El valor de McCain: 2$

Washington es un paraíso demócrata, o para ser más exactos, un entorno idílico para Barack Obama. Las primarias así lo pusieron en evidencia: el 75% de los votos fueron para el senador de Illinois. Pero la tradición de voto demócrata se extiende en el tiempo, sólo ejemplo George Bush sacó el 9.4% de los votos en 2004. La novedad es que por primera vez en la historia más del 50% de la población de la capital, que es afroamericana, tiene un candidato de su misma raza.

Esta situación se deja notar de manera muy especial y visible en la ciudad. Pegatinas y carteles de apoyo se multiplican por tiendas y paradas de hot dogs. Las camisetas y chapas a favor del tándem demócrata tintas de azul el distrito federal. Y las ventanas o el césped de muchas casas, así como los coches, son señal inequívoca de la adscripción a Obama y Biden.

De hecho, una señal más que claro de esta situación lo encontramos en el precio de algunos productos de merchandising político. Comprar hoy una camiseta de Barack Obama a menos de 50 metros de la Casa Blanca vale 5 $. La de John McCain, 2 $. Los stocks de los productos también son una evidencia de esta situación: en una tienda cercana al edificio del FBI sólo quedaba un cartón a tamaño real de John McCain. El de Obama, hace semanas que está agotado. Porque quien vende más es Obama, aparte de recaudar más.

La pasión por Obama es grande, muy grande. Aunque no es compartida por muchos otros estados de la unión. Las encuestas siguen estables, y las opiniones de la gente de esta ciudad no tienen nada que ver con la concepción que se tiene en otras ciudades americanas, aunque desde California vean la victoria de Obama como un hecho inevitable. O que desde Florida vean una victoria de McCain en este estado. Encuestas y percepciones, al fin y al cabo.

Seguiremos observando mañana este ejercicio de exhibicionismo partidista: porque como indica Ferran, en Estados Unidos no hay que ocultar las intenciones políticas. Y eso se nota.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

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