El PP gana en las encuestas

Hoy es el último día en que los medios de comunicación españoles pueden publicar encuestas sobre intención de voto para las elecciones del próximo 7 de junio. Así, la mayoría de rotativos encabezan sus ediciones dominicales con grandes titulares que muestran los resultados de las encuestas que se han venido realizando los últimos días.

¿Por qué no se pueden publicar más encuestas a partir de hoy? La LOREG –la ley que regula el régimen electoral- lo prohíbe expresamente. El objetivo de esta prohibición, que no tiene ningún tipo de sentido en la era de internet, es evitar que los resultados de estas encuestas afecten a la decisión de voto. Esta particularidad de nuestro sistema electoral se contrapone a la tradición en otros países, como Estados Unidos, donde se hace campaña hasta el último segundo y donde hay prácticamente encuestas en todo momento.

De los titulares que hoy nos brinda la prensa, observamos como según todos ellos el PP se perfila como el ganador de estas elecciones europeas. Según los estudios, los populares aventajarían al PSOE entre 2 y 4 puntos porcentuales en intención de voto; lo que se traduciría en una victoria en votos y escaños de los populares. Las encuestas también mostrarían una tendencia al alza del PSOE y se contraponen a los resultados mostrados por el CIS hace sólo unas semanas. PNV y CiU repetirían los resultados de 2004, IU perdería un escaño y entraría en el reparto el partido de Rosa Diez, UPyD.

Pero, ¿por qué son importantes las encuestas? En primer lugar, porque los partidos necesitan información para ajustar sus estrategias, pero en este caso, porque pueden generar movimientos en el electorado. Por ejemplo, con este panorama el PSOE sólo tiene la opción de blandir una posible victoria de la derecha para mover a su electorado. O el PP llamar a la movilización por el recorte de la diferencia entre ambos en las últimas semanas.

Las diferencias entre las encuestas que hoy podemos ver responden a los diferentes diseños, diferentes muestras, diferentes momentos de hacer las llamadas, etc. Por ello, lo importante es identificar la tendencia que muestran.

Para hacer una buena encuesta debemos tener claro que es lo que queremos analizar, qué objetivos tenemos. Tras ello, se debe diseñar el cuestionaro (que debe responder a esos objetivos) y seleccionar la muestra. En el cuestionario es importante atender a:

  • Orden de las preguntas: es importante empezar suavemente y si nuestro objetivo es saber la intención de voto, preguntar pronto y dejar las otras pregunas más contextuales para el final.
  • Tipo de preguntas y opciones de respuesta: no dejar demasiado espacio a la respuesta libre, vigilar con las gradaciones y las opciones medias o imprecisas, etc.

La muestra es clave para este tipo de encuestas, ya que suelen realizarse por teléfono. Debemos buscar una representación de la realidad lo más ajustada posible, bien distribuida y con un numero suficiente de encuestas.

La encuesta no puede durar más de 15 minutos: nos desesperamos tanto tiempo en casa con una encuesta telefónica tan larga. Eso puede afectar también a las respuestas, de ahí la importancia de preguntar lo más importante al principio.

Lo que está claro es que los encuestados no suelen mentir, pero si engañar, ocultar información, etc. No hay mejor veredicto que el que marcan las urnas, pero sí que nos muestran el estado de opinión a día de hoy. Y ese estado es que Juan Fernando López Aguilar no está poniendo a un PP afectado por graves casos de corrupción y con un candidato con afirmaciones alarmantes, contra las cuerdas.

La Vanguardia
El País
El Mundo
ABC
Público

El Falcon del Presidente

Si preguntamos así, a bote pronto, en una conversación de bar, cómo se llama el avión del presidente de los Estados Unidos, más de uno levantará la voz y exclamará “¡el Air Force One!”. No será porque tengamos una especial predilección a la figura del presidente americano, sino por la influencia del cine y las series norteamericanas. Conocemos mejor el Ala Oeste de la Casa Blanca que La Moncloa.

Quizás por eso somos más vulnerables a una polémica que ha tomado fuerza en esta campaña electoral. Vamos a los antecedentes: el Presidente Zapatero viajó en un avión “Falcon” de las Fuerzas Armadas para asistir a un mitin en Sevilla. Según el PP, esto supone un despilfarro de dinero público y afirma que el Presidente no debe usar un avión de las Fuerzas Armadas para su uso privado.

¿Qué es privado y qué deja de serlo en el ejercicio de un cargo? No es objeto de este post responderlo. Lo que sí vamos a comentar es la esfera simbólica que tiene un Air Force One y la que no tiene un Falcon.
Aunque el Air Force One (que no es un avión, sino cualquier avión que transporte al Presidente, aunque tenga los famosos Boieng 747) y el Falcon tengan sendas unidades militares que se encarguen de su mantenimiento, sirvan para transportar al Presidente, respondan a una serie de medidas de seguridad (¿sabiáis que el Air Force One siempre entra en un aeropuerto con público por el ala izquierda para no dejar al descubierto la zona presidencial?), no tienen el mismo valor para americanos que para españoles.

Para los americanos el Air Force One representa un tentáculo más de lo presidencial. Nadie se atreve a cuestionar su uso y entiende que, esencialmente por motivos de seguridad, el Presidente no puede volar en una línea regular, aunque vaya a un acto privado. Incluso en campaña electoral.

El simbolismo, no sólo del Falcon, sino de todo lo que rodea al Presidente del Gobierno español no es tan potente. No tiene la misma carga para los ciudadanos; es un político. Si bien es cierto que no es Jefe de Estado como sí lo es el de Estados Unidos, su papel es fundamental en la vida institucional del país. Por tanto, su seguridad es tan importante como la de su homólogo americano.

Estas cuestiones encuentran en esta ausencia de valor del trabajo que desempeña un presidente y en la crisis económica el caldo de cultivo perfecto para las críticas que pueden rallar la demagogia. Pasó con Benach, persona que pasa diariamente horas en su coche y que utiliza para trabajar. Y ahora pasa con Zapatero.
Seguramente si el simbolismo de los cargos estuviera más afianzado, a nadie se le ocurriría decir que la presidencia del país malgasta fondos públicos por usar un avión que mantiene seguro al presidente. Como tampoco cuestionaríamos que una persona como Mayor Oreja use su coche oficial y escolta para ir a misa los domingos (todos sabemos de su condición de amenazado por ETA) o que Aznar y Rajoy usaran los mismos Falcon para actos privados.

No sé cómo afectará esto realmente a una campaña que está siendo demasiado extraña. Una campaña sobre Europa que tiene en un avión gestionado por el Grupo 45 del Ejército del Aire, el aborto y las violaciones, los señores de traje a medida y la crisis económica sus pilares. No sé cómo afectará a la campaña, pero sí que va a dañar la imagen del Gobierno en algo que no debería estar en debate.

Quizás debamos ir pensando en pedirle a González-Sinde que vaya redactando un guión para una película que se titule “Falcon One: el avión del presidente”.

El liderazgo emocional de Pep Guardiola


Muchos eran los escépticos que hace poco menos de un año no le auguraban a Pep Guardiola una tarea fácil en el F.C. Barcelona. El ex jugador, una figura mítica para el barcelonismo, tenía el difícil objetivo de devolver la ilusión a una desencantada afición y cosechar triunfos deportivos para el que presume ser más que un club.

No entiendo de futbol, pero se dice y se comenta -incluso entre las filas de los eternos rivales- que el desempeño de este equipo en el campo es algo extraordinario: la calidad de sus jugadores ha sabido encontrar el justo equilibrio para que las estrellas brillen con un juego de equipo sublime.

¿Cómo se llega a esta unanimidad en el criterio y a un triplete sin precedentes? En ello, el liderazgo de Pep Guardiola ha tenido mucho que ver. Un vestidor, al igual que una empresa, un gobierno o un país están ávidos de liderazgo. De alguien que sepa marcar las metas y sepa aprovechar el talento y la personalidad de los individuos que forman las unidades mencionadas para el bien del colectivo.

Guardiola ha echado mano de su propio relato personal (el joven de Santpedor que subió poco a poco de categoría en el equipo de sus amores hasta formar parte del famoso Dream Team y salir de él por la puerta grande) para asentar las bases del vestidor. El valor del esfuerzo que encarna para poner freno al frenesí de la anterior etapa. El trabajo, el respeto y la humildad contra el despilfarro, la fiesta y el bajo rendimiento.

Pero sin duda, Pep ha sabido crear lo que siempre ha sido y debe ser un equipo de fútbol: una unidad. Guardiola ha luchado para que el valor del colectivo sepa maximizar las virtudes de los mejores y hacer a todos partícipes de las mismas metas. Guardiola, como Obama, ha sabido entender que las cosas se consiguen sumando.

Su liderazgo ha traspasado el vestidor, como no puede ser de otro modo en una sociedad organizada, en cierta manera, alrededor del futbol. Su trato exquisito con los medios vapuleó toda oposición inicial y su discurso esperanzador a la par que comedido convenció a los culés. Y llegaron los resultados…

El estilo de Pep es una prueba más de esta emocionalidad cada vez más importante para forjar grandes líderes. Relatos personales potentes, proximidad, humildad, creencia en las personas, la fuerza del colectivo… Pep nos ha dado una lección, y tres títulos a los culés. No es baladí que algunos vean en Guardiola la traslación de Obama al once contra once. Quizás exagerado, pero que por mi no quede: Yes, we Pep!

La ciudad e internet se darán cita en el Marca Ciutat de Roses

Los próximos 19 y 20 de junio, Roses será el escenario de la segunda edición del congreso Marca Ciutat. Si el año pasado en Figueres se reflexionaba por primera vez sobre varios aspectos esenciales para la comunicación de la ciudad, Roses tendrá la oportunidad de reunir a grandes profesionales del sector, como Antoni Gutiérrez-Rubí o Toni Puig y grandes figuras, como el president Maragall.

Este año también participaré en el Marca Ciutat y lo haré Espai Tallers. El posicionamiento de la ciudad en la red será el centro del taller. Estamos en un momento en que hay que aprovechar la oportunidad de hacer que nuestra ciudad lidere este campo, promover todas las acciones posibles encaminadas a un buen posicionamiento y una buena reputación.

¿Nos vemos en el Marca Ciudad? ¿Nos vemos en Roses?

Este partido lo gana la abstención

Y el ganador del debate fue la abstención. Cómo lo será el próximo 7 de junio si las cosas no cambian asombrosamente de un día para otro. Cuando en un debate sobre las elecciones europeas se habla más de España que de otra cosa, es síntoma de que algo pasa.

Lo que pasa tiene una explicación sencilla: la estrategia de los partidos políticos es hacer pasar estas elecciones por una reválida en clave de política interna, cuando en Europa nos jugamos mucho. ¿Qué nos jugamos? Todo lo que no se ha visto en el debate.

¿Tiene sentido en la Europa de las lenguas creer que en España a alguien se le prohíbe hablar en castellano? ¿Tiene sentido hablar de las gestiones populares del 11M o del Yak-42 en un debate sobre Europa? Y Obama, ¿qué pinta en todo esto?

Europa es un cúmulo de conceptos complejos. Este tipo de debates aún lo hacen más incomprensible para la mayoría de ciudadanos. Alguien debería haber dicho que los Fondos de Cohesión no los negocia España de forma unilateral. Alguien debería haber dicho que de Europa puede depender que se apliquen políticas sociales de una u otra forma. Alguien debería haber explicado a los ciudadanos que Europa debe jugar un papel fundamental en la crisis económica, y no el poco margen que tienen los países hoy en día.

Es incomprensible pedir más España en el seno de un organismo supranacional: es un contrasentido. A López Aguilar le ha faltado valentía para poner freno a algunas apreciaciones del candidato popular, más que nada porque él tiene un registro de voto de lo que ha defendido en Europa. Y a Mayor Oreja le han sobrado los ataques personales a las aficiones del candidato socialista. Pero sobretodo, ha sobrado una estructura de debate encorsetada que no permite el debate y que tiene a moderadores que sólo controlan el tiempo. Algún día los partidos serán valientes para permitir un debate real.

Para muchos, este debate pasará a la historia por el diálogo sordo de dos personas que hablaban sobre España cuando debían hablar de Europa. De un diálogo que sonó a provinciano, cuando deberíamos haber discutido qué hacemos con este gran monstruo que debe ser un líder mundial.

Para muchos, este debate fue la confirmación que el 7 de junio es mejor ir a la playa. La confirmación que la política está lejos de la gente, y que ni el mejor entreno con entradillas para cada bloque puede mover un voto.

A mi no me han convencido… ¿y a ti?

Atención al minuto 4:56

¿Interesa a alguién este debate?

El sector de los frutos secos (con las palomitas a la cabeza) y refrescos, cervezas y derivados se está frotando las manos y en su retina aparece el símbolo del euro, cual Tío Gilito. Esta semana se prevé apasionante, de salón, sofá y televisión. Por la Champions, evidentemente, porque por la cita de esta noche en TVE1 no creo que sea…

Si llegados a este punto aún no sabes de qué hablo, tranquilo, es normal. Formas parte de la inmensa mayoría de ciudadanos y ciudadanas de este país que, ya sea por su fatiga europea, por su descontento político o porque no entienden de qué va la cosa, pasan olímpicamente de las elecciones europeas.

Esta noche presenciaremos el primer debate electoral de esta campaña electoral entre los candidatos de los dos partidos mayoritarios, PSOE y PP. Juan Fernando López Aguilar y Jaime Mayor Oreja se verán las caras a partir de las 10 de la noche. En unos días se las volverán a ver con los otros candidatos y, seguramente, lo harán una tercera vez en Antena 3.

¿De qué debatirán? Esperemos que de sus proyectos para Europa. De su visión sobre la Unión, de cómo sus voces y sus votos pueden influir en el proceso de toma de decisión que más nos afecta. Pero a vistas de la estrategia electoral de unos y otros, dudo mucho que veamos eso.

La realidad de los debates, de hecho, aconsejaría hablar de todo menos de Europa. Si pocos son ya los interesados por esta carrera electoral, debatir sobre conceptos demasiado alejados parecería ser la peor manera posible de arañar votos. Aunque ese sea precisamente uno de los males que más acucia la idea de Europa. Pero es más: si poco se convence en un debate, si poco voto se mueve en un debate, ¿para qué aventurarse a perderlo en debates inteligibles?

Al sector de los frutos secos, los refrescos y las cervezas más les vale esperar que el miércoles sean muchos los hogares que pongan la televisión para seguir un evento que dejará las calles desiertas, porque hoy quizás lo que quede desierto sean los comedores de medio país.

Aunque me da a mí que si el debate fuera con personajes como este, otro gallo cantaría, cual audiencia de Rodolfo Chiquilicuatre…

Cuando los spots electorales dejaron de ser aburridos

Eliminar los bloques de publicidad electoral fue una gran decisión. El resultado lo estamos viendo ya en estas elecciones europeas, tras la fase beta que fue la campaña de las generales del pasado año. En este post -en catalán- del año pasado ya contemplaba el cambio que esto supondría para la comunicación política en nuestro país.

Sin embargo, el cambio viene en un momento extremadamente interesante: cuando la publicidad electoral alcanza en España un nivel creativo homologable a otros países de nuestro entorno más experimentados, el Gobierno anuncia que eliminará la publicidad en la televisión pública. ¿Qué pasará con la publicidad electoral en las próximas elecciones si la LOREG expresa que deberán existir espacios para este tipo de mensajes?

La cuestión de fondo, que en unos años abordaremos, será la propia naturaleza de los spots electorales. La televisión aguanta el envite de los medios digitales (no como la crisis abierta en los medios impresos), y es evidente que los spots electorales deberán estar cada vez más orientados al lenguaje propio de internet.

Obama y la Red: un ejemplo que no cuaja en Europa

Hoy publico en La Vanguardia este artículo

Obama y la Red: un ejemplo que no cuaja en Europa

Si hay algo muy difícil en comunicación política es extrapolar experiencias realizadas en un país al resto de países. Cada sistema político tiene sus peculiaridades, sus condiciones propias, que dificultan una asunción general de lo que ha triunfado en otro país. En España lo vimos con el relato de la llamada “niña de Rajoy” (que tan bien funcionó en México) y en Europa vamos camino a presenciar cómo el uso de la Red como lo hizo Obama, toma un rumbo muy distinto.

Muchos se preguntarán, si Obama abrazó la Red y obtuvo unos grandes resultados, ¿por qué no funciona lo mismo en Europa? La respuesta es compleja, pero quizás respuesta debería formular una cuestión básica: tendremos los resultados que podamos esperar. Es decir, atendiendo al sistema político y electoral en nuestras democracias, no podemos esperar una explosión de participación política gracias a Internet.

Los partidos políticos europeos son fuertes, asentados, con un rol muy marcado -como es el caso español, que constitucionalmente les otorga un papel central en el sistema político- y, sobretodo, con una gran militancia. En muchos países europeos son financiados con fondos públicos, con lo que los dos objetivos de la presencia online de Obama están más que superados.

Esta semana, Barcelona ha escuchado el relato de Rahaf Harfoush, estratega de la campaña de comunicación de nuevas tecnologías con Barack Obama en la apertura del BDigital Global Congress de Barcelona. Repasó las claves de éxito de la campaña del presidente en Internet y señaló a esa “idea” del fomento de una “red” que ha sustentado el cambio. La idea de red como esa unión de gente diversa que comparte un mismo objetivo: el cambio.

A la luz del éxito cosechado por Obama, la consultora Havas Media Intelligence se preguntó cómo es posible controlar todo ese proceso tan complejo. Desarrolló una interesante herramienta, el Consumer Behaviour Simulator, que gracias a la experiencia de la campaña de Obama permite hoy predecir con gran precisión como las estrategias de comunicación de marca funcionarán a través de cada uno de estos canales.

Del estudio realizado por Havas Media sobre la campaña de Obama, se llegó a predecir con una elevada precisión el resultado en aquellos estados más indecisos, los swing states, fruto sin duda del conocimiento de una realidad muy propia y compleja junto a la aplicación de una herramienta tan innovadora como la Red.

El éxito de Obama fue entender qué le podía pedir a la Red, hacerlo y hacerlo bien. En nuestra Europa de la abstención nos es difícil saber qué le podemos pedir, porque no estamos seguros de lo que queremos conseguir. El uso de internet, en cualquiera de sus dimensiones, debe responder a un objetivo estratégico. Las acciones aleatorias o sin una unidad de acción no tienen sentido, como bien sabe Harfoush.

Los cinco errores del político en Twitter

Desde el aterrizaje de Oprah a Twitter, este servicio de microblogging no ha hecho nada más que estar en boga de propios y extraños. En las últimas semanas hemos vivido una auténtica explosión en el número de usuarios en Twitter, algo que ha llegado también a la política.

Aunque podrían ser más, a día de hoy empezamos a contar con un nutrido grupo de representantes del pueblo que usan Twitter para comunicarse. Iba a decir para comunicarse con los ciudadanos, pero creo que no todos lo usan con ese fin en mente…

Diputados y diputadas, presidentes de cámaras legislativas, alcaldes y concejales. También instituciones. Todos ellos se van abriendo camino en este servicio. Pero, ¿están usando bien Twitter? ¿Saben por qué y para qué están presentes?

Estos son los cinco errores más cometidos por los políticos que se atreven a entrar en Twitter:

No conversar: el mundo online es muy distinto del offline, es bidireccional. No está bien que si alguien te pregunta algo no respondas. O que todas tus actualizaciones sean mensajes que no tienen el más mínimo interés en conversar.

No seguir a nadie: no pensaba en que siguieras a todos los que te siguen, aunque como figura pública quizás sería conveniente pensarlo. Pero no seguir a nadie es un error que puede afectar gravemente a tu reputación, sobretodo porque muestra que no te interesa lo más mínimo lo que piensen los usuarios. Twitter tiene ventajas, pero hay que mostrar un mínimo compromiso.

Abusar de Twitter: quizás alguien de tu staff actualiza tu Twitter durante una hora determinada del día. Encontrarnos con 6 o 7 actualizaciones seguidas nos muestra que no estás al otro lado… y al final creemos que eres algo así como spam legal.

No ser natural: si pones tu nombre a un perfil, no te maltrates a ti mismo. Nos gusta saber de tu actividad diaria (siempre que sea relevante), pero sobretodo qué piensas y a qué dedicas tu tiempo. Y sobre todo, a no ser que tengas el don de la ubicuidad, no le pidas a un colaborador que twitee por ti si estas en un acto público, medio, etc.

Tratarnos como a un medio: la agenda de los miembros de tu partido es muy interesante, pero generalmente no visito 15 provincias el mismo día. Las notas de prensa tampoco son lo mío, si quieres decirme que tienes un plan contra la crisis, enlázame a ese plan.

Seguramente hay más, así que no dudes a comentarlos.

¿Zapatero ganó el debate?

Como decíamos esta semana, el Debate del estado de la Nación tiene importancia porque de sus valoraciones se resiente el liderazgo político y la capacidad de impulso. Se resiente positiva y negativamente: puede salvar una carrera a la presidencia o puede hundirla.

Tras el debate, decenas de encuestas se pusieron en marcha en varios medios digitales, pero también se puso en marcha el ente demoscópico por excelencia en nuestro país, el CIS. Según lo que se desprende de los resultados, Zapatero ganó el debate, aunque con la menor diferencia en sus cuatro debates de estas características con Rajoy.

Pero, ¿realmente Zapatero ganó el debate? Si neutralizamos la ventaja que da en estos debates el hecho de ser presidente y tener más exposición a la opinión pública que la oposición, nos queda un dato esencial en esta encuesta: los ciudadanos creen que Zapatero sabe comunicar, pero que Rajoy conoce los problemas reales de los ciudadanos.

En un contexto normal esto podría ser nimio, pero no en un contexto de grave crisis com la actual. Ese dato nos muestra que cada vez son más las personas que pueden ver en el PP una alternativa plausible. Son las semillas que pueden alimentar una victoria electoral del PP el próximo 7 de junio y las que podrían crecer si la situación económica empeora y el Gobierno sólo ofrece acciones reactivas.

Porque no debemos olvidar una cosa, Zapatero ganó porque Rajoy perdió los papeles. Rajoy confundió dureza con menosprecio. Presión al presidente con insulto. Un candidato a presidente debe, no sólo atacar, sino ofrecer una alternativa. Vimos al Rajoy menos presidencial de los últimos tiempos y ese fue el gran error del líder la oposición.

No creo que las propuestas del presidente le salven: vienen tarde. La mayoría de españoles ya entienden en su subconsciente que la situación política y económica es grave, que la han negado y que sus propuestas vienen tarde. Si Rajoy hubiese “leído” mejor esa realidad (en vez de afirmar que los socialistas que representan a más de 10 millones de españoles no saben leer) seguramente hubiese dado una estocada mortal al Gobierno de Zapatero.

Pero no pasó. Por eso, más gente cree que el debate no lo ganó nadie que creer que lo ganó Rajoy. Lo importante, en ambos equipos, debe ser pasar de la euforia tras el debate y centrar las prioridades para superar la crisis, aunque seguramente ahora está todo concentrado en la campaña de las elecciones europeas. Vienen tiempos, sin duda, emocionantes.