Secretos de familia

La política y el amor tienen tantos puntos en común que sólo así podemos entender porque la pasión política deja una huella tan profunda en nuestras vidas. La política, como el amor, está llena de promesas que se hacen con el corazón y no con la cabeza, llena de pasión que a veces es más irracional que no otra cosa. Como en el amor, la seducción juega un papel central para sumar voluntades. Y como en el amor, también nos enfrentamos a toda clase de engaños, de ataques de cuernos, infidelidades

Estas pasiones muchas veces se intuyen, y en otras no son observables a los ojos del ciudadano medio. De hecho, la política está tan intrínsecamente ligada al comportamiento de las personas, que muchas veces podemos detectar los instintos más primigenios de nuestros líderes políticos. Pero, como digo, no son muchas las veces que podemos diseccionar estos comportamientos. El viernes vimos uno: Montilla, De Madre e Iceta hicieron una visita a Duran i Lleida que no será olvidada rápidamente.

La reunión entre las direcciones del PSC y Unió el pasado viernes en la sede de estos últimos es uno de esos momentos que marcan un antes y un después. Hemos asistido como auténticos espectadores de lujo a un movimiento desestabilizador de la propia Unió a su coalición con Convergència, y es difícil permanecer impasible ante un ejercicio de cálculo político tan dudoso. Sí, es un momento Ducruet: todos hemos sido testigos de un indicio de infidelidad manifiesto. Aunque se quiera decir lo contrario.

Los convergentes, ¿han picado el anzuelo socialista? ¿Unió ha marcado perfil? ¿El PSC conseguirá réditos? Preguntas que el tiempo responderá. Pero una cosa está clara: éste es lo que los americanos dirían “a defining moment”. No hará tambalear ni el gobierno ni la oposición, pero es una herida más que debilita una relación difícil. Y lo más importante, cambia las percepciones entre las bases de los dos partidos y dificulta la situación de la oposición.

De la reunión se dibujan muchos escenarios, que sería especular sobre ellos ampliarlos. Pero no los perdamos de vista. Esta reunión, aunque normal entre partidos, aparece en un momento muy concreto y, sobre todo, de una forma muy concreta. Así se entiende la reacción de Convergència y el “resultado” del no-encuentro de ayer entre los dos líderes de la coalición.

Los socialistas han puesto en práctica aquello del “divide et impera”. Y les ha salido bien: la crisis está en casa del otro partido. No sabemos cómo se traducirá en votos, que es lo que importa, pero es claro que no ayuda a que CiU despega, no ayuda a devolver la idea de que, como diría McCain, están preparados para liderar.

Es importante, a la hora de presentar una opción de gobierno, presentó un programa, un equipo y unidad. Faltan cosas. Y sin una tan básica como la unidad ganar elecciones es difícil. Y hacer coaliciones, más.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

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