo.

We choose to go to the moon. We choose to go to the moon in this decade and do the other things, not because they are easy, but because they are hard, because that goal will serve to organize and measure the best of our energies and skills, because that challenge is one that we are willing to accept, one we are unwilling to postpone, and one which we intend to win, and the others, too.

Celebramos hoy esa visión. Celebramos hoy el resultado de ese discurso como la muestra que tras la oratoria deben existir ideas, valores y propuestas. Celebramos hoy uno de los momentos más importantes de la historia de la Humanidad, pero aprovecho para reflexionar sobre la necesidad de tener líderes que busquen nuevas fronteras.

Fronteras que no nos deben llevar forzosamente a la luna, que no se plantean en el espacio. Fronteras que pueden (y deben) tener en la tierra su lugar. Fronteras como el fin del hambre, la conquista de derechos. La libertad de la que no todos gozan. Las fronteras cotidianas que no siempre estamos dispuestos a fijar.

Esa visión que, más que nunca en tiempos de crisis, los líderes deben fijar. Y comunicar. Esa visión de la que tan huérfanos nos sentimos, sobretodo en un día como este.

Turismo político: Berlín

Berlín seguramente sea el destino turístico en que la historia y la política juguetean más con el visitante. En la capital alemana todo huele a historia. En cada paso resuenan los vestigios de un pasado con luces y sombras. En cada esquina se respira el inevitable peso de lo vivido y la enorme responsabilidad de seguir marcando la pauta política para, al menos, sus vecinos del continente.

Si estás pensando en visitar Berlín este verano, espero que en este post puedas tomar ideas para diseñar tu ruta, aunque ya te aviso de una cosa: vayas donde vayas, estarás en algún lugar histórico. Y seguramente, en cuanto pongas los pies en la capital federal, sentirás lo que se ha acuñado como Ostalgie, la nostalgia de la RDA, algo que en una ciudad tantos años dividida es imposible evitar.

Vayamos por partes: para recomendar los mejores sitios que visitar, seguro que habrás leído mil guías de viajes, así que no esperes algo pormenorizado en este post. Eso sí, voy a darte algunas claves que harán más placentera tu visita.

En primer lugar, te recomiendo un juego que hicimos con mi hermana cuando estuvimos en la ciudad: intentar adivinar en qué parte de Berlín estamos. Para ello, te servirá fijarte en los famosos semáforos de Berlín Oriental. El Ampelmännchen, o hombrecillo del semáforo, es el símbolo de las luces de tráfico de la antigua RDA. Con la caída del Muro, se intentó homogeneizar los semáforos en toda Alemania, pero la oposición de los alemanes del Este fue tan fuerte que se mantuvo. De hecho, algunos distritos de Berlín Occidental lo han tomado prestado… ahí radica la dificultad del juego.

La segunda clave es recorrer el antiguo Muro. Será una constante en tu visita, así que no te costará encontrarlo. Pero presta especial atención al pasar por Postdamer Platz: un lugar que durante la Guerra Fría no existía. También es especialmente emotivo pasar por la Puerta de Brandenburgo e imaginar el lugar exacto en que el Muro se erigía imponente. Para seguir con este recorrido, tienes el museo del Checkpoint Charlie, con una completa historia de la separación y los intentos de cruzarlo, así como la galeria de arte al aire libre que tiene en el Muro su soporte; precisamente en el lugar en que se ha conservado un mayor tramo de la barrera.

La visita al Berlín político no es tal sin una vista atrás a los oscuros años del nazismo. Para ello, te propongo que empieces la visita en el Bundestag; el mismo que sufrió el incendio que llevó a Hitler al poder. De allí, tras observar las vistas de la capital y ver la Cancillería, puedes visitar los solares donde estuvo la Gestapo o caminar hasta la Puerta de Brandenburgo, el corazón del Berlín más histórico. Cerca de la puerta está el impresionante monumento erigido en memoria de las víctimas del holocausto. De allí, puedes coger un tren hasta el campo de concentración de Sachsenhausen. Al pasar por el tren, fíjate en la gran cantidad de casitas que tienen la bandera alemana en el jardín, al más puro estilo americano.

Otra parte esencial de tu viaje debería ser la Ostalgie. Y en Berlín no te vas a quedar corto. En primer lugar, es interesante ver las grandes diferencias entre los dos Berlines, pero dentro de la parte oriental, entre la más cercana a Alexanderplatz y los distritos más alejados: veréis como más al este el paisaje es más gris y más pobre. En el distrito oriental no os podéis perder la zona de Alexanderplatz, la torre de la televisión y la zona del ayuntamiento Rojo y el monumento a Karl Marx y Engels. De allí, podéis optar por pasear por Karl Mark Alee y observar los edificios de un marcado realismo socialista hasta acercaros al parque de Treptower. Ahí se esconde el impresionante y vasto monumento soviético a la victoria en la Segunda Guerra Mundial y cementerio de combatientes. No pierdas oportunidad de compararlo con el erigido en la zona occidental. Para seguir con la visita al Este alemán, podéis visitar tanto el Kulturbrauerei y su barrio, el museo de la Stasi o el búnker nuclear de Honecker a unas horas de Berlín.

Y por lo demás, disfruta de una maravillosa ciudad. No te pierdas su gastronomía y sus cervezas, el paseo por sus parques y, si ya eres mitómano al máximo, el lugar desde donde Barack Obama dio su discurso a Europa hace poco menos de un año.

¡Ah! Otro pequeño consejo: llévate impresos o en tu iPod los discursos de Kennedy y Reagan ante la Puerta de Brandenburgo. Escuchálos allí mismo y siente como se te encoge el alma…

Fotos de todo lo hablado: en mi Flickr!