¿Cómo va a ser el primer debate entre Hillary y Trump?

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¿Cómo va a ser el primer debate entre Hillary y Trump?

Aquí tienes todo lo que necesitas saber para seguir el primer debate presidencial de esta campaña. Te cuento cómo va a ser el primer debate entre Hillary Clinton y Donald Trump.

¿A qué hora empieza?

El debate empezará a las 21h (ET). O sea, la hora de la costa este en Estados Unidos. En España serán las 3 de la madrugada. Terminará a las 4:30 hora peninsular española.

¿Dónde se puede ver?

La mayoría de las cadenas de televisión de Estados Unidos conectarán en directo con el debate. Si tienes televisión por satélite o plataformas como Movistar TV o Vodafone TV podrás verlo en canales como CNN, Fox News o CNBC.

Además, habrá streaming en directo en Youtube.

¿Dónde se celebra?

El primer debate se celebra en la universidad de Hofstra, en el estado de Nueva York.

¿Cómo será el debate?

El primer debate tendrá seis partes, de 15 minutos cada una. Los temas han sido elegidos por el moderador y se han anunciado ya.

No tienen por qué ser en este orden, pero serán estos temas:

  • ¿Hacia dónde van los Estados Unidos?
  • El camino hacia la prosperidad
  • La seguridad de los Estados Unidos

 

Cada bloque consumirá dos partes de 15 minutos.

El moderador abre cada parte con una pregunta, tras la que cada candidato tendrá dos minutos para responder. Los candidatos luego debatirán entre ellos.

¿Quién modera el debate?

El moderador del primer debate es Lester Holt, de la NBC.

¿Cómo será el escenario?

Los candidatos estarán situados en dos atriles. De pie.

¿Quién organiza los debates presidenciales en Estados Unidos?

Empieza lo bueno. Mañana tendrá lugar en la Universidad de Hofstra, en el estado de Nueva York, el primer debate presidencial entre Clinton y Trump. En estas elecciones, los candidatos de los dos grandes partidos se enfrentarán tres veces. Pero… ¿Quién organiza estos debates?

Desde 1988, los debates presidenciales son organizados por la Comisión de Debates Presidenciales (Commission on Presidential Debates, o CPD). Esta comisión promueve y produce los debates entre los candidatos a la presidencia y a la vicepresidencia.

La CPD es una organización sin ánimo de lucro, controlada por los dos grandes partidos y financiada a través de donaciones de empresas y de particulares. Su misión es precisamente esa, la de organizar los debates en tanto que son “a permanent part of every general election” y que con los debates lo que quieren es “provide the best possible information to viewers and listeners”.

Según la propia CPD, la comisión surge para asegurar que los electores tienen la oportunidad de escuchar a los principales candidates debatir durante la campaña. Para ello, debemos remontarnos un poco a la historia de los debates en Estados Unidos. Tras los famosos debates entre Nixon y Kennedy en 1960, hubo un parón hasta 1976, cuando los candidatos volvieron a debatir.

Entre 1976 y 1984 la incertidumbre reina en cada elección. Algo parecido a lo que pasa en España. Todo estaba sujeto a las estrategia de los partidos y la celebración de los debates estaba en el aire hasta el último momento. Por ello, en 1987 se crea la CPD para asegurar que los debates podrán ser organizados en cada elección más allá de las estrategias de los partidos.

Todos los debates -menos tres- se han celebrado en universidades. En la universidad que más debates se han celebrado es la Washington University en St. Louis. Las sedes se deciden un año antes de la celebración de los debates y la CPD las elige respecto a las sedes candidatas que se presentan al proceso. Así, durante un año, se pueden preparar todos los detalles logísticos y de seguridad. Imprescindible leer este artículo de María Ramírez sobre los costes del debate, que paga la Universidad.

Hay mucha controversia sobre por qué sólo suelen participar los candidatos de los dos grandes partidos en los debates. Solo en 1992 los debates contaron con un tercer candidato, fue Ross Perot, candidato independiente. La razón que esgrime la CPD es que se invitan a los candidatos de los partidos que tengan más del 15% del voto en cinco encuestas electorales nacionales. Esta regla se aplica desde el año 2000.

Los debates en estas elecciones se celebrarán de la siguiente manera:

  • 26 de septiembre, debate presidencial en Hofstra University (Hempstead, New York)
  • 4 de octubre, debate de candidatos a la vicepresidencia en Longwood University (Farmville, Virginia)
  • 9 de octubre, debate presidencial en la Washington University en St. Louis (St. Louis, Missouri)
  • 19 de octubre, debate presidencial en la University of Las Vegas (Las Vegas, Nevada)

 

La CPD asegura la continuidad de los debates y tiene la fuerza suficiente como para asegurar que los debates se den y en abundancia. Una fórmula exportable para asegurar que los ciudadanos y las ciudadanas puedan ver, con toda seguridad, a los candidatos debatir en unas elecciones.

Hill Force One. Trump Force One. Los aviones de los candidatos.

4.500 kilómetros separan la ciudad de Nueva York de Los Ángeles. 31 votos electorales en el estado de la primera ciudad. 55 en el segundo. 5.300 separan Seattle de Miami. 11 votos electorales en Washington. En Florida, 27. Estados Unidos es un país enorme, el día tiene 24 horas y solo hay un candidato por partido. Así viajan los candidatos.

Las campañas electorales han cambiado al galope de los nuevos medios de comunicación y transporte. De la radio a la televisión. De la televisión a internet. Del caballo al tren. Del tren al autobús. Del autobús al avión. Desde la década de los 70, es imposible entender la campaña sin el avión de los candidatos.

Forman parte del imaginario colectivo de las campañas electorales. Son rápidos y permiten recorrer grandes distancias. Permiten viajar con la prensa y asegurar la cobertura en todas las paradas de la campaña, trabajar durante los vuelos y dormir entre acto y acto. Los candidatos tienen reuniones con donantes a bordo de sus aviones y consiguen más fondos para sus campañas.

En esta campaña electoral, Hillary Clinton y Donald Trump también tienen sus aviones de campaña. Pero esta campaña también tiene sus particularidades en estos pájaros de acero. Veamos cómo vuela cada candidato.

Hill Force One

Hillary Clinton no presentó su avión de campaña hasta el 5 de septiembre, solo 64 días antes de las elecciones. Trump vuela con su propio avión desde el primer día de la campaña de las primarias. Hasta ese momento, Clinton viajaba en un Falcon y la prensa, en otro. El Falcon le costaba unos 6.000$ la hora.

Clinton viaja en un Boeing 737 -el competidor del A320, que es el avión que sueles ver en vuelos nacionales y europeos-. Made in America. 14 años de antigüedad. Fue propiedad de Air Berlin. Está personalizado para la campaña, con el logo de la campaña en la cola del avión y el lema “Stronger Together” en la parte delantera. Todo el fuselaje está pintado en tonos azules, el color del partido Demócrata.

La cabina está dividida en cuatro partes: una para Clinton y su equipo, otra para el equipo, otra para el Servicio Secreto y la última para los periodistas, que tienen 42 asientos a bordo. El avión tiene wifi y el primer vuelo oficial en campaña fue a un swing state: Ohio.

En el vuelo inaugural, días antes de la baja por neumonía, Clinton dio su primera rueda de prensa en varias semanas. Sus pocas intervenciones en medios durante el verano eran ya un tema de campaña.

Trump Force One

donald-trump-boeing-757

Donald Trump viaja en su propio avión desde el principio de la campaña. Ya lo tenía en propiedad. Lo compró en 2011 al fundador de Microsoft Paul Allen. El avión personal de Trump es un Boeing 757-200, el sexto avión más caro del mundo. También made in America. Los motores son Rolls Royce. Cada hora de vuelo le cuesta 7.000$.

Un 757 comercial tiene capacidad para 239 pasajeros, pero en el modelo personalizado de Trump solo caben 43 personas. Los periodistas no viajan con Trump. Y a veces no llegan a los actos del candidato. Los periodistas no pueden disfrutar de los lujos del avión, que incluyen una habitación, un comedor y una habitación de invitados. Ni de los baños con grifería en oro de 24 quilates. Ni del sistema de cine y audio. Ni pueden abrocharse los cinturones… de oro. Este vídeo no tiene pérdida:

En el fuselaje encontramos el nombre de Trump en la parte delantera y una T en la cola. Pintado en azul oscuro y las letras en blanco, con una franja roja. Los colores de la bandera.

Trump Force Two

El Trump Force Two, o TF2, también es un Boeing 737, como el de Hillary Clinton, es el avión del candidato a la vicepresidencia, Mike Pence. El modelo tiene capacidad para 137 asientos, pero este modelo solo tiene 64. Todos de primera clase. Este avión sí que lleva a bordo al candidato y a su equipo, además del Servicio Secreto y a periodistas.

The charter plane of Republican presidential candidate Donald Trump and vice presidential candidate Mike Pence is pictured though a bus window on the tarmac in Roanoke, Virginia, U.S., July 25, 2016. REUTERS/Carlo Allegri - RTSJLB3
The charter plane of Republican presidential candidate Donald Trump and vice presidential candidate Mike Pence is pictured though a bus window on the tarmac in Roanoke, Virginia, U.S., July 25, 2016. REUTERS/Carlo Allegri – RTSJLB3

Los whistle-stop tour modernos

Los aviones de campaña permiten hacer los whistle-stop tours modernos. Se trata del estilo de campaña que se hacía en el siglo XIX, a bordo de un tren, cuando este era el principal medio de transporte. El candidato hacía varias paradas pequeñas y se dirigía a los ciudadanos a bordo del tren. Una imagen icónica que ha llegado hasta nuestros días.

Los aviones permiten hacer algo similar. El ahorro en tiempo que supone hacer un acto en la pista de un aeropuerto permite que un candidato pueda estar en varios estados en un mismo día. Y la visita a un estado concreto puede arañar un buen puñado de votos. De la imagen icónica del tren a la del avión. Algo que Trump cree haber inventado.

Tras el inicio de los vuelos del Hill Force One, Trump la acusó de copiarle los actos a pie de pista con el avión de fondo. Algo que decenas de candidatos han hecho a lo largo de los últimos 40 años. El Air Force One será solo para uno de los dos. Y si Trump lo consigue, seguro que echará de menos los grifos de oro.

La salud de la nación

La neumonía de Hillary Clinton puede cambiarlo todo en esta campaña presidencial. No debería pasar, pero va a suponer un cambio en las percepciones del electorado que puede lastrar su proyección. Y lo puede hacer pese a que el derecho a su intimidad la asiste. Pero las percepciones no entienden de leyes ni de derechos. Y la salud de los presidentes es algo que más que una cuestión personal. Porque su salud, es la salud de la nación.

Una cosa es lo racional y otra lo emocional. Lo racional nos dice que Hillary Clinton, como Donald Trump, tienen derecho a la intimidad de su estado de salud. Su intimidad prevalece sobre una transparencia total. Les ampara la ley. Lo racional nos dice que Clinton sufre una neumonía. No es una enfermedad de extrema gravedad. De hecho, la única muerte por neumonía de un presidente se dio en 1841. Fue Harrison, que murió al 30º día de tomar posesión del cargo. Pilló una neumonía durante su discurso inaugural. Pero Hillary no es Harrison. Ni estamos en el 1841.

Estos elementos racionales deberían ser suficientes para cerrar un debate que no da más de sí. Pero la política no es un campo racional. Y los estrategas de campaña lo saben. Por ello, la enfermedad de Clinton va a ser un tema hasta la cita con las urnas si su equipo no es capaz de superarlo.

La condición médica de un candidato genera una dicotomía clara. Si un candidato está sano, es un líder fuerte. Si es un líder fuerte, gobernará bien. Si el candidato no está sano, es débil. Y los débiles no pueden gobernar. Instalar esa dicotomía en la mente del electorado puede lastrar en las urnas a un candidato. Y eso es lo que está intentando Trump.

Los ataques a la salud de Clinton no son nuevos. El campamento republicano intentó instalar las dudas sobre la salud de la candidata demócrata hace ya varias semanas. Si Trump es presidente, sería el presidente de más edad al tomar posesión. Desde entonces, ninguno de los dos candidatos han ofrecido muchos detalles de sus historiales de salud, salvo unos breves análisis favorables de sus respectivos médicos de confianza. Pero el desmayo durante el memorial de las víctimas del 11S reactiva los ataques de Trump. Y generan desconfianza hacia Clinton.

El equipo de Clinton alimentó esas dudas con declaraciones contradictorias sobre la salud de la candidata. De un golpe de calor a una neumonía diagnosticada días atrás. Elementos necesarios para la peor de las tormentas: una teoría de la conspiración. Que es lo que puede ocurrir en los próximos días.

Hollywood se ha encargado de hacernos partícipes de grandes operaciones encubiertas sobre la salud de los presidentes. Desde el doble del presidente que actúa como él bajo los mandos del jefe de gabinete porque el presidente está en muerte clínica a la trama sobre la salud del presidente Bartlet en (spoiler)  “El Ala Oeste de la Casa Blanca”. La trama interesa en Hollywood y en la vida real porque más allá de lo racional, la salud del presidente es la salud de la nación.

No es una cuestión del país de las barras y estrellas. La salud del jefe del estado importa y mucho. Y enciende debates cuando está en horas bajas. 6 de enero de 2014. Palacio Real de Madrid. Celebración de la Pascua Militar. El Rey Juan Carlos I se dirige a los militares en un desafortunado discurso en el que el monarca titubeó más de la cuenta y tuvo problemas para poder leer sus papeles. Por primera vez, se instalaba un debate profundo sobre la salud del Rey. De hecho, algunos periodistas indican que tras ello, la abdicación que se produciría meses más tarde y que se decidió a finales de ese mes, empezó con esas dudas sobre la salud del jefe del estado. Ese día, Zarzuela dijo que fue por culpa de la iluminación. Racional contra emocional.

Este es un debate, en esencia, emocional. La solución puede pasar por una transparencia que también es demandada a los líderes políticos en otros campos. Cuando la emoción imperante es la de desconfianza por debilidad, ni el mejor análisis clínico puede acabar con ella. El equipo de Clinton deberá dar con una respuesta totalmente emocional y construir confianza con ella si quiere recuperarse de este revés.

La humillación de Peña Nieto. Y la de México.

Pocas veces un jefe de estado se humilla en vivo en televisión. A veces ocurre. En la ficción, como cuando el primer ministro británico en “Love Actually” se enfrenta al presidente de Estados Unidos. Hugh Grant le suelta en directo todo un discurso patriótico en un momento en el que confunde los celos por la mujer que quiere al verla con el presidente americano con un ataque a Gran Bretaña. Y en la realidad, como cuando Juan Carlos I no pudo mantener el secreto de su cacería africana al caer y tener que ser intervenido de urgencia. Todos recordamos su disculpa pública. Y cómo se aceleró el ocaso de su reinado.

Un jefe de estado no es solo una persona. No es solo un líder. Encarna al conjunto de la nación. Para bien y para mal. A veces un jefe de estado no está a la altura de los acontecimientos. Por las circunstancias o por la propia capacidad. Pero muy pocas veces es un jefe de estado el que se tiende una trampa a sí mismo. Enrique Peña Nieta, presidente de los Estados Unidos Mexicanos, lo hizo la semana pesada.

Los mexicanos y las mexicanas llevan años asistiendo a un auténtico vodevil presidencial. Casos como el escándalo de la “casa blanca” de su mujer, la actriz de telenovelas Angélica Rivera. Según lo publicado por Aristegui Noticias, la lujosa mansión de la primera dama era legalmente propiedad de la empresa Ingeniería Inmobiliaria del Centro, parte de Grupo Higa, que realizó varias obras de infraestructura cuando Peña Nieto era gobernador del estado de México. O como el que salió a la luz hace apenas unas semanas: el presidente plagió su tesis de grado.

En ese contexto, Peña Nieto ha tenido que hacer auténticos malabares para sobrevivir a los envites de su mandato. Y para ello, se ha valido siempre de la televisión. Para muchos, Peña Nieto es un presidente televisivo. Un presidente que, se llegó a creer, fue creado por la televisión. En 2012 el periódico británico The Guardian denunció unos supuestos acuerdos de Peña Nieto con el Grupo Televisa para favorecer a su candidatura en la cobertura de las elecciones a la presidencia. Algo que llegó a inspirar la película de Luis Estrada “La Dictadura Perfecta”.

No es extraño pensar que Peña Nieto pensaba que realmente su presidencia necesitaba un buen golpe de efecto mediático para apuntalar su gestión. No es extraño pensar que si el presidente se enfrenta al mayor enemigo público de la república, podía ganar enteros. No es extraño pensar que mostrar la fortaleza del Estado a quién lleva meses insultando a los mexicanos podría llegar a tener sentido.

No es extraño pensarlo. Lo extraño es que haya salido tan mal. O no, quizás la maltrecha gestión de Peña Nieto solo podía augurar lo que finalmente pasó. El mayor desastre de un jefe de estado en años.

31 de agosto de 2016. Los Pinos. El presidente mexicano recibe en su residencia, de forma oficial, al candidato republicano Donald Trump. El que quiere construir un muro en la frontera con México. Y que lo pague México. Durante 40 minutos departen sobre los temas de la visita. Se supone que el famoso muro. Se supone que el presidente va a defender el honor de los mexicanos. Minutos más tarde en el salón Adolfo López Mateos de la casa presidencial, comparecen los dos. Uno, elegido por los mexicanos. Jefe de Estado. Máxima representación del país y comandante en jefe del ejército. El otro, aspirante a serlo en las elecciones del próximo ocho de noviembre. Por el momento, magnate multimillonario y candidato de un partido político. Y se formó la gozadera. Un error monumental formado de varios errores que repasamos a continuación. Sin orden ni concierto.

Error #1: La escenografía.

La escenografía es impresionante. Bajo el escudo nacional del águila y la serpiente, la bandera de la federación y dos atriles presidenciales. De un plumazo, Peña Nieto trata igual a quién no lo es. Le da el rango de jefe de estado de otra nación. Le da empaque para que así se presente él en su país. Lo que no deja de ser sorpresivo si ese candidato va en contra de los intereses nacionales de México. Le da a Trump el escenario perfecto para ser percibido como líder. Peña Nieto se presta a ello. La reunión será privada. Pero es en la sede de la presidencia.

Error #2: El discurso.

No, Peña Nieto no hizo como Hugh Grant. No repasó las increíbles virtudes del pueblo mexicano y le espetó a Trump un buen zas en toda la boca. No. Asintió, rebajó el tono y no aclaró si defendió a México como todos esperaban. Por el contrario, cantinfleó sobre economía, relaciones bilaterales…

Error #3: El resultado.

Las críticas a Peña Nieto no han dejado de crecer. Los mexicanos se sienten humillados, no ya por Trump, sino por su presidente. Se han convocado protestas, las redes sociales han mostrado la repulsa a los actos del presidente… Ni Peña Nieto defendió con firmeza a México ni Trump ha dejado de insultar a los mexicanos desde su visita. Al contrario, horas después de regresar de México insistía en que ese país pagaría el muro. Un éxito, no fue.

Error #4: El momento.

El fallido encuentro con Trump se dió el día antes del Día del informe de gobierno del Presidente de la República. El 1 de septiembre el presidente mexicano da cuentas de las acciones de su gobierno en cumplimiento del artículo 69 de la constitución. Un momento político de altísimo nivel que muestra resultados. Momento con gran carga política y de comunicación. Momento empañado por la polémica generada por la fallida visita.

Error #5: La reacción.

En los días posteriores a la reunión y a la comparecencia con Trump, Peña Nieto tuvo que matizar y ha llegado a afirmar que en la reunión fue tajante con Trump respecto al muro. Algo que los mexicanos no vieron en la comparecencia. El presidente ha llegado a escudarse en la cortesía con el invitado y ha tenido que entrar en directo en el telediario para matizar su acción.

Esta visita no será olvidada. Es muy poco frecuente ver a un jefe de estado tomando un riesgo tan grande y con un resultado tan fallido. Nada será igual en la presidencia de Peña Nieto tras esta reunión. Y sólo el resultado de las elecciones presidenciales de Estados Unidos dejará esto en una funesta anécdota o en el primer acto de una tragedia que puede acabar muy mal para los ciudadanos y ciudadanas de México.

Cameos políticos impensables: Super Mario primer ministro y una reina enrollada

Los Juegos de Barcelona marcaron un antes y un después para el olimpismo. No solo cambiaron el modelo de Juegos que Samaranch lideró durante la década de los 80 hacia el profesionalismo del deporte, la entrada de las grandes empresas y la ampliación del foco hacia algo más que deporte; también cambiaron el lenguaje y la comunicación de la mayor cita deportiva del mundo. Cuando Barcelona dijo “Hola” al mundo en su ceremonia de inauguración, cambió la historia de la comunicación de los Juegos. Y esa semilla no para de germinar.

El cameo del primer ministro japonés, Shinzō Abe, en la ceremonia de clausura de Rio 2016 es una muestra más de cómo en las ceremonias olímpicas siempre se puede llegar más lejos. Durante la presentación al mundo de Tokyo 2020, la próxima ciudad olímpica presentó un vídeo cargado de referentes de marca-país en el que los videojuegos, el desarrollo tecnológico y la tradición asiática se fundieron con el deporte. Y en ese mix de repente apareció el primer ministro. Mejor que lo veas:

Pero la aparición estelar del primer ministro no es el único que nos han dado los Juegos. En Londres 2012 la llegada de la reina Isabel II al estadio olímpico fue de lo menos ortodoxa. Si en Barcelona 92 el comité organizador tuvo que idear una carambola protocolaria para evitar los pitidos al rey Juan Carlos I usando el himno catalán en la entrada de los reyes al estadio, la prima del monarca español se prestó a un sorprendente cameo 100% británico con otro icono del país, James Bond:

Estos son muy buenos ejemplos de cameos de líderes políticos. Una aparición breve representándose a sí mismo. Pero lo que es más importante, en un contexto totalmente alejado de los atributos que se esperan de él. Eso genera sorpresa, simpatía y proximidad. Y al generar esos estados, se incrementa el impacto. En estos dos casos, apuntalar o ampliar la popularidad.

De hecho, es especialmente significativo el acercamiento de la casa real británica a este tipo de acciones. En la promoción de los Invictus Games, la competición deportiva creada por el príncipe Harry para veteranos militares con discapacidad, la reina Isabel II, el príncipe Harry, Barack y Michelle Obama y el primer ministro canadiense Justin Trudeau grabaron vídeos retándose entre ellos. El príncipe cuenta cómo lo consiguió.

Pero ojo, si crees que este artículo va a acabar diciendo que tenemos mucho que aprender de los anglosajones y que cameos similares no se darían en España, estás muy equivocado. Quizás la Casa de Su Majestad el Rey, que ha hecho un buen trabajo con los tweets de ánimo a los deportistas españoles en los Juegos de Río no se haya atrevido en estas lides. Pero sí hay ejemplos de políticos españoles haciendo cameos en series de televisión.

Es más, si tras ver a Obama haciendo su “boom” te has dicho que “esto Rajoy no lo hace ni de coña”, vuelves a estar equivocado. En el año 2000 Mariano Rajoy se interpretó a él mismo en un capítulo de “Jacinto Durante Representante”, una serie de Televisión Española, cuando era ministro de Educación y Cultura en el gobierno de José María Aznar. Aquí la prueba:

Y no es el único caso. En la décima temporada de la popular serie “Cuéntame cómo pasó”, Santiago Carrillo fue entrevistado por Toni Alcántara. El Carrillo de 2008 interpretó al Carrillo de 1976. Carrillo también salió en “7 vidas”. Esta serie contó con cameos de Alfonso Guerra, Javier Arenas y Carod Rovira. Y su primer protagonista, Toni Cantó, acabó siendo diputado por dos partidos distintos (UPyD y Ciudadanos…). Pero eso es otro tema.

La lista de políticos que han pasado por el “Polònia” de TV3 es casi imposible de reproducir aunque en ese contexto su visita es más que esperada y el papel de sorpresa se ve amortiguado.

A veces es necesario salir del contexto habitual. De lo que se espera de uno. Para sorprender y conectar. Y mejor hacerlo cuando nadie lo espere y no reservarlo solo a la campaña electoral. Que el cameo no se convierte en un punto más de la agenda del día.

Pd: te dejo un bonus track. El cameo de Donald Trump en “Solo en Casa 2”. Sí, cuando Kevin McAllister se perdió en Nueva York, Trump ya estaba ahí.

El discurso de victoria de Mariano Rajoy el 26J

La noche electoral de las elecciones generales del 26J acabó, como manda la tradición, con el discurso del ganador. Mariano Rajoy se dirigió a los militantes y simpatizantes del Partido Popular en la calle Génova de Madrid y a los españoles con este discurso que Verne ha transcrito:

 

Buenas noches, buenas noches, bueno, buenas noches a todos, bueno, buenas noches.

Oye, queridas amigas y queridos amigos, os voy a decir una cosa. Este es el discurso más difícil de mi vida y algunos he echado. Solamente quiero deciros dos cosas: la primera, dirigida a mi partido, al PP, y luego quiero decirle algunas cosas a muchos españoles que evidentemente toman las decisiones que quieren. Como es natural. Con perfecto derecho.

Hemos ganado algunas, hemos perdido otras, pero yo tengo que decir que me siento enormemente orgulloso de este partido que en los momentos más difíciles… No ha sido esta, como sabéis, una etapa fácil, dicho de otra forma muy difícil.

Amigas y amigos, bueno, queridas amigas y amigos: yo llevo militando en este partido toda mi vida. Empecé a los 23 años, cuando empezaba la democracia en España, pegando carteles. Como tantas y tantas personas del PP, hemos dado muchas batallas democráticas y muchas batallas electorales. Hemos ganado algunas, hemos perdido otras, pero yo tengo que decir que me siento enormemente orgulloso de este partido que en los momentos más difíciles… No ha sido esta, como sabéis, una etapa fácil, dicho de otra forma muy difícil.

Pero este partido ha tenido coraje, ganas, determinación. Siempre había alguien con una bandera del Partido Popular, que es la misma de España, defendiendo aquello en lo que creen.

Queridas amigas y amigos: habéis ganado las elecciones porque habéis tenido fe en la victoria y porque la habéis perseguido.

Bueno, bueno yo tengo que darles las gracias a todos. Y, desde luego, a todos lo que me acompañan aquí. Solo voy a citar a mi mujer, pero, pero muchas gracias, oye, muchas gracias a todos.

Este partido en los momentos de dificultad ha estado ahí y es una opción. La sociedad española le ha dado un apoyo mayoritario. Hemos trabajado, hemos creído en lo que hicimos, ha sido duro, ha sido difícil, ha sido complicado, pero hemos dado la batalla por España y sin ponernos a las órdenes de nadie. Solo en defensa de los intereses generales de los españoles.

Pues sí, nosotros, este partido, este partido, somos españoles y a mucha honra y con mucho orgullo. Y somos un partido que defiende los intereses generales de los españoles por encima de cualquier otra consideración. Y este partido se merece un respeto.

España tiene a su disposición un instrumento muy importante que jamás le va a fallar a España y a los españoles voten lo que voten. Ese instrumento es el Partido Popular. Un instrumento útil para España.

Amigos y amigas, yo les doy las gracias a todos los dirigentes, a todos los militantes, interventores y apoderados. Gente que lo único que hacía era defender sus ideas. A lo mejor desde un sitio donde creía que lo hacía no era demasiado útil, pues no. Cualquier cosa que haga cualquier militante de cualquier partido político que crea en sus ideas, que las defienda y que no tenga más interés que el que las cosas vayan bien merece un respeto y desde luego merece el agradecimiento de todos. Eso es el Partido Popular.

Amigos y amigos, bueno, amigas y amigos, gracias, gracias a todos. Porque, en una situación difícil, España tiene a su disposición un instrumento muy importante que jamás le va a fallar a España y a los españoles voten lo que voten. Ese instrumento es el Partido Popular. Un instrumento útil para España.

Me dicen aquí que recuerde que hemos ganado las elecciones. Bien, oye, hemos ganado, es verdad. Pero ahora, bueno, amigas y amigos, hemos ganado las elecciones, reclamamos el derecho a gobernar precisamente porque hemos ganado las elecciones porque ahora de lo que se trata es de ganar a los que no nos han votado. A disposición de todos estamos nosotros.

Bueno, amigos y amigas, bueno, amigos y amigas, a partir de mañana tenemos que empezar a hablar con todo el mundo y lo haremos. ¡Viva España! Y vamos a hablar con el único horizonte de defender a España y al 100 % de los españoles. Es para lo que estamos aquí.

Somos una gran nación, de las mejores del mundo, por supuesto de Europa y vamos a estar ahí a la altura de las circunstancias.

Amigas y amigos, han sido los cuatro años que hemos vivido complicados y difíciles, pero España ahora ya asoma la cabeza. Estamos caminando en la buena dirección, vamos a seguir haciéndolo. Hemos ganado las elecciones y estamos como siempre a disposición del pueblo español. Como siempre.

Por suerte, en España han ganado los demócratas, la libertad y los derechos de la gente. Claro que sí. Amigas y amigos, gracias, gracias de corazón, por vuestro empuje, aguante y generosidad. Yo solo quiero decir una cosa: el equipo directivo de este partido va a estar a la altura de las circunstancias y hará todo lo que pueda para que a España y los españoles les vaya mejor. Somos una gran nación, de las mejores del mundo, por supuesto de Europa y vamos a estar ahí a la altura de las circunstancias.

Muchas gracias.

Merengue, merengue: el PP da en el clavo con su himno

“Estuvimos dudando entre el reguetón y el merengue y finalmente optamos por el merengue”. Con estas palabras Moragas, director de la campaña del PP para las elecciones del próximo 26 de junio, anunció a los medios en la sala de prensa de Génova 13 que habían versionado su himno una vez más. Y se armó la marimonera. O cómo se dice ahora, se hizo viral.

Y creo que ha sido un acierto total. El análisis en corto puede parecer simple: crean un contenido viral, un contraste entre la seriedad de Moragas y lo más cachondo del verano patrio. Y claro, si el himno del PP ya es más pegadizo que una moneda de esas de gominola en el paladar, ¿cómo no va a triunfar la versión merengue?

Pero el análisis en corto no nos deja ver algo que es aún más fascinante: la explosión clara de la política de los sentidos. Nuestro comportamiento político tiene en su base una serie de interacciones con nuestro entorno. Nuestro cerebro interactúa con el mundo a través de los sentidos. ¿Cómo no tener en cuenta el papel de los sentidos para plantear acciones de comunicación que consigan persuadir al electorado?

El oído, y a través de él, ese ritmo de verano que no dudaría en pinchar en mis escarceos de DJ, son un claro ejemplo de ello. Y sí, este artículo puede dar un paso más en mezclar virales y voy a mencionar a Punset. Según el divulgador científico, “el cerebro es muy sensible a la música”. No sólo es protagonista durante el proceso de aprendizaje –aprendemos el abecedario con una canción, por ejemplo- y se ha descubierto que puede ser una potente manera de afrontar ciertas disfunciones cerebrales. La música y el canto tienen la virtud de ser un modo de lenguaje que permite, según el mismo autor “alcanzar cosas que la voz hablada no podría” y que tienen en las emociones su principal receptáculo.

Los poderes de la música en la formación de estados emocionales y respuestas de nuestro cuerpo ya eran estudiadas, tal y como reseña Sebastià Serrano, por Pitágoras en la Escuela de Delfos. Allí, enseñaba a sus alumnos cómo producir estas respuestas y cambiar los comportamientos de las personas o acelerar, en algunos casos, los procesos de curación. Según estas posturas, la música es un generador de estados de ánimo y puede intervenir para modificar o crearlos: calmar, confortar y mejorar sensaciones como el miedo, la ansiedad o el dolor.

¿Por qué la música tiene estas capacidades? Cantar o escuchar música provoca estados de satisfacción y felicidad. Las pupilas se dilatan y aumentan los niveles de endorfinas. Este neurotransmisor se produce en situaciones de dolor para atenuar sus efectos, y tiene un rol importante en otras sensaciones, como el placer, la alegría, el bienestar o la euforia. La música desata un conjunto de reacciones químicas y eléctricas que tienen en la activación de los canales auditivos y sus conexiones con la corteza auditiva, partes de la corteza frontal y prefrontal, la amígdala y otras regiones del cerebro que intervienen en la gratificación, la emoción y la motivación.

Por ello, no hacemos más que encontrar ejemplos del uso de la música en campañas electorales. De las canciones de campaña al uso de la música en spots electorales. Y ahí el PP ha dado en el clavo. Mientras que en infinidad de campañas patrias la canción de campaña acaba siendo una de las favoritas de la playlist del candidato, que muchas veces se pasa de moderno, esa canción no tiene por qué llegar al electorado si no es capaz de generar las emociones que se buscan.

La versión merengue del himno del PP, sin embargo, consigue crear el estado de ánimo que el partido busca en el electorado. Busca ese buen rollo que corrobore su recuperación, su optimismo por el futuro y el abandonar los últimos cuatro años valorados negativamente por los españoles encuesta tras encuesta. Y encima lo hacen con el himno, que aunque no tenga per se un objetivo de persuasión, ayudan a quién lo escucha a tener una respuesta positiva a través de eso fondo musical que envuelve el contenido verbal. Así, tanto los himnos como los jingles tienen la función de captar la atención y resultar atractivos. Además de promover el recuerdo, como si de una post-it se tratara.

Como si de marcadores somáticos se tratara, los himnos pueden evocar en ciertos momentos una realidad política, como el sonido de una Harley-Davison llama a la libertad y por ello esta compañía dedicó tantos esfuerzos a protegerlo.

El himno del PP en versión merengue lleva ya dos días sonando en las oficinas de todo el país. Con un ritmo pegadizo y positivo. Con una carcajada o una sonrisa asociada a ello. Con miles de memes como este con Maduro. Y eso, gota a gota, crea una marea de sentimientos positivos. ¿Servirá para que un no votante vote al PP? No, lo dudo. ¿Servirá para que un indeciso lo haga? Puede que lo consiga. No por el himno en sí, sino por el cambio de las emociones hacia ese receptor. No sé cómo hubiese sido la versión reguetón, pero me muero de ganas por saberlo.

Una constitución participativa

Desde que empecé a trabajar en Change.org he tenido la oportunidad de reunirme con muchas instituciones para hablar de participación ciudadana. Y en esas reuniones me he encontrado con tres perfiles muy distintos. Desde las instituciones que creen honestamente que la participación ciudadana es necesaria y buscan el mejor modo de hacerlo, las que se empecinan en no moverse de la formalidad más absoluta y las que solo quieren cubrir expediente o te reciben por cortesía.

Por ello, no deja de sorprenderme lo que está pasando en estos momentos en Ciudad de México. Los ciudadanos están participando en la redacción de su nueva constitución con peticiones en Change.org.

El status político de la Ciudad de México (CDMX) ha cambiado. De hecho, tras la reforma política, ha dejado de ser DF (Distrito Federal) para convertirse en una entidad autónoma. Por ello, están redactando su nueva norma básica. Pero con una novedad: los ciudadanos pueden aportar directamente sus propuestas a través de una página de Movimientos en Change.org.

Un Movimiento es una de las funcionalidades que tiene Change.org. Es una página que aglutina peticiones sobre un mismo tema. El Grupo de Trabajo que redactará la Constitución gestiona esta página en la que los ciudadanos de CDMX pueden iniciar sus peticiones con los temas que les gustaría ver en su constitución.

Pero no solo pueden proponer lo que quieran, el Grupo de Trabajo que redactará la Constitución, se ha comprometido a responder a las peticiones alojadas en este movimiento, de la siguiente manera:

  • Al alcanzar 5.000 firmas, la Secretaría Técnica del Grupo de Trabajo responderá a través de su perfil verificado de Change.org directamente a los creadores y firmantes de la petición.
  • Al alcanzar 10.000 firmas, los creadores podrán presentar personalmente su iniciativa ante tres representantes del Grupo.
  • Cuando una propuesta alcance las 50.000 firmas, los creadores de la petición serán invitados a presentar su iniciativa ante el pleno del Grupo de Trabajo que redactará la Constitución.

Por el momento, se han creado 280 peticiones con las firmas de 85.000 usuarios. Esta experiencia es única y pionera. Es impresionante ver cómo las instituciones pueden pueden trabajar con la gente para mejorar la representación de la ciudadanía.

La brecha entre política y ciudadanía es cada vez más grande. El actual clima político en España, de hecho, no ayuda a superarla. Este ejemplo muestra a la perfección cómo se pueden complementar los elementos formales -la constitución sigue su redacción por vías más tradicionales- con la participación de los ciudadanos en aquellos espacios en los que ya están participando.

Hoy, más del 26% de los usuarios de internet en España usan Change.org en su día a día. Cada mes se crean 1.500 peticiones nuevas. En dos meses se crean más peticiones que todas las que recibió la comisión de peticiones del Congreso en la pasada legislatura. Quizás haya un camino con aquello que ocurre más allá de los mecanismos formales. Y Ciudad de México sienta un interesante precedente.

Los escenarios del poder: el despacho del presidente del Gobierno

El despacho oval de la Moncloa ni es oval ni tiene decenas de réplicas en todo el mundo (desde museos a ricos obsesionados en tener uno igual en casa. Me consta que en España alguien lo ha hecho). El despacho oval de la Moncloa es algo más tímido, mucho más ecléctico y seguramente represente menos el poder y sea más funcional. Nos sumergimos en un escenario del poder casi desconocido.

Los españoles apenas conocen cómo es el despacho en el que trabaja su presidente. Y no es solo por la maldita confusión entre partido y gobierno. Seguramente beba mucho del propio destino, casi en lo universal, del propio palacio de la Moncloa. La casa palaciega del siglo XVII que hoy es sede de los edificios gubernamentales, pasó de finca agrícola a ser adquirida por Carlos IV en 1802. Fue casi destruido por completo durante la Guerra Civil, fue reconstruido y durante el franquismo fue la residencia para las visitas de mandatarios extranjeros.

De esa reconstrucción vienen las 12 columnas del llamado Salón de Columnas, provenientes del claustro del Palacio Arzobispal de Arcos de la Llana, en el valle burgalés del río Cavia. Fue un regalo a Franco.

Adolfo Suárez fue el primer presidente en usar la Moncloa. Desde 1977, se convierte en residencia oficial y sede de la presidencia del Gobierno. Desde entonces, el uso dado a edificios ha ido creciendo hasta dar con el conocido hoy como complejo de la Moncloa, el lugar en el que el ejecutivo gobierna España.

El despacho oval español está situado en la planta baja del palacio. Es la planta pública, ya que se reserva a usos oficiales. El despacho de trabajo del presidente está entrando a mano izquierda. Para llegar a él hay que pasar por una biblioteca y tiene un ventanal sobre el jardín trasero.

El presidente tiene en su despacho de trabajo dos zonas muy diferenciadas. La zona de trabajo y la zona de visitas.

Por un lado, su mesa de trabajo, con sillas para poder despachar sus asuntos desde ahí. Las sillas son de Eames, presentes en muchos despachos de nuestro país. Hay dos mesas de madera oscura, una a modo de despacho y la otra para el ordenador. Completa la zona de trabajo una mesa de reuniones situada a la izquierda desde el sillón del presidente.

Y por otro, una zona para recibir visitas con un sofá y sillones junto a una mesita. En esa zona encontramos una alfombra blanca.

El estilo de decoración lleva el sello de Sonsoles Espinosa, la mujer del presidente Zapatero, que llevó a cabo la reforma más radical del Palacio. Tras esa reforma desaparecieron los muebles de estilo clásico y se optó por muebles y diseños contemporáneos, con un estilo mucho más ecléctico.

El despacho del presidente es un escenario muy neutro, elegante y moderno. Contrasta con otros escenarios más cargados de la vida política e institucional española, donde los tapices y las maderas son las protagonistas. Por el contrario, aquí nos encontramos con techos altos, suelos de madera y paredes en gris. El despacho oval de la Moncloa se parece más al despacho de un consejero delegado del Ibex que al despacho del Rey.

La decoración del despacho está protagonizada por las obras de arte que cuelgan de sus paredes y los estandartes de España y de la Unión Europea. Sin olvidar algunas fotografías enmarcadas y un ordenador personal que en todas las fotos tomadas al presidente Rajoy en su luce aparcado en un rincón de la mesa.

No hay espacio para obras clásicas en el despacho del presidente. Encima del ordenador cuelga “10 nostalgias y un olvido” del pintor sevillano Luis Rodríguez Gordillo. Se puede comprar una reproducción de ese grabado por unos 500€. Tras el presidente cuelga una obra de Joan Miró, “Le grand sorcier”.

El despacho tiene luz natural gracias al ventanal que da al jardín del palacio. Tiene dos puertas de acceso, una desde el vestíbulo y otra que da a una gran sala de reuniones. Por cierto, debe tener problemas de aclimatación porque un radiador eléctrico portátil descansa en el pequeño pasillo que separa la sala de reuniones del despacho presidencial.

Este no es el único despacho que tiene el presidente en Moncloa. Desde la entrada, a mano derecha, encontramos el despacho oficial del presidente, para actos más protocolarios, en el que encontramos la vieja mesa de despacho del general Narváez, regalada por Juan Carlos I a Adolfo Suárez. Hay pocas fotos disponibles de ese despacho, una de las pocas, con Zapatero como presidente, muestra una gran sala rectangular, en tonos grises, con un gran cuadro de Barceló.

Hay, de hecho, pocas imágenes del presidente en su despacho de trabajo u oficial. Al contrario de lo que ocurre con el despacho más famoso del mundo -que hasta es mencionado así en anuncios de Ikea– las imágenes públicas son pocas. De hecho, la grabación del famoso programa de Bertín Osborne “En tu casa o en la mía” con el presidente Rajoy nos dejó un buen fondo documental de imágenes de la planta pública del Palacio de la Moncloa.