Los diez primeros segundos

Primeras impresiones, algo esencial a lo largo de nuestra vida. Los expertos en comunicación lo saben bien. Todos lo sabemos bien (¿quién no ha tenido una primera cita?). Primeras impresiones hoy en La Vanguardia.

Los diez primeros segundos

Nunca tendremos una segunda oportunidad para crear una primera impresión. Y el cabal de información que transmitimos en un primer contacto es inmenso. Son muchos los consejos que encontramos en medios o internet para causar una buena impresión la primera vez que conocemos a alguien, especialmente en el mundo de los negocios y en la búsqueda de empleo -más en liza que nunca con los 3.600.000 parados en España-; pero esto también cuenta en política.

La regla de los 10 primeros segundos puede extrapolarse al mundo de la política. Evidentemente, con todas las salvedades respecto al irremplazable contacto físico, pero también se da. Por eso los equipos de comunicación y telegenia tienen mucho cuidado en presentar a los políticos ante los medios –el intermediario, hasta ahora, en la relación de políticos y ciudadanos- y causar una buena impresión. Aunque esto también vale en las relaciones entre políticos.

¿Qué impresión causó ayer el presidente Zapatero cuando conoció, por fin, a Obama? ¿Estaría nervioso? ¿Hizo amago de comprobar si necesitaba un chicle de menta? ¿Intentó dar brillo a la punta de sus zapatos con la pernera trasera? ¿Cómo logró comunicarse con él si no habla inglés? Muchas preguntas nos asaltan tras el anuncio a bombo y platillo del primer encuentros entre ambos presidentes. Sin duda, la noticia del día; aunque en realidad lo importante es lo que se está discutiendo en Londres. Especialmente tras las esperanzas que media humanidad y parte de la otra ha puesto en este ciclo de reuniones para hacer frente al apocalipsis contemporáneo. Pero la noticia en clave interna es ese breve encuentro.

Aunque ya saben que lo breve, si es bueno, dos veces bueno. Porque con Bush esa brevedad no conllevaba nada bueno per se. Pero en este caso, la brevedad va asociada a una –se espera- larga y fructífera relación. Por el momento, en Moncloa vuelven a tener línea directa y segura con la Casa Blanca; de ahí a compartir mesa donde reposar los pies hay solo un paso. O quizás a compartir la cancha de básquet en la mansión más segura del mundo. Todo se andará.

En todo caso, es una buena noticia que la sintonía entre los dos líderes sea tal. Buena, porque como en tantos ámbitos de la vida, las cosas son más fáciles si no existen barreras entre las personas. Porque ante todo, los líderes políticos son personas que más allá de sus cargos institucionales establecen relaciones personales entre ellos. Y la relación entre Bush y Aznar es el fiel reflejo de ellos.

Esperemos que esa primera impresión, esos diez primeros segundos hayan sido lo suficientemente potentes para recomponer nuestra imagen tras los primeros diez segundos políticos mal consumidos: nuestra retirada de Kosovo. O si andamos hasta el propio origen de la relación, al telegrama enviado por Zapatero en un país en el que ya no existen.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

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