¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Madrid

En ocasiones, las personas que programan los anuncios en medios consiguen su objetivo: captar la atención y poner en marcha lo que estoy haciendo ahora mismo; hablar de ello. A quién decidió el lunes programar el anuncio de una de las compañías de telefonía de este país en la primera pausa de “Tengo una pregunta para usted” se le debe reconocer el mérito.

Ese anuncio ponía de manifiesto como algo tan offline como el teléfono podía poner en marcha a un auténtico movimiento. Más o menos como lo que consiguen los grassroots en campaña electoral. Y es que más allá de la búsqueda de nuevas aplicaciones a diversos ámbitos de la vida cotidiana y política, aún son muchos los elementos offline que gozan de buena salud.

Y la invención de Graham Bell es una de ellas. Quizás por este motivo Barack Obama enviará a técnicos especializados para reactivar la línea de seguridad que existía entre la Casa Blanca y la Moncloa durante las presidencias de Bush y Aznar. Esta línea, que encripta los mensajes, permite una comunicación más fluida entre los dos líderes.

El teléfono muestra, pues, que las relaciones entre España y Estados Unidos van más en serio de lo que imaginábamos, pese a rencillas como la de Kosovo. Lejos quedan los tiempos del teléfono rojo o los de las escuchas ilegales del CESID (siguen espiando en Madrid, o eso dicen, pero ahora son otros). Ahora el cuarto teléfono del despacho de Zapatero tendrá la utilidad por la que Aznar lo instaló. Por más que a ZP, cómo a Obama, les vaya mucho más lo del teléfono móvil. Uno es aficionado a los sms, el otro a la BlackBerry que ha plantado cara al registro de las comunicaciones presidenciales.

Washington y Madrid en línea directa, sin tener que escuchar un “Moncloa, ¿dígame?”

Albert Medrán

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