El cambio ya está aquí

Ayer publiqué este artículo en La Vanguardia:

El cambio ya está aquí.

“Change is here”, gritaba satisfecha alguna invitada a la toma de posesión de Barack Obama sentada muy cerca del atril presidencial. Lo repitió unas tres o cuatro veces, mientras el ya presidente saludaba afectuosamente a los Biden. Lo repitió mientras, en un breve gesto, los presidentes 43 y 44 se intercambiaban un saludo.

El cambio está aquí. Eso debieron pensar millones de personas al escuchar por primera vez los acordes del “Hail to the Chief” dedicados al presidente Obama, mientras el batallón de honor atronaba la capital norteamericana con sus salvas. Almas y corazones en todo el globo sintieron que algo ya había cambiado en medio de un ritual que sólo cambia a trompicones. O a base de errores del juez que administra el juramento.

Hemos presenciado, con una mezcla de emoción, normalidad y admiración, infinidad de imágenes de este relevo. Todas ellas, oportunidades que nos han escenificado esta ruptura de los ritmos vitales de una nación que influye más allá de sus fronteras. Nos quedarán para el recuerdo, no sólo las impresionantes imágenes de una capital federal tomada por millones de personas en comunión y emocionadas; también la imagen de un soldado cambiando la foto de Bush por la de Obama en Guantánamo, el cambio casi al minuto de la página web de la Casa Blanca y toda su vocación de presencia en la web o la sensación que en política ya estamos un peldaño más arriba, en una época en la que la responsabilidad ciudadana va a jugar un papel importante.

La auténtica estela de cambio, sin embargo, viene del Despacho Oval. Va más allá de las fotos de un Obama en mangas de camisa -el Presidente Bush no permitía que nadie entrara en la sala en mangas de camisa o sin corbata-, del hecho que por primera vez entre un ordenador portátil o que un presidente tenga una BlackBerry en la sala. Sí, lo sé, acabo de contribuir a aumentar el valor de la valoración publicitaria que la compañía de estos aparatos ha tenido sin quererlo ni beberlo de un día para el otro: 25 millones de dólares. Y sumando. El cambio de verdad, pues, viene de los pasos políticos que se han tomado en esta última semana.

Obama es consciente, como la mayoría de políticos, de la importancia de gestionar correctamente la comunicación de los primeros 100 días de gobierno. Sabe que el mensaje que envía en cada acción es decisivo para fijar en los ciudadanos las ideas clave de su mandato. O lo que es lo mismo, dar hechos a las palabras tantas veces repetidas.

En el caso de los Estados Unidos, este proceso empieza incluso antes que, por ejemplo, en España. El largo período de transición nos permite empezar ya a trabajar estos aspectos. Por ejemplo, Obama habló mucho durante la campaña de la necesidad de acabar con la división de los blue states (Estados demócratas) y los red states (Estados republicanos), y mantuvo al Secretario de Defensa del gobierno Bush en su cargo. Ahora que está en la Casa Blanca ha tenido que empezar a hilar su proyecto político.

Las primeras decisiones van en esta dirección: el cierre de Guantánamo, la búsqueda de la estimulación económica, atajar el cambio climático y el acercamiento al mundo musulmán. Es especialmente significativo el carácter de las imágenes que nos ha mostrado cada decisión, Obama siempre rodeado de gente, marcando ese carácter de trabajo en grupo para beneficio del grupo. La fuerza del We que tanto le sirvió en campaña está al servicio del gobierno.

Pero de entre todas estas acciones, que tendrán caminos y suertes mejores o peores, es sorprendente el acercamiento al mundo musulmán. Si un gesto vale más que mil palabras, mil discursos o mil resoluciones de Naciones Unidas; que Obama conceda la primera entrevista a una cadena saudí tiene un potente mensaje de aproximación al incomprendido y odiado -a partes iguales- mundo musulmán.

Se intuye un giro de 360 grados en las políticas seguidas por su antecesor en el cargo. Una oposición diametral a lo defendido por Bush, no sólo ya en teoría económica, sino sobre todo en el auténtico caballo de batalla del tejano: la personificación del mal en el mundo musulmán. Arriesgada apuesta la de Obama en una sociedad con el recuerdo del 11S aún muy presente y con una inmersión de casi 7 años en el miedo, el recelo y el odio hacia esta comunidad.

Habrán sentido estos días a multitud de analistas, tertulianos y parroquianos de los lugares que ustedes frecuenten que Obama lo tiene difícil. Que las expectativas son altas, que quizás no podrá con todo. Que está condenado al fracaso y a la decepción. Conjeturas y elucubraciones prematuras, sin duda. Obama tiene un mandato por delante, con una fuerza y una voluntad renovadas. Y con unos 100 primeros días para convencer al mundo que, como decía la asistente a la inauguración, el cambio ya está aquí.

Tengo una respuesta para usted

 

¿Zapatero sale reforzado de su aparición en televisión? ¿Debilitado? ¿Revertirá el ritmo a la baja de las encuestas? Es difícil aclarar esto, por mucho que el 74% de los espectadores encuestados por la agencia EFE aprueben la comparecencia del presidente.

Lo que está claro es que entre el Zapatero que hace más de un año hablaba de cafés a 80 céntimos y el que ayer habló de la crisis hay cambios. Cambios que se perciben a simple vista: un rostro más áspero y cansado, unos gestos más virulentos y un tono más tosco. Precisamente es esta violencia con las preguntas la que sorprende, abandonando el famoso “talante” del que hacía gala en la anterior edición.

Pero frente a estos aspectos, prevalece uno importante: es difícil enfrentarse a las preguntas directas de los ciudadanos en un contexto como el actual. Es difícil. El mismo Zapatero lo reconoció, venía a dar la cara. Porque es muy delicado responder a los ciudadanos que cuentan dramas personales, situaciones concretas que dañan los proyectos de vida de más de 3 millones de personas. Este es uno de los cambios que hemos visto en los últimos años: un aumento de los ejercicios de accountability y transparencia.

No obstante, constatamos un alejamiento bien palpable entre el discurso de los políticos y la concepción que tiene el ciudadano medio. Para muestra, un botón: todas las preguntas de los ciudadanos en relación a la crisis, apoyadas en dramas personales de los asistentes, tenían como respuesta un mensaje políticamente correcto del presidente con datos, contexto internacional y el famoso terremoto financiero como punto álgido.

Los asistentes y los telespectadores encontraron un Zapatero también muy diferente al que cuando, hace un año, se iniciaba la campaña electoral, tenía por objetivo el pleno empleo. Muy difícil buscar el beneficio propio en un contexto como el que se vivía en los estudios de TVE. Hábil, por parte del presidente, evitar capitalizar nada. Fue lo suficientemente hábil en evitar el ataque directo (más allá de un par de comentarios) al principal partido de la oposición, por mucho que abusan del chivo expiatorio de esta crisis: el contexto financiero internacional.

Sin embargo, las respuestas vagas, largas, adornadas con retórica y la poca convicción que desprendía su mensaje fueron elementos que jugaron en contra del presidente Zapatero. Un Zapatero más cómodo con preguntas sobre la guerra de Iraq, la integración o la violencia machista que con la economía.

En el fondo, todos los “Tengo una pregunta para usted” dejan el mismo sabor: la falta de respuestas concretas pero la satisfacción por poner en contacto a ciudadanos con políticos, milagros de la Demoscopia.

Internet post-electoral: 5 reflexiones

¿Es posible mantener la presencia y la acción en Internet después de unas elecciones? ¿Es posible mantener el esfuerzo de campaña cuando se llega al gobierno? Yes, you can.

Si eres un político este post te interesa. Si no lo eres, también, para que veas lo que otros líderes hacen y no encuentras en tus representantes políticos.

Se ha hablado mucho del uso de la red del presidente Obama ha hecho, de cómo su decidido uso ha comportado toda una serie de cambios en el planteamiento de campañas electorales en la democracia americana. Como ya comentaba en este post, la campaña de las presidenciales de 2008 será recordada como la campaña de transición. No nos alargaremos en esto, sino que observamos ahora porque hay esperanza en el uso de la red una vez hemos celebrado la victoria de nuestro candidato. O cuando ya hemos reflexionado sobre nuestra derrota.

1. Sigue hablando: la campaña electoral es agotadora. Hablas, comunicas, durante 24 horas, en todas partes. Seguramente la web de campaña habrá sacado humo. ¿Porque callar de golpe y porrazo? Si crees que el día después de las elecciones en tu blog o web deben morir estrepitosamente, todavía no has entendido nada. Explica cómo van las negociaciones para el pacto de gobierno, cuáles serán tus prioridades, con quien te has reunido … Piensa que será una herramienta importante en la gestión de los 100 primeros días de gobierno.

Ejemplo: Barack Obama siguió hablando desde su web Change.gov. Creó los vídeos semanales dirigidos a la ciudadanía y siguió enviando correos electrónicos.

2. Sigue escuchando: ¿por qué razón tienes que dejar de escuchar a los ciudadanos, cuando lo has hecho las semanas y meses anteriores a la cita electoral? ¿Ya no son importantes? La mejor manera de acabar con el alejamiento entre políticos y ciudadanos es escenificar que su contacto no ha acabado.

Ejemplo: La web Change.gov anunció la semana antes de la toma de posesión de la creación de un espacio para que los ciudadanos pudieran proponer y votar temas que llegarían al Presidente para su consideración.

3. No pongas barreras: no pongas barreras para que la gente se acerque a ti. Tampoco pongas para que tú puedas llegar a ellos. Haz el contenido de tu espacio accesible, respeta las lenguas de tu territorio y abre las puertas de tu casa a aquellas personas de fuera de tu país te quieran conocer más.

Ejemplo: La nueva web de la Casa Blanca se pasa al Copyleft y deja que los buscadores indexen toda la web.

4. Anticípate: si dispones de las herramientas para hacer que los ciudadanos y ciudadanas se queden sorprendidos por su rapidez, por la utilidad del contenido de tu web y por un atractivo diseño, no esperes a que alguien se dé cuenta. Comunica que estás presente y que te importa el medio.

Ejemplo: Justo cuando el presidente Obama juraba su cargo, la nueva web de la Casa Blanca, con blog incluido, se ponía en marcha. Es noticia, capta la atención mundial y hace que todo el mundo lo tenga en cuenta.

5. Que la acción no pare: si has usado la web para pedir acción a tus seguidores, no dejes de hacerlo. Haz que participen tanto dentro como fuera de la red. Crear y mantener un movimiento no es nada fácil … por qué mantener una concepción de corto plazo? ¿Por qué no mantenerlo y alimentarlo?

Ejemplo: desde el pasado 4 de noviembre, Obama y Hillary no han dejado de pedir contribuciones a sus seguidores. Tampoco lo ha hecho John McCain, que ha anunciado la creación de un nuevo movimiento.

Si eres un político en activo me dirás que tienes demasiadas cosas a hacer como para preocuparte por eso. Supongo que tienes razón, eso es un lujo innecesario y estamos alejados de donde está la “opinión pública de verdad”. Supongo que los 24 millones de internautas en España no te hacen cambiar de opinión. Supongo que el hecho que el 80% de los usuarios afirme que está buscando información, que necesita información, tampoco te hacen pensar en nada. Supongo que el hecho de que el 50% de la gente de 25 a 50 años sean usuarios de internet tampoco te hace cambiar tu concepción. Tú mismo, tú misma.

Fijar el mensaje

A río Revuelto, ganancia de pescadores. O lo que es mismo como conseguir desviar la atención de la opinión pública sobre los temas que debilitan a tu adversario protagonizando absurdas polémicas. Así se podría definir la última semana del PP si atendemos a los dos hitos comunicativas que han protagonizado en sólo 7 días: la fotografía y entrevista de la portavoz popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría en El Mundo  y el escándalo de la red de espionaje ilegal que, presuntamente, la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha.

El gobierno está contra las cuerdas (o poco le queda para resistir con el chaparrón que cae): cada día aparecen nuevos datos que señalan lo que todos sabemos respecto a la delicada -por usar un lenguaje soft- situación de la economía. Es una lluvia constante de malas noticias, con previsiones de crecimiento contestadas por la propia Comisión Europea, con una amenaza de sanción a España por su endeudamiento excesivo y con la intención de S & P de rebajar la valoración del país en su escala. Los inputs negativos al debate son de suficiente entidad como para entender que, por sí sola, la crisis podría hacer caer el gobierno.

Esta premisa aún toma más fuerza si atendemos al mal funcionamiento de la comunicación del gobierno: cada portavoz dice una cosa diferente. El optimismo del presidente Zapatero choca con Solbes, que afirma no tener más instrumentos para acabar con la crisis. Mientras, Leire Pajín le da otro ángulo al asunto, Miguel Sebastián se atreve a parafrasear a Kennedy y pedir a los españoles consumir productos del país. Rocambolesco todo ello: cuando más unión necesita en el mensaje, más se disgrega.

Pero no. El gobierno no cae ni siente, de momento, el aliento del segundo clasificado en su nuca más allá de las periódicas encuestas que anuncian una posible victoria del PP pero que también señalan la debilidad de la ex vicepresidente de Aznar. Para evitar que el aliento les ponga nerviosos, el propio PP sabe jugar sus cartas … erróneamente.

Empezamos con la famosa foto de Soraya Sáenz de Santamaría (SSS). Algunos afirman que es el retorno de SSS a la primera línea de la política, tras ver como no podía hacerse un hueco informativo. Pero esta premisa se olvida de un aspecto: aunque la resurrección en política es una máxima, no se puede hacer de cualquier manera. Sobre todo si esta acción se interpreta como desesperada e inadecuada. Desesperada porque manifiesta muy poco análisis del contexto y de las consecuencias e inadecuada porque atenta de lleno contra el mensaje del PP. Para entendernos, la foto hace el mismo favor a la estrategia y al mensaje de los populares que si apareciera el tendero de confianza de Rajoy manifestando que cada día de la semana el cabeza de cartel popular se come dos latas de caviar iraní para cenar. Qué contradicción se generaría con el mensaje de austeridad, ¿no creen?

¿Por qué la foto de SSS es una contradicción? Porque la imagen sofisticada y pseudo erótica que transmite se aleja de la que ella misma ha querido generar siempre: la de la mujer JASP (Joven, aunque sobradamente preparada) que trabaja sin descanso por los españoles. ¿Significa que ya no lo es? No, pero resulta frívola. Más cuando desde las bancadas populares se hace todo lo posible para afirmar que se trabaja sin descanso mientras el gobierno no lo hace. ¿Significa que SSS no tiene un lado erótico, que no tiene intimidad para hacerse fotos así? En absoluto, puede hacer y posar cuando quiera. Pero debe entender que cuando aparecen en la portada del segundo diario más leído de España, tienen un efecto directo en muchos ciudadanos que se preguntan muchas cosas.

Hay, también, una cuestión de discriminación de género en todo este asunto y que sólo el tiempo sabrá valorar. Por una mujer política se espera, tradicionalmente, que responda a un patrón masculino de autoridad. Antoni Gutiérrez-Rubí nos mostraba en “Políticas” que no ha sido así en muchas de ellas, líderes que han sabido imprimir su propia estela de liderazgo. Quizás SSS cree que esta es la vía, pero sin duda no tiene nada que ver con otras mujeres que han sido el centro de la crítica de los sectores más conservadores como Carme Chacón.

En definitiva, estas interferencias en el mensaje se pueden ahorrar. Sobre todo si se ponen en el mismo campo que tanto criticó el PP en pleno. ¿Recuerdan unas fotos de las ministras socialistas del primer gobierno de Zapatero para la revista Vogue?

El espionaje en la Comunidad de Madrid es otro tema. Nos muestra como una filtración sobre un tema tan delicado como éste se pone en primera página sí o sí. Es un caso de corrupción política grave y aunque el liderazgo de Aguirre no está en peligro, supondrá algún que otro problema a la Presidenta. Más que nada porque las personas que han sido objeto de las investigaciones de ex-policías y ex-guardias civiles son cargos de otras facciones populares contrarias a la de Esperanza Aguirre.

Este issue tendrá dos efectos: uno interno, en las relaciones de poder entre las facciones y otro externo, cuando se depuren responsabilidades a medida que las investigaciones vayan adelante. Siempre y cuando los jueces y las huelgas lo permitan.

En todo caso SSS y la red de espionaje de Esperanza hacen un favor de los grandes al gobierno de Zapatero. Las maniobras de distracción las lleva el PP de casa, como si invitas a alguien a cenar y no sólo trae el vino, sino toda la comida. Si el gobierno usara esta ventaja competitiva ya sería de escándalo, pero son conscientes de que para enriquecer el debate hay que poner una nota disonante de vez en cuando.

Quizás la marca Loctite debería pensar en una nueva campaña de marketing para este 2009. Loctite: lo fijamos todo. Incluso el mensaje del gobierno. Y el mensaje del PP.

So help me God…

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Hoy en La Vanguardia, el análisis post-toma de posesión…

Nunca una toma de posesión de un presidente norteamericano había levantado tal expectación más allá de sus límites territoriales como la que vimos ayer. Consecuencias de un mundo global, conectado sin duda alguna. Millones de personas, entre dos y tres, siguieron el acto desde las frías calles de Washington. Desde la llegada de la impresionante limusina al Capitolio, hasta los juramentos de Biden y Obama y el discurso inaugural, esos millones de personas se sintieron parte de la historia. Como todos los que lo siguieron en el mundo entero.

Obama pronunció las palabras que por 44ª vez convirtieron a un hombre en presidente. Un juramento con alguno que otro traspiés (el padre de George W. Bush también tuvo un arranque accidentado en 1989) que arrancó los aplausos de una audiencia entregada a su presidente. El manto de personas que muestran las imágenes del momento son simplemente emocionantes. ¿Cómo una persona puede comninar tantos sentimientos?

Tras el juramento, fue el turno del discurso. Un discurso a la nación, para la nación y hablando de ella.  De su intimidad, de sus problemas, sus retos y sus esperanzas. Un canto directo del presidente a ella, y a los que la forman: los ciudadanos y ciudadanas. Este sería el mejor resumen del discurso inaugural del presidente Obama.

¿Y qué le dijo Obama a la nación? Que más allá de un duro invierno, existe una primavera y un verano al que se llegará con el esfuerzo de todos. Juntos, unidos. El presidente hizo lo que hacen los grandes líderes: marcar objetivos para que todos lleguen a ellos. Para ello, insufló el optimismo que tanto necesita un país como los Estados Unidos. Un discurso positivo, a la par que realista. ¿Y qué mejor que citar al padre de la nación por excelencia para llamar a todos a arrimar el hombro?

La inclusión de su mensaje, el tono positivo y la idea de que tras la crisis vendrá la prosperidad, fueron acompañados con otras ideas clave que cabe mencionar. Como la insistencia en la llegada al poder de una nueva generación de americanos que entienden su país de forma distinta. Una nueva generación con nuevos retos y nuevas ideas, con nuevas formas de energía y nuevos enemigos externos que piden una nueva manera de hacerles frente.

Una nueva generación que, en definitiva, se enfrenta a retos más complejos que las anteriores. Quizá por ello, fue un mensaje plagado de mensajes con un doble receptor: el ciudadano o ciudadana americana, pero también toda aquella persona de cualquier parte del mundo que pudiese darse por aludido. Tanto los que en sus palabras encuentran el consuelo y la fuerza ante un momento difícil, como de alerta para aquellos que quieren acabar con un país que sigue siendo la potencia mundial.

Estas dos grandes ideas muestran la línea que seguirá su administración: reactivar la economía y restaurar alianzas en el mundo para asegurar a su país. Empresas, ambas difíciles, que podrían lastrar al nuevo dirigente por las elevadas expectativas sobre su persona. Pero empresas que, seguramente, sabrán dotarse del apoyo necesario de una sociedad ávida de un liderazgo nuevo.

Obama demostró ayer ser el líder que los americanos deseaban para completar su relato, su historia tantas veces contada. Lo que no nos hubieramos imaginado hace unos meses sería que ese mismo personaje que custodia la esencia de ese relato fuera capaz de construir uno nuevo,  a escala global.
Si ese relato global es algo más que un simple destello, como el insistente juego con el sol del pin de la solapa del presidente, el mundo habrá encontrado una baza para luchar contra la crisis que amenaza con hacerlo desaparecer. Si no, más de uno deberá empezar a pedir lo que repitió Obama tras el juramento: so help me God.

Lecciones Obama, un éxito

Ayer sábado, el Centre Internacional de Premsa de Barcelona acogió la celebración de la primera Maratón de Comunicación – Lecciones Obama. Durante poco más de dos horas, tuvimos una visión de 360 º de los motivos que llevaron a Barack Obama a ganar las elecciones del pasado 4 de noviembre.

Como ya anunciamos a lo largo de esta semana, la celebración de este acto se organizaba con el formato de microponencias de 5 minutos, el tiempo justo para, como indicaba Antoni Gutiérrez-Rubí durante la clausura del acto, sintetizar una idea. “Si no puedes expresar una idea en cinco minutos, es que no puedes hacerlo”, afirmó.

Los ponentes respetaron este tiempo y pasaron a desgranar diversos temas, aportando riqueza de matices e ideas. La satisfacción se podía sentir entre ponentes y asistentes, que lograron una visión privilegiada de una maquinaria electoral y comunicativa sin precedentes.

Entre los asistentes, algunos venidos desde Valencia y otros lugares de Catalunya, se contaba también con la presencia de Miquel Iceta y Trina Milán, y una sala llena a rebosar de personas interesadas en este recorrido. A todas estas personas, queremos agradecer su asistencia.

A continuación podéis ver las presentaciones que pudimos escuchar ayer, en el formato que los ponentes presentó. También encontrarás los enlaces a los respectivos blogs. También podéis ver las fotos del acto en Flickr.

Reacciones a la blogosfera:

Trina Milán

Sergi Sabaté

Carles Puigdemont

Xavier Peytibí

Daniel Tercero

Carlos Guadián

Lourdes Muñoz

Ponencias:

Juan Víctor Izquierdo: Las fortalezas Obama

Las fortalezas de Obama

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Pau Canaleta: David Axelrod

Pau no trajo presentación, pero dió especial atención a la experiencia del estratega de Obama en captar voto blanco para candidatos afroamericanos. Pediremos a Pau su guión y lo subiremos a la red.
Els Valors En El Discurs

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Albert Medrán: la fuerza del We

La Força del WE

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Carlos Gómez: Cambio: campañas emocionales vs campañas de hechos

La subiremos en breve

Guillem López-Bonafont: Grassroots

Obama Grassroots

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Rubèn Novoa: Fundraising

Fundraising

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Antoni Gutiérrez-Rubí: El logotipo

El Logotipo De Obama

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Silvia Majó: Los correos electrónicos de barackobama.com

La subiremos en breve

Xavier Peytibí: La campaña para teléfono móvil

Marc Cortés: Twitter e interactividad

Twitter i Barack Obama

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Montse Prats: El arquetipo femenino en las redes de poder / relación de Obama

Toni Aira: Jon Favreau y los speechwriters

Jon Favreau i els Speechwriters

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Vicent Martínez: El spot de 30 minutos

Infomercial Obama

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Carlos Guadián: monitorizar la campaña

Monitoritzant la campanya

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Marc Teixidor: Change.gov

Carles Puigdemont: La influencia Obama en nuestra casa

Efecte Obama

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José Rodríguez: Impacto en la blogosfera española

Obama a la blogosfera espanyola

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Lourdes Muñoz: Obama, lecciones de género

Obama, Lliçons de gènere

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Joan Riera: Yes we can

Yes We Can

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Internet y política 2.0

En los últimos meses he tenido oportunidad de hablar con mucha gente, de edades, sectores, profesiones y partidos muy distintos; sobre el uso de las nuevas tecnologías y la comunicación. Las reacciones pasan desde los convencidos, a los ignorantes, los incrédulos y, por qué no decirlo, los reticentes a ver cómo las cosas cambian.

Desde septiembre de 2007, cuando terminé mi estudio sobre el uso de internet en la política española y catalana (que os podéis descargar aquí) hasta hoy, las cosas han cambiado. Sobre todo en el uso por parte de partidos y políticos de estas herramientas, aunque las reacciones hayan cambiado muy poco. No obstante, poco a poco, las percepciones se van modulando.

La campaña electoral estadounidense ha tenido mucho que ver con el movimiento, muchas veces táctico, de la clase política en nuestro país. Y seguirá jugando un papel esencial. Tal y como señalaba Ravi Singh, uno de sus asesores, en el Seminario de MAS Consulting el pasado mes de noviembre, el uso de Internet en la política no tiene marcha atrás.

Es evidente que a los más convencidos en sus capacidades, entre los que me incluyo, nos gustaría ver una mayor actividad de nuestros líderes en la red. Nos gustaría ver como el presidente Zapatero nos habla y nos escucha desde internet. Lo mismo con el presidente Montilla. Nos gusta la presencia de Benach, o compartir debates parlamentarios con Carles Puigdemont, José Antonio Donaire o Montserrat Capdevila.

Nos gusta ver cómo los militantes son activos en sus congresos. Nos gusta poder participar en sus actos como invitados. Nos gustan los vínculos políticos que se establecen y nos gusta tener una comunicación directa.

Por ello, la política sólo puede hacer una cosa: abrazar este mundo comunicativo.

Pero por la misma regla, no nos gusta que nos tomen el pelo. Nos faltan al respeto cuando se utilizan bloques sólo durante los quince días de campaña. O cuando un político que se abre la esfera, no responde. No, no nos gusta.

No obstante, la situación es la que es. En la vieja Europa, y en especial en la piel de toro, nos hemos dado cuenta que la acción política en Internet funciona, sirve para algo. Tenemos dos oportunidades de oro para verlo en las elecciones gallegas y vascas del próximo mes de marzo. También veremos qué pasa con las elecciones europeas de junio.

La situación hoy tiene dos ejemplos claves. Jueves 15 de enero. El Mundo da la portada a una noticia que tiene la comunicación política en su punto de mira. Bueno, en realidad tiene en punto de mira a Rajoy y su vulnerabilidad, pero lo que más importa es que el segundo diario en difusión en España y uno de los más visitados en la red, abre con un rotundo “Rajoy reúne un grupo asesor para mejorar su imagen pública “. El candidato popular ha decidido, al margen de los canales oficiales del partido y con una reunión informal sin su principal asesor de comunicación, pedir ayuda para hacer una comunicación más directa con las nuevas tecnologías.

De hecho, ya han presentado la web “Queremos“, que busca la participación de los jóvenes usuarios de internet. Y los próximos 24 y 25 de enero, están moviendo una quedada a través de Facebook, en el marco del primer Foro Abierto del partido.

Estos aires de cambio también llegan a Moncloa. Encuentro muy interesante la web del Plan E que ha presentado el ejecutivo. Interesante sobre todo por las carencias que tiene, es decir, va vestida con un vídeo del presidente, pero no deja de ser una web estática donde el ciudadano no puede ser escuchado.

Todo lo contrario de la última iniciativa del equipo Obama. Si el presidente-electo ya rompió moldes al afirmar que haría un video semanal en YouTube, cambiando la tradición del discurso radiado del Presidente, el equipo de transición informó esta semana de la creación de un nuevo mecanismo de comunicación entre la ciudadanía y el presidente.

Con un claro mail titulado “Give your ideas directly to the President”, han creado el llamado “Citizen’s Briefing Book“, un espacio donde los usuarios, registrados, pueden aportar ideas, comentarlas y votarlas. Las más votadas, serán presentadas al Presidente. Toda una novedad, mucho más directa que -me viene a la cabeza- las iniciativas legislativas populares -aunque con menos protección jurídica-, más fácil, más interactiva y más comprensible.

Tendremos que prestar especial atención a la experiencia Obama, porque tiene todos los números de convertirse en el primer presidente que tendrá internet como una herramienta de trabajo real y no como un compromiso; traspasando el propio eje de campaña electoral con el medio. Sarkozy puso un espía en la red, pero Obama pone la red a trabajar. 

Se reconoce la resistencia al cambio a simple vista. El pasado martes tuvo lugar un acto muy interesante en Convergència. Una mesa redonda sobre política y las herramientas 2.0, con tres ponentes de excepción: Antoni Gutiérrez-Rubí, Toni Aira y Jordi Segarra. El acto, organizado por la sectorial de nuevas tecnologías, apuntó a todas estas cuestiones. Las personas que organizaron el acto, como Roc Fernàndez o Marc Pallarès saben muy bien de qué se trata … pero entre el público aún existían preguntas que ponían el freno o quitaban importancia al medio. Normal, pasa en cada casa. Pero estoy convencido de que en un período más corto que largo, estas reacciones habrán dejado paso a otras: ¿cómo profundizar en el medio?. Tiempo al tiempo.

Inauguration Day

En què consisteix la presa de possessió de Barack Obama? Què podrem veure la setmana que ve? Més detalls a l’article publicat avui a La Vanguardia.

En menos de una semana, la Casa Blanca albergará a un nuevo presidente y a su familia. Será la confirmación, una vez más, de la continuidad, el cumplimiento de la tradición. Pero sobretodo, del correcto funcionamiento de un sistema político que ha hecho de la alternancia democrática su principal fortaleza. Todo está preparado en Washington para la toma de posesión de Barack Obama. Veamos los puntos clave para entender la ceremonia que tendrá lugar el próximo martes.

El misticismo republicano: el martes veremos una toma de posesión que poco tiene que ver con nuestras investiduras parlamentarias. De hecho, se trata de una celebración más próxima a una entronación republicana que a la investidura de un jefe de gobierno a la que estamos acostumbrados. El hecho diferencial, su condición de jefe de Estado y comandante en jefe; conlleva una celebración casi mística de la continuidad de los pilares del Estado.

El lugar: la investidura se produce en el Congreso americano, en las escaleras del Capitolio. Exactamente, en la escalinata occidental del edificio. Aunque el Presidente no es elegido por el Congreso, sino por un colegio electoral, es una tradición que él acuda al poder legislativo para tomar posesión de su cargo. La escalinata ha ido cambiando a lo largo de los años, por ejemplo, Kennedy tomó posesión en la escalinata oriental. La segunda investidura de Reagan, por ejemplo, se hizo en el salón ovalado interior, conocido como Rotunda, por culpa del frío extremo. Se contempla la venda de entradas y la instalación de millares de localidades para invitados y asistentes. En el caso de Obama, se agotaron las entradas en un minuto.

  • El protocolo: la ceremonia, como muchas cosas relacionadas con la presidencia americana, tiene poco espacio para la innovación y el cambio. Los expresidentes serán invitados a asistir y el presidente saliente compartirá camino con el electo. El saliente entrará antes que el entrante (valga la redundancia) y se sentará a la derecha de sus pantallas. Antes de empezar el acto, entrará Barack Obama y bajará las escaleras hasta situarse a la izquierda de la imagen que nos ofrecerá la televisión o Internet. Con él estará su esposa e hijas. Otro actor imprescindible es el presidente del Tribunal Supremo, que tomará juramento al nuevo presidente. Joe Biden habrá tomado posesión de su cargo antes.
  • El acto: la toma de posesión tiene dos momentos culminantes, el primero es el juramento (oath of the office) y el segundo, el discurso inaugural. Entre tanto, se sucederán otros actos como un sermón, que será oficiado por Rick Warren; y actuaciones musicales.
  • El juramento: La primera familia entrará en escena. Michelle Obama sostendrá la Biblia sobre la que Lincoln juró su cargo, con la presencia de sus hijas. El uso de la Biblia no es obligatorio, pero se cree que sólo un presidente no hizo uso de ella. Obama, siguiendo una antigua fórmula, jurará el cumplimiento fiel de las obligaciones del cargo de presidente de los Estados Unidos, y con la mayor de las habilidades, proteger, preservar y defender la constitución del país. Cuando Obama repita las palabras del presidente del Supremo, sonará el himno que acompaña al presidente; el “Hail to the Chief” y se sucederán 21 salvas en su honor. Durante toda la ceremonia, estos himnos sólo serán interpretados por la banda de marines, el conjunto musical que acompaña siempre al presidente.
  • El discurso: tras la toma de posesión, Barack Obama se dirigirá a la nación y al mundo con uno de los discursos más esperados de los últimos años. Un discurso inaugural suele contener los grandes trazos que plantee la dirección de la política de la nueva administración. La duración no está prefijada. Se trata de uno de los momentos más importantes durante el mandato, ya que como todo en la vida, una buena impresión iniciar ayuda a gestionar las percepciones a partir del primer momento de la recién estrenada presidencia. Se recuerdan grandes discursos inaugurales. Quizás el más famoso es el de Kennedy, cuando pidió a los ciudadanos que no se preguntarán que puede hacer el país por ellos, sino que pueden hacer ellos por el país. Roosevelt afirmó que sólo se podía temer al miedo mismo y Clinton abogó por una nueva coalición cívica para superar los problemas. Tras una campaña plagada de discursos excelentes, las expectativas ante este primer discurso presidencial de Obama son altas. No sabremos si pondrá la luna como nueva frontera, tal y como hizo Kennedy, pero seguramente pondrá en marcha con su retórica el espíritu del país.
  • El almuerzo: tras el discurso, el Congreso ofrece un pequeño almuerzo al nuevo presidente.
  • El desfile: en cuanto termine el almuerzo, el presidente bajará desde la colina del Capitolio a la Casa Blanca. Carter hizo el trayecto a pie, pero por medidas de seguridad ahora sólo se hace una parte del mismo. En cuanto llegué a la Casa Blanca, pasará revista a las tropas desde el pórtico norte de la mansión.
  • Los bailes: durante el día, se celebran varios bailes en honor del presidente, a los que asistirá y bailará alguna pieza. Es tradición que varias entidades los organicen, como la George Washington University o la celebración del baile inaugural latino dónde Alejandro Sanz será un artista invitado.

Este es el esqueleto de una celebración que ha cambiado a lo largo de los tiempos, pero que ha mantenido elementos esenciales durante los últimos 230 años. Es un momento cumbre en la tradición de un estado joven y brilla por el simbolismo que es capaz de destilar, y si no, fíjense en las banderas que cubrirán el Capitolio, podrán ver los diferentes estandartes que ha tenido el país a lo largo de su historia.

Si tienen oportunidad, no se pierdan la investidura de Barack Obama. No sólo estarán presenciando un momento histórico, también estarán viendo en todo su esplendor una engrasada máquina simbólica, protocolaria y, por qué negarlo,  una excelente máquina del espectáculo que les sorprenderá. Por alguna razón las amplias celebraciones se alargan 10 días…

Maratón de comunicación – Lecciones Obama

Este sábado, cuando falten poco más de tres días para la toma de posesión de Barack Obama, en Barcelona tendrá lugar un acto que repasará los aspectos principales que llevaron al presidente-electo de los Estados Unidos a ganar las elecciones presidenciales.

A nadie se le escapa la importancia de la victoria de Obama. Son muchos los aspectos específicos y únicos que hacen del personaje y de su carrera a la presidencia un momento de histórica relevancia.

El acto, como Obama, también tiene algunas especificidades. La Marató de Comunicación – Lecciones Obama es un conjunto de micropresentacions de cinco minutos de duración que nos ayudará a ver la campaña de Obama en su globalidad.

La idea de celebrar este acto surgió del último Beers & Politics, como son testimonio Xavier Peytibí o Rubèn Novoa. De esta manera, con Antoni Gutiérrez-Rubí hemos estado trabajado los últimos meses para esta cita que no te puedes perder.

Este sábado, a las 10 de la mañana, el Centro Internacional de Prensa de Barcelona será el escenario de este repaso a una campaña histórica. 21 ponencias serán presentadas siguiendo este agenda:

Juan Victor Izquierdo: Las fortalezas de Obama
Pau Canaleta: David Axelrod.
Marta Albes: Los valores en el discurso
Albert Medrán: La fuerza del “We”
Carlos Gómez: Cambio: campañas emocionales vs campañas de hechos
Guillem López-Bonafont: Grassroots
Rubèn Novoa: Fundraising
Antoni Gutiérrez-Rubí: El logotipo
Silvia Majó: Los correos electrónicos de barackobama.com
Marc Pallarès: La música y los músicos
Xavier Peytibí: La campaña para teléfono móvil
Marc Cortés: Twitter e interactividad
Montse Prats: El arquetipo femenino en las redes de poder / relación de Obama
Toni Aira: Jon Favreau y los speechwriters
Vicent Martínez: El spot de 30 minutos
Carlos Guadián: monitorizar la campaña
Marc Teixidor: Change.gov
Carles Puigdemont: La influencia Obama en nuestra casa
José Rodríguez: Impacto en la blogosfera española
Lourdes Muñoz: Obama, lecciones de género
Joan Riera: Tema a confirmar

La entrada es libre.

Mr. Obama goes to Washington

Hoy publico el siguiente artículo en La Vanguardia:

 

Quizás alguna edición de periódico en algún lugar del mundo tituló a inicios de esta semana con “Mr. Smith goes to Washington”, el título de la famosa película de Frank Capra, la llegada del presidente-electo de los Estados Unidos a su capital federal. Podríamos relatar ese momento con un tono épico, como el que sabía utilizar Federico Trillo al hablar de la reconquista del islote Perejil, pero pese a llegar en un avión de la Air Force igual que los que utiliza el presidente, no se trataba de ninguna operación de rescate para darle ese tono.

Lo que sí supone la llegada de Obama a Washington es un momento histórico, como todos los pequeños hitos que estamos viviendo desde el pasado 4 de noviembre. La toma de posesión se acerca y poco a poco se intensifica esta carga simbólica-histórica que rodea al presidente-electo. Hablemos un poco de este período. Soy consciente de la dificultad en comprender un proceso de transición de poder tan largo: en nuestro sistema político vemos como, en cuanto hay una mayoría parlamentaria que sustente al presidente (ya sea del gobierno español o de cualquier comunidad autónoma) éste se somete a una votación de investidura que lo convertirá en jefe del ejecutivo. Jurará o prometerá su cargo y formará su gobierno. Hay casos y casos, pero no nos situamos en los casi dos meses y medio de período entre administraciones que se da en el país del Tío Sam.

¿Por qué se produce este período tan extenso? Hay razones históricas y políticas. El sistema diseñado por los padres fundadores tenía poco espacio a la improvisación y todas las decisiones tenían una razón de ser. La más imperiosa, sin duda, se refiere a la necesidad de cambiar completamente la Administración, o sea, del nombramiento de más de 2.000 cargos durante este tiempo. Algunos cargos son de aprobación directa del presidente, pero otros deben ser ratificados por el Senado. Esta es otra muestra de la voluntad de tener poderes separados y que se controlen entre sí por parte de los fundadores. Es una cuestión operativa: no es fácil borrar del día a la mañana a 2.000 cargos gubernamentales.

Más allá de las razones políticas también existen razones históricas. Hasta 1937, la investidura tenía lugar el 4 de marzo siguiente a las elecciones. Este excepcional período de tiempo respondía a lo que podían tardar los miembros del colegio electoral en emitir sus votos presidenciales y desplazarse por el país. Afortunadamente, la revolución en los medios de transporte ha dejado ya en una mera consideración de operativa política el extenso período.

Durante estos dos meses y medio, el papel del presidente-electo no es fácil, como tampoco lo es el del presidente saliente. Estos meses sirven para que el primero forme su ejecutivo, presente a sus miembros y dé pistas sobre sus acciones futuras, tal y como hemos visto hacer a Obama desde su victoria electoral. El segundo, suele usar este tiempo para pasar leyes más impopulares o incómodas. Seguramente Bush, como otros presidentes, haga uso de su poder de indulto antes de abandonar el Despacho Oval y utilice las últimas bocanadas de aire de su presidencia para pensar en aprobar otras medidas impopulares: ahora ya no necesita una reelección.

La política y la economía mundial se resienten de esta situación. El hecho que la persona al mando de la mayor potencia del mundo tenga ya una fecha de caducidad, merma su poder e influencia, tal y como estamos viendo en la crisis de Gaza. Tampoco hay muchas esperanzas que Estados Unidos ejerza una presión tal contra Israel para que considere sus ataques. Tampoco ocurriría con Obama en el Despacho Oval, pero sin duda la indefinición del momento es más palpable que nunca.

La Transición también tiene efectos en la confianza de los inversores y consumidores. Aunque el contexto está más enrarecido que nunca, es probable que reciban a Obama con un aumento en la confianza del sistema, pues se espera de él -y no porque sea mejor que otros, sino porque será la persona al mando- que dé los primeros pasos hacia la recuperación.

Para bien o para mal, la toma de posesión se acerca de manera imperiosa. Los preparativos que ya estaban en marcha en noviembre, con una vista del Capitolio llena de andamios y maderas, así como el ala norte de la Casa Blanca, están llegando a su fin. Las entradas para el juramento de Obama están agotadas y los bailes presidenciales se ultiman. The Blair House, la casa de invitados de la Casa Blanca, aún no ha sido cedida a los Obama por parte del presidente Bush, un retraso que tiene mucho de político. Así que los Obama vivirán en el famoso hotel Hay Adams como residencia. Este hotel está situado en la calle 16 y sólo un parque lo separa de la residencia presidencial. El edificio que, dicen, alberga un fantasma, es el lugar usado por la prensa internacional para dar sus crónicas desde la capital americana. Seguramente se habrán fijado en muchas ocasiones que tras el periodista aparece la Casa Blanca y el monumento a Washington en una perspectiva impresionante. Pues bien, está tomada desde el hotel que hoy aloja a Obama.

En Estados Unidos todo lo relacionado con la presidencia tiene un aire a ritual que maravilla. Estamos a pocas semanas de experimentar uno de sus momentos clímax, la toma de posesión. La semana que viene les daré más detalles de esta ceremonia que guarda el espíritu de la tradición, la solemnidad y el poder político de la carga que tiene un discurso inaugural.