Zapatero cambia el ritmo y echa el resto

Pasaban veinte minutos de la una del mediodía cuando el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero se situaba tras el atril instalado en la sala de prensa del palacio de La Moncloa. Traje oscuro, camisa blanca y corbata oscura a rallas. Semblante torcido, aunque hizo el esfuerzo de esbozar sonrisas para rebajar la tensión del momento.

Y no era para menos. Al menos tres fuentes distintas habían filtrado a la prensa lo que él venía a explicar: una remodelación profunda de su Gobierno.  Filtraciones que empañaron el que estaba llamado a ser uno de los momentos cumbres del año (su foto con Barack Obama ilustrando una nueva etapa en las relaciones bilaterales) y que ponía al descubierto su golpe de efecto para noquear al PP en plena semana vacacional. De hecho, el presidente quería hacer uso de la técnica ya utilizada para la legalización del PCE, en una Semana Santa del ya lejano 1977.

Como dijo hoy el presidente, los periodistas hicieron su trabajo y descubrieron lo que se cocía en Moncloa. Lo que no dijo es que se ha perdido más que ganado con esta escenificación de una profunda crisis.

1. El curso de los acontecimientos ha evitado recoger la estela de éxito de la participación de España en las cumbres del G-20, OTAN y Alianza de Civilizaciones. La crisis de gobierno ha comido espacio y tiempos a la principal noticia de los últimos meses.

2. Se ha escenificado una crisis y no una oportunidad de mejora. Mantener incógnitas sobre el futuro del país durante 48 horas ha mostrado la cara más oscura de un gobierno con limitaciones para llevar la delantera en el impulso político.

3. Se ha perdido la oportunidad de sorprender, aminorar los efectos de la crisis y convertir la reforma de un gobierno en algo positivo. Los tintes dramáticos de estas horas hubieran sido perfectamente evitables.

Nos encontramos ante una mala gestión de la comunicación. Es un hecho innegable. Una crisis que ha quitado más que dado al balance de activos del gobierno y que muestra la debilidad para controlar lo que dicen sus propios integrantes. O lo que es lo mismo, que pone al fuego amigo en una posición más mortal que el enemigo.

No es mi intención analizar la valía o no de los nuevos ministros y ministras (para ello os recomiendo algunos de los enlaces de este post) pero quiero dejar para la reflexión algunos puntos importantes de los cambios en el Gobierno.

1. Tengo la sensación que el Gobierno ha perdido una oportunidad de oro para mitigar los efectos de la crisis en sus apoyos. No sé si optar por un ministro o ministra de Economía independiente, nuevo, etc. hubiese sido mejor. Me explico: Salgado ha formado parte de todos los ejecutivos de Zapatero y en absoluto puede decirse que sea impulso o un cambio radical. Me pregunto que hubiera pasado si una nueva figura hubiese emergido, y qué hubiese hecho la oposición con los necesarios 100 días de gracia que coincidirían con una vital campaña electoral. Si alguien se aventura a comentarlo, bienvenido será.

2. Catalunya, pese a haber dado 25 decisivos diputados que hicieron a Zapatero Presidente, tiene un poder diluido en este ejecutivo. Chacón sigue en Defensa y Corbacho será el ministro de los 5 millones de parados, mientras Galicia sigue con sus 3 ministros (con una vicepresidenta) y un peso pesado como Chaves va a encargarse de algo llamado Cooperación Territorial, que no dejará de ser Administraciones Públicas.

3. Además, Catalunya no puede recibir con mucha ilusión el cambio: si con la nueva vicepresidenta no se alcanzaron acuerdos sobre competencias que están recogidas en el Estatut (y con quién se deberá atajar ahora la financiación), no hay hechos demasiado objetivos para creer que sí se alcanzaran con Chaves (con un marcado perfil político en la materia). Todo parece indicar que no habrá financiación este año, con lo que el papel de ERC en el tripartito empieza a chirriar. ¿Estará Zapatero desando la ruptura del tripartito y unas elecciones anticipadas que traigan a CiU a la Generalitat y un aliado para aprobar presupuestos en otoño?

4. ¿Y el PSOE? ¿Está echando el resto en una situación desesperada? Las tres figuras claves del Partido están en el Gobierno, con lo que ello supone. Busca reforzarlo, pero el riesgo de una derrota electoral de aquí a 2012 adelanta una futura crisis en el partido que tendrá a sus pesos pesados en responsabilidades gubernamentales.

Zapatero echa el resto para escenificar un cambio de ritmo. Parece ser que este último año ha tenido un gobierno con el paso cambiado y quiere coger carrerilla en vistas a la presidencia europea de 2010. Y para hacer frente a la famosa crisis, claro está. Deberemos esperar, al menos, a esos 100 días para el beneficio de la duda y a unas decisivas elecciones europeas el 7 de junio.

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4 thoughts on “Zapatero cambia el ritmo y echa el resto”

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  2. Zapatero acaba de echar el cierre al equipo de gobierno con menos carisma de la democracia española. Será dificil poner en duda este punto: consiguió generar grandes titulares, fotos e imágenes imborrables para el pueblo en solo un año, pero técnicamente era el peor.

    En una vuelta de tuerca como poca gente sabe realizar (de cara a la galería, pensando en el espectador pero sin entenderle) el presidente ha provado una crisis de gobierno que, aun con filtración chapucera de por medio (como dice el de arriba, ¿cuánto durará Nieves Goicoechea en su puesto?), da la campanada y se asegura un momentum muy oportuno al coger carrerilla para las europeas.

    En definitiva, buena estrategia mal ejecutada pero rentable al fin y al cabo.
    carlos

  3. Gracias por el comentario Carlos. Pues como te preguntas, no sé cuanto durará y seguramente no sea culpa todo de la Secretaria de Estado (seguramente haga una tarea encomiable y difícil) pero claro está que nos estamos acostumbrando a demasiados titulares con esta estructura “El Gobierno reconoce que no supo explicar X”… y como muy bien sabes, hoy en día un Gobierno no puede permitirse muchas situaciones como estas.

  4. Al principio, pensé que la filtración podía ser una estrategia diseñada en el seno del gobierno…según fueron pasando las horas, me fui convenciendo a mi misma de que estabamos, una vez más, ante la más absoluta descoordinación gubernamental.
    Es cierto que la sociedad demandaba cambios en el gobierno, pero, creo que las expectativas generadas sobre un posible cambio de gobierno para hacer frente a una situación de crisis como la actual (y no me refiero solamente a la intriga generada en las últimas 48 horas)…no se han visto cumplidas.
    Conclusión: lo que podía haber sido una oportunidad, ha terminado siendo una mala gestión de una crisis.

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