Tengo una respuesta para usted

 

¿Zapatero sale reforzado de su aparición en televisión? ¿Debilitado? ¿Revertirá el ritmo a la baja de las encuestas? Es difícil aclarar esto, por mucho que el 74% de los espectadores encuestados por la agencia EFE aprueben la comparecencia del presidente.

Lo que está claro es que entre el Zapatero que hace más de un año hablaba de cafés a 80 céntimos y el que ayer habló de la crisis hay cambios. Cambios que se perciben a simple vista: un rostro más áspero y cansado, unos gestos más virulentos y un tono más tosco. Precisamente es esta violencia con las preguntas la que sorprende, abandonando el famoso “talante” del que hacía gala en la anterior edición.

Pero frente a estos aspectos, prevalece uno importante: es difícil enfrentarse a las preguntas directas de los ciudadanos en un contexto como el actual. Es difícil. El mismo Zapatero lo reconoció, venía a dar la cara. Porque es muy delicado responder a los ciudadanos que cuentan dramas personales, situaciones concretas que dañan los proyectos de vida de más de 3 millones de personas. Este es uno de los cambios que hemos visto en los últimos años: un aumento de los ejercicios de accountability y transparencia.

No obstante, constatamos un alejamiento bien palpable entre el discurso de los políticos y la concepción que tiene el ciudadano medio. Para muestra, un botón: todas las preguntas de los ciudadanos en relación a la crisis, apoyadas en dramas personales de los asistentes, tenían como respuesta un mensaje políticamente correcto del presidente con datos, contexto internacional y el famoso terremoto financiero como punto álgido.

Los asistentes y los telespectadores encontraron un Zapatero también muy diferente al que cuando, hace un año, se iniciaba la campaña electoral, tenía por objetivo el pleno empleo. Muy difícil buscar el beneficio propio en un contexto como el que se vivía en los estudios de TVE. Hábil, por parte del presidente, evitar capitalizar nada. Fue lo suficientemente hábil en evitar el ataque directo (más allá de un par de comentarios) al principal partido de la oposición, por mucho que abusan del chivo expiatorio de esta crisis: el contexto financiero internacional.

Sin embargo, las respuestas vagas, largas, adornadas con retórica y la poca convicción que desprendía su mensaje fueron elementos que jugaron en contra del presidente Zapatero. Un Zapatero más cómodo con preguntas sobre la guerra de Iraq, la integración o la violencia machista que con la economía.

En el fondo, todos los “Tengo una pregunta para usted” dejan el mismo sabor: la falta de respuestas concretas pero la satisfacción por poner en contacto a ciudadanos con políticos, milagros de la Demoscopia.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

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