La victoria de Obama, a examen

Barack Obama era un joven senador de Illinois que estaba en medio de su primera legislatura en la cámara alta estadounidense. El color de su piel y su nombre delataban que era heredero de una historia diferente. Sus ideas, defendidas con una incisiva retórica, nos mostraban que era un político diferente. Tan diferente que sólo una persona con estos atributos podía cometer la locura de, cuando con poco más de 300 días en el cargo, anunció que era candidato a la presidencia de Estados Unidos.

El resto de la historia ya es suficientemente conocida por todos: el joven senador de Illinois se convirtió en un joven presidente-electo, que ganó unas elecciones con más de 66 millones de votos y 365 votos electorales. Se convirtió en un fenómeno de masas y esperanza de que recorrió el país entero y su onda expansiva remogué la política todo el mundo. Y todo ello lo hizo con la bandera de la esperanza y el cambio.

La pregunta, pues, es obligada. ¿Por qué un personaje político tan alejado de las tradicionales estadísticas, consigue romperlas? ¿Porque Barack Obama llega a la presidencia de los Estados Unidos? ¿Y por qué no lo hace un candidato tan, a priori, perfecto como John McCain? A esta pregunta dio respuesta el seminario celebrado el jueves pasado en Madrid. El VII Seminario de MAS Consulting reunió ICADE personas que trabajaron por el mismo objetivo, pero en bandos diferentes. Asesores de McCain y Obama, como Greg Pinelo, Mike Hudome, César Martínez o Ravi Singh.

La respuesta a la pregunta es tan difícil como saber qué fue primero, si el huevo o la gallina. Pero después del desfile de primeras espadas del mundo de la comunicación política, podemos establecer algunas conclusiones. Bueno, de hecho, me quedo con una sola: el poder de la marca.

Obama supo crear una marca que tenía todos los atributos para vencer, sobre todo porque era una marca que era la solución perfecta a un contexto político y social muy determinado: una administración republicana con los índices de aceptación más bajos nunca vistos, dos guerras en marcha y una crisis económica grave. Ante esto, una marca que es nueva, que promueve el cambio a través de la esperanza, es infalible.

Además, las estadísticas a veces son claras: en los últimos 50 años ningún partido ha estado más de dos mandatos seguidos en el poder. Los republicanos, con la marca presentada, poco podían hacer … aunque menos hubieran hecho con el resto de candidatos que cayeron en las primarias.

La clave ha sido que esta marca Obama ha hecho que un sector tradicionalmente abstencionista, participe. Les ha hablado directamente. Y encima, ha recibido votantes que los republicanos habían expulsado de su área de influencia con un discurso antiinmigració duro, muy duro: el voto hispano.

Esta marca ha usado los medios de comunicación que hoy utiliza la gente: ha hecho de Internet el medio para difundir su marca y conseguir apuntalar dos sectores clave en cualquier campaña norteamericana: el fundraising y la acción de millones de voluntarios. O sea, dinero y gente que movilice a otras personas a votar.

Cuando una marca emociona, los resultados son mejores. Son muchas las empresas que han entendido esta parte (en los próximos días os hablaré del libro “La empresa sensual”), y la marca Obama ha conseguido unos resultados nunca vistos en un joven senador que lucha por la presidencia en su primer periplo en Washington.

A continuación encontrará links a otros artículos y links que hablan del seminario que MAS Consulting organizó con éxito en la participación y en la calidad de sus ponentes. Una visión del seminario que podrá encontrar en estos enlaces:

La Gaceta

El País

PR Noticias

ABC

ADN

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

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