El control del lenguaje, clave en política

Que el uso de los términos correctos es importante para una óptima comunicación, es algo de sentido común. No descubrimos la panacea al ponerlo en el foco. Pero a veces se nos olvida o, en el peor de los casos, no podemos colocar aquellos conceptos clave en la opinión pública.

La guerra de las palabras es una constante entre los departamentos de comunicación de partidos e instituciones y los medios. Lo que cobraba un especial sentido cuando había relativamente pocos medios, pero que hoy muestra una dificultad cada vez mayor.

Esta semana la Comisión Europea a través de su comisaria de Sanidad, Androulla Vassiliou, ponía sobre la mesa la denominación que debería tener la gripe que está asolando al mundo entero. La famosa gripe porcina debe llamarse “nueva gripe”. El motivo es bien conocido: no afectar a un sector económico. Pero la pregunta que debemos hacernos es, ¿habrán conseguido revertir la denominación que se había acuñado?

Si observamos lo que ocurre en la red, el resultado es claro: según Google Trends, en las búsquedas y apariciones en noticias en España el término “gripe porcina” vence de forma aplastante a la “nueva gripe”.

La línea azul es la gripe procina y la roja, la nueva gripe.

Tenemos otros ejemplos: durante la crisis abierta por las filtraciones en relación a los cambios en el ejecutivo, se intentó (sin suerte) plantear la situación como un cambio, una reestructuración o un fortalecimiento del Gobierno para afrontar la crisis. Sin embargo, los medios optaron por llamarlo lo que era, una crisis de Gobierno en sí misma.

Otra reflexión que ilustra la importancia de manejar bien los términos y ser capaces de difundirlos lo veremos cuando nuestra economía de síntomas de recuperación. Y ese día no será cuando los indicadores lo empiecen a mostrar, sino cuándo los medios (tradicionales, online y la propia red con sus blogs, redes sociales…) empiecen a hablar y titular abiertamente con “recuperación económica” en vez de “crisis económica”. Parece lógico, y lo es.

Porque la comunicación tiene ese punto de manejo de percepciones que, fundadas o infundadas, son las que mueven a los individuos a la acción. Ya sea a comprar un producto, a viajar o a votar en un determinado sentido.

El control del lenguaje será una de las claves para la batalla política que se nos plantea. El control de la agenda, como siempre, será importante… pero quién domine el lenguaje tendrá la llave de la victoria. Os dejo este fragmento:

A long time ago in China, a philosopher was asked the first thing he would do if he became ruler. The philosopher thought for a while, and then said: well, if something had to be put first, I would rectify the names for things.

His companion was baffled: what did this have to do with good government? The philosopher lamented his companion’s foolishness, and explained. When the names for things are incorrect, speech does not sound reasonable; when speech does not sound reasonable, things are not done properly; when things are not done properly, the structure of society is harmed; when the structure of society is harmed, punishments do not fit the crimes; and when punishments do not fit the crime, the people don’t know what to do.

“The thing about the gentleman” he warned, “is that he is anyhting but casual where speech is concerned”. The philosopher’s name was Confucius, and he was referring to a phenomenon that is all around us today. He was talking about Unspeak.

Albert Medrán

administrator

El blog de comunicación de Albert Medrán

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