Comunicar el recorte (del Estatut)

El recorte ya está aquí. Sí. Sin lugar a dudas. Se acaba del todo el tiempo de los soñadores, de los idealistas. Llega el de los conformistas. Sí, el Tribunal Constitucional está preparado para hacer lo que todos esperábamos: cercenar el Estatut que el pueblo de Catalunya refrendó el 18 de junio de 2006. No lo olvidemos: antes había sido aprobado por la mayoría absoluta de los votos de órganos sin un ápice de sospecha de ser nacionalistas catalanes: las Cortes españolas.

Según leemos en La Vanguardia, el alto tribunal está preparando recortes sustanciales en varios artículos impugnados por otras comunidades autónomas, el PP y el Defensor del Pueblo. El Constitucional, a falta de saber como afectará la renovación de sus miembros, ha acelerado la sentencia sobre el texto estatutario catalán y se prevé que se suprima la negociación bilateral de la financiación, la obligación de saber catalán (tal y como pasa con el castellano), entre otras.

O lo que es más importante: se ha puesto una bomba al alma del texto estatutario y nadie la sabe desactivar. La cuenta atrás hace tiempo que se inició, pero cada vez queda menos tiempo. Muy poco tiempo.

Ante el alto tribunal, no tendremos acción alguna posible. Que me corrijan los expertos en Derecho, pero las decisiones del Tribunal Constitucional no se pueden recurrir, a no ser que vayamos a instancias europeas. Y no, no veo a Montilla pidiendo lo mismo que Ibarretxe.

Ahora la qüestión que debería planear sobre nuestros representantes políticos es: ¿y ahora qué? Y cómo este blog no es de análisis 100% política, sinó que lo es de comunicación política, ajustaré la pregunta: Y ahora, ¿cómo comunicamos el recorte?

Llega un momento crucial para hacer que esto a lo que llamamos Catalunya funcione o de tan perplejos como nos quedaremos, tendremos que cerrar el negocio. Porque si tenemos en cuenta el elevado pasotismo (llámenle desafección) cuando de política catalana se habla, no quiero ni imaginar lo que pasará a los pocos que aún seguimos al pie del cañón cuando veamos que nos han tomado el pelo.

¿Cómo transformamos la decepción que se generará (si no se ha generado ya) no en votos, sinó en adscripción a un proyecto nacional y de futuro? ¿Cómo podemos pedir a la gente que nos siga si ni unidos nos hacen caso? ¿Cómo podemos hacer del modelo catalán un modelo de éxito sino nos dejan ni construirlo?

Y lo que para mi es esencial: ¿qué se ha hecho de la decisión soberana de los catalanes y catalanas al refrenfar su Estatut? ¿Cómo les explicamos que no les han robado la cartera, cuando todo apunta a lo contrario?

Demasiadas preguntas. Pocas respuestas. Pero una reflexión para quién la quiera coger, para quién la quiera usar. Pienses, por favor, en un plan de salida. Dejen el cortoplacismo comunicativo en política, olviden el tacticismo y pienses de un modo estratégico:
Y ahora, ¿qué hacemos?
Y ahora, ¿cómo nos lo explican?
Y ahora, ¿qué objetivo nos marcamos?
Den respuestas a esto y conseguiremos salvarlo. Den respuestas a esto y tendremos más fuerza, seremos más y lo conseguiremos. Pero hablen claro. Hablen, comuniquen… y escuchen.

Albert Medrán

administrator

El blog de comunicación de Albert Medrán

One thought on “Comunicar el recorte (del Estatut)”

  1. Tantes renúncies per arribar aquí!

    Encara hi ha algú que no vegi què està passant? Encara queda gent per convèncer? Els moments de crisi com aquests -econòmica,nacional- són bons per reclutar nous adeptes?

    Malauradament crec que tot el peix ja és venut, i cada bàndol -sobiranistes, independentistes; espanyolistes i regionalistes- té els seus partidaris fixes.

    Caldrà que cadsacu com bé dius, parli clar i es deixin de la calculada ambigüitat que han fet ús habitualment.

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