Unidos en la abstención

Pese a que hoy (casi) todos los líderes, partidos, medios y bloggers sólo hacen la lectura local de las elecciones europeas, este blog no va a hacer ese análisis. Ayer elegimos a 50 diputados y diputadas que deben defender algo más que un interés nacional en el Parlamento Europeo: deben procurar que nuestra vida, como europeos, prospere. Y eso es algo que no se ha entendido o no se ha querido hacer entender…

No por esperarlo es menos grave: la mayoría de los europeos pasa de sus instituciones. No es una novedad, está en la línea de separación de la ciudadanía hacia unas instituciones que percibe como muy lejanas. Lecturas sobre esta abstención las hay y de todos los colores, desde las más elaboradas a auténticas excusas para no ver la realidad de un sueño europeo que en momentos así está más cerca de la pesadilla.

Lo que sí es una pesadilla, que ralla lo obsceno, es la lectura interna de las elecciones. Tampoco se podía esperar otra cosa tras una campaña electoral centrada en temas de política interna. Supongo que quizás por ello nadie se rasga las vestiduras por los resultados de la extrema derecha y los euroescépticos en las elecciones del Parlamento Europeo. Porque lo obsceno es ver como el resultado de unas elecciones europeas es la demanda de dimisiones, mociones de censuras o ceses del gobierno.

Las valoraciones sobre este mal europeo se limitaron a la cortesía para pasar a digerir los resultados en clave interna. Todos lo hicieron: partidos y medios de comunicación. Todos perdieron en nada el sentido de las elecciones para pasar a ver “qué hay de lo mío”.

Y todos tuvieron algo. Desde los que han visto como se ha abierto un cambio de ciclo electoral a los que creen que la derrota no es tan derrota como la esperada. Sin olvidar a los que, pese no haber ganado nada, buscan en el recorte del diferencial de votos alas a una futura victoria electoral.

Para mí, lo relevante de estas elecciones es esta abstención. Como también lo es que el Parlamento Europeo vire más a la derecha y al euroescepticismo. Y no me parece algo banal: si el Tratado de Lisboa entra en vigor, este Parlamento decidirá sobre temas cruciales que nos afectarán a todos de un modo que aún no podemos ni imaginar. Pero esta ha sido la decisión soberana de más de 161 millones de europeos.

La abstención ha sido, pues, la vencedora de estos comicios. Y tras ella, la complacencia de los políticos (pero también la de muchos ciudadanos) va camino de ser la vencedora real. Yo no estoy satisfecho, no tengo nada que celebrar y no pienso en inminentes victorias electorales. Como ciudadano, me siento dolido y sólo pienso qué puedo hacer yo para evitarlo.

Pensar qué puedo hacer yo para que, al menos, volvamos a una participación como la de 1979. Y sólo se me ocurre pensar que la Unión necesita urgentemente una nueva estrategia de comunicación que seduzca a los ciudadanos y ciudadanas. No con el embauco, sino con argumentos sólidos, con un buen relato y demostrando día a día que Europa está más cerca de lo que creemos y que Europa no es una unión de parcelas, sino que debe ser una unión también en lo intangible.

Dejamos para mañana las discusiones de patio de colegio entre partidos. El aumento de unos y el descenso de otros. El apoyo electoral a supuestos corruptos aquí y allí. El cambio o no el escenario. Por un día, al menos por un día, dejemos que Europa sea el centro de atención.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

3 thoughts on “Unidos en la abstención”

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  2. Malauradament els polítics viuen en una altra esfera. D’aquí a mig termini notarem les conseqüències d’aquesta abstenció. Jo també penso que la gran guanyadora és l’abstenció i la societat en general, ja sigui partits polítics o ciutadans, ha de reflexionar al respecte.

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