Libro: La empresa sensual

Jesús Vega de la Falla presentó este año un libro que ha tenido una buena acogida entre el público y muy especialmente entre el sector de directivos de empresas y organizaciones. Se trata de un libro fácil de leer que reflexiona sobre la sensualidad de la empresa, es decir, aquella que debido al trato que otorga a trabajadores y clientes logra establecer un vínculo emocional similar al enamoramiento.

“La empresa sensual” recoge sus propias experiencias al frente del departamento de recursos humanos de Inditex y en otras compañías como HP o el Santander. Vega también pone ejemplos de otras empresas como Starbucks o Apple, conocidas por generar un sentimiento de adscripción muy grande entre sus clientes.

La lectura del libro nos lleva a pensar también en sí en la política podemos encontrar mecanismos de seducción como los descritos en el libro, y es que en realidad la conducta que explica Vega es fácilmente exportable a otros sectores. También en la política.

AM – ¿Existen partidos o líderes sensuales? ¿Puede aplicarse tu teoría a la política? ¿Con qué limites?

JV – ¿Lideres sensuales? Kennedy lo era, Felipe González, Blair… Creo que Obama sigue esa tendencia (¿recordáis el video de la sexy Obama Girl que recibió millones de visitas en YouTube?). Si nos fijamos en los países democráticos, los candidatos que ganan las elecciones son cada vez más jóvenes (sin ir más lejos TODOS los Presidentes democráticamente elegidos en España  desde que se restauró la democracia han sido, como mucho, cuarentones), más atractivos físicamente, mejor dotados para la comunicación… Tanto los partidos como sus líderes perciben que la seducción se ha convertido en la mejor forma de atraer voluntades.

Los límites que deben aplicarse a la “política sensual” son los mismos que se aplican en la esfera privada. A todos nos gusta seducir. Y a todos nos gusta ser seducidos… siempre que sea en beneficio mutuo y siempre que la bondad de las estrategias utilizadas vayan respaldadas por la bondad de los objetivos.

AM – ¿Crees que algo tan ligado a la autoridad como la política puede ser sensual?

 JV – Un dictador no necesitaba utilizar estrategias de seducción para gobernar sus países, ya que contaba con otros instrumentos basados en el uso de la fuerza. Ahora más que nunca el ejercicio de la autoridad se lleva a cabo por representantes elegidos por los ciudadanos. Los políticos saben que no pueden vencer (imponer su criterio sin límites), pues se verían descabalgados del poder por aquellos mismos que se lo otorgaron. Los políticos saben que tienen que convencer, atraer, fascinar, enamorar. Técnicas sutiles que les van a permitir permanecer en el poder. Se trata de un ejercicio sensual del poder en consonancia con los tiempos. Los ciudadanos no permitimos ya el si porque sí. Pero nos dejamos seducir por aquellos que sutilmente nos hacen llegar sus puntos de vista.

 AM – ¿Crees que en política existe un cisma entre la sensualidad de la campaña electoral y el ejercicio del poder gris y vertical?

JV – En muchas ocasiones, sí. Un caso relevante y próximo es el de Cristina Kirtschner en Argentina. Pero hay otros casos que, a pesar del desgaste propio del ejercicio del poder, han mantenido un tono razonablemente sensual durante su gobierno como es el caso de Tony Blair. De nuevo es bueno acudir a ejemplos pertenecientes a la esfera privada. Puede que alguien quiera hacer uso de su sensualidad para un uso instrumentista del placer. Pero estos casos se hacen obvios muy pronto. No nos gusta que nos traicionen. Y no hay nada más anti-sensual que la traición.

 “La Empresa Sensual” esta publicado por la editorial Empresa Activa. Su coste aproximado es de 13 euros y lo podréis encontrar en la mayoría de librerías.  

El blog del libro

Albert Medrán

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