La búsqueda del relato perdido

Los sindicatos auguraron un otoño caliente, refiriéndose a movilizaciones por el aumento del paro y el clima de recesión económica, que se ve agravado por los anuncios de cierres de empresas. Los indicadores macroeconómicos dejan entrever que nada será fácil y la crisis financiera de Estados Unidos amenaza con salpicar más allá de la campaña presidencial.

Ni la bajada (en décimas) de la inflación ni el discurso optimista de Zapatero ante la Asamblea General de Naciones Unidas han podido hacer bajar la temperatura de este otoño que apenas estrenamos pero que ya nos muestra que la cosa está difícil.

Difícil y caliente también lo está, a nivel político, este otoño. Hoy Público, el diario más joven de la prensa española, pública una encuesta que ya muestra lo que veníamos anunciando: el PP ya supera al PSOE en intención de voto directo.

No hace falta ser vidente, ni tarotista … ni maoísta para imaginar que la oposición conservadora, centrada en la economía, nos acabaría llevando a este desenlace.

Pero, ¿como se ha llegado a esta situación? ¿Cómo se han dilapidado los 3% de ventaja socialista en poco más de 6 meses?

En primer lugar, las crisis económicas siempre pasan factura a quien gobierna. Es una realidad, el ciudadano tiende a responsabilizar al gobierno de la situación económica. Si partimos de esta base, las soluciones desde el punto de vista comunicativo se pueden organizar. Aceptar una situación nos permite trabajar para mejorarla y si miramos atrás, podremos captar cuáles han sido los mensajes enviados a la sociedad:

  • La crisis no existe
  • La crisis está pero no es crisis
  • Sí que es crisis, pero durará poco
  • Es la peor crisis de la historia
  • El sistema financiero español es envidiable
  • Nos tenemos que apretar el cinturón pero seguiremos haciendo políticas sociales

Ante este caos, el ciudadano que ve como la vida se le complica no recibe respuestas. Se ha perdido el liderazgo comunicativo.

En segundo lugar, el gobierno no ha transmitido la sensación de estar dirigiendo la situación. Con un presidente que ha desautorizado a ministros, ministros que han desautorizado a otros ministros … un presidente que ha amonestado a los constructores, que ha hecho frente a una huelga de transportistas que ha paralizado el país, que no ha sido invitado a reuniones internacionales importantes. En definitiva, un gobierno que no ha sabido actuar con diligencia. Y si lo ha hecho, que lo desconozco, no nos lo ha explicado.

Y como no nos lo ha explicado, ha permitido que un partido político (el PP) capitalice el rechazo a este supuesto desgobierno.

En definitiva, la crisis está generando una auténtica devaluación del capital político de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero no tanto por la crisis en sí, sino por la gestión tan desafortunada que está haciendo.

El presidente no ha encontrado el relato para explicar la crisis. Y el ciudadano que ha visto reducido su consumo y su hipoteca crecer y crecer, no tiene suficiente con la respuesta de “esto es culpa de una crisis internacional”. No tiene relato para explicarlo, porque de hecho, este gobierno no tiene relato.

La supervivencia de Zapatero pasará por buscar, (y seguramente lo encontrará) la humildad de la que hacía gala antes de llegar al poder en 2004. En tiempos de crisis, más que nunca, el liderazgo tiene que buscar la emoción, debe ponerse a la altura del ciudadano que pasa problemas. Y debe tener una respuesta clara: que mañana todo será mejor.

Y si el PP ofrece un futuro mejor antes que lo haga el PSOE, la tendencia será irreversible.

¿Por qué, creéis que a este ritmo el PSOE acabará la legislatura?

otras reacciones a la noticia: César Calderón

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

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